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“NO PUEDO, TENGO QUE ESTUDIAR”. EPIDEMIA EN LAS AULAS DE MÚSICA

(Un día cualquiera, en un aula de instrumento cualquiera y un profesor de música cualquiera con un alumno que acaba de entrar por la puerta. Supongamos que éste tiene entre diez y catorce años, por ejemplo)

Profesor: (Alegre y entregado) ¡Hola! ¿Qué tal todo? ¿Cómo fue la semana?

Alumno: (Tímido y cabizbajo) Bien…

Profesor: (Asiente decepcionadamente con la cabeza,  ya sabe lo que pasa, no es el primer ni último caso similar) ¿Seguro? ¿Qué tal te ha ido con el material que tenías que trabajar esta semana? (Pregunta intencionadamente)

Alumno: Es que… esta semana no he podido dedicarle tiempo porque TENÍA MUCHOS EXÁMENES Y MUCHO QUE ESTUDIAR.

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Está hipotética situación refleja el día a día de las escuelas de música y, posiblemente, en algo de menor medida, de los conservatorios elementales y profesionales. Con esto no quiero decir que todos los alumnos, todos los días, no estudien y/o practiquen los contenidos a trabajar en las clases, ni mucho menos, pero sí se puede decir que es algo bastante habitual y depende, en su práctica totalidad, de los rasgos actitudinales de los jóvenes, el (a veces) excesivo volumen de actividades, exigencias y responsabilidades a las que éstos son sometidos y, en su conjunto, cómo todo ello es  gestionado por los que pueden y deben velar por su educación y valores: padres, madres y profesores.

Partiré de un análisis previo del contexto, entorno y factores que intervienen e interactúan actualmente, y según mi perspectiva, en  la educación musical de los más jóvenes.

1) Infinidad de distracciones tecnológicas y digitales para los que empiezan a tener un acceso independiente a las mismas (más o menos, la edad planteada anteriormente), es decir, móviles, tabletas, portátiles y demás dispositivos habidos y por haber con sus respectivas aplicaciones, juegos y redes sociales. Los alumnos, a veces argumentan su continuo y excesivo uso como herramientas que necesitan para estudiar y formarse pero, en realidad, en muchas ocasiones, no le dan ese uso, sino única, exclusiva e íntegramente para el ocio (ocio que, a su vez, es muy susceptible de convertirse en adicción)

2) Cada caso es un mundo y depende mucho del entorno, pero, en muchas ocasiones, cuesta bastante que los jóvenes adquieran la necesidad y responsabilidad de esforzarse en conseguir buenos resultados, más allá de la ley del mínimo esfuerzo y por su propio bien.

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3) En contraste, y agravando la brecha respecto al punto anterior, también se suele dar la figura paternal de la exigencia máxima en cuanto a la excelencia académica se refiere. Los dieces a cualquier precio, dando igual cuánto pagar respecto a sacrificios, preferencias, gustos, pasiones y, por supuesto, “invitar” (por no utilizar otra palabra menos permisiva) a dejar a un lado todo lo que te aleje de ello, provocando la absorción de la plena “cultura de la funcionalidad”.

4) Los niños consumen y están expuestos a una cantidad de información abismalmente mayor respecto a las que generaciones anteriores disfrutaron, provocando que empiecen antes, y de una forma más variada y profunda, a configurar su sistema de valores y su forma de relacionarse estratégicamente con el entorno (las habilidades sociales). La tecnología y los medios digitales les proporcionan una ventana al mundo que debe de gestionarse y atender debidamente por aquellos sobre los que recae dicha responsabilidad.

5) Los jóvenes realizan multitud de clases y actividades extraescolares, ocupando todos sus ratos libres y, a veces, hasta los fines de semana. Éstas, a pesar de que pueden significar (y significan) una parte muy importante, prácticamente esencial, en las vidas y formación de los escolares, pueden llegar a ser muy intensas, agotadoras, ocuparles mucho tiempo o, incluso, traer consigo más responsabilidades de estudio y quehaceres semanales, como puede ser el caso de la música, necesitando una buena planificación y organización de las mismas si se quieren aprovechar como algo beneficioso y no como un lastre.

6) Las clases de música, fuera de la escolaridad,  pueden significar, tanto para alumnos como para padres y madres (aunque, a veces y tristemente,  hasta para los mismos profesores), desde una actividad primordial y esencial para la formación integral del individuo, hasta la última prioridad; aquel sitio donde van a entretenerse y a pasar el rato mientras “yo hago la compra y pago las multas”.

7) Supremacía absoluta y omnipotente de los estudios obligatorios frente a cualquier otra cosa en este mundo, olvidando que los títulos y la formación reglada no es exclusivamente lo necesario para desarrollarse con éxito personal y socialmente. Obviamente, es extremadamente importante, imprescindible, pero no debemos enfocarlo y abordarlo como algo exclusivo y excluyente, más bien, yo diría que preferente y compaginable.

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8) Un sistema escolar que exprime, agota y consume a los alumnos a deberes y tareas extras, que, muy frecuentemente, confunde la cantidad con la calidad de las actividades y les ocupa gran parte de su “tiempo libre” desde, en muchos casos, muy temprana edad. A todo ello, evidentemente, hay que sumarle las entre 5 y 7 horas que ya pasan dentro del recinto educativo a diario.

Teniendo en cuenta todos los factores anteriormente expuestos, pueden darse tres principales razones que lleven a un alumno a vivir el ejemplo expuesto en la cabeza del texto, a pronunciar las palabras mágicas: “no puedo/pude, tengo/he tenido que estudiar”.

 

1- ¿MIENTE Y MANIPULA? ¿SE ENGAÑA A SÍ MISMO?

Análisis:

El alumno no ha estudiado, y no porque no haya podido, sino porque no ha querido. Él, ya empieza a saber qué argumentos le pueden hacer eludirse de sus responsabilidades y, decir “tengo mucho que estudiar”, cree (y sabe) que le permitirá cosechar una justificación comúnmente aceptada y generalizada, tanto de cara a los profesores de música como para sus propios padres.

En otras ocasiones, los alumnos llegan hasta no asistir a las clases de música basándose en esta misma justificación, convirtiéndose en una práctica bastante habitual. Ellos saben que si emiten la fórmula secreta, los padres aprobarán muy gustosamente la falta aunque, incoscientemente, no les estén haciendo ningún favor.

Puede que a veces sientan la verdadera necesidad de sacrificar las clases extraescolares para sacar adelante sus tareas o exámenes, pero ese comodín no puede ser usado de una forma tan gratuita como se emplea en algunas ocasiones, y el papel de los educadores y padres es saber detectar y gestionar adecuadamente este tipo de situaciones.

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¿Qué hacer?

Es muy importante aprender a profundizar en cada caso, es decir, saber si realmente no ha dedicado nada de tiempo a las clases de música porque no ha querido o porque no ha podido, lo cual me parece, a priori, tan extraño como preocupante, porque no es para nada recomendable (ni común) que un niño con, por ejemplo, doce años, tenga que llegar a esa situación (de ello hablo en puntos posteriores)

En estos casos, no hay que recriminar al alumno sin más, hay que dialogar, tanto con él como con sus padres.

[ARTÍCULO RECOMENDADO: MAMÁ, PAPÁ, QUIERO IR AL CONSERVATORIO.]

Hay que permanecer cercano al alumno y hacerle entender la rotunda importancia que tiene la constancia, la perseverancia y la regularidad en el proceso de aprendizaje de los instrumentos y habilidades musicales. Hacerle ver que no existe otra manera de conseguir lo que, supuestamente, ha ido a aprender a las clases de música.

Algunas veces, el problema es que al joven no le gusta nada lo que hace en las clases de música; no está motivado, no le encuentra sentido, se aburre y distrae constantemente, etcétera. De esta forma, obviamente no va a esforzarse. Le puedes obligar, castigar, suspender y amenazar, pero lo único que conseguirás es, en un periodo muy corto de tiempo, tener un alumno menos y, probablemente, que acabe odiando la música.

[INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA: LA IMPORTANCIA DE LA AUTOMOTIVACIÓN EN EL AULA (PARTE 4/6)]

Es difícil, nadie dijo jamás que fuera de otra forma, pero hay muchas formas de hacer vivir la música como algo positivo y que merezca la pena a un alumno de estas edades. Hay que esforzarse, conocerle más, buscar alternativas y experimentar con todo tipo de actividades y herramientas, no siendo necesario renunciar a los contenidos y materiales que se quieran trabajar (programación), simplemente, hay que encontrar otros caminos de llegar hasta ese punto en el que el alumno está motivado, le guste lo que hace, lo entienda, lo vea accesible y esté dispuesto a organizarse mejor y sacrificarse para seguir adelante.

El contacto con los padres, en general, es importante, pero en estos casos es imprescindible. Ellos son los cómplices directos del proceso de aprendizaje, pues si un alumno te argumenta con frecuencia que no ha podido estudiar, lo deben saber y se debe de investigar si eso ha sido cierto o no (muy importante), guiarles en cómo ayudar a sus hijos en lo que a la educación musical respecta, hacerles ver y sentir el valor real que tiene para los jóvenes el verse involucrados en introducir la música en sus vidas, etcétera.

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Lo más importante, desde mi punto de vista, es el demostrarles que puede que los niños utilicen estratégicamente el “no puedo, tengo que estudiar”, para evitar sacrificios y evadir responsabilidades. Ese es un comodín que hay que gastar cuando sea estrictamente necesario y no de una forma tan gratuita como muchos de los alumnos de hoy en día hay aprendido a usar, pues saben que “haciéndose los responsables” (en el plano académico) conseguirán todo lo propuesto y el favor y admiración de sus progenitores y profesores.

 

2- SOBRECARGA DE ACTIVIDADES

Análisis:

Colegio/instituto, catequesis, música, baile, inglés, patinaje, clases de apoyo, fútbol, pintura, artes marciales, comparsas, campamentos… Éstas, y además de otro sinfín de actividades, suelen ser frecuentadas semanalmente los escolares. De toda esta muy resumida lista, los jóvenes suelen combinar tres o más actividades, ocupándoles algunas de ellas varias horas en días distintos.

Son niños, es decir, ciertamente envidiosos e impulsivos; si un amigo se apunta a “lo que sea”, ellos se quieren apuntar, y si ofertan una actividad nueva en las extraescolares a su alcance, ellos quieren ser los primeros en experimentar.

Son terremotos, pueden con todo, rebosan energía, pero tienen un límite y, si lo sobrepasan, ya puede ser tarde. Hay que ser conscientes y tomar las medidas y decisiones oportunas.

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A todo ello, y como ya he indicado en el análisis previo, hay que sumarle la abismal carga lectiva de deberes y tareas para casa que, día a día, acumulan y linchan a los alumnos de cualquier nivel. Este problema es un tema que está en plena vanguardia de debate, recibiendo y sumando opiniones, enfrentamientos y críticas por parte de todo el colectivo de docentes, instituciones educativas y asociaciones de padres y madres de alumnos del país.

¿Qué hacer?

Los padres deben de saber y ser conscientes de las inquietudes y capacidades de sus propios hijos, guiándoles respecto a ello.  Ellos siempre van a querer lo mejor para ellos, pero también deben de pedir consejo y asesoramiento a los profesionales de la educación, y el profesor, en consecuencia, responder.

POR FAVOR, ESCUCHEN AL PROFESOR DE MÚSICA.

El hecho de realizar muchas actividades extraescolares puede que les consuma poco a poco, o que no lleguen a beneficiarse de alguna de ellas todo lo que podrían, como es en el caso de la música.

La música, el colegio/instituto y otras tres o cuatro actividades extraescolares más, no siempre son compaginables y hay que tomar decisiones: hay que priorizar y optimizar. Se puede dar el caso de que haya “niños superhéroes” que saquen satisfactoriamente adelante cualquier actividad en la que se vean involucrados, por muchas y distintas que se les echen encima, pero eso tiene un límite, y algún día se pueden llegar a estresar o derrumbar moralmente ante esa presión. El vaso se va llenando hasta que no entra ni una sola gota más.

Yo que les voy a decir, y si no lean cualquiera de los contenidos existentes en este blog, pero, en caso de tomar decisiones y prioridades, yo les animo a que sea la música una de esas actividades elegidas y prioritarias.

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Al contrario que otras actividades extraescolares, la música requiere un tiempo de estudio y dedicación fuera del tiempo de clase. Si ni los alumnos ni los padres están dispuestos a ser constantes y perseverantes, es mejor que lo dejen, porque lo único que van a conseguir es frustración: primero ante la evolución de otros alumnos y la correspondiente e inevitable comparación que entre ellos se suele dar y, segundo, con el propio no desarrollo de sus habilidades y conocimientos musicales, pues éstos necesitan sentir ciertos avances para sentirse continuamente motivados.

LA MÚSICA Y EL BAMBÚ JAPONÉS: NO APTOS PARA IMPACIENTES

 

3- MALA GESTIÓN DEL TIEMPO.

Análisis:

En el tercer caso, los alumnos presentan las capacidades necesarias y abarcan un número de actividades bastante asumibles y compaginables, pero lo que les falta es saber (y querer hacerlo) el cómo gestionar las clases, el estudio, el ocio y las propias inquietudes y aficiones que vayan adquiriendo por el camino.

Van sacando todo adelante, con altos y bajo en su motivación y rendimiento, pero se van salvando de todo con resultados no superiores al notable (con algún desliz) y no ciertamente irregulares.

Algunos de éstos se esfuerzan, pero no gestionan bien su tiempo y sus quehaceres. Empiezan a tener una cierta libertad en cuanto al estudio y al ocio, pero no siempre responden bien ante la responsabilidad que esto supone.

A ciertas edades ya poseen acceso ilimitado a tecnologías y medios digitales como móviles, tabletas, ordenadores, videoconsolas o redes sociales. Como bien sabemos todos, pueden suponer un vertedero de tiempo desorbitado para los que aún no hayan desarrollado las competencias de cómo gestionar el tiempo que dedicamos a cada cosa respecto a lo que ésta nos aporte. Si incluso para los más adultos, y, supuestamente, más maduros y responsables, ya es un gran reto al que nos enfrentamos cada día, imagínense para un joven de entre once y catorce años. (No hay nada más que ver la tremenda adicción que los chicos y chicas de esta franja de edad empiezan a tener con los teléfonos móviles).

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Todo ello, puede provocar que, a lo largo de una semana, no hayan tenido (o querido sacar) tiempo para dedicárselo a algo más allá que a lo estrictamente necesario, como puede ser sacar un suficiente en lo que sea, pues lo importante para muchos de éstos es aprobar y no repetir: ley del mínimo esfuerzo y la vida sigue.

En estos casos, cuando atraviesan la puerta del aula de música y dicen el famoso “no he podido, tenía mucho que estudiar”, en realidad se refieran a “no he estudiado nada porque el poco tiempo que he invertido en esforzarme en algo, lo he dedicado a estudiar para aprobar algún examen en el que espero sacar un cinco (y lo celebraré) para no suspender, no tener que repetir, que no me castiguen y poder seguir haciendo lo mismo que, por otro lado, me está yendo más o menos bien”.

Éste es un claro ejemplo de falta de ambiciones, sueños, afán por hacer las cosas bien, respeto por aprender y, a menudo, estaríamos hablando de jóvenes que pasan horas incontables al frente de televisiones, ordenadores, móviles y consolas o, por otro lado, el otro perfil de alumnos, aquéllos que empiezan a pasar horas y horas (muchas) en la calle, y a saber haciendo el qué.

En otras ocasiones no es cuestión de pérdida de tiempo, o de mala gestión vista desde el pasotismo, sino del mal uso, o uso descompensado, de lo más preciado que tenemos: las horas y los minutos, algo que debemos de aprender desde muy pequeños.

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No siempre el esfuerzo realizado y el resultado obtenido son recíprocos. A lo mejor, se esfuerzan pero no cosechan lo que deberían o les gustaría; ineficiencia de estudio, invierten tiempo de más en cosas que no lo requieren, sufren inseguridades que les hacen pensar que no rinden lo suficiente, o miedos en general entre otras causas.

¿Qué hacer?

Para el primer caso expuesto, para los pasotas, en primer lugar es muy importante hablar con ellos seriamente: hacerles ver la importancia que tiene la perseverancia en la práctica de la música, invitarles a que hagan una autocrítica del uso que hacen de las tecnologías, sentirles ver si desean y quieren seguir aprendiendo música, así como todos los beneficios que ésta les puede aportar en sus vidas (aquí es muy importante el papel motivador del docente como guía), además, se puede aprovechar para realizar una importante enseñanza y ejemplificación de valores personales.

LA HUMILDAD COMO VALOR TRANSVERSAL EN LA MÚSICA

En el segundo, el de los quiero y no puedo (supuestamente, y aunque eso dicen muchos, pero mienten) hay que ayudarles a saber cómo gestionar el estudio de las tareas musicales en épocas o momentos más complicados y de estrés y agobio. Para ello, se pueden realizar cuadrantes de estudio semanal, aprender a organizarse las tardes haciendo listas de actividades y responsabilidades y, sobre todo, enseñarles a cómo usar la música como momento de distensión, relajación y evasión de otras tareas más estresantes como por ejemplo, dedicarle unos minutos a tocar en el descanso del estudio preparatorio de un examen con un duro temario.

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Evidentemente, hay que aliarse con los padres: hablar con ellos de los posibles problemas que pueda presentar su hijo, ofrecerles asesoramiento y consejo desde la experiencia, informales de cómo y por qué deben ayudar a su hijo a que siga su camino en el aprendizaje de la música , guiarles a cómo no desvincular las actividades de música de sus responsabilidades académicas y, por encima de todo, llegar a conseguir que confíen en ti, el profesor de música, como una pieza clave e indispensable en la educación integral de sus hijos.

 

CONCLUSIÓN

Probablemente, piensen que dicho análisis es demasiado profundo y tremendista para un hecho tan insignificante como a algunos le puede parecer la situación supuesta, pero, en realidad, es una inmejorable situación para hacer pedagogía de la experiencia, pudiendo hacer crecer y aflorar excelentes valores de los cuales, por supuesto, se verá beneficiado más allá de la música y a lo largo de toda su vida.

Por otro lado, puede que en un principio, y sobre todo para los menos experimentados, de respeto el meterse en cómo una familia debe gestionar la formación y educación de sus hijos, pero yo opino que hay que dejarse aconsejar por aquellos que se dedican a trabajar con ellos, con los que tratan día a día a cientos, ya que para algo son profesionales de la educación.

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No son nuestros hijos, pero también queremos lo mejor para ellos, y hablo en plural, porque mi incluyo plenamente. Trabajan con múltiples de casos, perfiles e individuos distintos y similares a la vez, teniendo una perspectiva global del sector y de las materias primas, lo cual ayuda a detectar los posibles problemas con efectividad y a plantear diversas y ya experimentadas formas de cómo solucionarlo.

En cambio, si se ignora, comprende y/o cede, no estamos haciendo, para nada, un favor al alumno, ni a su familia, ni a la educación musical.

Todo sea por una mejora de la calidad y valor de la enseñanza musical en escuelas de música y conservatorios elementales y profesionales, concienciación de profesores, padres, madres, instituciones y alumnos, y de que nuestra labor pueda alcanzar la magnitud que puede, debe y merece.

 

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

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30 RAZONES PARA APRENDER A GRABAR MULTIPISTAS.

Hace unas semanas, me surgió la inquietud de averiguar cómo se realizan los tan virales vídeos multipista que tanto circulan por las redes sociales. Cómo no pudo ser de otra manera, me propuse elaborar el mío como experimento personal. El resultado fue el siguiente: una experiencia gratificante, divertida y altamente provechosa, ya que he descubierto en primera persona cuáles son los beneficios que podemos adquirir si nos proponemos adquirir las competencias musicales, pedagógicas y tecnológicas necesarias para su elaboración.

[VÍDEO] “STAND BY ME” (MULTIPISTA PARA 4 TUBAS)

Para la enumeración de los beneficios, lo he estructurado en 30 diferentes razones por las que creo que deberías de aprender a grabar vídeos multipista:

 

10 RAZONES PARA ESTUDIANTES/ALUMNOS DE MÚSICA

1- DESARROLLO MUSICAL Y TÉCNICO:

A la hora de realizar grabaciones multipista los estudiantes tendrán que tomar conciencia de todos los elementos que interactúan a la hora de componer, arreglar e interpretar música (ritmo, melodía, armonía, forma, timbre, etcétera). Esto les permitirá desarrollar de una forma más completa sus habilidades como músico e independientemente del instrumento que practiquen, ya que, dependiendo del instrumento que se estudie,  se tienden a desarrollar desigualmente el dominio de los diferentes elementos que integran la música.

2- MOTIVACIÓN EN EL AULA:

Salir de las actividades y ejercicios rutinarios, aunque no por ello menos importantes, puede resultar una gran inyección de motivación. Abordar, por ejemplo, una de nuestras canciones favoritas y llevar a cabo una grabación multipista con nuestro instrumento (con todo lo que musicalmente ello conlleva) es una excusa perfecta y divertida para poner en práctica todos nuestros conocimientos y habilidades musicales.

3- AUTOCRÍTICA:

Tanto en el proceso de composición, ensayo y grabación, como en el de edición y consumo de nuestro vídeo, tendremos que exponernos a un feedback continuo, es decir, a una serie de mecanismos que nos ayudan a analizar lo ocurrido o materializado y, al procesarlo, intentamos aprender de ello y mejorarlo respecto a la vez anterior. Para ello, es absolutamente necesario el desarrollo de habilidades reconocimiento de nuestros fallos, aciertos, fortalezas y debilidades o, en otras palabras, de autoconocimiento, uno de los componentes de la inteligencia emocional.

4- ARREGLOS MUSICALES:

A no ser que tengas alguna otra motivación extrínseca o te obliguen a ello académicamente, La mayoría de los músicos no se para a pensar en cómo y por qué se hace un arreglo musical hasta que necesita escribir uno. Si desde que tenemos unos conocimientos básicos se empiezan a realizar composiciones y/o instrumentaciones, es muy probable que esos alumnos (con asesoramiento y ayuda del profesor) adquieran una más dilatada y temprana aptitud al respecto.

5- USO DE LAS TIC:

Las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) están ahí y son muy amigas de los profesores, de los alumnos y de todo aquél que se les pongan por delante. Las grabaciones multipista, con sus correspondientes herramientas y necesidades tecnológicas y digitales, son un ejemplo más de uso creativo, eficiente y aplicado de las nuevas tecnologías y la esfera 2.0 en el aula de música, además de como medio de estudio y aplicación de lo aprendido en las clases.

6- EXCUSA PARA QUEDAR CON OTROS MÚSICOS:

Plantearse la producción de un vídeo o audio multipista puede hacer que nos reunamos con otros músicos o estudiantes de música. Bien por iniciativa propia o por necesidad debido al planteamiento que hayamos dibujado en nuestra mente, podemos quedar con otros para hacer música. En realidad, ¿podríamos considerarlo una nueva forma de hacer música de cámara?

7- CREATIVIDAD:

La música, en conjunto con la tecnología, puede resultar una poderosa herramienta para dar rienda suelta a nuestra creatividad. Desde el momento que planteamos y realizamos los arreglos, hasta en el último instante de la edición del vídeo, estaremos continuamente siendo partícipes en un proceso de toma de decisiones, tanto racionales como puramente creativas y producto de nuestra imaginación, gustos e inclinaciones musicales y manejo tecnológico.

8- CONCIENCIA TECNOLOGICO-DIGITAL:

Todo el potencial que tienen las nuevas tecnologías para crear contenidos, construir redes y hacer el bien, en general,  lo tienen también para todo lo contrario. De esta forma, el hecho de que nos embarquemos en proyectos basados en ser, a posteriori, difundidos en plataformas y redes sociales es una oportunidad inmejorable para ser conscientes del alcance que estos medios guardan tanto, como ya he mencionado, para hacer el bien como para destruir.

9- ESPÍRITU ARTÍSTICO:

El excesivo, y a veces exclusivo,  enfoque técnico que frecuentemente se da a clases instrumentales puede alejarnos de algo tan básico como que, por encima de todo, la música es un arte y los estudiantes de música, por lo tanto, proyectos de artista. Cuando un estudiante se ve participando en un vídeo musical, como otros cientos de ellos que habrá visualizado ya en internet, es una buena oportunidad para hacer aflorar o reforzar ese espíritu; sentirse artista y disfrutar creando, interpretando y difundiendo algo que has creado.

10- UNA RAZÓN MÁS PARA APLICAR NUESTROS CONOCIMIENTOS Y HABILIDADES:

Algo muy común en los estudiantes de música, sobre todo los que no cursan estudios profesionales, es que, cuando no tienen ninguna “tarea” encomendada por el profesor, no suelen practicar con sus instrumentos. Aprender a producir vídeos musicales, multipista o no, puede ser un incentivo para sacar el instrumento de la funda y emplear todos nuestros conocimientos y habilidades.

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10 RAZONES PARA PROFESORES/DOCENTES DE MÚSICA

11- RECURSOS PARA EL AULA:

El aula de música es, o debe de ser, un espacio dinámico y motor de la creatividad. Todos los recursos y herramientas que poseamos son pocas, por ello, tener los medios y conocimientos necesarios para llevar a cabo este tipo de actividades es un factor clave y estratégico para salir de la rutina o realizar proyectos audiovisuales en conjunto con tus alumnos.

12- DAR VISIBILIDAD A LAS ACTIVIDADES REALIZADAS:

Hacer llegar a otras personas las actividades que se realizan en tu aula puede ser un factor de distinción y realmente motivador. Al darle visibilidad con, por ejemplo, este tipo de material audivisual, podemos hacer que otros alumnos potenciales y posibles interesados se decanten por iniciarse en el mundo de la música y, si es con nosotros, mucho mejor.

13- INCULCAR UN BUEN USO DE LAS TECNOLOGÍAS Y MEDIOS DIGITALES:

Para los docentes, crear contenidos junto con nuestros alumnos es una oportunidad para inculcar buenos hábitos y usos de las nuevas tecnologías y medios, sobre todo que, según evoluciona el sector tanto de la música como de la educación, estamos destinados a tener, sí o también, presencia en internet y las redes sociales, pero no todo vale, y ésta es una buena forma de intentar inculcar unas sanas prácticas.

14- FOMENTA LA COOPERACIÓN ENTRE LOS ALUMNOS:

Adentrarse en la grabación de un proyecto multipista es, ante todo, una inmejorable oportunidad para plantearlo como un trabajo de cooperación grupal. Para llevarlo a cabo, hay muchas funciones, desde el planteamiento, los arreglos, la maquetación, la edición, etcétera. Todas ellas pueden y deben de ser repartidas en torno a los intereses y potencial de los alumnos, y si puede ser entre ellos mismos, mucho mejor. ¡A trabajar!

15- NUEVOS MÉTODOS DE EVALUACIÓN:

Todo aquél que haya tenido que evaluar o convertir en números la consecución o alcance de objetivos en algo tan subjetivo como puede llegar a ser la música, sabe que, si lo quieres hacer todo lo bien que puedas y de la forma más justa, es difícil. De tal forma, este tipo de proyectos audiovisuales pueden servirnos como herramienta alternativa de evaluación para alguno de los parámetros que se suelen cuantificar o, quizás, elaborar otros nuevos y propios. ¿Por qué no?

16- PRESTIGIO COMO DOCENTE

Alumnos motivados, otros profesores interesados en las actividades que realizas en tu aula, buen posicionamiento en el sector, estar al tanto de las últimas metodologías y herramientas didácticas y otra pila de razones desembocarán, sin ninguna duda, en un mayor prestigio como docente, tanto dentro de tu centro de trabajo como a nivel global. Este incremento se verá reflejado automáticamente en una mayor demanda de alumnos a los que enseñar y una revalorización de tu figura como profesor para tus actuales educandos.

17- ARREGLOS MUSICALES:

Es probable que a la hora de proveernos de arreglos para nuestras clases, sobre todo cuando queremos realizar alguna actividad en conjunto o para audiciones, recurramos a páginas de internet, favores de amigos o, simplemente, mendigando por ahí algún puñado de partituras para “salir del paso”. Tener unas mínimas habilidades y conocimientos para realizar instrumentaciones es un recurso muy valioso como docente; te hará más libre y creativo, ampliarás tus competencias como músico y tendrás algo más que enseñar. Otra inmejorable excusa para adentrarte en el mundo de las multipistas.

18- MOTIVACIÓN EN EL AULA:

Imagínese la situación en la que muestras un ejemplo de vídeo prototipo como los que quieres ejecutar a tus alumnos, la reacción será la siguiente: “¡Qué guapo!, ¿de verdad vamos a hacer eso?, si sale bien, ¿lo podremos subir a internet?, etcétera. ¿Hay algo que denote más motivación por este tipo de actividades que este tipo de preguntas o comentarios?

19- ACTIVIDADES EXTRACURRICULARES:

Al igual que otras actividades como excursiones a conciertos o exposiciones, audiciones, talleres alternativos o invitar a otros profesores a tus clases, organizar alguna grabación con varios alumnos ayuda a salir un poco de la (a veces) encorsetada rutina académica y de la inercia de las clases semanales. Un soplo de aire fresco a tu planificación y calendario del curso nunca viene mal.

20- PEDAGOGÍA DE LA EXPERIENCIA:

Como ya he comentado en líneas anteriores, son muchas y muy variadas las competencias que hay que poner en marcha para producir un vídeo de estas características. Nosotros, los profesores de música, que conocemos, o al menos deberíamos conocer, las debilidades y fortalezas de nuestros alumnos, podemos enfocar el tipo de música o la función encomendada a cada alumno para estimular alguna habilidad o solventar alguna deficiencia que éstos muestren de forma estratégica. Después, al acabar y para reforzar el proceso de experiencia-aprendizaje, es necesario hablar de todo lo vivido y no permitir que el proyecto llevado a cabo no sea aprovechado como se merece desde el punto de vista pedagógico. En resumen, una inmejorable oportunidad para hacer pedagogía de la experiencia.

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10 RAZONES PARA PROFESIONALES DE LA MÚSICA

21- AUTOCRÍTICA:

Nadie se conoce mejor, musicalmente hablando, que los propios músicos. Muchas horas de cabina, de escalas, de afinador, metrónomo y espejo, pero cuando nos grabamos, viéndonos y escuchándonos desde fuera, siempre hay pequeños (o grandes) detalles que en nuestro estudio o interpretaciones rutinarias no percibimos. De esta forma, y a pesar de nuestro ego y amor propio musical, embarcarnos en este tipo de proyectos puede hacernos de mejorar, ya que desde la otra perspectiva todo se ve todo distinto (timbre, ritmo, afinación, musicalidad, “vicios” técnicos, postura corporal, además de otro largo etcétera).

22- UNA RAZÓN MÁS PARA CREAR, INTERPRETAR Y EXPERIMENTAR:

No siempre estamos motivados para utilizar nuestro instrumento y hacer música. Sobre todo, al finalizar la etapa académica, desenfundamos, hacemos alguna rutina técnica y, ¿luego qué?. Ya no tienes conciertos que obligatoriamente sacar adelante con fecha de caducidad y quizás no tengas ninguna audición profesional prevista a corto plazo. Esta puede ser una razón más para hacer música y usar tu instrumento para lo que más te gusta y llevas tantos años preparándote; distinto pero igual de válido.

23- SER MEJOR PROFESOR:

Absolutamente, la práctica totalidad de los músicos han impartido, o lo harán en un futuro, clases. Cada vez la educación es más exigente y todas las herramientas son válidas para ser mejor profesor (Véase las 10 razones descritas previamente). ¿Quieres ser mejor profesor o eres de esos que piensa que cualquier cosa vale?

24- VISIBILIDAD Y REPUTACIÓN ONLINE:

Si la presencia online es vital hoy en día para cualquier tipo de profesional o empresa, lo es mucho más para los músicos. Este tipo de vídeos pueden ayudar a incrementar tu presencia en las redes y tu reputación y posicionamiento en el sector, o todo lo contrario, así que cuidado y mima tus productos y lo que difundes, porque no todo vale. Recuerda, músico, tú eres tu propia empresa.

25- DESCUBRIR Y CULTIVAR NUEVOS ESTILOS:

Probablemente, no toda la música o estilos son susceptibles de ser cogidos como referencia para ser convertidos en multipista. A lo mejor, necesitamos (o nos surge la necesidad) salir de nuestra zona de confort estilística para grabar nuestros vídeos o, por lo contrario, llegamos a profundizar en algún tipo de música que teníamos abandonado. Sea como fuere, descubriendo o ahondando, nos hará de ampliar nuestras competencias musicales.

26- NETWORKING:

Sumado a lo expuesto en la razón nº24, nuestro “coqueteo” con la elaboración de contenidos audiovisuales puede hacernos conectar con otros músicos o profesionales de otros sector relacionados o, también, dejar de ser invisible para aquellos que si lo éramos. Nuevas relaciones pueden traducirse en nuevos proyectos, más y nuevos trabajos, y así sucesivamente. ¿A qué esperas?

27- VALORAR ACTIVIDADES Y PRODUCTOS AJENOS:

A mí, personalmente, al menos me ha ocurrido. Nunca pensé la elaboración y complejidad que puede guardar realizar un proyecto, por sencillo que lo plantees, de estas características. Ahora, tras experimentarlo en mis propias carnes, veo un producto similar y me infunde mucho más respeto y admiración que antes de practicarlo en primera persona. Cómo casi todo en la música, tiene mucho más valor y esfuerzo intrínseco que lo que aparenta a primera vista.

28- CONTENIDOS PARA NUESTRAS REDES SOCIALES:

Te haces un perfil profesional (Facebook, Instagram, Twitter, Youtube, etcétera) en distintas redes sociales (por la razón que sea) y, ¿después qué? Estos contenidos tienen un potencial de difusión tremendo y resultan un material inmejorable para darle vida a nuestras comunidades online. ¡Viraliza tu música!

29- EXPONERSE A OPINIONES DE TERCEROS:

Un tema áspero pero necesario de poner sobre la mesa. Saber criticar constructivamente y encajar críticas es algo esencial en el mundo de la música profesional, donde a veces la humildad es un elemento obviado. Cuando grabas, editas y difundes un vídeo en que eres el (co) protagonista, necesitarás desarrollar esta habilidad porque estarás expuesto tanto a críticas, negativas o positivas, como a todo tipo de diversas opiniones, musicales o no, como, por ejemplo, podrás ser tachado de ejercer el famoso y actual “virus del postureo”. De la misma manera y ante todo, estarás forjando tu personalidad como artista, estarás dando rienda suelta a tu creatividad y, por supuesto, pasarás un buen rato elaborando y disfrutando tus vídeos.

30- PRÁCTICA MUSICAL INTEGRAL:

Dependiendo el instrumento/s que dominemos, es posible que hayamos desarrollado algunas habilidades o conocimientos musicales por encima de otros. En mi caso y como ejemplo, como tubista, puede que haya tenido menores oportunidades de elaborar e interpretar melodías, básicamente, por la naturaleza de mi instrumento y su funcionalidad tradicional dentro de las agrupaciones. En cambio, siento que tengo una gran seguridad al a hora de soportar el peso rítmico y armónico de una gran agrupación perfil que, a lo mejor, un flautista cumple de forma inversa. Si elaboras e interpretas un vídeo en el que tú mismo tengas que protagonizar todos los elementos musicales, puede que, además de ser consciente de cómo se construye el fenómeno musical, amplíes tus habilidades musicales.

Si te han entrado ganas de aprender cómo se realizan los vídeos multipista y quieres vivir la experiencia de protagonizar el tuyo propio, te invitamos Pablo Gallego (ingeniero de sonido e imagen y trompetista) y un servidor el próximo sábado 8 de abril de 2017 al TALLER DE GRABACIÓN MULTUPISTA que hemos preparado en la Escuela Municipal de Música de La Guardia (Toledo).

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

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