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ESCUELAS CREATIVAS by KEN ROBINSON

¡PISTA! Si llegas hasta el final de lectura, encontrarás una sorpresa…

SOBRE EL AUTOR

Ken Robinson (Reino Unido, 1950), es un prestigioso doctor y reconocido experto en educación y desarrollo de la creatividad. Profundo innovador, analista, consultor y crítico de educación en diversos países de varios continentes. Robinson, lucha por realzar el trascendental papel de la creatividad, tanto en la educación como en la economía globalizada.

A lo largo de su extensa trayectoria formativa y divulgativa, ha sido autor de más de diez libros, entre los que destacan El Elemento (2010) y el protagonista de este post; Escuelas Creativas (2015). Además, es conocido por varias históricas intervenciones en eventos y medios audiovisuales; por ejemplo, su famosa charla TEDx.

[NO TE PIERDAS SU LEGENDARIA CHARLA TED: “¿Las escuelas matan la creatividad?” (2006)]

¿A QUIÉN VA DIRIGIDO ESTE LIBRO?

Principalmente, este ensayo está destinado a lectores del sector educativo, tales como profesores, estudiantes de educación, políticos o, en general, otros colectivos ligados al sector. Quizá, puede que también haya un gran número de padres involucrados en la educación de sus hijos que podrían estar interesados en su lectura.

No obstante, aparte de que usa algún término específico de la cultura y vocabulario de la educación, es un libro apto para que cualquier ciudadano del mundo pueda estar interesado en profundizar en cómo funcionan las escuelas y cómo tendrían que hacerlo (desde el punto de vista de Ken Robinson).

Generalizando, todos hemos vivido la escuela en algún momento de nuestra vida, por lo que, en base a ello, dicho foco podría considerarse un universal cultural temático.  Eso sí, solo es apto para aquellas personas que estén dispuestas a poner en duda todo lo que ya saben o todo lo que han experimentados.

Y, por supuesto, este libro también es para todos aquellos que puedan estar interesados en saber cómo y en qué medida pueden las artes, en general, y la música, en concreto, cobrar protagonismo en esta propuesta de “escuelas creativas” (Aplicación para músico al final del post).

 

PRINCIPALES IDEAS EXPUESTAS EN LA OBRA

1)    Oposición al propósito general de la educación académica actual, definido por él mismo como un mero sistema de desarrollo de habilidades académicas, surgidas e inventadas por la industrialización en el siglo XIX y que atiende a las necesidades formativas de sociedades pasadas, y, por lo tanto, obsoleto en el presente. Las escuelas no deben ser fábricas de producción en masas en las que el único criterio en común para agrupar a los alumnos sea la edad. En esta cadena de montaje llamada educación, si no sigues las normas, eres detectado como defectuoso y, de tal forma, desvinculado del proceso.

2) Crítica de la estandarización de la educación y defensa de los modelos pedagógicos basados en un aprendizaje más individualizado, capaz, por consiguiente, de exprimir y atender de forma más personalizada el potencial, interés y talento natural de cada alumno (es decir, a encontrar “su elemento”). La personalización del aprendizaje no es una opción, es una necesidad.

3) Cuestionamiento de la jerarquización internacional y generalizada que etiqueta y crea rangos de importancia entre las materias académicas y donde, en el último eslabón, están las artes, e incluso dentro de éstas también existen escalas de prestigio. De esta forma, si un alumno no muestra interés por las disciplinas “correctas”, corre el riesgo de fracasar dentro del sistema de escolarización y abandonar su proceso de aprendizaje.

4)   Defensa de la importancia del desarrollo de la creatividad, equiparándola con la propia trascendencia de la alfabetización en la etapa escolar. Dicha revalorización de la creatividad en contextos educativos debe transferirse a los entornos profesionales, quiénes necesitan de ésta en grandes cantidades para afrontar los retos sociales, económicos y culturales venideros.

5) Rechazo del concepto de inteligencia que ha predominado, y aún sigue latente a pesar de los rotundos avances científicos de finales del siglo XX, hasta ahora, basado únicamente en la comprensión numérica y lingüística; el cociente intelectual. Destacar aquí la obra de D. Goleman (Inteligencia Emocional) y H. Gardner (Tª de las Inteligencias Múltiples).

6) Incremento generalizado de la autonomía de las escuelas, quiénes requieren una mayor flexibilidad, en todos los términos, de cara a poder adaptarse con éxito a la realidad y necesidades de su entorno.

LA REVOLUCIÓN EDUCATIVA PROPUESTA POR KEN ROBINSON

En base a las ideas descritas, propone una necesaria revolución en la educación; una innovación que no se centre en pequeñas reformas que modifiquen un sistema que define como obsoleto de raíz, sino en nuevos paradigmas y estructuras que provoquen cambios profundos y reales.

Dicha propuesta de revolución educativa se puede sintetizar en tres apartados:

      • Elaborar un nuevo paradigma económico de la educación: hasta ahora, ciencias y artes han estado divorciadas, separadas y jerarquizadas en base a una perspectiva puramente económica, donde unas nos acercaban más que otras hacia la prosperidad académica, económica y al éxito personal. Robinson, defiende que todas las ramas del conocimiento deben  interactuar sin jerarquías al margen de dicho condicionamiento, fundamentado en épocas pasadas y que no atiende a las necesidades formativas ni a la propia naturaleza de la vida económica y social del presente y, mucho menos, del futuro
      • Descubrir talentos e identidades a través de la personalización de la educación: la masiva estandarización y normalización del aprendizaje, inspirada en las cadenas de producción industrial, eclipsa el valor y talento individual de cada alumno e iguala a todos respecto a los mismos objetivos e intereses cuando, por lo contrario, cada uno de ellos presenta su propias necesidades y ritmo de aprendizaje. Por ello, propone que uno de los mayores retos de la educación debe de ser ayudar a cada individuo a encontrar su identidad (y su “elemento”), para lo que hará falta el planteamiento curricular más individualizado que, aunque se aborde desde una perspectiva social, potencie al máximo las capacidades de cada alumno.
    • Incentivar el desarrollo de un nuevo concepto de identidad cultural: ¿conocemos nuestro hueco en el mundo? Ese tendría que ser uno de los grandes retos de la educación; ayudar a las personas a encontrar su hueco en este sistema en continua transformación, donde no vale usar referentes de décadas o, incluso, siglos pasados para adaptarnos al presente. Afrontar un nuevo renacimiento socio-cultural en el que la persona conozca y esté preparada para los retos y desafíos venideros, y no para la superación de exámenes de contenidos y materias académicas, a veces, totalmente anacrónicas y desproporcionadas en su cultivo. Un sistema educativo no puede permitirse que un alumno egrese de la escuela secundaria sin saber qué es lo que le gusta y se le da bien.

 

OTROS DETALLES DE LOS CONTENIDOS

Más allá de estas ideas, el autor expone decenas de casos y experiencias de escuelas en las que se han aplicado programas de innovación (la mayoría de ellos en Estados Unidos y Reino Unido). También, aborda conceptos y temas interesantes como educación lenta, las escuelas democráticas, los exámenes normalizados (como PISA), las “8 C”, asignaturas vs disciplinas, objetivos y relación de la educación pública y privada, el proceso y herramientas de evaluación en la educación, el auge del homeschooling (educar en casa), el rol del director de escuela y su liderazgo y, entre otras muchas más, la relación entre los miembros de la comunidad educativa.  

EXPERIENCIA DE LECTURA Y CRÍTICA

El libro, compuesto por poco más de 300 páginas, abre con los agradecimientos y la introducción, necesarios para entender las motivaciones y el contexto que motivan y definen a su autor, un cuerpo de 10 capítulos y, para cerrar, un epílogo con las últimas conclusiones de la obra.

Respecto a su experiencia de lectura, el discurso es ameno y divulgativo. A veces, emplea ciertos tecnicismos del sector educativo que pueden despistar a lectores con escasa experiencia en el mismo, pero nada que pueda escapar del entendimiento de cualquier lector medio.

Su lectura, si se tiene una mínima sensibilidad respecto a la temática de la educación, es altamente recomendable. Es, en líneas generales, crítico, constructivo, pedagógico y revelador, pudiendo aportarte un gran acercamiento a la temática de la innovación educativa. Asimismo, para comprender en profundidad la obra y pensamiento de Ken Robinson, es muy recomendable acceder a la lectura de uno de sus otros libros; “El Elemento” (2010), antes mencionado.

No obstante, no todo son coloridas flores en este jardín. Su lectura enriquece mucho el espíritu crítico de cualquier ciudadano en lo que a educación concierne (un tema transversal, universal y que a todo el mundo le debería de preocupar). Asimismo, es muy recomendable tener en cuenta una serie de filtros de cara a su lectura y reflexión. Existe un alto riesgo de que, a lo largo y ancho de su lectura, pensemos que ya sabemos todo lo que deberíamos sobre educación, innovación y pedagogía, pudiéndonos poner a pregonar a los cuatro vientos sus ideas y ejemplos como si de una verdad absoluta tratase. No, no es exactamente así; hay que saber filtrar sus ideas y contenidos.

Lo que en un entorno o país concreto haya funcionado (con un contexto y recursos determinados), no tiene por qué funcionar en otros. Hay que relativizar y saber extraer la esencia y principales ideas para, de tal forma, poder aplicarlas en nuestro entorno (en la medida que se pueda).

Robinson propone poner todo “patas arriba”; iniciar una revolución tanto educativa como social que logre transformar las escuelas en espacios más flexibles, autónomos y, ante todo, entornos de desarrollo de la creatividad. Dicha revolución, aunque necesaria, pasa porque cada componente de la comunidad educativa  abra el camino del cuestionamiento, del saber poner en duda, del ser críticos con un sistema en el que podemos estar cómodos, pero no es lo mejor para nuestro futuro como sociedad, de no tener miedo al cambio, es decir, de abrirse al camino de la innovación.

Y, ¿QUÉ HAY DE LOS MÚSICOS?

Por último, hacer mención a por qué este libro es especialmente recomendable para el sector de la música, en general, o de la educación musical, en concreto. Dentro del discurso de Robinson, encontramos repetidas menciones directas o indirectas a la música. Como ejemplo más claro, el autor menciona que, una de las primeras acciones que hace (o invita a hacer) cuando es invitado a un centro educativo para realizar un programa de innovación, es duplicar las horas de música y artes.

La relación de las ideas propuestas por Ken Robinson con la educación musical se pueden sintetizar en dos:

1) Cuestionamiento de la jerarquía de las materias académicas y necesidad de un modelo donde se desarrolle la creatividad. Artes vs disciplinas académicas

Critica abiertamente la jerarquización generalizada que han ido adoptando las disciplinas académicas desde la escolarización masiva que se realizó en la Revolución Industrial (origen del modelo actual). En esta estandarización de las materias, que atienden, en primer lugar, a las necesidades de la economía de mercado y, en segundo, a la del desarrollo integral del alumno, las artes han quedado siempre a la cola.  No obstante, invita a reconocer que, quizás, la música ha quedado por delante de otras artes como la danza o el teatro en lo que al sector educativo respecta.

Robinson, defiende que dicha jerarquización es anacrónica, es decir, que no corresponde con las necesidades de la sociedad actual, donde la educación debería de ayudar a las personas a desarrollar sus capacidades personales y su creatividad, y no tanto a cultivar los conocimientos concebidos ante las necesidades de una sociedad industrial pasada.

Advierte que, para estar preparados de cara a las décadas venideras, tendría que ser tan importante el desarrollo de la creatividad como la propia alfabetización. Por lo tanto, hace un gran guiño literal a la importancia de las artes, en general, y la música, en concreto, dentro de las disciplinas de aprendizaje que se deberían abordar en las aulas de los actuales centros educativos.

2) Educación musical instrumental como herramienta de personalización del aprendizaje

Se opta por un modelo de escolarización en el que sea posible flexibilizar el currículo y adaptar las metodologías a las necesidades individuales de cada alumno. Ha de ser posible atender al máximo el desarrollo de su potencial, talento, evitando tratar a un grupo de alumnos como si todos tuviesen las mismas capacidades, problemas u objetivos. Eso sí, tender a la individualización pero siempre dentro de un entorno social y de convivencia.

En este contexto, la tradicional estructuración de la enseñanza musical instrumental es una potentísima herramienta de desarrollo de la personalización del aprendizaje, ya que es impartida (en la mayoría de las ocasiones) en ratios profesor/alumno muy reducidos o, incluso, individualmente, como es el caso de los centros integrados de música. De tal forma, y en coordinación con el resto del claustro de profesores, en estos espacios reducidos de educación musical es posible atender personalmente al alumnado, y no sólo en lo estrictamente musical, sino en su propia formación integral.

¡TE PROPONGO UN RETO! ¿TE UNES?

Querido lector, si has llegado hasta este punto del artículo/reseña sobre la obra Escuelas Creativas de Ken Robinson, es porque te interesa la temática. Por lo tanto, vence tu pereza y da rienda suelta a tu sed de conocimiento. Hazte un favor, y… ¡Léete el libro!

Tengo muchas ganas de conocer tu opinión y, si decides leerlo, poder nutrirme de tu experiencia y opinión tras su lectura. Asimismo, te animo a que leas el libro y me dejes un comentario en cualquiera de mis redes sociales sobre los elementos más positivos y negativos del libro desde tu punto de vista. Espero que dicha iniciativa sea bien acogida por todos vosotros por lo que, si te animas, házmelo saber y contaré con tu feedback. 

CON ESTA INICIATIVA PRETENDO…

1- Incentivar a que otras personas se lean el libro (principalmente músicos pero todo el mundo es más que bienvenido al debate). Un objetivo conciso, como esta quedada, puede ser un gran aliciente para que le dediques esos minutos diarios a la lectura que siempre has querido.

2- Dar la oportunidad a todos los interesados en esta temática de poder dar su opinión, charlar y debatir colectivamente al respecto.

3- Dotar de una mayor profundidad a la experiencia de la lectura. Si se lee el libro pensando en que vas a hablar y opinar sobre él, muy probablemente te otorgue una experiencia de absorción de sus contenidos mucho más completa.

4- Contribuir a la creación de una comunidad de músicos y/o docentes interesados en la lectura.

5- Demostrar que “leyendo, también se aprende música” (no lo olvidéis nunca).

 

Gracias por la lectura y visita. Si te ha interesado, te recomiendo que COMPARTAS, para que otros puedan acceder a su lectura, que COMENTES, si tienes algo que añadir u opinar (me interesa tu opinión) y que te HAGAS SUSCRIPTOR/A POR CORREO ELECTRÓNICO (parte superior de la columna derecha) y así no te perderás la pista ni ninguna de las actualizaciones.

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

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YAMAHA CLASSBAND: OTRA EDUCACIÓN MUSICAL HA LLEGADO AL SISTEMA EDUCATIVO




Estimados amigos y/o lectores de Music, Think & Shout,

Después de una larga temporada (17 meses), estoy de vuelta para seguir creando y difundiendo nuevos contenidos. Durante este tiempo, el blog ha seguido creciendo, teniendo una media diaria de 250-300 lecturas, una cifra muy interesante y motivadora dada la obligada y obvia inactividad que ha tenido.

El motivo de este paréntesis, como muchos ya sabréis, es que he estado embarcado en uno de los proyectos más intensos y ambiciosos de mi vida; la redacción de mi tesis doctoral. El pasado diciembre de 2018, formalicé la matrícula y, desde enero de 2019, he estado obligado a dedicar el 100% de mi esfuerzo a dicha tarea. Afortunadamente, hace unos días que concluí en trabajo y, mientras que preparo la defensa, que tendrá lugar en un par de meses, os voy a ir acercando algunos de los contenidos e información valiosa en formato blog que he ido cosechando durante esta etapa final de mi carrera académica.

GRACIAS.

Para esta retomada ocasión, me gustaría acercaros la idea de que, en contextos escolares, otra educación musical a la que la inmensa mayoría de nosotros hemos recibido, es posible, ya que, últimamente, un buen número de colegios e institutos están optando por embarcarse en proyectos curriculares alternativos para la asignatura de música. Dejadme que os muestre.

Antes de empezar, por supuesto, mencionar que estos contenidos no hubieran sido posible sin la aportación y contribución de diversos autores e instituciones que se encuentran recogidos al final del documento.

Asimismo, me gustaría abrir paso a este contenido con esta nueva “joke-new” del famoso diario cómico www.elmundotoday.com

[ENLACE]“Detenido al fin el profesor de música que obligaba a los niños a tocar la flauta en casa”

Cuando la leí, lo primero que pensé, obviamente, fue; “se trata de una broma”, no obstante, dicha mueca sobre “la flauta del colegio” no deja de significar y dar voz a un sentimiento generalizado de la sociedad respecto a la educación musical escolar.

(Importante, cuando me refiera a “escolar”, me refiero a aquella impartida y proporcionada a partir del propio colegio o instituto)

Asimismo, en esta ocasión, y aprovechando que he investigado en profundidad sobre éste y otros métodos alternativos de música escolar, me gustaría daros a conocer la metodología Yamaha ClassBand, una alternativa no muy conocida en España pero que puede llegar a dar mucho que hablar.

La empresa japonesa Yamaha es, además de una de las compañías más importantes del mundo en cuento a fabricación y venta de instrumentos musicales, una entidad pionera e innovadora en términos de educación musical o, al menos, así lo manifiesta con el lanzamiento de su programa llamado Yamaha ClassBand, definido por la propia compañía como “la banda del cole”.

Por supuesto, comentar que no tengo ningún tipo de relación comercial ni empresarial con la empresa ni ningún interés concreto en ello. (El único producto Yamaha que tengo es el aceite de los pistones de la tuba)

La descripción e información mostrada en la propia página web de Yamaha España acerca de su método de enseñanza musical escolar es:

 “Se trata de una metodología de enseñanza musical en grupo que se imparte en horario lectivo como asignatura curricular de música, con resultados espectaculares. Los alumnos son capaces de impartir un concierto para padres en tan sólo 3-4 meses. En tan sólo un par de años, la banda podrá interpretar un repertorio bastante extenso y tendrán las herramientas necesarias para afrontar mayores retos y proyectos musicales. Pero Yamaha ClassBand es mucho más que un sistema de enseñanza musical. Es todo un compendio de valores positivos transmitidos con la música como vehículo principal. Los beneficios directos pedagógicos de aprender música [ ] están sobradamente demostrados, pero además, en el caso de Yamaha ClassBand, se suman al hecho de que se practica en grupo. Esta característica potencia en los alumnos valores esenciales como la autoestima, el respeto, el compañerismo, el trabajo en equipo, la confianza o el compromiso”

“La adaptación curricular que se ha hecho de la metodología Yamaha ClassBand es completa [ ] todos los conceptos son evaluables al 100% cumpliendo así con los requerimientos oficiales de enseñanza reglada actual”.

Logotipo de la metodología propuesto por Yamaha

Historia, trayectoria y alcance

El programa surgió en Alemania de la mano de Wolfgang Feuerborn hace más de 20 años. Hoy, más de 2000 ClassBand hacen sonar sus instrumentos en aulas 18 países de toda Europa, destacando la presencia del programa en Alemania y Reino Unido, países donde está más extendido el método ya que sus currículos contemplan la enseñanza instrumental de forma estructural. No obstante, esta metodología está inspirada y toma referencia en la tradición de bandas escolares norteamericanas.

En España, fue iniciado por el CEIPS Adolfo Suárez en el curso 2011-2012, apoyado institucionalmente por la Comunidad de Madrid, que mostró interés por el proyecto y su seguimiento pero no llegó a ayudar económicamente la puesta en marcha del mismo. Aquí, se empezó a cursar de forma extraescolar (voluntaria) para alumnos de 5º y 6º de Educación Primaria, es decir, no suponía la convalidación de la asignatura de música del currículo general. Desde entonces, varios centros tomaron interés por la metodología, iniciaron contactos con Yamaha y acabaron incorporando a sus centros su propia ClassBand como materia integrada en el propio currículo el centro.

Los centros educativos españoles que he detectado que tengan integrada la metodología Yamaha ClassBand en sus aulas en la actualidad son los siguientes:

(Si conoces alguno más, no dudes en hacermelo saber y actualizaré la lista)

  • CEIPS Adolfo Suárez (Madrid) desde el curso 2011-2012
  • British Council School (Pozuelo de Alarcón, Madrid) desde el curso 2012-2013
  • IES Las Rozas 1 (Las Rozas, Madrid) desde el curso 2013-2014
  • IES Beatriz Galindo (Madrid) desde el curso 2013-2014
  • Colegio Rivas-Luna (La Eliana, Valencia) desde el curso 2016-2017
Foto de la ClassBand del Colegio Rivas-Luna (La Eliana, Valencia)
Fuente:
http://www.rivasluna.org/yamaha-class-band/

Objetivos de la metodología

  • Promover un aprendizaje significativo en el aula de música.
  • Lograr el aprendizaje de conceptos partiendo de la práctica musical instrumental.
  • Convertir la asignatura de Música en una experiencia real y un proyecto musical auténtico que culmina en una o varias actuaciones con público durante el curso.
  • Favorecer la motivación intrínseca del alumnado y una actitud positiva hacia la asignatura de Música.
  • Fomentar el trabajo en equipo y el aprendizaje cooperativo, creando oportunidades para el desarrollo de habilidades de liderazgo y de resolución de conflictos.
  • Favorecer la inclusión en el aula.

Profesorado y formación

En España, para poder dar clase dentro del método, los profesores deben de tener una formación musical instrumental demostrable y equivalente, como mínimo, al Título de Enseñanzas Profesionales de Música, además, tendrán que asistir a una serie de seminarios de formación específicos impartidos por Yamaha.

Dependiendo de factores como la formación previa del profesor, el país donde se imparta, el presupuesto del que se disponga o si la actividad es curricular o extraescolar, en las aulas de ClassBand puede haber un único profesor o dos en el mismo espacio; uno especializado en viento-metal y, preferiblemente, otro en viento-madera.

Yamaha proporciona la formación a nuevos profesores, organizando seminarios y talleres anuales donde aprenden nuevo repertorio, realizan prácticas con distintos instrumentos y comparten experiencias sobre el método.

Instrumentos y plantilla instrumental

Dependiendo de la dotación de instrumentos de la que disponga el centro que lo imparta, puede rondar desde las 25 a las 30 vacantes instrumentales. Los instrumentos por los que se compone son: flauta, clarinete, saxofón, trompeta, trombón, bombardino, tuba y percusión.

Yamaha es la encargada de proporcionar el instrumental y ofrece soporte técnico para el mantenimiento y reparación de este. El material es compartido por los alumnos del centro, que no pueden sacar los instrumentos de éste.

Antes de cada sesión, ellos se encargan de montarlo y, al finalizar, los limpian y vuelven a dejar en sus estuches preparados para que otros alumnos puedan volver tocarlos. El cuidado y mantenimiento de los instrumentos es, también, parte del aprendizaje.

Un ejemplo de plantilla para una clase convencional de 30 alumnos sería:

  • 6 flautas traveseras
  • 6 clarinetes
  • 5 saxofones
  • 7 trompetas
  • 3 trombones
  • 1 bombardino
  • 1 tuba
  • 1 percusión-batería.

Una misma dotación de instrumentos es usada por todos los alumnos de un mismo centro, que comparten instrumentos pero no boquillas, ya que cada uno dispone de la suya propia. Antes de cada sesión, los montan y, al terminar, los limpian y recogen debidamente para que otro lo pueda usar.

ClassBand del IES Las Rozas 1 (Las Rozas, Madrid)
Fuente:
http://www.rozas1.es/classband-musica-en-el-aula/

Integración  y planteamiento dentro del currículo

La ClassBand puede ser planteada desde diferentes edades y cursos, aunque la propia metodología muestra que la edad recomendada para participar en él es entre los 11 y 13 años, es decir, durante los primeros cursos de la ESO. A pesar de ello, en España encontramos casos desde 5º de Educación Primaria.

Tanto en primaria como en secundaria, la asignatura de música del currículo general es suplida íntegramente por esta metodología alternativa. Tiene una duración de dos años y se podría llegar a ampliar a un tercero en el caso de que se opte por ello.

En la entrevista que se le realiza a María de las Viñas Jimeno en podcast Dopamínate -altamente recomendable de seguir y escuchar-, la profesora de música del IES Las Rozas 1, María de las Viñas, asegura que la sustitución de la asignatura de música curricular ordinaria por esta metodología no necesita ser aprobada por ningún inspector educativo. Lo único que se requiere es contar con la aprobación y apoyo del claustro de profesores y el consejo escolar. Asimismo, comparte que, en su caso, ha recibido y sigue recibiendo un gran apoyo por parte de toda la comunidad educativa de su centro.

[ENLACE] PODCAST DE DOPAMÍNATE –YO TENGO UNA CLASSBAND

El tercer año de ClassBand es, en el caso del centro de Las Rozas, reservado para aquellos que eligen la asignatura de música como materia optativa en 4º de ESO. Solo se cuenta con 30 plazas dentro del ratio de la clase y, según comenta, es todo un éxito; todos los años se cubren todas las plazas e incluso queda gente fuera. Es una actividad muy demanda y suele conocerse como ClassBand Plus.

El caso de otro de los centros donde se imparte es el British Council School (Pozuelo de Alarcón, Madrid). Aquí, cada clase que sigue esta metodología tiene dos horas semanales de banda, una de ellas sustituye a la hora de enseñanza curricular normal y la otra se ha sacado del currículo de ciencias. La actividad está disponible para los alumnos de Year 5 hasta Year 7, lo que equivalente a 5º de Educación Primaria y 1º de ESO, respectivamente.

Metodología y contenidos

Se trata de un método secuencial de aprendizaje para la enseñanza instrumental en grupo. El material para su desarrollo está recogido en el libro Essential Elements 2000 Comprehensive Band Method. Este libro, usado comúnmente en los colegios de EEUU (doy fe de ello), cuenta con dos versiones: una para cada alumno e instrumento específico, y otro para el profesor. Viene acompañado de CD-DVD en el que se recogen diferentes materiales y grabaciones El objetivo es abordar el primer nivel del libro durante los dos primeros años de clase y, en el caso de haber un tercero, usar el segundo volumen.

Gracias a este libro, los alumnos tienen acceso a contenidos y ejercicios como piezas de dificultad progresiva para conjunto de instrumentos, conceptos teóricos musicales, ejercicios relacionados con la dirección musical, historia de la música, ejercicios de improvisación, calentamientos instrumentales, escalas y arpegios básicos, ejercicios de coordinación rítmica. Para ello, incluye herramientas como: grabaciones de cada pieza para cada instrumentos interpretadas por un profesional, grabaciones, software para ajustar las grabaciones a distintas velocidades para facilitar el aprendizaje, grabaciones de las piezas para banda, software para facilitar las grabaciones por parte del alumno y aprender notación musical básica, propuestas de programas y actividades de concierto y vídeos en los que se enseña al alumno a montar e instrumento y su mantenimiento básico.

Ejemplo de libro de trompeta de la metodología ClassBand

Dedicación

En el caso del IES Las Rozas 1, por ejemplo, las horas de dedicación a la asignatura de Música corresponde a lo establecido en la LOE-LOMCE y su concreción en Madrid: dos sesiones semanales de 50 minutos en los cursos 2º y 3º de ESO, donde la materia de Música es obligatoria. No obstante, en dicho instituto aseguran que ha conseguido ampliar a tres las sesiones para todas sus bandas escolares.

En el caso de implantarse en Educación Primaria, se puede solicitar de forma voluntaria la ampliación de la única sesión semanal estipulada por la normativa  a dos sesiones para la asignatura de música y, en el de secundaria, se puede ampliar de dos o tres sesiones. En ambos casos, se ha de tener cuenta con el apoyo del claustro y del consejo escolar para conseguirlo.

Evaluación

Para la evaluación se tendrán en cuenta los siguientes aspectos:

  • Interpretación individual con el instrumento y/o actividades teóricas propuestas para entregar en forma de trabajo o presentación.
  • Actitud y comportamiento en las clases: asistencia, puntualidad, uso adecuado del instrumento y material, respeto al silencio, actitud positiva.
  • Interpretaciones realizadas con el grupo de instrumentos iguales (sección).
  • Interpretaciones realizadas en conjunto con la banda al completo.

No se propone ningún tipo de evaluación predefinida o examen externo más allá de la propia observación y participación de los alumnos. Simplemente, los participantes son evaluados de forma continua y la consecución del programa no está ligada a la obtención de ningún título o diploma acreditativo.

Financiación

Salvo casos excepcionales en los que los instrumentos los presta la empresa Yamaha, los instrumentos tiene que adquirirlos el centro. Esto implica un gasto que, en la mayoría de las ocasiones, los colegios e institutos no podrían costearse. En cambio, los instrumentos de esta marca son afamados por su calidad, durabilidad y facilidad para emitir sonidos, algo a tener muy en cuenta si se van a usar con fines estrictamente pedagógicos.

No obstante, el mercado actual de los instrumentos sí que puede llegar a ofrecer otras alternativas con muy buena calidad-precio, lo único que, en el caso de Yamaha, la misma empresa ya ofrece en el mismo pack de mantenimiento, formación continua para profesores, organización de eventos y contacto entre centros educativos. En resumen, para entrar dentro de la metodología y disfrutar de las diferentes ventajas que oferta, hay que adquirir sus instrumentos.

Por lo que se ha podido comprobar en diversas fuentes, medios y testimonios, una dotación de 25-30 instrumentos podría llegar a costar entre 32.000 y 34.000 euros, incluyéndose los libros y parte del material didáctico y musical requerido (boquillas, cañas, atriles, aceites, etcétera). Es mucho dinero, sí, pero si tenemos en cuenta que es una inversión que puede durar unos 10 años de media, y que todos los alumnos de un colegio o instituto se pueden beneficiar de ellos, ya no parece un gasto tan desorbitado. Es cuestión de preferencias y voluntad.

Oportunidad para crear y compartir música

Los diferentes centros que tienen adoptada dicha metodología en sus aulas de música, tienen la oportunidad, aparte de interpretar conciertos en los propios centros y localidades, de compartir su música y el repertorio trabajado con ClassBands de otros colegios e institutos, y no solo a nivel nacional, sino internacional, ya que, como he mencionado anteriormente, Yamaha tiene extendido su método por toda Europa.

La propia empresa organiza festivales y encuentros europeos en lo que las diferentes ClassBands tienen la oportunidad de participar, lo que supone una gran experiencia, y no solo a nivel musical y formativo, sino también personal.

[EVENTOS] YAMAHA CLASS BAND EUROPEAN FESTIVAL / FLICORNO D’ORO

Observaciones sobre la metodología

A partir de la experiencia y observación directa de varios autores y profesores, podemos imaginarnos cómo sería una ClassBand en la práctica.

  1. En el inicio de la sesión, los alumnos, acompañados por sus profesores, se dirigen a una sala donde están almacenados los instrumentos y son repartidos respectivamente.
  2. Cada alumno monta su instrumento y realizan ejercicios de calentamiento y preparación; respiración, ritmos y primeras notas con el instrumento.
  3. Interpretan algunas canciones del libro que ya han tocado anteriormente para repasarlas.
  4. Trabajan material musical nuevo.
  5. Finaliza la clase; los alumnos limpian y recogen los instrumentos que son devueltos al mismo lugar en el que estaban depositados.

Algunas de las apreciaciones y apuntes positivos respecto al método son:

  • El resultado musical es muy satisfactorio. Se observan grandes logros en sonido, afinación y ritmo teniendo en cuenta que llevaban sólo cuatro meses de práctica. La lectura musical no parece ser un inconveniente
  • Es una oportunidad de aprendizaje significativo musical real. Se aprende música practicando y haciendo música.
  • Aprendizaje basado en proyectos, en 3-4 meses los alumnos son capaces de interpretar un primer concierto con piezas cortas y sencillas.
  • Potencia en los alumnos valores esenciales como la autoestima, el respeto, el, la confianza o el compromiso respecto a un grupo y la vinculación a éste.
  • El ambiente es distendido y la actitud general del grupo ante estas actividades es seria y responsable.
  • Se percibe una gran motivación entre el alumnado, lo que se traduce en bastantes ganas por aprender y aprovechar cada sesión.
  • Facilita el aprendizaje cooperativo y es una fantástica oportunidad para practicar el trabajo en equipo y desarrollar el liderazgo (ensayos parciales, coordinación musical, etcétera).
  • Los profesores están contentos con los resultados y consideran que esta actividad, aun teniendo una intención distinta que la que tiene la enseñanza de los conservatorios, puede ser una buena cantera para alumnos que quieran  ampliar sus estudios musicales, además de ser una forma muy efectiva de iniciación musical.
  • Todos los alumnos del centro tienen oportunidad de iniciarse en la práctica de un instrumento musical y tocar en una banda

Asimismo, a partir de su análisis también se detectan algunas dificultades o inconvenientes de esta metodología:

  • La enseñanza simultánea de los instrumentos de las familias de madera y metal puede crear dos velocidades de aprendizaje dentro del alumnado, ya que los alumnos que tocan instrumentos de viento-metal pueden tardar más en dominar la producción de sonido de su instrumento que los de viento-madera por razones puramente organológicas y fisiológicas.  
  • No está permitido llevarse a casa los instrumentos para practicar individualmente ni practicar en los ratos libres o recreos, ya que ello requeriría que un adulto lo supervisase.
  • La práctica totalidad del material está escrito a una sola voz para todos los instrumentos (sobre todo en el nivel inicial), por lo que presenta carencias en cuanto a riqueza melódica y armónica.
  • La enseñanza está muy esquematizada, lo que impide que el profesor se adapte creativamente a cada circunstancia, que puede ser muy distinta en cada centro o grupo en el que se use. Falta de flexibilidad metodológica.
  • No todo el profesorado de música tiene el perfil específico exigido/idóneo para impartir este método. Si un centro comienza a impartir la metodología, depende de que el profesor habilitado para el mismo no deje el centro.
  • No existe formación especializada sobre este tipo de metodologías en España, solo los seminarios impartidos por Yamaha que únicamente consisten en unos breves seminarios de uno o dos días, insuficientes para prepararse para una labor en la que otros países dedican carreras universitarias específicas.
  • Solo es válida para un perfil muy concreto de profesorado de música, es decir, profesores con experiencia en el mundo de las bandas de música y habilidosos con los instrumentos que las integran.

Tendencias y nuevos proyectos

En general, se puede percibir un creciente interés sobre este tipo de proyectos alternativos de educación musical, especialmente en la Comunidad de Madrid -más adelante os traeré más-. El método de Yamaha es tan solo uno de ellos pero, en esencia, nuevas tendencias y demandas emergen y empiezan a aparecer en las aulas de música de colegios e institutos.

Como ejemplo de ello, está la campaña que el equipo directivo y claustro del IES Nicolás Copérnico de Parla ha llevado a cabo para materializar su deseo de tener una ClassBand el curso 2020-2021. A través de ella, se han propuesto recaudar la mitad del presupuesto necesario para poner en marcha el proyecto; 34.000€ para conseguir una dotación de 30 instrumentos y, al parecer, lo han conseguido. ¡Enhorabuena!

[ENLACE] CAMPAÑA PROTAGONIZADA POR EL IES NICOLÁS COPÉRNICO DE PARLA (MADRID) PARA CONSEGUIR SU PROPIA CLASSBAND

Con esta iniciativa pretenden que todos los alumnos del centro tengan acceso a la oportunidad de tocar un instrumento e interpretar música en conjunto. Éste, es un claro ejemplo de que, si se desea y hay voluntad, se puede conseguir.

Una reflexión superflua…

El trabajo de autores y docentes que han tenido la oportunidad de observar, estudiar y/o participar en la puesta en marcha de la metodología, muestra que es una forma muy efectiva y motivadora de proporcionar una formación instrumental de iniciación.  

Desde mi punto de vista, sí que me gustaría añadir que el planteamiento de este tipo de iniciación instrumental a partir de 2º de ESO (como se da en la mayoría de centros), puede ser un poco tardío desde el punto de vista de la edad idónea para iniciarse en un instrumento musical. Quizás, sería mucho mejor plantearlo para los dos últimos cursos de Educación Primaria (como el caso del colegio valenciano de La Elinana), edad en la que los alumnos, en caso de querer ampliar su formación musical en otros centros, tienen más margen de desarrollo.

Antes de esa edad también sería posible, obvio, pero este tipo de metodologías colectivas requieren que los alumnos tengan un cierto grado de independencia. No olvidéis que todos aprenden a la vez. Sí, todos los instrumentos a la vez y, en la mayoría de las ocasiones, con un solo profesor.

Yo, que soy un músico formado en la metodología de los conservatorios y con cierta experiencia en la enseñanza instrumental, era bastante escéptico respecto a este tipo de métodos grupales. Básicamente, creía que no era posible o que los alumnos no podrían aprender correctamente de esta manera.

Afortunadamente, durante este año he tenido la fantástica oportunidad de participar activamente en el sistema educativo norteamericano, es decir, la versión original del método ClassBand –de eso ya hablaré más adelante-. Después de investigar ampliamente sobre el tema y sumado a mi propia experiencia, puedo afirmar no solo que funcionan, sino que funcionan bastante bien.

Pero claro, para entender esta perspectiva hay que ubicarse en un contexto marcado por los tres siguientes puntos clave:

  1. El profesorado que imparte estas actividades/asignaturas está preparado específicamente para ello.
  2. El objetivo de la clase no es adquirir un perfeccionamiento instrumental individual, sino aprender música haciendo música en conjunto. Aprender colectivamente como formación básica y perfeccionarse individualmente como necesidad personal.
  3. La presencia y actividad de las bandas de música escolares en EEUU suponen un elemento imprescindible en la vida cultural de todos los centros educativos y de cualquier etapa.

Además, se añade que, para nada, sustituye la labor de las escuelas de música, sino todo lo contrario ya que, al acercar la oportunidad de tocar un instrumento musical (de viento en este caso) a todos los alumnos de un colegio o instituto, lo que se hace es crear cantera y aumentar exponencialmente el número de usuarios potenciales de los centros de perfeccionamiento (escuelas de música o conservatorios), a los que los alumnos acuden ante la necesidad de ampliar sus conocimientos y habilidades. Y eso por no hablar de la necesidad de despertar futuras audiencias para el sector cultural.

Por último, mencionar lo que para mí es el mayor valor de este tipo de metodologías -en este caso es la de Yamaha pero podría ser cualquier otra-, y es que acercan a el único lugar por donde pasan todos los jóvenes (colegios e institutos) la oportunidad de experimentar lo que es la interpretación dentro de una agrupación musical y, también, de introducirse en la práctica de un instrumento.

Solo aquellos que lo hemos vivido podemos llegar a ser consciente de lo importante y vital que esto puede llegar a significar, y, por qué no, todos los estudiantes han de tener la oportunidad de experimentarlo.

Yamaha, con las distintas ventajas y desventajas de su método, nos acerca una opción para conseguirlo, ya que, en verdad, la inmensa mayoría de los egresados del sistema educativo nunca han tenido la oportunidad de aprender a tocar un instrumento. Sin duda, otro tipo de educación es posible.

Para finalizar, te dejo por aquí unas preguntas…

¿Estamos preparados para este cambio de paradigma educativo?

¿Qué nos lo impide?

¿Conocías anteriormente Yamaha ClassBand?

¿Qué impresión te ha dado esta propuesta metodológica?

¿Te animarías a introducirlo en tu colegio o instituto?

¿Te gustaría que tu hijo/hija disfrute o haya disfrutado de esta oportunidad en sus respectivos colegios o institutos?

Gracias por la lectura y visita. Si te ha interesado, te recomiendo que COMPARTAS, para que otros puedan acceder a su lectura, que COMENTES, si tienes algo que añadir u opinar (me interesa tu opinión) y que te HAGAS SUSCRIPTOR/A POR CORREO ELECTRÓNICO (parte superior de la columna derecha) y así no te perderás la pista ni ninguna de las actualizaciones.

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

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Bibliografía consultada y páginas web.

Algunos contenidos los he extraído de mi tesis doctoral, que no la menciono aún porque será defendida en al Facultad de Educación de Toledo (UCLM) en al plazo de dos meses, no obstante, os dejo algunos enlaces y fuentes de interés para el que quiere profundizar en el tema.

Collado, G. Yamaha ClassBand en España. Docenotas nº19.

González, A., & Ponce de León, L. F. (2017). El método Yamaha ClassBand en el aula de música: una experiencia en ESO en la Comunidad de Madrid. Pulso. Revista de Educación nº40, 229-247.

Villanueva, R. (2014). La enseñanza musical instrumental en la enseñanza obligatoria: análisis de la situación actual y la clase de cuerda como alternativa al currículo. Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá de Henares. Tesis doctoral inédita.

Viñas, M. (Podcast Dopamínate del 18 de marzo de 2018). Yo tengo una Class Band. (M. J. Acevedo y A. D. Ruiz , Entrevistadores)

Página web de Yamaha ClassBand

2017-2018, MEMORIAS DE UN BUEN AÑO Y NUEVAS PERSPECTIVAS

Otra nueva temporada llega a su fin, y con ella sus inevitable y respectiva memoria: esfuerzo, recuerdos, anécdotas, momentos de estrés, autorrealización personal y profesional, viajes, clases, conciertos, nuevas y viejas amistades, cursos, exámenes, risas, emociones y otro largo etcétera, pero lo más gratificante, es que todo ha sido, en todo momento, rodeado de música y músicos.

Una de las herramientas imprescindibles para seguir mejorando es la autoevaluación, por lo que, al final de todo este camino recorrido durante el curso 2017-2018, toca mirar hacia atrás, coger impulso y fabricar nuevas ideas, retos y planes para empezar la siguiente con mayor fuerza e ilusión.

El comienzo del curso estuvo marcado por la importante decisión de abandonar mi cómodo y seguro puesto como músico en las Fuerzas Armadas. Después de casi 2 años de estancia en el cuerpo tras aprobar, dejé atrás mi antiguo destino en León, ciudad donde ejercía con mi tuba. Muchos me han tachado (y siguen tachando) de loco, pero, simplemente, no era ni el lugar, ni el momento, ni la persona adecuada. Necesitaba alas, y el tiempo dirá si para estrellarme o para permitirme volar. He de decir que, a día de hoy, estoy plenamente conforme y orgulloso con la decisión que tomé.

En ese contexto no quedaba otra que esforzarse al máximo y compaginar una intensa temporada a caballo entre lo académico y lo profesional. De tal forma, me decanté por realizar estudios de posgrado y me matriculé en el Master Universitario en Liderazgo y Dirección de Centros Educativos en la Universidad Internacional de La Rioja. Hace escasos días que he terminado, y mi experiencia, tanto con este máster como con la universidad, ha sido muy positiva y enriquecedora. Por otro lado, obviamente, tuve que reducir al mínimo la carga académica de los otros que estudios que realizo hace 3 años, como hobbie y mero desarrollo personal, por la UNED: Grado en Filosofía (con el que tengo una cuenta pendiente para septiembre).

Durante este año, el grueso de mi actividad profesional ha sido protagonizada por la dirección y docencia (como diría alguno que yo sé, multi-cátedra) de las escuelas de música que he regentado: la Escuela Municipal de Música de La Guardia, como cuarto año consecutivo, y la Escuela de Música “Ispium Musical” de Yepes, ésta última en su puesta en marcha y primer año de vida, ambas situadas en municipios toledanos. La experiencia y trabajo en ambas, cada una dentro de su fase de desarrollo y madurez, ha sido bastante positiva y, aunque hay que seguir construyendo y perfeccionando los proyectos, hay que estar satisfechos. Por suerte, me he sabido rodear de estupendos profesores que han ayudado, en todo momento, a que todo fluya y transcurra con éxito. Desde aquí, gracias.

En el ámbito de la interpretación, mi tubas y yo hemos superado múltiples crisis en nuestra relación, ya que, aunque no he dejado de estudiar en ningún momento, ha habido épocas de flaqueo debido a un constante flujo de quehaceres y responsabilidades (el máster ha sido bastante duro y esclavo). No obstante, quién tuvo, retuvo, y cuando me he puesto las pilas durante unos días, todo ha ido a su sitio y los resultados “calidad-precio” han sido muy buenos. Como desde hace ya 5 años, he seguido colaborando asiduamente con la Orquesta Clásica Santa Cecilia y, entre otros proyectos sinfónicos y camerísticos que han ido saliendo, también he tenido el enorme placer de dejarme caer por la Banda Sinfónica Municipal de Madrid. Teatro Real y Auditorio Nacional de Madrid, Palau de Les Arts en Valencia, Teatro de la Maestranza y Auditorio Miguel Delibes de Valladolid son algunas de las salas en la que he podido tocar estos últimos meses.

En cambio, la batuta y yo nos hemos encontrado muy bien, después de cuatro temporadas desde mi bautizo como director en la Banda Municipal de La Guardia, siento que voy madurando los conceptos, experiencias y perspectivas a la hora de gestionar el repertorio, ensayos y actuaciones. A lo largo de estos meses, además de los conciertos y actividades cotidianas dentro y fuero de nuestra localidad, tuvimos un par de citas extraordinarias de las que siempre guardaré un grato recuerdo, y hablo de los concierto que dimos en el Teatro Rojas de Toledo y el Teatro Lope de Vega de Ocaña, dos salas a las que, por motivos personales, estoy muy unido. Grandes momentos y rodeado de grandes cómplices a los que aprecio más de lo que ellos creen.

La cantidad de sabiduría musical que el ejercicio responsable y coherente y el estudio de la dirección musical aporta me parece absolutamente brutal y recomendable. A pesar de que el grueso de mi formación en este ámbito parte de la valiosa y por todos conocida escuela del Maestro Enrique García Asensio, este año he explorado nuevos enfoques de la mano del activo director Miguel Romea, sin ninguna duda, sus lecciones y consejos me hicieron reflexionar y aún me siguen aportando cada vez que me dispongo a hacer y coordinar música.

 

Otro de los puntos fuertes ha sido mi actividad formativa en colegios y escuelas de música a través del TALLER PARTICIPATIVO DE INICIACIÓN CON INSTRUMENTOS DE PLÁSTICO. Con él, he visitado hasta 12 diferentes centros en los que habré trabajado con, muy posiblemente, más de 1000 escolares distintos de entre 4 y 12 años. Lo bien que me lo puedo llegar a pasar solo es comparable con mi capacidad para perder la voz después de cada intensa jornada.

[TALLER PARTICIPATIVO DE INICIACIÓN MUSICAL CON INSTRUMENTOS DE PLÁSTICO]

 

En lo concerniente al propio blog; creación y gestión de contenido y presencia en las redes sociales, empecé la segunda temporada con ganas e ilusión, apostando, sobre todo, por la calidad frente a la cantidad. En enero, emprendí el nuevo y complementario canal de YouTube: En Clave de Letras. Un nuevo mundo se abría por delante y, a pesar de que los resultados me estaban satisfaciendo, decidí bajar la marcha antes de adentrarme más. Simplemente, todo tiene un límite; el curso se estaba poniendo cuesta arriba, el último trimestre se las prometía y, lejos de querer crear y difundir contenidos de baja calidad, establecí lo que en términos agrícolas se denomina “un barbecho”. Además, tengo ese pequeño y mundano vicio de tener vida personal y esas cosas. En agosto volveremos a la carga con una inmensa agenda llena de ideas.

EN CLAVE DE LETRAS: CANAL DE LIBROS DE MÚSICA Y/O PARA MÚSICOS

Y hasta aquí el resumen de lo acontecido a lo largo de este 2017-2018. Partiendo de ello, así como de las experiencias y reflexiones que subyacen, toca prefijar nuevas direcciones y metas hacia las que encaminarse antes de unas merecidísimas vacaciones:

 

EN LO ACADÉMICO…

Bueno, como ya he llegado hasta aquí, y como dicen en los concursos televisivos, “hemos venido a jugar”, el próximo octubre frecuentaré, si nada lo impide, la Escuela de Doctorado de la Universidad de Castilla-La Mancha, donde empezaré a redactar la tesis sobre Educación, Artes y Humanidades, que ya se ha visto esbozada en el Trabajo de Fin de Máster (TFM, no Cifuentes) sobre el análisis comparativo de centros de formación musical, y con especial atención a los centros integrados de música. También toca retomar y darle un poquito de caña al inglés y, por supuesto, seguiré filosofando en los ratos libres a manos de la UNED.

 

EN LA EDUCACIÓN…

De momento, seguiré gestionando con pasión y esmero las dos escuelas de música, así como impartiré con esfuerzo e ilusión todas las clases y asignaturas que el próximo curso traiga consigo. Estoy estudiando la incorporación de una serie de modificaciones que, dada la naturaleza flexible de este tipo de centros de formación, velarán por seguir aumentando la calidad de la educación impartida e intentar llegar al mayor número de alumnos posibles.

Muchos, y de muchos lugares, serán los colegios y escuelas que se prevé visitar con el TALLER PARTICIPITIVO DE INICIACIÓN MUSICAL. Hasta ahora, Toledo, Cuenca, Madrid, Guadalajara, Ciudad Real y Salamanca serán las provincias que visite a lo largo de los primeros meses del próximo curso con mis instrumentos de plástico y todo el conjunto de emociones y herramientas de aprendizaje que, con su ayuda, se pueden cosechar.

 

EN LA INTERPRETACIÓN…

Después de un año un poco más alejado del latón que los anteriores, en agosto volveremos a la carga con más energía que nunca. De hecho, no me he ido de vacaciones y ya tengo ganas de volver a ponerme a estudiar y poder hincar el diente a todo lo que está por venir.

Además de seguir colaborando con las orquestas y bandas con las que suelo frecuentar, se abren nuevos e ilusionantes horizontes en el mundo de la música de cámara y de estilos antagónicos que, totalmente, se salen de mi zona de confort; la música moderna y la música antigua (¡con proyectos discográficos incluidos!). Para rematar, me he propuesto retomar mi faceta de concertista y montar (o recuperar) nuevo repertorio para tocarlo de solista con banda. Quizás, también me anime con alguna prueba de orquesta que, desde las audiciones de tuba solista de la Orquesta Nacional de España en enero de 2017, no he hecho ninguna.

 

EN LA DIRECCIÓN MUSICAL…

De momento, siento la necesidad de seguir conociendo nuevos maestros y profesores de los que aprender, nuevos enfoques y técnicas que me permitan continuar ampliando. Aún, por diversos motivos, no creo que haya llegado el momento de profundizar en ninguna escuela ni de embarcarme en ninguna formación más seria tipo academia o máster, por lo que intentaré seguir haciendo 2 o 3 cursos durante la próxima temporada, como hasta ahora. De todas formas, todo se verá.

Respecto a la Banda Municipal de La Guardia, siento que los próximos meses van a ser dulces para su trayectoria y evolución; la mayoría de los componentes están aumentando mucho su nivel técnico, así como también su madurez musical y podremos atrevernos con nuevos retos en cuanto a actuaciones y repertorio.

 

EN EL BLOG Y LAS REDES SOCIALES…

Después del antes mencionado “barbecho internauta”, toca volver a la carga con nuevas ideas, contenidos, textos, reflexiones y, claro está, retomar el canal de YouTube que, lejos de buscar grandes resultados mediáticos y divulgativos, nació para satisfacer una serie de ambiciones e intereses personales.

Durante los últimos meses, he estado reflexionando sobre las redes sociales y la relación que me une con ellas. Como resultado, creo que volveré con más ganas que nunca de crear y comunicar con calidad, de hacer un uso responsable de las mismas e intentando llegar a aquellas personas que, humildemente, les puedo llegar a aportar algo en sus vidas personales o profesionales. Y el que no, que no mire.

Posiblemente, a prácticamente nadie le puede llegar a interesar todo el sermón que aquí acabo de plasmar, pero mi principal intención no es interesar, sino expresarme y, así, ordenar mis ideas, experiencias y ayudarme a coger impulso y energía para lo que está por venir. La vida es un proceso de mejora continua; hay que adaptarse al entorno físico y social, evolucionar y, todo ello, solo es posible mediante la autodeterminación y la autoevaluación.

Ahora, toca descansar. Dentro de escasas horas me espera un gran viaje por el continente asiático, muy bien acompañado y de algo más de 20 días donde no espero descansar, pero si espero formatear mi mente, dejando atrás las impurezas del estrés y la inercia de la monotonía conociendo nuevos lugares y culturas. Nos vemos a mediados de agosto. Tendréis noticias mías.

 

EDUARDO SÁNCHEZ-ESCRIBANO GARCÍA DE LA ROSA

CÓMO ESCUCHAR LA MÚSICA, POR AARON COPLAND

SOBRE EL LIBRO Y SU AUTOR

A. Copland

Desde la primera edición americana de este libro en 1939, hasta el ejemplar que cayó en mis manos hace pocos meses, innumerables personas de todo el mundo han tenido la oportunidad de aprender a escuchar y entender la música un poco mejor, y todo gracias a la fantástica y popular iniciativa del compositor americano Aaron Copland (1900-1990).

En su esencia, este ameno y no muy extenso libro deja al desnudo la personalidad del propio autor, pues se dedicó, durante toda su vida, a defender la democratización de las artes y la cultura, tanto en Estados Unidos como por todo el mundo en sus numerosos viajes, animando a artistas y, sobre todo, compositores a crear no sólo para las élites burguesas de la primera mitad del siglo pasado, sino también para el pueblo llano. Aaron Copland está considerado como un compositor que ha cosechado, prácticamente, todos los géneros, estilos y niveles de complejidad musical, llegando incluso a ganar un premio “Oscar” a la mejor banda sonora.

Cómo anécdota, me gustaría nombrar aquí su famosa y muy versionada composición para metales y percusión “Fanfare for the common man”. El nombre de dicha obra puede aparentemente no significar nada en especial, pero, en realidad, sí es así, puesto que su autor consideraba, y quería creer, que el s.XX sería el siglo de la “gente corriente”, el pueblo común.

De tal forma y en esa misma línea, la principal misión de Copland con este libro es contribuir a que cualquier persona que se lo proponga sea capaz de entender y disfrutar de aquella música para la que, supuestamente, es necesario tener grandes conocimientos teóricos y estilísticos. Obviamente, aunque lo explica de una forma bastante accesible y entendible para músicos (y no músicos) de todos los niveles, es necesario manejar cierta terminología teórico-musical para poder seguir su lectura con precisión, no obstante, se esfuerza por explicar y aclarar constantemente cualquier duda específica que intuya que le pueda surgir al lector, musicalmente hablando, menos instruido.

¿A QUIÉN VA DESTINADO ESTE LIBRO?

En líneas generales, este libro es muy apropiado para cualquier tipo y nivel de músico lector; profesionales y/o docentes, estudiantes o melómanos. Independientemente de lo instruido y experimentado que estés en el mundo de la “música académica”, le podrás sacar un gran  provecho. Dependiendo de en qué colectivo musical te encuentres, te recomiendo una perspectiva y  predisposición ante tu lectura:

MÚSICOS PROFESIONALES Y DOCENTES

Quizás, algunas de las partes, sobre todo las más técnicas, resulten un poco más pesadas, porque no dejan de ser contenidos que, en teoría, ya tendríamos que saber y tener interiorizados. La magia de esta lectura está en la propia forma de hacer llegar ciertos tecnicismos al lector por parte de Copland que, en líneas generales, resulta bastante fresco, didáctico y elocuente en sus explicaciones y reflexiones.

En numerosas ocasiones, nos vemos faltos de recursos a la hora de explicar elementos fundamentales para entender la música como pueden ser la ambigüedad del timbre, el poder de la armonía, la fenomenología de la melodía, la textura musical, el propio ritmo o el abstracto concepto y variedad de “formas musicales”. De tal forma, con este libro podemos hacer nuestros una gran variedad de recursos didácticos para ayudar a otras personas (nuestros propios alumnos en caso de los que damos clase) a entender y disfrutar la música, nuestra pasión y profesión, a otro nivel.

 

ESTUDIANTES DE MÚSICA

A lo largo de la ardua tarea que significa el estudio (más o menos) serio de la música, llega un momento (o debería llegar) en el que empezamos a interesarnos por cosas más allá de tocar muy bien nuestro instrumento. Dependiendo del nivel de madurez artística y musical del estudiante, así como de qué nivel de estimulación se propicie por parte de sus profesores y entorno de aprendizaje, ese momento puede llegar antes o después.

En tal caso, si sientes que ha llegado ese momento, puede ser una buena ocasión para hincarle el diente a este libro, pues te puede ayudar, y mucho, a empezar a entender la música desde otras perspectivas. Además, puede que entiendas y madures mucho mejor ciertos conceptos, algunos de ellos muy abstractos, con los ejemplos y explicaciones de Copland que con la de tus propios profesores o temarios.

 

MELÓMANOS Y AFICIONADOS

Por último, y siendo el principal colectivo al que el norteamericano dedicó la esencia de este libro, están los melómanos, es decir, aquellos profundos aficionados a la música culta, instrumental, académica… o como se quiera denominar (todos sabemos a lo que me refiero).

Cada uno de los párrafos de este libro está destinado a convertir la escucha de una simple obra o pieza musical en algo más allá; una completa experiencia tanto sensorial como racional. Éste, se propone ayudar a presentar una actitud más inteligente ante una manifestación musical para aquellos que, por una supuesta carencia de formación académica específica, no poseen las herramientas necesarias para conseguirlo.

 

 

ESTRUCTURA Y BREVE RESUMEN DE CONTENIDO

Desde mi punto de vista, el libro se puede estructurar en cinco partes, de las cuales  las tres centrales son de contenido, propiamente dicho.

En la primera, que busca una contextualización de la obra, está compuesta por una introducción, las notas del autor para la edición, un prefacio y algunos testimonios de gratitud, ayudándonos a ubicar las intenciones y pensamiento general del autor.

La segunda, aunque primera de contenido, está compuesta por los capítulos: “Preliminares”, “Cómo escuchamos” y “El proceso creador de la música”. En ellos, respectivamente, Copland ayuda al lector a plantearse un objetivo: pasar de “sólo escuchar” a “escuchar algo más”, entender y disfrutar la música desde distintos planos; sensual, expresivo y “puramente musical” (Una de las partes más interesantes del libro). Aquí, también cabe destacar, la comparación magistral que realiza entre música y teatro como fenómeno artístico. También, nos brinda la oportunidad de conocer la personalidad y perspectiva del compositor, que plantea como principal encargado de explicar y hacer entender la música frente al intérprete o al docente.

La siguiente parte de contenidos, tercera del libro y, a su vez, la más técnica, ahonda en las explicaciones y ayuda a entender el papel que desempeñan los distintos y principales elementos teórico-musicales en la escucha activa e inteligente de la música. Asimismo, en los capítulos “Los cuatro elementos de la música”, “La textura musical”, “La estructura musical” y “Las formas fundamentales”, podremos encontrar una refrescante y didáctica explicación de cómo y en qué medida cada elemento interviene en el fenómeno musical.

En la penúltima parte del libro, pero última de contenidos, Copland se esfuerza por acercarnos la música desde distintos géneros específicos, puesto que para entender una audición es imprescindible saber para qué y con qué fines ésta ha sido compuesta. Los géneros a los que presta principal atención, y teniendo en cuenta el año de origen de este libro, son: “La ópera y el drama musical”, “La música contemporánea” y “La música de películas”.

Este libro no tendría casi sentido sin acabar de interiorizar el último capítulo: “Del compositor al intérprete y de éste al oyente”. Según el norteamericano, más allá de las notas y de la teoría que las envuelve, por encima de todo, un oyente está escuchando la personalidad de un compositor; su forma de ser, de ver el mundo, de enfrentarse a los problemas, de valorar la belleza y sensibilidad. “Ningún compositor puede poner en su música valores que no posea como hombre”. El intérprete aquí actúa como intermediario, pues a éste también le resulta imposible no impregnar con un poco de su personalidad cada nota que traiga al mundo.

Para acabar, el libro cierra con unos apéndices sobre obras y notas que el autor añade y va haciendo alusión a lo largo de cada capítulo. Además, acompaña con una lista de obras mencionadas y otra de bibliografía relacionada muy valiosa.

 

VÍDEO DE EN CLAVE DE LETRAS SOBRE CÓMO ESCUCHAR LA MÚSICA, DE AARON COPLAND

 

CONCLUSIÓN Y VALORACIÓN PERSONAL

La simple y, a su vez, compleja intención que Aaron Copland intenta plasmar en su libro, es decir, contribuir a que nos guste y entendamos más y mejor la música, lo convierte en una obra magistral e imprescindible dentro de las lecturas que todo músico debe haber realizado. Además, presenta una estructura y lenguaje bastante asequible y ameno, incluyendo muchos ejemplos y todos los recursos gráficos necesarios para entender su mensaje.

Un ejemplar básico en nuestra biblioteca al que poder acudir para responder a una gran variedad de preguntas, tanto técnicas como otras más filosóficas. Un texto muy didáctico e inspirador que recomendar a nuestros alumnos y, cómo no, un libro muy acertado para dejar o regalar a ese amigo melómano que, no sabe ni cómo ni por qué, pero le encanta y se siente muy atraído por el “mundillo musical”.

Tras abordarlo durante unas semanas, otro de los grandes descubrimientos que me llevo, más allá de su propio contenido, no es otro que a su autor. Obviamente, ya conocía a Aaron Copland, icono, junto a Gershwin, del s. XX musical americano. Además, he tenido la oportunidad de interpretar la fanfarria antes nombrada en diversas ocasiones y soy muy fan de su “Primavera Apalache”, pero desconocía su faceta divulgativa y de compromiso con la democratización de la música y de su disfrute.

Sea como fuere, os recomiendo comprar, regalar o, si tenéis la oportunidad pedir prestado este libro. No os arrepentiréis. Si me conocéis en persona, os lo puedo dejar encantado.

 

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

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GESTIÓN DEL TIEMPO: REFLEXIÓN, FELICIDAD Y EL GUIÑO MUSICAL

¿QUÉ ES EL TIEMPO? EL TIEMPO COMO RECURSO

El tiempo, como concepto, es algo altamente complejo y su definición, experimentación y gestión personal del mismo,  por ende, lo son también. A pesar de que ni los propios expertos mundiales en física teórica se ponen de acuerdo ni sobre su propia existencia, y pasando por alto su abrumadora complejidad, todos asumimos una organización matemática del mismo basada en una división y subdivisión de los movimientos de rotación y traslación de la Tierra y en medio de gran entramado físico, metafísico y astrológico.

Sea como fuere, y gracias a la inestimable ayuda de la precisión brindada por la evolución tecnología, todos asumimos la materialización de dicho recurso resumiéndolo en entendibles, y matemáticamente relacionadas, porciones (años, minutos, segundos, semanas, días, horas, etcétera).

(DOCUMENTAL RECOMENDADO) REDES: “EL TIEMPO” (E. Punset)

relojes

En este contexto, entendemos un día por el trascurso de 24 horas (casi exactas) o, dicho de otra forma, desde que el sol vuelve a estar en el mismo punto después de un movimiento terrestre completo. Día tras día (dicho como expresión y no como unidad de medida), organizamos y alineamos nuestras vidas respecto a este fenómeno que no podemos controlar. Por otro lado, lo que está claro es que nuestra concepción y entendimiento del tiempo es lineal, es decir, nunca volveremos a vivir (conscientemente, al menos) el día de ayer. Todo ello, convierte al tiempo, el escenario de nuestras vidas conscientes, en un recurso indomable, limitado e irrecuperable.

Sigamos en la línea de la concepción del tiempo como un recurso, y comparémoslo con el recurso por antonomasia de nuestros días; el dinero. Ve al cajero, saca 50 euros, contémplalos por unos segundos y disponte voluntariamente a rasgarlos, quemarlos, dejarlos tragar por una alcantarilla o cualquier otra creativa forma de desecharlos que se te ocurra. A priori, parece completamente absurdo, incluso se puede llegar a sufrir un poco de agobio sólo con imaginarse la situación, en cambio, hay noches que nos disponemos a conciliar el sueño y, lejos de poder compararlo con exactitud, hemos tirado por la borda una incomparable cantidad de valiosos recursos en clave de segundos, minutos y horas.

Generalmente, a la hora de gastar dinero o, económicamente hablando, realizar una inversión, solemos vigilar y meditar minuciosamente (dependiendo del contexto y la persona), la amortización de dicho gasto en forma de bienes o servicios. En cambio, cuando disponemos de un periodo de tiempo “libre” para disfrutar y manejar lejos de “nuestras obligaciones”, no solemos usar la misma vara de medir. ¿Por qué?

¿Por qué no le damos la misma o mayor importancia al tiempo que a otro recurso como es el dinero? El dinero lo vas a volver poder a ganar, es un recurso al que se puede acceder “ilimitadamente” y que se puede suministrar y generar, pero, en cambio, el tiempo no, pues una vez que éste expire, una vez que lo inviertas o dejes pasar de forma inerte, no podrás volver a ese momento; sólo pasa una vez y no me refiero precisamente al “carpe diem”.

TIEMPO Y DINERO

Con todo esto no pretendo situar jerárquicamente a la alza el tiempo respecto al dinero, pues del dinero comemos; en el tiempo comemos, del dinero “vivimos”; en el tiempo vivimos y, curiosamente, solemos necesitar tiempo para ganar dinero. Simplemente, es una reflexión personal sobre cuánto, cómo y por qué, valoramos tanto un gasto de dinero y, a veces, tan poco un “gasto” de tiempo.

Ahora bien, ¿cómo calculo una inversión de tiempo? ¿Qué es un tiempo “bien invertido”? Aquí ya nos adentramos en lo que filosóficamente hablando se denomina una “cuestión teleológica”, es decir, el propio estudio de los fines perseguidos por un objeto o ser. En nuestro caso, el de los humanos, se podría relacionar el uso de nuestro “tiempo libre” (dejemos al margen el que ocupamos en nuestras obligaciones como miembros de una sociedad) con el intento de cosechar situaciones de éxito que procuren nuestro acercamiento a la felicidad (mencionamos y cerramos fugazmente la “caja de pandora” de la felicidad).

Coetáneamente, en la industrializada Europa occidental, dando por superada la relación de éxito con la mera supervivencia física, y fuera de esto, sin obviar la Pirámide Motivacional de Maslow, una versión individualizada de un tiempo “bien invertido” puede ser aquella que nos acerque de la forma más eficiente a la consecución de nuestros objetivos, pudiendo, a su vez, ser de naturaleza social, profesional, familiar, ideológica, naturalista, religiosa o puramente hedonista (búsqueda del placer sensorial).

Desde hace décadas, y debido a los imparables e impresionantes adelantos en áreas como la industria, informática, telecomunicaciones, transportes y ese “arte de conquistar mercados” llamado marketing, estamos sobreestimulados hacia el consumo de productos y servicios, haciéndonos llegar innumerables, tentadoras y atractivas ofertas sobre en qué gastar nuestro tiempo y traduciéndose en dificultades para tomar decisiones al respecto. Lamentablemente, en muchas ocasiones optamos por la opción que menos nos acerca a la consecución de nuestros fines (a menos que sean puramente hedonistas), de nuestro rumbo marcado y caso de éxito personal, ya que el que se nos pone por delante es más asequible desde el punto de vista del esfuerzo o sacrificio.

El caso es que, 24 horas más tarde cuando el sol se ha vuelto a posicionar de nuevo en el mismo lugar, quizás hayamos dejado pasar otro día sin reflexionar ni valorar cómo y en qué hemos gastado nuestro recurso más complejo y, para muchos, valioso; el tiempo.

Es muy sano y recomendable, además de estar comúnmente ligado a las costumbres y hábitos de aquellas personas consideradas como “más exitosas” y eficientes, el concretar y evaluar nuestra política de inversión de esta moneda que todos llevamos repartida equitativamente, equipada “de serie” desde el nacimiento por el mero hecho de existir y hasta que se apague el reloj de nuestras vidas.

Bajo mi opinión y experiencia personal, sólo con dedicar unos minutos al comienzo o final del día a pensar sobre ello, sobre cómo y en qué gastamos nuestro tiempo y si verdaderamente estamos de acuerdo al respecto, cambia tu visión y trascendencia respecto al proceso de toma de decisiones concernientes al mismo.

reflexion

¿EN QUÉ USAMOS EL TIEMPO? ¿ES LO QUE REALMENTE QUEREMOS?

Sí, estamos hartos de consumir información respecto a cuánto tiempo “invertimos” en ver televisión, deslizar el dedo por distintas redes sociales, videojuegos, series online, etcétera. Aun así, volvemos a la cama, jornada tras jornada, y no reflexionamos, sobre cómo y por qué hemos distribuido nuestro “tiempo libre”, si el uso del “gastado” a lo largo del día nos ha acercado a  cumplir nuestras metas propuestas, en el caso y suerte de que se tengan e independientemente de su naturaleza (algo muy personal como ya se comentó anteriormente), o si sólo lo hemos dedicado a entretenernos, sin más.

INFOGRAFÍAS SOBRE EL USO COTIDIANO DE LAS REDES SOCIALES (Uno de tantas fuentes que nos informan sobre el uso e inversión de tiempo que dedicamos a las redes sociales).

Hace tiempo que pienso con cierta firmeza que se ha “viralizado” y asumido socialmente el derecho a divertirnos de la forma menos sacrificada posible, infundido y potenciado por las fuerzas del consumo. Sí, llevas todo el día aguantando a tu jefe, sonriendo falsamente a clientes a los que tienes que vender algo, realizando un trabajo que requiere un gran esfuerzo físico o sometido a un mucho estrés laboral y, en muchas ocasiones y sólo por eso, hacemos nuestro el derecho a no esforzarnos en el resto de día o semana.

Sí, estamos en nuestro derecho a hacer lo que nos de la real gana, pero debemos de tener muy presente que la base fisiológica y humanística del crecimiento, de la mejora, está en el esfuerzo, en el sacrificio; tus músculos sólo crecerán sin han trabajado duro previamente, tu cerebro sólo creará más y más fuertes conexiones si ha habido una concentración y esfuerzo intelectual previo, tu disciplina personal estará presente si llevas a cabo una actividad cuando ésta se requiere para su mejora y no sólo cuando se tengan ganas, y tus valores éticos y morales sólo te harán más humano cuando los lleves a la práctica a pesar de tus intereses en un momento concreto.

Obviamente, y además de ser totalmente recomendable, necesario y otra forma de decidir cómo invertir este recurso, tiene (o puede) que haber hueco para el descanso, para la desconexión total, para el ocio y la sociabilización, para el “no hacer nada” tumbado en el sofá, la cuestión es, ¿qué porcentaje de tiempo del que disponemos usamos para esta labor? ¿Hemos dedicado esa necesaria parte del día a perseguir nuestros sueños y ambiciones? Y mañana, ¿qué? Esto, es algo cuya reflexión y análisis corresponde únicamente a uno mismo.

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EL GUIÑO DE LA MÚSICA Y EL DEPORTE SOBRE LA GESTIÓN DEL TIEMPO

Tanto la práctica seria y regular de cualquier disciplina deportiva, como la de otras artísticas y, en concreción, de la música o la danza, suele hacer reflexionar y experimentar, directa e indirectamente, sobre la inversión longitudinal y estructural del tiempo a aquellos que se ven inmersos en alguna de éstas. De esta forma, cualquier músico y/o deportista sabe, y tiene perfectamente interiorizado tras una mínima estancia en estos mundos, que no es lo mismo dedicarle 7 horas 1 día a la semana al perfeccionamiento o entrenamiento de una habilidad, frente al hacerlo 1 hora durante 7 días a la semana, es decir, mismo tiempo total pero distinta distribución.

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LA MÚSICA Y EL BAMBÚ JAPONÉS: NO APTOS PARA IMPACIENTES

POR FAVOR, ESCUCHEN AL PROFESOR DE MÚSICA.

Cuando nos involucramos voluntaria y pasionalmente en el estudio de la música, y la indispensable práctica de un instrumento, asumimos la carga de más responsabilidades, responsabilidades que se traducen en inversiones de tiempo que, si deseas alcanzar las metas propuestas (dominar un instrumento y entender la música como disciplina técnica y artística), tendrás que redistribuirlo, ya que, por mucho que lo estires, es el mismo para todos, y, si no lo haces correctamente, nunca llegarás a conseguir la continuidad necesaria para saborear la meta propuesta.

“NO PUEDO, TENGO QUE ESTUDIAR”. EPIDEMIA EN LAS AULAS DE MÚSICA

Al incluir voluntariamente más tareas u objetivos en nuestra lista diaria, como puede ser, insisto y por ser muy buenos ejemplos comparativos, practicar un instrumento o entrenar algún deporte, asumimos que debemos volver a planificar la gestión del tiempo del que disponemos, incluso, a lo mejor, nunca nos hemos llegado a plantear que éste necesite ser estructurado y calculado como si de “llegar a fin de mes” se tratase (económicamente hablando). Colateralmente, por el mero hecho de intentarlo y exponernos a dicho dilema, nos convertimos en personas más responsables, sólo si necesitamos, tanto desde el punto de vista emocional como del racional, reflexionar sobre el uso de nuestro tiempo, propiciaremos un aumento de las capacidades de gestión del mismo.

MUSICA Y DEPORTE

Introducir el estudio de la música en la etapa escolar (o también en adultos) y/o la práctica seria de algún deporte, puede propiciar, debidamente gestionado, vigilado y planificado por las familias y profesionales, la interiorización de valores y aptitudes que modifiquen y repercutan en la propia personalidad del alumno o persona y, por supuesto, en su propia capacidad y visión respecto a la gestión del tiempo y la consecución de las metas propuestas.

Una de las mayores lecciones y valores que podemos transmitir a través de la práctica instrumental, es que el tiempo no se puede tocar, no es tangible, pero, en cambio, se puede y necesita administrar sí deseamos cosechar buenos frutos en nuestro trabajo e inversión tiempo/esfuerzo.

CONCLUSIÓN PERSONAL

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Por lo que habréis podido comprobar, esto no es un texto científico sino meramente reflexivo, en realidad, está es sólo una versión más sobre un tema muy complejo y personal. He llegado hasta aquí por necesidad; muchas metas por alcanzar, muchas dudas que aclarar, muchos campos e intereses que cultivar, muchas responsabilidades que cubrir y muchas ganas por sentirme vivo y rodeado de gente de la que aprender y con la que disfrutar.

Con toda probabilidad, no hayamos aprendido nada nuevo al leer estas líneas, nada que no supiésemos ya, por lo que mi principal objetivo, como casi siempre, no es enseñar ni mostrar verdades, sino propiciar una reflexión e introspección sobre algo tan transparente como trascendental como es la gestión de nuestro propio tiempo, tiempo que se traduce en horas, días y semanas y del que se componen nuestras vidas.

Planificar (o no) escrupulosamente nuestro tiempo es cuestión de experiencia, hábito o, en muchas ocasiones y como me ocurre a mí frecuentemente, pura necesidad. No somos ordenadores, no somos robots, el transcurso de la vida no es, cuanto menos, pronosticable, pero lo que está claro es que si existe la voluntad de intentarlo estaremos más cerca de conseguirlo que si desistimos desde un principio.

Quizás, nunca vayamos a acabar de entenderlo, pero cuestionarnos de vez en cuando, día tras día a ser posible, cómo usamos nuestro tiempo en relación a nuestros objetivos, nuestras metas, aquello que nos hará saborear el éxito o estar en el camino de ello, puede ser tan trascendental cómo que de ello dependo el ser cada vez un poco más felices o, al menos, intentarlo.

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

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Jóvenes instrumentistas ocupando muchas de las vacantes orquestales más cotizadas de todo el mundo, habituales maestros de escuela e institutos con la experiencia y formación musical que, décadas atrás, las instituciones educativas sólo hubiere soñado, profesores de conservatorio y escuelas de música no regladas que cubren las paredes de sus habitaciones con diversos títulos superiores y de máster, acumulando centenares de horas perfeccionamiento en múltiples disciplinas musicales, algunos, incluso, se doctoran.

Hábiles músicos que, tras su paso por algunas de las mejores orquestas jóvenes, conservatorios y academias del mundo, pasan a ocupar  vacantes en bandas militares o a practicar la docencia en organizaciones no lucrativas donde, a veces, no disfrutan ni de un contrato de trabajo.

Décadas atrás, profesionales del mismo nivel, o incluso menor, conseguían puestos de trabajo casi utópicos para los que luchan por hacerse un hueco en el actual mundo laboral y tales como, por ejemplo, aprobar unas oposiciones de profesor de enseñanzas profesionales o de intérprete de bandas municipales u orquestas sinfónicas con poco más de 20 años, algo que, años atrás, si fue más común.

Promociones enteras de titulados superiores que se ven obligados, por la propia naturaleza y exigencia de la actualidad del sector, a seguir invirtiendo sus recursos, y los de sus familias, en formación, desplazándose a otros países, tanto dentro como fuera de Europa, en busca de la oferta universitaria, de grado y posgrado, que España, nuestro propio país, aún no ha sido  capaz de satisfacer por completo en lo que al sector de las artes escénicas y música concierne.

Sea como fuere, la gran descompensación que se ha producido en nuestro sector entre oferta y demanda, provocando un embudo en el acceso a determinados y muy solicitados puestos de trabajo, el gran apoyo económico y familiar que han disfrutado muchos de los estudiantes de música de esta generación, permitiéndoles invertir tiempo y recursos en viajes y formación, y alentado por la propia mentalidad y personalidad, abierta y flexible ante los cambios que caracteriza al grueso de los jóvenes de nuestros días, ha provocado que nos veamos inmersos en una crisis académica y profesional, donde el precio a pagar para alcanzar las metas propuestas está siendo muy caro.

CRISIS: ¿TRAGEDIA U OPORTUNIDAD?

A priori, la palabra “crisis” no suena nada bien, pues hace referencia a una situación difícil e incómoda. No obstante, las crisis vienen marcadas por cambios, cambios que, según la capacidad y plasticidad de las personas (o las cosas) para adaptarse a lo nuevo, pueden provocar que se salga reforzado (o totalmente hundido) de esta época coyuntural que a muchos nos ha tocado vivir.

Este periodo, que no ha dibujado unas cifras y contexto muy diferente al de otros sectores ni al de la propia economía global, nos está dejando cambios tangibles que ya han calado en los currículums, mentalidad, personalidad y en el proceso estratégico de toma de decisiones de músicos de todas las disciplinas.

La amplísima oferta de formación académica que posee actualmente nuestro sistema educativo en España, integrada por centenares de conservatorios profesionales y más de 20 de enseñanza superior, ha lanzado al mercado laboral, y sobre todo en la última década, a miles de alumnos egresados. De todos ellos, sólo un pequeño porcentaje está consiguiendo (y conseguirá) alcanzar aquellas tan ambiciosas metas con las que muchos soñaban al inicio de sus andaduras.

La “crisis” que hemos o estamos atravesando ha provocado que se haya alcanzado un altísimo grado de especialización y diversificación profesional. La ambición ha calado, a veces por iniciativa propia y en otros casos por pura necesidad,  en las perspectivas profesionales de todos los que intentan desenvolverse en este “mundillo”.

“Claros y oscuros” puede que sea la expresión que más nos ayude a entender el fenómeno de “la década de los superhéroes musicales” aunque, de todas formas, cada involucrado, respecto a sus experiencias, percepciones y el análisis más conveniente que a cada uno le interese realizar, construirá una propia opinión al respecto, tal y como yo mismo he hecho y así transmito.

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SUPERHÉROES A CUALQUIER PRECIO

Exceptuando casos aislados, el precio final ha subido, es decir, la cantidad de recursos y esfuerzos empleados para conseguir un fin concreto se ha visto incrementada respecto a generaciones anteriores y, como ya he mencionado antes, no es algo exclusivo que esté ocurriendo en la música, sino en cualquier sector académico y laboral.

Después de la carrera, otra carrera, máster, doctorado, idiomas, jóvenes orquestas,  y otro largo sinfín de formación y experiencias personales y profesionales que, según esperas, te podrán acercar algún día a alcanzar esos sueños que muchos persiguen. Mientras, lo único que está claro es que, en todas las ramas profesionales de la música, podemos encontrar auténticos superhéroes, es decir, gente muy formada, especializada y experimentada que está dispuesta a hacer y moverse donde sea necesario para llevar a cabo la labor que tanto esfuerzo y recursos le ha costado materializar.

Consecuentemente, los que ofertan endurecen y amplían los filtros de acceso y, quitando esas ocasiones en las que se practica el “enchufismo” y la “dedocracia” no merecida a base de trabajo y méritos, el nivel de todos los subcampos profesionales de la música se ha visto incrementado.  Con esto, no quiero decir que “los de antes” fuesen peores y “los de ahora” mejores, ni mucho menos, pero lo que no se puede negar es que ahora hay muchos más entre los que elegir para un puesto, habiendo dejando en las manos de la propia competitividad entre aspirantes el natural aumento de nivel y requisitos previos.

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RENACIMIENTO PROFESIONAL: LA DIVERSIFICACIÓN

En los últimos años, unas de las necesidades por las que nos hemos visto fuertemente influidos ha sido la de diversificación profesional. Bien por inquietud propia o bien por aumentar y ampliar estratégicamente las competencias que te lleven a conseguir ese empleo dentro del mundo de la música que siempre soñaste, muchos han explorado y coqueteado con otras disciplinas de las cuales antes sólo conocían el nombre.

Un simple libro, asignatura optativa, conferencia, vídeo, curso o inquietud tras la visualización de una oferta de trabajo ha hecho que algunos redescubran sus pasiones, aquellas disciplinas donde no te importaría profundizar e invertir. Pedagogía, gestión y producción, sonología, musicoterapia, luthería, dirección, composición, investigación, redes sociales, emprendimiento empresarial u otros formatos de interpretación menos tradicionales son algunas de las áreas, entre otras, donde algunos han visto renacer y bifurcar sus pasiones y perspectivas profesionales.

Un gran número, tras haber diversificado y ampliado sus conocimientos y habilidades más allá de lo estrictamente interpretativo, han reconfigurado su visión y entendimiento de la música como empleo y disciplina artística y social, no habiendo dejado necesariamente de lado por ello sus carreras como instrumentistas.

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ALTA ESPECIALIZACIÓN

Actualmente, a parte de los que se decantan por la diversificación como estrategia competitiva, inquietud de desarrollo personal u otros motivos, existe otro colectivo de superhéroes musicales; los altamente especializados.

En contraste de los que optan por aumentar sus competencias y crean sinergias con uno mismo, están aquellos que apuestan por adentrarse en sus pasiones hasta lo más profundo. Instrumentistas, directores,  compositores y otro largo etcétera de trabajos artísticos que, prácticamente, funden su vida personal con la profesional, convirtiéndose en auténticos expertos y referentes de su materia.

Viajan, hablan diferentes idiomas, se forman (y forman) durante todo el año concurriendo a cursos, festivales, conferencias y concursos por todo el mundo, invierten todos los recursos que poseen (tiempo y dinero) en perseguir sus sueños, además de sacrificar, en la práctica totalidad de los casos, la cercanía a sus familias y posibles parejas.

El precio de la especialización de élite es alto, tanto en lo concerniente al coste económico como al personal y emocional, pero cada vez hay más gente dispuesta a pagarlo, y no sólo en la música, ya que es algo extrapolable a otros campos profesionales, sobre todo en aquellos más susceptibles de cultivar y cosechar la famosa “marca personal” (algo para lo que muchos dedican sus vidas y ni siquiera conocen su existencia).

“El que la sigue, la consigue”, un dicho popular que se convierte en el status quo de este perfil de superhéroes que, día tras día, se levantan con el principal propósito de transformar su sueño en su medio de vida. Muchos, por suerte y como aliciente para la esperanza de otros que vienen pisando fuerte de promociones posteriores, lo consiguen.

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LA INFLUENCIA DE LOS SUPERHÉROES EN EL SECTOR

Para sorpresa de gran parte de los ajenos a este mundo, los músicos debidamente formados no se mueren de hambre, es más y respeto a mi experiencia y entorno, la gran parte de ellos consigue tempranamente un puesto (o “puestillo”) de trabajo  o involucrarse en cualquier tipo de proyecto musical que les reporte una remuneración, pero la masiva competencia y la energía que surge para alcanzar las metas propuestas, además de la propia exigencia de continua evolución que cualquier disciplina musical presenta, provoca que los jóvenes músicos sintamos ambición y necesidad, a partes iguales, por seguir desarrollando nuestras carreras; la historia del no conformarse.

El impresionante incremento de un número de demandantes muy formados ha provocado que los empleadores puedan exigir más requisitos y nivel. Asimismo, también hemos sido testigos de cómo bases de oposiciones y de otros procesos de selección han endurecido los baremos y sus puntuaciones, aun así, siempre hay uno o varios individuos que revientan con su palmarés las esperanzas de los que intentan hacerse un hueco dentro del empleo público.

Más allá de lo obvio, es decir, que la accesibilidad a los empleos más demandados se ha visto mermada, existen, y en muchos contextos ya disfrutan, efectos muy positivos en todo este fenómeno que intento analizar, como, principalmente, que todos los puestos de trabajo se están cubriendo por gente altamente formada y competente en sus especialidades, además, la calidad y profesionalidad está calando en subsectores como el de las escuelas y bandas de música, fuente cultural de la música en España por antonomasia que, poco a poco, se está convirtiendo en un valioso motor de empleabilidad para los miles de graduados que el sistema de educación superior musical produce anualmente.

Instrumentistas que, tras sentarse en las sillas de las mejores y más prestigiosas jóvenes orquestas de Europa, pasan a ocupar vacantes en instituciones y agrupaciones de menor nivel que, generaciones anteriores con el mismo perfil, no tuvieron la necesidad de “rebajarse” profesionalmente y todo, básicamente, porque músicos de tal nivel eran fichados automáticamente por las orquestas sinfónicas y universidades con mayor autoridad.

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LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Por otro lado, están los que, ni con inversión, esfuerzo, ilusión ni suerte,  consiguen posicionarse en este tan gratificante como complejo sector.

Puede que estés haciéndolo todo lo bien que sepas; puede que te estés intentado dedicar al mundo de la especialización y no estés pagando todos los precios necesarios para ello (empezando por la propia movilidad, inversión y constancia), puede que apuestes por la diversificación, pero no estés enfocando debidamente tus nuevos perfiles acorde a tus capacidades y demandas, puede que, debido a una falta de auto-conocimiento, tus aspiraciones no estén equilibradas con aquello que puedes ofrecer, puede que no estés en el lugar correcto ni en el momento idóneo o, simplemente, puede que no estés teniendo suerte (algo subjetivo y para muchos no existente).

El camino que se ha de recorrer hasta llegar a vivir de la música está lleno de buenos e inolvidables momentos, eso es innegable, un camino que te brinda la oportunidad de conocer mundo, descubrir personas increíbles, experimentar los beneficios de la cultura, sensibilizarte y aprender e interiorizar un sinfín de valores que te harán de desarrollarte hasta límites que, lejos de la música, quizás no hubieras alcanzado jamás.

Sigue intentándolo, no te frustres, pero si decides tirar la toalla y dedicarte a otra cosa, no te lo tomes como un fracaso, pues no materializar los sueños es algo que ocurre en todas las ramas académicas y en todas las carreras profesionales, artísticas o no. Haber dedicado parte de la vida a la música, aunque no acabes viviendo de ella íntegramente (aunque siempre te va a permitir tener una mínima fuente de ingresos) siempre dejará un poso en ti, en tu forma de ser, en tus aficiones, en tu forma de expresarte y en tu alma.

Hoy, tras años consumiendo y contemplando la extendida  y vírica cultura de los “ni-ni” y el “ninismo”, y aunque no seas consciente de ello, el mismísimo instante en el que decides compaginar el conservatorio con los estudios obligatorios, algo que sólo sabe aquél que lo ha experimentado o a tenido alguien involucrado desde muy cerca, ya te convierte en auténtico superhéroe de tu generación.

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MIRADA AL FUTURO: EL OTRO TIPO DE SUPERHÉROE

Hay que asumir que nos ha tocado vivir una época difícil o, cuanto menos, distinta a la que pudieron disfrutar generaciones anteriores, aunque por otro lado hemos tenido acceso a una mucho mayor oferta formativa y académica, y no sólo dentro de los propios conservatorios, sino también fuera de ellos.

Colateralmente, todo ello  también está haciendo que llegue la mayor profesionalidad y calidad a rincones que, años atrás, no se hubieran podido imaginar, calando en forma de una mayor democratización del acceso a la música y a la cultura.

Parte de esta crisis no es nuestra culpa, pero otra sí, y por dos motivos principales: el primero es que, si nuestro entorno cambia, e ignoramos dichos cambios, no podremos adaptarnos a ello y, consecuentemente, tendremos menos éxito en la consecución de nuestros objetivos, y segundo, si no estamos de acuerdo en cómo funcionan ciertas instituciones, mecanismos, metodologías o, llámalo “x”, y no tenemos capacidad de transformarlo de forma activa, con trabajo y resultados, sino sólo quejándonos sin, en muchos casos, una base argumental sólida, sí somos culpables.

El principal perfil del que, parcialmente, es culpable de su propia crisis suele ser aquél que está profundamente inmerso en la propia inercia de los estudios académicos de conservatorio; no sabe con exactitud lo que quiere, no paga los precios necesarios (antes mencionados) no alza la mirada para otear el horizonte profesional y lo que éste demanda, no explora sus inquietudes y se limita instruirse en lo que otros les marcan o, simplemente, está “de moda”.

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¿Sabremos canalizar la frustración de la no consecución de nuestros principales objetivos en energía que nos ayude a redescubrirnos como profesionales?

¿Aprenderemos a construir (y a enseñar) un nuevo contexto en el que aparezcan nuevos empleos y perfiles sin, necesariamente, caer en la fuerte estereotipación que ha sufrido nuestras salidas profesionales en décadas anteriores?

¿Saldremos todos los pertenecientes a “la década de los superhéroes musicales” hundidos o reforzados ante esta crisis? (Musical y global)

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

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¿QUÉ ES EL ARTE? ¿MÚSICOS Y/O ARTISTAS?

Cualquiera que se haya parado mínimamente a observar, pensar y reflexionar al respecto, se habrá dado cuenta que existen pocos conceptos que puedan llegar a ser tan abstractos y ambiguos como puede ser aquello que denominamos “arte”. Realmente, al igual que otro gran abanico de palabras y sus correspondientes derivados lingüísticos (artista, artístico, artesanal, etc…) éste es un término que ponemos en nuestras bocas cotidianamente con gran facilidad. Usándolo para nombrar, describir o calificar, escuchar o escribir este fácil conjunto de cuatro letras es algo que no suele resultar desagradable, es más, suele aderezar con cierta sensibilidad y profundidad todo aquello que acompaña o describe.

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De tal manera, si por sí misma es una palabra asidua en nuestras conversaciones y pensamientos rutinarios, lo es más, por pura inercia, para aquellas personas que bien por necesidades profesionales o académicas, o bien por afición, están más relacionadas con la práctica o consumo de lo que podemos denominar “disciplinas artísticas”. En este gran y diverso grupo podemos englobar algunas como el teatro, la danza, las artes plásticas, el cine, la literatura, la arquitectura, la escultura, el dibujo, la fotografía, etc…  camaraEsta lista podría proseguir hasta límites desmesurados, sobro todo teniendo en cuenta las múltiples acepciones que puede tener esta palabra ya que, por ejemplo y entre otras muchas, la usamos para calificar a algo o alguien como habilidoso en un campo específico (ejemplo: “es un artista de la cocina”). También, por otro lado, se puede emplear con tal de hacer referencia a los conocimientos y prácticas englobados en una disciplina determinada u oficio (ejemplo: “el arte de la pesca”). Y todo ello teniendo sólo en cuenta que esos límites pueden ir mucho más allá si nos salimos de la línea de la cultura y del pensamiento occidental y moderno.

Desde un punto de vista estrictamente teórico, el arte es cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética y comunicativa mediante el cual expresamos una idea o emoción. Según la antropología, la ciencia que estudia de forma holista al ser humano, el arte es uno de los pilares que convirtieron al “homo” en “sapiens”, atribuyendo a la aparición del aprendizaje simbólico, es decir, la capacidad de crear, interpretar y transmitir símbolos, como un ingrediente esencial para que este concepto tan abstracto cambiase el transcurso de nuestra evolución.

Asimismo, lo que ante todo y por encima de todas las cosas es un arte, pero a veces se nos olvida, es la música. Desde un punto de vista y experiencia personal, en nuestras distintas etapas como estudiantes no hablamos de arte desde un plano más allá de la música (y a veces ni desde el meramente musical), no abordamos la interiorización de este concepto y las infinitas posibilidades que brinda, es más, podemos llegar hasta a huir de ello no siendo conscientes de los beneficios que nos puede acarrear como profesionales y como personas. danzaEs más, si alguien se dispusiera a compartir ideas o reflexiones al respecto en cualquier cafetería de cualquier conservatorio profesional o superior al uso, es muy probable que coseche un gran porcentaje de “no me ralles” por parte de aquellos compañeros a los que invitara a tomar pié en dicha conversación. Con esto no quiero estereotipar el poco interés que los actuales alumnos de dichos centros pueden presentar al respecto, simplemente, he pasado recientemente muchos años en ellos y he sacado superficialmente esta conclusión. Ojalá me esté equivocando, es más, me equivoco, pues la verdad es que sí que he tenido la suerte de interactuar con múltiples personas que desbancan el presente párrafo, lo cual me motiva e ilusiona, por ello y creyendo en sus inconmensurables beneficios, critico su rechazo y animo a usar la música como vía para explorar y entender el arte más allá de los sonidos.

Posiblemente, el problema sea de raíz. Cuando nos iniciamos, sea en el contexto que fuere, quizás no se realizan actividades específicas, no se usa un lenguaje correcto o propicio o no se fomentan hábitos que nos ayuden a hablar y reflexionar sobre el arte como concepto puramente, y por qué no decirlo, filosófico, es decir, no se suelen facilitar herramientas que nos ayuden a ser “más artistas” o “tan artistas como músicos”. Por norma general, solemos introducirnos en la música, intencionadamente o no, como una disciplina más técnica que artística, produciéndose, como consecuencia, una inclinación de nuestra perspectiva hacia la misma como tal. teatroCon esto no quiero decir, ni mucho menos, que las prácticas y costumbres del sistema educativo musical de España falle, para nada y es más, no podría ser así si estamos siendo testigos de la mayor y mejor generación de músicos que posiblemente hayamos tenido en nuestra historia nacional, situando el nivel de éstos como una referencia internacional e imponiéndose su categoría profesional en rincones de todo el mundo, simplemente, todo esa fábrica de talento sólo podría encontrar beneficios si se potenciara la transgresión de la música desde una perspectiva artística transversal y multidisciplinar.

Más adelante, iré proponiendo, desarrollando y dando forma a alguna idea al respecto que me sobrevuela la sesera, aunque muchas veces es tan importante y trascendente invitar  a realizar un proceso de “feedback”, tanto emocional como pedagógicamente significativo, de una experiencia o proyecto, situándose al mismo nivel, o por encima, de la propia actividad realizada. Es importante y oportuno señalar que esta propuesta crítica o de posible mejora de la enseñanza musical es, al igual que otras como el desarrollo de la inteligencia emocional o los valores ético-morales, algo complementario, ya que a veces pueden resultar tan atractivas y seductoras por sus contenidos y metodologías innovadoras que podamos llegar a obviar el mero aprendizaje y práctica de la música. No sería la primera vez que el “kétchup” se convirtiera en el ingrediente principal del plato.

Gracias por su visita y tiempo. Poco a poco y entre todos, estamos sacando a la luz el valor de la música y logrando ubicar a la misma como una potente herramienta de desarrollo personal y social. Si has llegado hasta aquí abajo, significa que tienes interés por ello, así que enhorabuena y, de nuevo, gracias.

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa

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