¿QUÉ ES EL ARTE? ¿MÚSICOS Y/O ARTISTAS?

Cualquiera que se haya parado mínimamente a observar, pensar y reflexionar al respecto, se habrá dado cuenta que existen pocos conceptos que puedan llegar a ser tan abstractos y ambiguos como puede ser aquello que denominamos “arte”. Realmente, al igual que otro gran abanico de palabras y sus correspondientes derivados lingüísticos (artista, artístico, artesanal, etc…) éste es un término que ponemos en nuestras bocas cotidianamente con gran facilidad. Usándolo para nombrar, describir o calificar, escuchar o escribir este fácil conjunto de cuatro letras es algo que no suele resultar desagradable, es más, suele aderezar con cierta sensibilidad y profundidad todo aquello que acompaña o describe.

griegos

De tal manera, si por sí misma es una palabra asidua en nuestras conversaciones y pensamientos rutinarios, lo es más, por pura inercia, para aquellas personas que bien por necesidades profesionales o académicas, o bien por afición, están más relacionadas con la práctica o consumo de lo que podemos denominar “disciplinas artísticas”. En este gran y diverso grupo podemos englobar algunas como el teatro, la danza, las artes plásticas, el cine, la literatura, la arquitectura, la escultura, el dibujo, la fotografía, etc…  camaraEsta lista podría proseguir hasta límites desmesurados, sobro todo teniendo en cuenta las múltiples acepciones que puede tener esta palabra ya que, por ejemplo y entre otras muchas, la usamos para calificar a algo o alguien como habilidoso en un campo específico (ejemplo: “es un artista de la cocina”). También, por otro lado, se puede emplear con tal de hacer referencia a los conocimientos y prácticas englobados en una disciplina determinada u oficio (ejemplo: “el arte de la pesca”). Y todo ello teniendo sólo en cuenta que esos límites pueden ir mucho más allá si nos salimos de la línea de la cultura y del pensamiento occidental y moderno.

Desde un punto de vista estrictamente teórico, el arte es cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética y comunicativa mediante el cual expresamos una idea o emoción. Según la antropología, la ciencia que estudia de forma holista al ser humano, el arte es uno de los pilares que convirtieron al “homo” en “sapiens”, atribuyendo a la aparición del aprendizaje simbólico, es decir, la capacidad de crear, interpretar y transmitir símbolos, como un ingrediente esencial para que este concepto tan abstracto cambiase el transcurso de nuestra evolución.

Asimismo, lo que ante todo y por encima de todas las cosas es un arte, pero a veces se nos olvida, es la música. Desde un punto de vista y experiencia personal, en nuestras distintas etapas como estudiantes no hablamos de arte desde un plano más allá de la música (y a veces ni desde el meramente musical), no abordamos la interiorización de este concepto y las infinitas posibilidades que brinda, es más, podemos llegar hasta a huir de ello no siendo conscientes de los beneficios que nos puede acarrear como profesionales y como personas. danzaEs más, si alguien se dispusiera a compartir ideas o reflexiones al respecto en cualquier cafetería de cualquier conservatorio profesional o superior al uso, es muy probable que coseche un gran porcentaje de “no me ralles” por parte de aquellos compañeros a los que invitara a tomar pié en dicha conversación. Con esto no quiero estereotipar el poco interés que los actuales alumnos de dichos centros pueden presentar al respecto, simplemente, he pasado recientemente muchos años en ellos y he sacado superficialmente esta conclusión. Ojalá me esté equivocando, es más, me equivoco, pues la verdad es que sí que he tenido la suerte de interactuar con múltiples personas que desbancan el presente párrafo, lo cual me motiva e ilusiona, por ello y creyendo en sus inconmensurables beneficios, critico su rechazo y animo a usar la música como vía para explorar y entender el arte más allá de los sonidos.

Posiblemente, el problema sea de raíz. Cuando nos iniciamos, sea en el contexto que fuere, quizás no se realizan actividades específicas, no se usa un lenguaje correcto o propicio o no se fomentan hábitos que nos ayuden a hablar y reflexionar sobre el arte como concepto puramente, y por qué no decirlo, filosófico, es decir, no se suelen facilitar herramientas que nos ayuden a ser “más artistas” o “tan artistas como músicos”. Por norma general, solemos introducirnos en la música, intencionadamente o no, como una disciplina más técnica que artística, produciéndose, como consecuencia, una inclinación de nuestra perspectiva hacia la misma como tal. teatroCon esto no quiero decir, ni mucho menos, que las prácticas y costumbres del sistema educativo musical de España falle, para nada y es más, no podría ser así si estamos siendo testigos de la mayor y mejor generación de músicos que posiblemente hayamos tenido en nuestra historia nacional, situando el nivel de éstos como una referencia internacional e imponiéndose su categoría profesional en rincones de todo el mundo, simplemente, todo esa fábrica de talento sólo podría encontrar beneficios si se potenciara la transgresión de la música desde una perspectiva artística transversal y multidisciplinar.

Más adelante, iré proponiendo, desarrollando y dando forma a alguna idea al respecto que me sobrevuela la sesera, aunque muchas veces es tan importante y trascendente invitar  a realizar un proceso de “feedback”, tanto emocional como pedagógicamente significativo, de una experiencia o proyecto, situándose al mismo nivel, o por encima, de la propia actividad realizada. Es importante y oportuno señalar que esta propuesta crítica o de posible mejora de la enseñanza musical es, al igual que otras como el desarrollo de la inteligencia emocional o los valores ético-morales, algo complementario, ya que a veces pueden resultar tan atractivas y seductoras por sus contenidos y metodologías innovadoras que podamos llegar a obviar el mero aprendizaje y práctica de la música. No sería la primera vez que el “kétchup” se convirtiera en el ingrediente principal del plato.

Gracias por su visita y tiempo. Poco a poco y entre todos, estamos sacando a la luz el valor de la música y logrando ubicar a la misma como una potente herramienta de desarrollo personal y social. Si has llegado hasta aquí abajo, significa que tienes interés por ello, así que enhorabuena y, de nuevo, gracias.

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa

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