Tag Archives: ESCUELAS DE MÚSICA

SIN ÁNIMO DE LUCRO: UN GRAN MOTOR DE DIFUSIÓN MUSICAL EN ESPAÑA.

Décadas atrás, mucho antes de que conservatorios profesionales y escuelas de música municipales integraran la excelente oferta educativa que en muchas ciudades españolas se disfruta en la actualidad, ya venía existiendo un gran tesoro cultural que difundía y democratizaba el acceso a la práctica música: las sociedades musicales.

Éstas, común y fiscalmente enmarcadas como asociaciones sin ánimo de lucro, han permitido que incontables personas de todo tipo condición económica y social hayan podido experimentar los beneficios de la práctica musical, asimismo, han organizado eventos y han puesto banda sonora a lugares y momentos que hubiesen sido insulsos sin la valiosa actividad y existencia de las mismas.

Detrás de esta gran labor, siempre se encuentran y recuerdan a innumerables músicos profesionales: instrumentistas, compositores y directores (o más bien “maestros”, tal y como tradicionalmente se suelen referir a éstos dentro del sector), pero existe una realidad paralela que, lejos de quitar el merecido mérito a aquellos que dedicaron (y dedican) su vida laboral a ello, no se suele sacar a la luz, no siendo otra que la de todo ese gran número de personas que, de forma altruista, invirtieron (e invierten) su tiempo, esfuerzo y, a veces, también sus propios recursos en el mantenimiento y buen funcionamiento de estas organizaciones socio-culturales.

 

HISTORIA DE UNA GRAN Y GRATUITA LABOR EN FAVOR DE LA MÚSICA.

Historia de un sacrificio. Esfuerzo, desde el punto de vista monetario, ya que los recursos empleados ni buscan, ni suelen encuentran, beneficios, e inversión, desde el punto de vista social, donde el desarrollo cultural y artístico del entorno, y el de todo aquel que interactúa con él, es el principal objetivo.

Una historia de auténticos héroes; héroes que luchan y se quiebran la cabeza constantemente para conseguir flexibilizar el acceso a la cultura musical en aquellos lugares donde la inversión pública está, a veces, imposibilitada o, simplemente, ciega o mal asesorada en cuanto al sector musical se refiere. Y todo ello capitaneado, en muchas ocasiones y confiriéndole un mayor mérito, por personas que desconocen el significado de la palabra “bemol” o el valor de las figuras musicales.

Asociaciones que, mediante fuentes de financiación puramente populares, tales como sorteos y rifas, comisiones de loterías, humildes patrocinios locales, actuaciones “remuneradas”, cuotas de socios y, con suerte, inversión y aportaciones públicas regulares, soportan los innumerables gastos que el correcto funcionamiento de una sociedad musical supone: adquisición y mantenimiento de instrumental, uniformidades, infraestructuras y amueblamiento, material didáctico, material de oficina, nóminas y seguros sociales del personal laboral, gastos de gestión y administración, gestión de patrimonio, gastos de transporte, además de otra larga lista de derramas necesarias para el buen funcionamiento de las mismas.

No dispongo de datos específicos (ni tampoco me he preocupado de buscarlos porque creo ciegamente en ello), pero en base a la experiencia, propia y ajena, y también a la mera contextualización intuitiva de los hechos, afirmaría que centenas de miles de personas, desde que este tipo de comunidades empezarán a proliferar por toda la geografía española allá hacia finales del siglo XIX, han disfrutado de una oportunidad e iniciación en el mundo de las bandas y su música. Dicho “mundillo” ha sido, a su vez,  uno de los grandes pilares y becarios de que España se haya convertido en uno de los países referentes en cuanto a calidad y cantidad de músicos exportados a todo el planeta.

[LECTURA RECOMENDADA]

¿ES UN PÁJARO, UN AVIÓN? ¡NO, ES UNA BANDA DE MÚSICA!

Auténticos héroes, y no precisamente profesionales de la música, sino del entusiasmo hacia ella y del ver cómo ésta hace crecer y unir a las personas. Juntas directivas, socios, padres, concejales, músicos aficionados y otros colaboradores que velan por obtener y administrar recursos, materiales y humanos, con el único fin de mantener y hacer crecer este tipo de organizaciones culturales. Compran y prestan desinteresadamente instrumentos, crean centros de formación económicamente deficitarios pero de un alto valor formativo, ofreciendo las tasas más asequibles posibles con tal de que el mayor número de personas pueda disfrutar de sus servicios y beneficios.

VOLUNTARIADO CON LETRA PEQUEÑA: RESPONSABILIDADES.

Pertenecer a la junta directiva de una asociación sin ánimo de lucro o ser representante voluntario de una entidad cultural no es, precisamente, un “camino de rosas” (a no ser que el correcto funcionamiento de la misma no sea tu preocupación u objetivo).

Estas organizaciones no lucrativas que buscan algún tipo de bien común, también conocidas como “ONG’s”, son, por encima de todo, empresas; empresas con responsabilidades administrativas y fiscales que gustosamente, aunque también algunas veces sin conocimiento real de causa, asumen los propios y voluntarios miembros directivos de las mismas.

Además de las responsabilidades fiscales y legales, existen otras que ni te llevan a la cárcel ni te multan por incumplirlas, y son las de velar por que todo el esfuerzo y sacrificio empleado por los anteriores al cargo no sea diezmado o caído en el olvido. El compromiso por defender lo que tantos años y sinergias ha costado crear y el cometido de seguir haciendo crecer y madurar aquello que desinteresadamente se ha asumido liderar.

marching-band-1916503__340

GESTIÓN: SE DEBEN Y SE PUEDEN HACER LAS COSAS BIEN (O MEJOR).

En los últimos años, se ha empezado a gestar una cultura de la buena gestión que, ni hace mucho ni en todos los sitios, no existía y disfrutaba el sector, es más, tradicionalmente parecía que estaba enemistado con la misma. Esto, en gran parte, ha sido impulsado por el surgimiento de gestores culturales y otros profesionales expertos, además de verse alentado por el miedo e inseguridad que se ha infundido mediante las inspecciones públicas en las que se han visto involucradas este tipo de asociaciones recientemente.

Sí, efectivamente, es muy difícil, pero no imposible. “Hacer las cosas bien”, abarcando el significado más pleno de la expresión, requiere técnica, trabajo, ilusión, creatividad, muchos correos electrónicos, “telefonazos” y, muy importante y ausente en muchas ocasiones: servicios de consultoría a profesionales de la cultura, el arte, la educación y su gestión.

El sector no lucrativo ya supone, y no es nada comparado con la realidad y cifras de las que podemos llegar a ser testigos en próximos años, una muy valiosa fuente de trabajo de calidad a tener en cuenta para el sector, suponiendo un gran motor económico y fuente de empleo para los miles de graduados en música que produce el amplio sistema de conservatorios, profesionales y superiores, de España.

[LECTURAS RECOMENDADAS]

LA DÉCADA ESPAÑOLA DE LOS SUPERHÉROES MUSICALES

MÚSICOS PROFESIONALES VS PROFESIONALIZARSE CON LA MÚSICA

Grandes músicos y docentes que, en la mayoría de los casos, están altamente preparados y repletos de ganas por transmitir  sus conocimientos y habilidades, así como los propios beneficios de la práctica de la música.

Ante la calidad que éstos pueden ofrecer y que, por otro lado, se está empezando a exigir indiscriminadamente por “exceso de oferta”, hay que corresponder, empezando por una remuneración adecuada y por unas dignas y legales condiciones para el empleo. Hay que exigir y ofrecer a partes iguales, si no, la balanza se desequilibra y alguien sale perdiendo, y este no es un juego de ganar o perder, sino el de construir un contexto y entorno donde se pretende que todos aquellos que se vean involucrados en él ganen y crezcan.

MUSICOS OSOS

INFINITAS GRACIAS.

A todas estas organizaciones se les debe exigir, sí, pues poseen la tarea de gestionar un patrimonio cultural, social y artístico de gran valor, pero, ante todo y por partida doble, se les debe agradecer, regularmente y más de lo que se suele acostumbrar, dicha desinteresada labor.

Directores laureados, reconocidos profesores y grandes artistas que surgen en estos nichos obtienen, merecidamente, su puesta en valor, pero no olivemos a cada miembro de esa junta directiva u otros voluntarios que trabajan gratis y, a menudo, con mucha más dedicación e ilusión que muchos profesionales, compaginando dicha labor y cargos con sus propias vidas personales y profesionales.

Gracias, tanto en mi nombre como en el de todo aquel que no supo cómo ni cuándo expresarlo, por permitir y luchar por la existencia de millares de bandas y escuelas de música, además de otras asociaciones promotoras de cualquier tipo de artes escénicas, que se esfuerzan por organizar eventos, espectáculos, conciertos y otras actividades que acercan la música y la cultura a la sociedad.

SIN ROSTRO

La música y músicos de España os deben mucho. Ahora toca aprender de los fallos y reforzar los aciertos, pues hay mucho que construir, mucho patrimonio que preservar y mucho trabajo que reconocer en esta historia de héroes sin capa ni antifaz; buenas personas que han ayudado (y ayudan) a que la música y la cultura hayan llegado (y lleguen) a rincones donde sólo en este formato, desinteresado y altruista, hubiese sido posible.

mts4Gracias por la lectura y visita. Si te ha interesado, te recomiendo que COMPARTAS, para que otros puedan acceder a su lectura, que COMENTES EN EL BLOG, si tienes algo que añadir u opinar (me interesa tu opinión) y que te HAGAS SUSCRIPTOR/A POR CORREO ELECTRÓNICO (parte superior de la columna derecha) y así no te perderás la pista ni ninguna de las actualizaciones semanales.

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

También en me podrás encontrar en:

Facebook Fan Page: MUSIC, THINK & SHOUT – FanPage

Instagram: edu_se_music

Twitter: @EduSE_music

LinkedIn: Eduardo Sánchez-Escribano

Google+: Eduardo Sánchez-Escribano

 

Si te ha gustado este artículo, quizás también te puedan interesar los siguientes:

EL SÍNDROME DEL MÚSICO IMPOSTOR

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA: LAS BANDAS DE MÚSICA Y LAS HABILIDADES

SOCIALES (PARTE 6/6)

EL RELATIVISMO CULTURAL EN LAS PROFESIONES ARTÍSTICAS: QUÉ ES Y CÓMO NOS AFECTA.

BATUTAS 2.0 – LOS 15 SUB-PERFILES DE UN DIRECTOR MUSICAL

ARTES ESCÉNICAS Y LA NECESIDAD DE HACER PEDAGOGÍA DE “LA EXPERIENCIA”.

 

“NO PUEDO, TENGO QUE ESTUDIAR”. EPIDEMIA EN LAS AULAS DE MÚSICA

(Un día cualquiera, en un aula de instrumento cualquiera y un profesor de música cualquiera con un alumno que acaba de entrar por la puerta. Supongamos que éste tiene entre diez y catorce años, por ejemplo)

Profesor: (Alegre y entregado) ¡Hola! ¿Qué tal todo? ¿Cómo fue la semana?

Alumno: (Tímido y cabizbajo) Bien…

Profesor: (Asiente decepcionadamente con la cabeza,  ya sabe lo que pasa, no es el primer ni último caso similar) ¿Seguro? ¿Qué tal te ha ido con el material que tenías que trabajar esta semana? (Pregunta intencionadamente)

Alumno: Es que… esta semana no he podido dedicarle tiempo porque TENÍA MUCHOS EXÁMENES Y MUCHO QUE ESTUDIAR.

etnomusica

————————————————————————————————————————————-

Está hipotética situación refleja el día a día de las escuelas de música y, posiblemente, en algo de menor medida, de los conservatorios elementales y profesionales. Con esto no quiero decir que todos los alumnos, todos los días, no estudien y/o practiquen los contenidos a trabajar en las clases, ni mucho menos, pero sí se puede decir que es algo bastante habitual y depende, en su práctica totalidad, de los rasgos actitudinales de los jóvenes, el (a veces) excesivo volumen de actividades, exigencias y responsabilidades a las que éstos son sometidos y, en su conjunto, cómo todo ello es  gestionado por los que pueden y deben velar por su educación y valores: padres, madres y profesores.

Partiré de un análisis previo del contexto, entorno y factores que intervienen e interactúan actualmente, y según mi perspectiva, en  la educación musical de los más jóvenes.

1) Infinidad de distracciones tecnológicas y digitales para los que empiezan a tener un acceso independiente a las mismas (más o menos, la edad planteada anteriormente), es decir, móviles, tabletas, portátiles y demás dispositivos habidos y por haber con sus respectivas aplicaciones, juegos y redes sociales. Los alumnos, a veces argumentan su continuo y excesivo uso como herramientas que necesitan para estudiar y formarse pero, en realidad, en muchas ocasiones, no le dan ese uso, sino única, exclusiva e íntegramente para el ocio (ocio que, a su vez, es muy susceptible de convertirse en adicción)

2) Cada caso es un mundo y depende mucho del entorno, pero, en muchas ocasiones, cuesta bastante que los jóvenes adquieran la necesidad y responsabilidad de esforzarse en conseguir buenos resultados, más allá de la ley del mínimo esfuerzo y por su propio bien.

gaming-2259191__340

3) En contraste, y agravando la brecha respecto al punto anterior, también se suele dar la figura paternal de la exigencia máxima en cuanto a la excelencia académica se refiere. Los dieces a cualquier precio, dando igual cuánto pagar respecto a sacrificios, preferencias, gustos, pasiones y, por supuesto, “invitar” (por no utilizar otra palabra menos permisiva) a dejar a un lado todo lo que te aleje de ello, provocando la absorción de la plena “cultura de la funcionalidad”.

4) Los niños consumen y están expuestos a una cantidad de información abismalmente mayor respecto a las que generaciones anteriores disfrutaron, provocando que empiecen antes, y de una forma más variada y profunda, a configurar su sistema de valores y su forma de relacionarse estratégicamente con el entorno (las habilidades sociales). La tecnología y los medios digitales les proporcionan una ventana al mundo que debe de gestionarse y atender debidamente por aquellos sobre los que recae dicha responsabilidad.

5) Los jóvenes realizan multitud de clases y actividades extraescolares, ocupando todos sus ratos libres y, a veces, hasta los fines de semana. Éstas, a pesar de que pueden significar (y significan) una parte muy importante, prácticamente esencial, en las vidas y formación de los escolares, pueden llegar a ser muy intensas, agotadoras, ocuparles mucho tiempo o, incluso, traer consigo más responsabilidades de estudio y quehaceres semanales, como puede ser el caso de la música, necesitando una buena planificación y organización de las mismas si se quieren aprovechar como algo beneficioso y no como un lastre.

6) Las clases de música, fuera de la escolaridad,  pueden significar, tanto para alumnos como para padres y madres (aunque, a veces y tristemente,  hasta para los mismos profesores), desde una actividad primordial y esencial para la formación integral del individuo, hasta la última prioridad; aquel sitio donde van a entretenerse y a pasar el rato mientras “yo hago la compra y pago las multas”.

7) Supremacía absoluta y omnipotente de los estudios obligatorios frente a cualquier otra cosa en este mundo, olvidando que los títulos y la formación reglada no es exclusivamente lo necesario para desarrollarse con éxito personal y socialmente. Obviamente, es extremadamente importante, imprescindible, pero no debemos enfocarlo y abordarlo como algo exclusivo y excluyente, más bien, yo diría que preferente y compaginable.

libros

8) Un sistema escolar que exprime, agota y consume a los alumnos a deberes y tareas extras, que, muy frecuentemente, confunde la cantidad con la calidad de las actividades y les ocupa gran parte de su “tiempo libre” desde, en muchos casos, muy temprana edad. A todo ello, evidentemente, hay que sumarle las entre 5 y 7 horas que ya pasan dentro del recinto educativo a diario.

Teniendo en cuenta todos los factores anteriormente expuestos, pueden darse tres principales razones que lleven a un alumno a vivir el ejemplo expuesto en la cabeza del texto, a pronunciar las palabras mágicas: “no puedo/pude, tengo/he tenido que estudiar”.

 

1- ¿MIENTE Y MANIPULA? ¿SE ENGAÑA A SÍ MISMO?

Análisis:

El alumno no ha estudiado, y no porque no haya podido, sino porque no ha querido. Él, ya empieza a saber qué argumentos le pueden hacer eludirse de sus responsabilidades y, decir “tengo mucho que estudiar”, cree (y sabe) que le permitirá cosechar una justificación comúnmente aceptada y generalizada, tanto de cara a los profesores de música como para sus propios padres.

En otras ocasiones, los alumnos llegan hasta no asistir a las clases de música basándose en esta misma justificación, convirtiéndose en una práctica bastante habitual. Ellos saben que si emiten la fórmula secreta, los padres aprobarán muy gustosamente la falta aunque, incoscientemente, no les estén haciendo ningún favor.

Puede que a veces sientan la verdadera necesidad de sacrificar las clases extraescolares para sacar adelante sus tareas o exámenes, pero ese comodín no puede ser usado de una forma tan gratuita como se emplea en algunas ocasiones, y el papel de los educadores y padres es saber detectar y gestionar adecuadamente este tipo de situaciones.

stamp-1848718__340

¿Qué hacer?

Es muy importante aprender a profundizar en cada caso, es decir, saber si realmente no ha dedicado nada de tiempo a las clases de música porque no ha querido o porque no ha podido, lo cual me parece, a priori, tan extraño como preocupante, porque no es para nada recomendable (ni común) que un niño con, por ejemplo, doce años, tenga que llegar a esa situación (de ello hablo en puntos posteriores)

En estos casos, no hay que recriminar al alumno sin más, hay que dialogar, tanto con él como con sus padres.

[ARTÍCULO RECOMENDADO: MAMÁ, PAPÁ, QUIERO IR AL CONSERVATORIO.]

Hay que permanecer cercano al alumno y hacerle entender la rotunda importancia que tiene la constancia, la perseverancia y la regularidad en el proceso de aprendizaje de los instrumentos y habilidades musicales. Hacerle ver que no existe otra manera de conseguir lo que, supuestamente, ha ido a aprender a las clases de música.

Algunas veces, el problema es que al joven no le gusta nada lo que hace en las clases de música; no está motivado, no le encuentra sentido, se aburre y distrae constantemente, etcétera. De esta forma, obviamente no va a esforzarse. Le puedes obligar, castigar, suspender y amenazar, pero lo único que conseguirás es, en un periodo muy corto de tiempo, tener un alumno menos y, probablemente, que acabe odiando la música.

[INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA: LA IMPORTANCIA DE LA AUTOMOTIVACIÓN EN EL AULA (PARTE 4/6)]

Es difícil, nadie dijo jamás que fuera de otra forma, pero hay muchas formas de hacer vivir la música como algo positivo y que merezca la pena a un alumno de estas edades. Hay que esforzarse, conocerle más, buscar alternativas y experimentar con todo tipo de actividades y herramientas, no siendo necesario renunciar a los contenidos y materiales que se quieran trabajar (programación), simplemente, hay que encontrar otros caminos de llegar hasta ese punto en el que el alumno está motivado, le guste lo que hace, lo entienda, lo vea accesible y esté dispuesto a organizarse mejor y sacrificarse para seguir adelante.

El contacto con los padres, en general, es importante, pero en estos casos es imprescindible. Ellos son los cómplices directos del proceso de aprendizaje, pues si un alumno te argumenta con frecuencia que no ha podido estudiar, lo deben saber y se debe de investigar si eso ha sido cierto o no (muy importante), guiarles en cómo ayudar a sus hijos en lo que a la educación musical respecta, hacerles ver y sentir el valor real que tiene para los jóvenes el verse involucrados en introducir la música en sus vidas, etcétera.

castigo

Lo más importante, desde mi punto de vista, es el demostrarles que puede que los niños utilicen estratégicamente el “no puedo, tengo que estudiar”, para evitar sacrificios y evadir responsabilidades. Ese es un comodín que hay que gastar cuando sea estrictamente necesario y no de una forma tan gratuita como muchos de los alumnos de hoy en día hay aprendido a usar, pues saben que “haciéndose los responsables” (en el plano académico) conseguirán todo lo propuesto y el favor y admiración de sus progenitores y profesores.

 

2- SOBRECARGA DE ACTIVIDADES

Análisis:

Colegio/instituto, catequesis, música, baile, inglés, patinaje, clases de apoyo, fútbol, pintura, artes marciales, comparsas, campamentos… Éstas, y además de otro sinfín de actividades, suelen ser frecuentadas semanalmente los escolares. De toda esta muy resumida lista, los jóvenes suelen combinar tres o más actividades, ocupándoles algunas de ellas varias horas en días distintos.

Son niños, es decir, ciertamente envidiosos e impulsivos; si un amigo se apunta a “lo que sea”, ellos se quieren apuntar, y si ofertan una actividad nueva en las extraescolares a su alcance, ellos quieren ser los primeros en experimentar.

Son terremotos, pueden con todo, rebosan energía, pero tienen un límite y, si lo sobrepasan, ya puede ser tarde. Hay que ser conscientes y tomar las medidas y decisiones oportunas.

session-1989711__340

A todo ello, y como ya he indicado en el análisis previo, hay que sumarle la abismal carga lectiva de deberes y tareas para casa que, día a día, acumulan y linchan a los alumnos de cualquier nivel. Este problema es un tema que está en plena vanguardia de debate, recibiendo y sumando opiniones, enfrentamientos y críticas por parte de todo el colectivo de docentes, instituciones educativas y asociaciones de padres y madres de alumnos del país.

¿Qué hacer?

Los padres deben de saber y ser conscientes de las inquietudes y capacidades de sus propios hijos, guiándoles respecto a ello.  Ellos siempre van a querer lo mejor para ellos, pero también deben de pedir consejo y asesoramiento a los profesionales de la educación, y el profesor, en consecuencia, responder.

POR FAVOR, ESCUCHEN AL PROFESOR DE MÚSICA.

El hecho de realizar muchas actividades extraescolares puede que les consuma poco a poco, o que no lleguen a beneficiarse de alguna de ellas todo lo que podrían, como es en el caso de la música.

La música, el colegio/instituto y otras tres o cuatro actividades extraescolares más, no siempre son compaginables y hay que tomar decisiones: hay que priorizar y optimizar. Se puede dar el caso de que haya “niños superhéroes” que saquen satisfactoriamente adelante cualquier actividad en la que se vean involucrados, por muchas y distintas que se les echen encima, pero eso tiene un límite, y algún día se pueden llegar a estresar o derrumbar moralmente ante esa presión. El vaso se va llenando hasta que no entra ni una sola gota más.

Yo que les voy a decir, y si no lean cualquiera de los contenidos existentes en este blog, pero, en caso de tomar decisiones y prioridades, yo les animo a que sea la música una de esas actividades elegidas y prioritarias.

school-1063561__340

Al contrario que otras actividades extraescolares, la música requiere un tiempo de estudio y dedicación fuera del tiempo de clase. Si ni los alumnos ni los padres están dispuestos a ser constantes y perseverantes, es mejor que lo dejen, porque lo único que van a conseguir es frustración: primero ante la evolución de otros alumnos y la correspondiente e inevitable comparación que entre ellos se suele dar y, segundo, con el propio no desarrollo de sus habilidades y conocimientos musicales, pues éstos necesitan sentir ciertos avances para sentirse continuamente motivados.

LA MÚSICA Y EL BAMBÚ JAPONÉS: NO APTOS PARA IMPACIENTES

 

3- MALA GESTIÓN DEL TIEMPO.

Análisis:

En el tercer caso, los alumnos presentan las capacidades necesarias y abarcan un número de actividades bastante asumibles y compaginables, pero lo que les falta es saber (y querer hacerlo) el cómo gestionar las clases, el estudio, el ocio y las propias inquietudes y aficiones que vayan adquiriendo por el camino.

Van sacando todo adelante, con altos y bajo en su motivación y rendimiento, pero se van salvando de todo con resultados no superiores al notable (con algún desliz) y no ciertamente irregulares.

Algunos de éstos se esfuerzan, pero no gestionan bien su tiempo y sus quehaceres. Empiezan a tener una cierta libertad en cuanto al estudio y al ocio, pero no siempre responden bien ante la responsabilidad que esto supone.

A ciertas edades ya poseen acceso ilimitado a tecnologías y medios digitales como móviles, tabletas, ordenadores, videoconsolas o redes sociales. Como bien sabemos todos, pueden suponer un vertedero de tiempo desorbitado para los que aún no hayan desarrollado las competencias de cómo gestionar el tiempo que dedicamos a cada cosa respecto a lo que ésta nos aporte. Si incluso para los más adultos, y, supuestamente, más maduros y responsables, ya es un gran reto al que nos enfrentamos cada día, imagínense para un joven de entre once y catorce años. (No hay nada más que ver la tremenda adicción que los chicos y chicas de esta franja de edad empiezan a tener con los teléfonos móviles).

watch-1911566__340

Todo ello, puede provocar que, a lo largo de una semana, no hayan tenido (o querido sacar) tiempo para dedicárselo a algo más allá que a lo estrictamente necesario, como puede ser sacar un suficiente en lo que sea, pues lo importante para muchos de éstos es aprobar y no repetir: ley del mínimo esfuerzo y la vida sigue.

En estos casos, cuando atraviesan la puerta del aula de música y dicen el famoso “no he podido, tenía mucho que estudiar”, en realidad se refieran a “no he estudiado nada porque el poco tiempo que he invertido en esforzarme en algo, lo he dedicado a estudiar para aprobar algún examen en el que espero sacar un cinco (y lo celebraré) para no suspender, no tener que repetir, que no me castiguen y poder seguir haciendo lo mismo que, por otro lado, me está yendo más o menos bien”.

Éste es un claro ejemplo de falta de ambiciones, sueños, afán por hacer las cosas bien, respeto por aprender y, a menudo, estaríamos hablando de jóvenes que pasan horas incontables al frente de televisiones, ordenadores, móviles y consolas o, por otro lado, el otro perfil de alumnos, aquéllos que empiezan a pasar horas y horas (muchas) en la calle, y a saber haciendo el qué.

En otras ocasiones no es cuestión de pérdida de tiempo, o de mala gestión vista desde el pasotismo, sino del mal uso, o uso descompensado, de lo más preciado que tenemos: las horas y los minutos, algo que debemos de aprender desde muy pequeños.

automotivacion

No siempre el esfuerzo realizado y el resultado obtenido son recíprocos. A lo mejor, se esfuerzan pero no cosechan lo que deberían o les gustaría; ineficiencia de estudio, invierten tiempo de más en cosas que no lo requieren, sufren inseguridades que les hacen pensar que no rinden lo suficiente, o miedos en general entre otras causas.

¿Qué hacer?

Para el primer caso expuesto, para los pasotas, en primer lugar es muy importante hablar con ellos seriamente: hacerles ver la importancia que tiene la perseverancia en la práctica de la música, invitarles a que hagan una autocrítica del uso que hacen de las tecnologías, sentirles ver si desean y quieren seguir aprendiendo música, así como todos los beneficios que ésta les puede aportar en sus vidas (aquí es muy importante el papel motivador del docente como guía), además, se puede aprovechar para realizar una importante enseñanza y ejemplificación de valores personales.

LA HUMILDAD COMO VALOR TRANSVERSAL EN LA MÚSICA

En el segundo, el de los quiero y no puedo (supuestamente, y aunque eso dicen muchos, pero mienten) hay que ayudarles a saber cómo gestionar el estudio de las tareas musicales en épocas o momentos más complicados y de estrés y agobio. Para ello, se pueden realizar cuadrantes de estudio semanal, aprender a organizarse las tardes haciendo listas de actividades y responsabilidades y, sobre todo, enseñarles a cómo usar la música como momento de distensión, relajación y evasión de otras tareas más estresantes como por ejemplo, dedicarle unos minutos a tocar en el descanso del estudio preparatorio de un examen con un duro temario.

feedback-2044701__340

Evidentemente, hay que aliarse con los padres: hablar con ellos de los posibles problemas que pueda presentar su hijo, ofrecerles asesoramiento y consejo desde la experiencia, informales de cómo y por qué deben ayudar a su hijo a que siga su camino en el aprendizaje de la música , guiarles a cómo no desvincular las actividades de música de sus responsabilidades académicas y, por encima de todo, llegar a conseguir que confíen en ti, el profesor de música, como una pieza clave e indispensable en la educación integral de sus hijos.

 

CONCLUSIÓN

Probablemente, piensen que dicho análisis es demasiado profundo y tremendista para un hecho tan insignificante como a algunos le puede parecer la situación supuesta, pero, en realidad, es una inmejorable situación para hacer pedagogía de la experiencia, pudiendo hacer crecer y aflorar excelentes valores de los cuales, por supuesto, se verá beneficiado más allá de la música y a lo largo de toda su vida.

Por otro lado, puede que en un principio, y sobre todo para los menos experimentados, de respeto el meterse en cómo una familia debe gestionar la formación y educación de sus hijos, pero yo opino que hay que dejarse aconsejar por aquellos que se dedican a trabajar con ellos, con los que tratan día a día a cientos, ya que para algo son profesionales de la educación.

taller-inteligencia-emocional

No son nuestros hijos, pero también queremos lo mejor para ellos, y hablo en plural, porque mi incluyo plenamente. Trabajan con múltiples de casos, perfiles e individuos distintos y similares a la vez, teniendo una perspectiva global del sector y de las materias primas, lo cual ayuda a detectar los posibles problemas con efectividad y a plantear diversas y ya experimentadas formas de cómo solucionarlo.

En cambio, si se ignora, comprende y/o cede, no estamos haciendo, para nada, un favor al alumno, ni a su familia, ni a la educación musical.

Todo sea por una mejora de la calidad y valor de la enseñanza musical en escuelas de música y conservatorios elementales y profesionales, concienciación de profesores, padres, madres, instituciones y alumnos, y de que nuestra labor pueda alcanzar la magnitud que puede, debe y merece.

 

mts4Gracias por su lectura y visita. Si le ha interesado, le recomiendo que COMPARTA, para que otros puedan acceder a su lectura, que COMENTE EN EL BLOG, si tiene algo que añadir u opinar (me interesa su opinión) y que se HAGA SUSCRIPTOR/A POR CORREO ELECTRÓNICO (parte superior de la columna derecha) y así no me perderá la pista ni ninguna de las actualizaciones semanales.

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

También en me podrá encontrar en:

Facebook Fan Page: MUSIC, THINK & SHOUT – FanPage

Instagram: edu_se_music

Twitter: @EduSE_music

LinkedIn: Eduardo Sánchez-Escribano

Google+: Eduardo Sánchez-Escribano

OTROS ARTÍCULOS RECOMENDADOS:

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA: LAS BANDAS DE MÚSICA Y LAS HABILIDADES SOCIALES (PARTE 6/6)

¿ES UN PÁJARO, UN AVIÓN? ¡NO, ES UNA BANDA DE MÚSICA!

30 RAZONES PARA APRENDER A GRABAR MULTIPISTAS.

MÚSICOS PROFESIONALES VS PROFESIONALIZARSE CON LA MÚSICA

¿QUÉ ES EL ARTE? ¿MÚSICOS Y/O ARTISTAS?

MAMÁ, PAPÁ, QUIERO IR AL CONSERVATORIO.

Cada año, miles de jóvenes se preparan y conciencian durante todo un curso escolar para afrontar las pruebas de acceso a conservatorios profesionales. En ellas, intentan demostrar, a través de una sola oportunidad, todo su nivel en diversas disciplinas: interpretación  y técnica instrumental, entonación, habilidades auditivas, lectura rítmica y teoría musical.

Detrás de ese único intento, hay cientos de horas de clases, estudio, ensayos y preparación previa, fruto del trabajo, esfuerzo y sacrificio de muchos años atrás, y no sólo del presente curso que recientemente finaliza como preludio a dichas pruebas. En verdad, la ocasión, en sí misma, de materializar tantísimo trabajo en un escueto espacio de tiempo, ya merece la pena de experimentar para una persona que aún le queda tanto por vivir y desarrollar.

guitar-1024688__340

Sí el trabajo da sus frutos, los jóvenes cosecharán buenos resultados y lograrán ingresar en los centros correspondientes, entonces, no se acordarán de todo el camino recorrido para llegar hasta ahí, simplemente, estarán rebosantes de alegría y con ganas de comerse el mundo; una gran dosis de confianza en uno mismo.

(Quizá te interese: INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA)

Una vez dentro, serán muchos los factores que determinarán en cómo y cuánto su paso por este tipo de enseñanzas influirá en sus destinos: puede que se dedique profesionalmente a cualquiera de los múltiples oficios y disciplinas a las que el estudio de la música da acceso, puede que decida compaginarlo con otros estudios (medios o superiores) de forma paralela,  abriéndose una infinidad de posibilidades académicas y profesionales (existentes o por descubrir) o, simplemente, le habrá hecho desarrollarse artística y humanísticamente como individuo, conociendo un sinfín de personas y viviendo múltiples experiencias que, sin ninguna duda, no pasarán desapercibido en sus valores, educación, profesionalidad y exitosa relación con el entorno social.

CHINOS TOCANDO

Porque hay que tener una cosa clara, el hecho ingresar en un conservatorio profesional de música no significa que, obligatoriamente, tengamos que dedicarnos académica y profesionalmente a ésta de forma  exclusiva y/o excluyente, eso es algo que el destino de la propia persona decidirá, a lo largo de ir conociendo nuestras ambiciones, capacidades, pasiones y sueños.

(Lecturas recomendadas)

MÚSICOS PROFESIONALES VS PROFESIONALIZARSE CON LA MÚSICA)

LA DÉCADA ESPAÑOLA DE LOS SUPERHÉROES MUSICALES

 

VÍCTIMAS DE NUESTRAS PROPIAS AMBICIONES

Hablaremos de la otra cara de la moneda, que, por otro lado, es el principal objetivo de este escrito. Éste, no es otro que hablar de todos aquellos jóvenes que habiéndose mentalizado y preparado durante varios años y, a última hora, deciden que no realizarán las pruebas de acceso a los respectivos centros de enseñanzas profesionales de música.

Es normal que en la recta final, cuando los aspirantes empiezan a visualizar el momento de los exámenes, entren los miedos y nervios, aflorando preguntas como: ¿Qué pinto yo aquí? ¿Qué necesidad hay de pasar por este mal trago? Si analizas superficialmente los factores, es fácil entender el porqué de estos pasos atrás de última hora; sólo tendrán una oportunidad para demostrar todo lo absorbido previamente, frente a un tribunal compuesto por numerosos desconocidos, en un lugar nuevo y rodeado de posibles nuevos compañeros que, a su vez, son sus competidores; una mezcla un tanto explosiva para alguien que, normalmente, rondará entre los 12 y 15 años de edad.

(No dejes de leer: EL SÍNROME DEL MÚSICO IMPOSTOR)

hand-1917895__340

Para continuar, me gustaría invitarles a hacer una reflexión haciendo uso de una frase que recuerdo siempre que me encuentro agobiado en la persecución de mis objetivos y sueños; “mar en calma no hace experto al marinero”. En otras palabras, esta sabia expresión nos invita a salir de nuestra zona de confort (en todos los sentidos) para poder avanzar, desarrollarnos y descubrir todo aquello que la vida nos depara, dentro, fuera o a través de la música. Lo que sí es obvio, es que los miedos o pasos hacia atrás de última hora, pueden aparecer, pero tenemos que afrontarlos, superarlos y salir reforzados de ello, para ello necesitaremos el apoyo incondicional de nuestros padres, madres, amigos y profesores.

 

FALTA DE APOYOS: SUEÑOS QUEBRADOS, ESFUERZO EN VANO.

Más allá de lo que debería de ser, no siempre se manifiesta el apoyo y aliento que en estas ocasiones suelen demandar en silencio los jóvenes músicos, es más, puede que las mismas personas que tendrían que motivarles, sean las que, a última hora, les frenen a seguir adelante con esta tan ardua como motivadora misión.

Inconscientemente, y, por otro lado y con total seguridad, queriendo lo mejor para sus hijos, a veces son los propios padres y madres los que, a última hora, desaniman a éstos para no continuar en este proceso, pudiendo incluso llegárselo a prohibir.

castigo

A veces, y por cualquier tipo de circunstancia, los medios económicos de algunas familias tampoco favorecen y permiten el esfuerzo que esto supone, aunque existen diversas becas y ayudas de estudio disponibles desde varias instituciones públicas. No obstante, no quiero pensar que es debido a la pereza y comodidad de los propios padres la que les hace de no asumir la responsabilidad y sacrificio que ésto supone; transportes a las clases, supervisar los quehaceres a mayores asumidos por sus hijos, asistir a conciertos y audiciones extraordinarias, estudio diario y ruidoso en casa, etcétera.

Sin duda alguna, los padres, por muy adultos que sean, también pueden caer presas de miedos como: “mi hijo no va a poder con todo (instituto/universidad y conservatorio)”, “no quiero que se dedique a la música, él puede estudiar una carrera de verdad”, “tengo miedo a que se le llene la cabeza de pajaritos con la música y no quiera terminar sus estudios obligatorios”, “en el mundo de la música va a conocer gente que no le conviene” y otro sinfín de preguntas fruto de la más profunda desinformación respecto a este mundo académico y profesional.

Estos tipos de padres y madres, recomendarán e intentarán reconducir, o en algunos casos prohibir, la voluntad de sus hijos hacia la de sus propios vértigos con el fin de moldearlos hacia sus sueños y ambiciones, e insisto, indudablemente, queriendo lo mejor para ellos. Para ellos sólo tengo unas palabras; estáis profundamente equivocados.

(Lectura recomendada: POR FAVOR, ESCUCHEN AL PROFESOR DE MÚSICA.)

gaming-2259191__340

Hoy en día, el siglo de los “ninis”, de la ley del mínimo esfuerzo, del todo fugaz e inmediato, de los vicios tecnológicos y de las “litronas y cigarritos” en el parque recién tomada la primera comunión, me parece una absoluta barbaridad que un joven (pre-adolescente) solicite asumir más responsabilidades, esforzarse más de lo que debería, salir de su zona y burbuja protectora de confort, instruirse en las artes y las humanidades, abrirse tempranamente al mundo, y no apoyarle incondicionalmente a ello; éstos necesitan alientos y apoyo, no cadenas y prohibiciones.

Lo más importante es que se expongan a la experiencia, tanto a hacer la prueba de acceso como a dar sus primeros pasos en las enseñanzas artísticas, lo demás lo deparará el futuro: puede que no lleguen a aprender a compaginar y asumir todos los esfuerzos y responsabilidades que esta situación requiere (que, con ilusión y apoyo, lo dudo mucho), puede que descubra que el mundo académico de la música no es lo que esperaba y lo deje, puede que se convierta en un reputado y solicitado profesional en cualesquiera de las ramas que ésta ofrece, puede que, simplemente, acabe sus estudios profesionales y le supongan una diferenciación profesional y personal en su futuro algo que, por otro lado, cada vez se tiene más en cuenta en el mundo empresarial por los valores y personalidad que se adquieren en el camino musical académico.

 

NUNCA ES TARDE, PERO AHORA ES MEJOR.

Hay ciertas cosas en la vida para la que nunca es tarde, y la música es un claro ejemplo de ello, pero también es verdad que para adentrarse en un conservatorio y disfrutar al máximo de todas las oportunidades y beneficios que éste brinda, hay ciertos momentos más idóneos que otros, y es en esa franja de edad anteriormente mencionada (12-15 años) donde más disfrutarán de ello, en múltiples sentidos, aquellos que así lo decidan y no haya nada ni nadie que se lo impida.

person-795128__340

Curiosamente, la práctica totalidad de personas que tuvieron la oportunidad y nivel para acceder a este tipo de enseñanzas artísticas, y no lo hicieron, ahora se arrepienten, y no necesariamente por no haberse dedicado la música profesionalmente, sino porque la música, en la mayoría de los casos, te acompañará de por vida, como pasión, como nexo de unión con muchas de las personas que más aprecias, como desahogo y vía de escape, como actividad social prioritaria, como arte que te gustará enseñar y compartir con tus hijos, etcétera.

Lo que está claro, es que el camino sólo se sabe dónde llegará si se decide emprenderlo, y para ello necesitamos superar nuestros miedos, estar permanentemente apoyados, informados y continuamente motivados.

mts4Gracias por tu lectura y visita. Si te ha interesado, te recomiendo que COMPARTA, para que otros puedan acceder a su lectura, que COMENTE EN EL BLOG, si tienes algo que añadir u opinar (me interesa tu opinión) y que te HAGA SUSCRIPTOR/A POR CORREO ELECTRÓNICO (parte superior de la columna derecha) y así no me perderás la pista ni ninguna de las actualizaciones de contenidos.

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

También en me podrá encontrar en:

Facebook Fan Page: MUSIC, THINK & SHOUT – FanPage

Instagram: edu_se_music

Twitter: @EduSE_music

LinkedIn: Eduardo Sánchez-Escribano

Google+: Eduardo Sánchez-Escribano

OTROS ARTÍCULOS RECOMENDADOS:

MÁS ALLÁ DEL MARKETING DE LA EDUCACIÓN MUSICAL

4 IDEAS NO TRADICIONALES PARA EMPRENDER EN LA MÚSICA (PARTE 1)

¿EL ORIGEN DE LA MÚSICA? ANÉCDOTAS ANTROPOLÓGICAS.

EL RELATIVISMO CULTURAL EN LAS PROFESIONES ARTÍSTICAS: QUÉ ES Y CÓMO NOS AFECTA.

LA HUMILDAD COMO VALOR TRANSVERSAL EN LA MÚSICA

LA MÚSICA Y EL BAMBÚ JAPONÉS: NO APTOS PARA IMPACIENTES

POR FAVOR, ESCUCHEN AL PROFESOR DE MÚSICA.

[PUBLICACIONES EXTERNAS DE ESTE ARTÍCULO]

REVISTA SEXTA SECCIÓN (ARGENTINA)  http://www.lasextaseccion.com.ar/educacion/por-favor-escuchen-al-profesor-de-musica/

MIAC (Maestros Innovadores, Alumnos competentes) PLATAFORMA ONLINE EDUCATIVA

http://miaceduca.es/por-favor-escuchen-al-profesor-de-musica/

Muchas pueden ser las causas que lleven a una persona, adultos o de corta edad, a un aula de música. Sea como fuere, estamos tomando una inmejorable decisión.

Como bien es sabido y  está demostrado por multitud de estudios y expertos en diversas disciplinas, la práctica de un instrumento musical, en concreto, y el dedicarle tiempo y esfuerzo al entender la música, en general, ayuda a activar el desarrollo más pleno e íntegro que el ser humano pueda alcanzar. Desde los más antiguos testimonios de los grandes pensadores presocráticos, hasta las más actuales teorías como, por ejemplo, la propuesta de las  “inteligencias múltiples” de H. Gardner  o los famosos compendios sobre inteligencia emocional y social de D. Goleman, avalan esta disciplina como una completa herramienta para ampliar nuestras competencias y habilidades racionales, motrices, sociales y emocionales.

paz-china

El personaje del profesor en el proceso de enseñanza-aprendizaje es siempre de gran importancia, pero en las disciplinas artísticas, y en concreto en la música, es fundamental, prácticamente insustituible. Por la propia naturaleza de este tipo de enseñanza y la preestablecida estructura individualista de las clases (tema que está plenamente a la vanguardia de debate, pero en el que ahora no vamos a ahondar), la figura del docente es mucho más que eso. Debido a ese modelo tan personalizado de clases, los contenidos, competencias y habilidades que el profesor ayuda a desarrollar van mucho más allá de lo meramente musical, ya que son incontables las horas que profesor y alumno pueden llegar a pasar a solas.

Independientemente de si los alumnos son adultos, adolescentes o niños, el propio transcurso de los días puede y acabará convirtiendo al profesor en una especie de psicólogo o “coach”, un amigo muy especial, sobre todo porque, antes o después y dependiendo de cómo se gestione el aprendizaje, se empezará a hablar y trabajar el campo puramente emocional; reconocer, crear y expresar, es decir, nuestro lado más íntimo y humano. “Expresar emociones”, ese concepto que divierte a los más pequeños, sonroja a los “quinceañeros” y que resulta un completo tabú para muchos de los más maduros.

De esta forma, la música, en sí misma, deposita una gran responsabilidad sobre difusores y aprendices. Por ello, voy a dividir el texto en dos propuestas diferentes: una destinada hacia alumnos o padres/madres de los mismos y otra hacia los profesores.

Ustedes, alumnos y/o responsables de los mismos…

    …aprecien, valoren y sean capaces de sacrificarse por la clase de música, porque si apreciemos tener herramientas para automotivarnos, si nos gustaría ayudar a convertir nuestra autoestima en un fiel aliado, si queremos ser capaces de percibir los resultados de un sacrificio o si queremos ser personas emocionalmente inteligentes (entre muchas otras cosas), será muy necesario tratar este tema como se merece.

La música, o la educación artística de calidad en general,  no es más importante que otros campos de desarrollo como el deporte o la “educación” obligatoria, simplemente es muy importante. Cada vez que alguien menosprecia la educación musical o, peor aún, cada vez que un padre o madre realiza un comentario desvalorizador al respecto delante de sus hijos/as, se está cometiendo un grave atentado contra una de las herramientas que más eficientemente pueden llegar a producir el desarrollo íntegro del individuo en todas sus etapas, desde el nacimiento hasta la vejez.

etnomusica

Nosotros, los profesores…

    …no podemos obviar esta responsabilidad, somos acreedores directos del enorme valor de aquello que intentamos transmitir. Tenemos que ser conscientes de ello, esmerarnos en cada clase como si de una virtuosa interpretación se tratase, elaborar estrategias de aprendizaje a corto y largo plazo, identificar aquellos problemas que van más allá de lo meramente musical y cómo podemos ayudar, ampliar nuestras habilidades y competencias a través de una formación amplia y continua y, sobre todo, hacer pedagogía de la experiencia; cada clase, cada alumno y cada curso nos han de hacer mejorar y de no caer en la inercia laboral, porque nuestros alumnos evolucionan, no son un producto estático, y nosotros debemos evolucionar paralelamente, es más, un paso por delante o, de lo contrario, nos quedaremos atrás.

No podemos exigir respeto ni imponer valor si no presentamos una actitud recíproca. Tampoco podemos olvidar lo mucho que podemos influir, conscientemente o no, en la vida de una persona, sobre todo y desde mi punto de vista, de los más pequeños, porque tras horas y horas de clases individuales o muy reducidas, transmitimos infinidad de valores, habilidades, opiniones, actitudes y aptitudes, es decir, educamos con mayúsculas.

EMOCIONES

Padres, madres, alumnos y profesores, concienciémonos, valoricemos, no cuestionemos, no obviemos, escuchemos, analicemos, seamos responsables,  exigentes y capaces de ver más allá, pues toda arma es válida para la guerra que la educación artística libra actualmente con las instituciones  y parte de la sociedad en general o, simplemente, con todos aquellos que no han tenido la suerte de acceder a una educación musical de calidad; con profesores responsables y cercanos a un contexto que les haya permitido sentir “el valor”.

mts4Gracias por su lectura y visita. Si le ha interesado, le recomiendo de COMPARTA, para que otros puedan acceder a su lectura, que COMENTE EN EL BLOG, si tiene algo que añadir u opinar (me interesa su opinión) y que se HAGA SUSCRIPTOR/A POR CORREO ELECTRÓNICO (parte superior de la columna derecha) y así no me perderá la pista ni ninguna de las actualizaciones semanales.

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

También en me podrá encontrar en:

Facebook Fan Page: MUSIC, THINK & SHOUT – FanPage

Instagram: edu_se_music

Twitter: @EduSE_music

LinkedIn: Eduardo Sánchez-Escribano

Google+: Eduardo Sánchez-Escribano

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

Si le ha gustado este artículo, quizás le puedan interesar también los siguientes:

“CARTA ANÓNIMA DE UN PROFESOR DE ESCUELA DE MÚSICA” Y REFLEXIÓN.

LA HUMILDAD COMO VALOR TRANSVERSAL EN LA MÚSICA

¿EL ORIGEN DE LA MÚSICA? ANÉCDOTAS ANTROPOLÓGICAS.

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA: QUÉ ES Y DE QUÉ SE COMPONE. (PARTE 1/6)

BATUTAS 2.0 – LOS 15 SUBPERFILES DE UN DIRECTOR MUSICAL

ARTES ESCÉNICAS Y LA NECESIDAD DE HACER PEDAGOGÍA DE “LA EXPERIENCIA”.

LA HUMILDAD COMO VALOR TRANSVERSAL EN LA MÚSICA

[PUBLICACIONES EXTERNAS DE ESTE ARTÍCULO]

REVISTA SEXTA SECCIÓN (ARGENTINA)

http://www.lasextaseccion.com.ar/educacion/ensenar-humildemente/

En nuestros días, la era de las telecomunicaciones y la información instantánea, y en consecuencia al desarrollo tecnológico e informático, estamos siendo testigos de la transformación y desuso de muchos valores o prácticas puramente humanas e inherentes a nuestra propia condición como seres sociales. Una de las características de las personas (o personalidad) que más ha captado mi atención y admiración en los últimos años ha sido la humildad y, sin ninguna duda, debido al cúmulo de experiencias que he vivido entorno al mundo de la música y la gente que ahí me encontré.

mundomusica

SOBRE LA HUMILDAD…

Llegados a este punto, me gustaría ahondar en el valor anteriormente mencionado: la humildad. En primera instancia, se puede definir como la actitud de una persona que posee autoconocimiento de sus límites y debilidades, reconoce sus fallos y fracasos, no vanagloria sus logros y actúa consecuentemente a ello. Por encima de la perspectiva teórica, y desde mi punto de vista, está la práctica del mismo y los beneficios que trae consigo para el que intente interiorizarlo y para su entorno.

musician-623362_640La humildad genera empatía (y viceversa), ayudándonos a estar cerca de los demás sin más interés que crecer y sumar, elimina el miedo a quedarse atrás y nos ayuda a aprender y enseñar a admirar sin necesidad de hacer sentir pequeños a los demás, pues no entiende de tamaños y no genera frustraciones en consecuencia de agravios comparativos. Una persona humilde es valiente, ya que no tiene miedo a equivocarse, pues lo reconocerá y aprenderá de ello, además, sabe criticar constructivamente y recibir críticas, uno de los factores bisagra del relacionarse con éxito y del aprendizaje social. Alguien humilde es sensible con su entorno, le ayuda a entenderlo tal y como es y logra escribir el guión de su propio personaje.

Asimismo, interiorizar la humildad nos hace disfrutar de los éxitos como consecuencia del sacrificio y del esfuerzo y no como derecho intrínseco y adquirido (supuestamente) a través de los mismos. Contrariamente a lo que se pueda intuir, la humildad no trae consigo una falta de autoestima, todo lo contrario, porque al igual que nos enseña a no alardear de los premios, no permite que nos hundamos por nuestros defectos y miedos, es más, nos dota de herramientas para mejorarlos y superarlos.

¿QUÉ RELACIÓN TIENEN LA HUMILDAD Y LA MÚSICA?

equilibrioComo ya he preludiado antes, la música, como disciplina artística, social, teórica y práctica, nos ayuda a hacer pedagogía de la importancia que tiene esta aptitud y actitud humana. Dentro de la música, la cual abarca distintos tipos de colectivos en los que se interactúa con la humildad, he distinguido entre 4 grandes grupos que, entre su membresía, suelen guardar unas mismas experiencias, visiones y relaciones entre música y humildad.

EL PÚBLICO

Entre aquellos individuos que tengan un mínimo de sensibilidad y salvando excepciones, existe un denominador común entre aquellas personas que se exponen a una manifestación musical en cualesquiera de sus formatos; la capacidad de admirar y de valorar una actividad o habilidad ajena. Independientemente de que sean (o no) profesionales los ejecutantes, el público suele valorar, consciente o inconscientemente, el esfuerzo, sacrificio y templanza, entre otras virtudes, que hay detrás de una actuación.

auditorio butacas

A veces, puede que encontremos individuos que sean reacios a pensar, y muchos más a exteriorizar, esa valorización de lo ajeno, argumentándose a sí mismos que no tiene tanto valor la actividad o comparando una habilidad o sapiencia propia con lo percibido con el fin de no sentirse “pequeños”, es decir, una mentalidad no humilde. Por otro lado, como norma general y haciendo acopio de la magia de la música, el público genera valor y practica la humildad al exponerse, como ya he comentado anteriormente, a cualquier tipo de  manifestación musical que guarde una mínima calidad e intencionalidad artística.

escenario

MÚSICOS NO PROFESIONALES

Muchos recurren a la música como entretenimiento, vía de expresión artística y creativa, etcétera. En general, las personas llegamos a la música para lo que se suele llamar “autorealizarse”. Desde una perspectiva intrapersonal, debido a las características naturales de la práctica musical y si pretendemos dominar mínimamente habilidades al respecto, es necesario desarrollar aptitudes como la perseverancia, asumir críticas de terceras personas y, por básico que parezca, el esforzarse por algo en general.

Desde un punto vista social e interpersonal, pertenecer e interpretar música en conjunto o en grupo refuerza en gran medida la práctica de actitudinal de la humildad. Esto es debido a que siempre vamos a tener a alguien en nuestro entorno del que aprender y al que enseñar. Por ejemplo, independientemente de ser un gran profesional de prestigio en cualquier campo, podemos tener la experiencia de crecer, directa o indirectamente, con la ayuda de otros socialmente mucho menos valorados, asimismo, los miembros más veteranos de un grupo o aquellos que poseen una dilatada experiencia en la práctica grupal, suelen ser embajadores de esto, ya que premian las conductas humildes y disfrutan, e invitan a disfrutar,  de los beneficios que llevan toda la vida experimentando.  (Más información en:  “CARTA ANÓNIMA DE UN PROFESOR DE ESCUELA DE MÚSICA” Y REFLEXIÓN. )

ESTUDIANTES Y ASPIRANTES A PROFESIONALES DE LA MÚSICA

Cuando se empieza a estudiar música todos somos humildes, todos tenemos uno o varios profesores/as de los que aprendemos y, normalmente, les solemos admirar. Según vamos adquiriendo profesionalidad en nuestras habilidades y si el entorno no lo impide, a veces nuestra humildad entre en crisis, ya que al sentirnos destacar respecto a un grupo determinado podemos no hacer buen uso de nuestra nueva posición. Ante esta situación, familiares, amigos y, sobre todo, los tutores musicales, debemos detectar e intentar hacer ver y sentir las limitaciones que se pueden obtener al alejarse de la humildad en la música y, como refuerzo positivo en los casos que sea necesario, hacer pedagogía de los beneficios que trae consigo a corto y largo plazo, profesional y personalmente, la práctica del valor matriz que estamos abordando.

taller-inteligencia-emocional

Hay que instruir en la humildad, porque un estudiante humilde no se frustra por sus esfuerzos sin recompensa, no tiene miedo a mostrar sus debilidades en público y será aceptado y bien recibido allá donde vaya; aprenderá más, mejor, y más rápido, así la humildad le ayudará a conseguir sus objetivos y a disfrutar y compartir sus presentes y futuros éxitos.

MÚSICOS PROFESIONALES

Dedicarse a la música profesionalmente es una carrera de continuo autoconocimiento y constante autorregulación del propio ego. Para empezar y en el intento de describir a un músico (con mayúsculas) humilde, hay que retomar y subrayar la totalidad del contenido aportado al principio durante la propia definición del valor. A parte, como todos saben, la humildad se premia y el divismo y egocentrismo se castigan, ¿por qué?, porque desde la humildad hacemos crecer a los demás y desde el divismo mostramos grandilocuencia, pero haciendo sentir pequeños, de forma casi intencionada, a los que nos rodean. Todo ello podríamos tacharlo casi de intolerante, ya que es incomprensible e inasumible que sea común en el sector de la música profesional las prácticas prepotentes y arrogantes, en una disciplina tan social, integradora y educativa como es el arte de la música.

Por suerte, grandes músicos del pasado y del presente, provenientes de todas las subdisciplinas, son y serán recordados por ser o haber sido grandes representantes de la humildad y, por lo tanto, de humanismo, siendo este valor uno de los verdaderos y más puros ingredientes de éxito y liderazgo conocidos.

ESCENARIO

No hay cambio de conducta ni actitud sin un pensamiento previo que así lo provoque. En base a ello, espero haberles ayudado a reflexionar y revalorizar todo lo que envuelve y entrelaza a la música, en todas sus facetas, y la humildad, dos elementos con mucho valor y con una cosa muy clara en común: hacer crecer.

mts4Gracias por su lectura y su visita. Si le ha parecido de su interés le recomiendo de COMPARTA, para que otros puedan acceder a la lectura, que COMENTE EN EL BLOG, si tiene algo que añadir u opinar (me interesa su opinión) y que se HAGA SUSCRIPTOR/A POR CORREO ELECTRÓNICO (parte superior de la columna derecha) y así no me perderá la pista ni ninguna de las actualizaciones semanales. También en me podrá encontrar en:

Facebook Fan Page: MUSIC, THINK & SHOUT – FanPage

Instagram: edu_se_music

Twitter: @EduSE_music

LinkedIn: Eduardo Sánchez-Escribano

Google+: Eduardo Sánchez-Escribano

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

Si le ha gustado este artículo, les recomiendo los siguientes:

POR FAVOR, ESCUCHEN AL PROFESOR DE MÚSICA.

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA: QUÉ ES Y DE QUÉ SE COMPONE. (PARTE 1/6)

ARTES ESCÉNICAS Y LA NECESIDAD DE HACER PEDAGOGÍA DE “LA EXPERIENCIA”.

“CARTA ANÓNIMA DE UN PROFESOR DE ESCUELA DE MÚSICA” Y REFLEXIÓN.

BATUTAS 2.0 – LOS 15 SUBPERFILES DE UN DIRECTOR MUSICAL

“CARTA ANÓNIMA DE UN PROFESOR DE ESCUELA DE MÚSICA” Y REFLEXIÓN.

carta-anonima-de-un-profesor-de-escuela-de-musica-page-001

REFLEXIÓN SOBRE “CARTA ANÓNIMA DE UN PROFESOR DE MÚSICA”

 

Actualmente, uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos los profesores de las escuelas de música es la falta de valorización de nuestra actividad por parte de alumnos, padres, comunidad educativa y la sociedad en general. En parte, esto es debido a que, en  muchos casos, los propios docentes musicales no valoran su propia labor como ésta merece o lo hacen de una forma muy impersonal y pasiva.

[ARTÍCULO RECOMENDADO*] POR FAVOR, ESCUCHEN AL PROFESOR DE MÚSICA.

Como bien es sabido por todos los que trabajamos en este sector, el hecho de ejercer la docencia, sobre todo instrumental, es una actividad que asumimos fruto de la necesidad personal de desempeñar un trabajo y de la propia naturaleza que caracteriza a este sector laboral, cuya inercia nos impulsa, en la gran mayoría de los casos, a que nuestro primer empleo estable  dentro del mundo de la música sea el de profesor en una escuela de enseñanza, generalmente, no reglada.

taller-inteligencia-emocional

Realmente, y como muchos hemos experimentado en nuestros comienzos artísticos, la gran ilusión y motivación necesaria para estudiar la carrera (de fondo) musical no es, en un alto porcentaje, llegar a dedicarse a la docencia de la misma, sino ocupar alguno de los codiciados atriles de cualquier orquesta sinfónica, con sede en cualquier lugar y, a veces, a cualquier precio.

La actual y gran falta equilibrio entre la oferta y la demanda de músicos sinfónicos convierte al “plan B” (como mínimo) en la principal e inminente salida profesional para muchos artistas. Al haber comenzado en la docencia, en la mayoría de los casos, por la propia inercia del sector, hay que sumarle la escasa o nula preparación que se ofrece en los actuales planes de estudios de los conservatorio profesionales en materia de pedagogía y didáctica (ni general ni específica) sobre música.

*MÚSICOS PROFESIONALES VS PROFESIONALIZARSE CON LA MÚSICA

Por todo ello, es muy común encontrarse con la siguiente situación: un profesor que, simplemente, no le disgusta lo que hace, un alumno que va viendo menguada su intención por aprender como consecuencia de la escasa pasión que su profesor le transmite, y una sociedad obsesionada con la funcionalidad, que etiqueta a las escuelas de música como simples centros de entretenimiento y las ubica en el último plano de importancia dentro de la formación y educación de una persona (o proyecto de ello, como es en el caso de los más jóvenes).

school-1063561__340

Sabiendo algo sobre música y nada sobre cómo enseñarla, empezamos a dar clases creyendo que no tiene ningún misterio. Entonces, elaboramos una improvisada red de herramientas didácticas y pedagógicas procedentes de las clases que nosotros mismos hemos recibido y… “ya soy profesor”.

Con tener ciertos conocimientos sobre música y un entrenado dominio del instrumento, nos convertimos y nos convencemos de ser  expertos docentes. Todo ello, lo confieso, redactado desde la crítica y perspectiva personal, siendo la propia experiencia de un servidor la principal fuente de inspiración de estas palabras.

Si tienes la suerte de rodearte de la gente adecuada, consumir la información correcta, y sumas todo ello al análisis introspectivo de tu propia experiencia, es inevitable empezar a admirar y amar lo que haces.

27374358-rbol-abstracto-musical-para-su-dise-o-foto-de-archivo

Progresivamente, esta labor empieza a adquirir sentido y cada minuto que le dedicas a ello comienza a generar valor. Valor es lo que necesita la música como herramienta para educar y humanizar, comenzando en los depositarios naturales de esa responsabilidad; los profesores, los centros educativos y las instituciones correspondientes que deben de velar por ello.

El siguiente eslabón de esta “cadena de valor” que propongo es hacerlo aflorar o reforzarlo en los afortunados consumidores del producto, es decir, alumnos y/o familiares. He aquí por qué me decidí a redactar “carta anónima de un profesor de escuela de música”, además, tanto el equipo de profesores con el que comparto labor, como el resultado de nuestro trabajo, me hacen sentir el poder educativo de este tipo de  proyectos, haciéndome sentir orgulloso y afortunado a partes iguales.

Después de decidir elaborar una carta “valorizadora” y justo antes de ponerme a redactarla, pensé en lo egoísta que sería por mi parte el no compartirla con la comunidad educativa musical, por lo que he decidido ponerla a disposición de cualquiera que quiera hacer uso de ella.

Para ello les facilito libremente el documento sin nombres, referencias a instituciones ni firma personal, así todo aquél que quiera usar este escrito para su escuela de música lo podrá hacer con total libertad (COPIA EL TEXTO, LO ENCONTRARÁS MÁS ABAJO). El único requisito que solicito como autor del mismo es que se respete la integridad del texto y que se me comunique, por privado a través de WordPress, Facebook, Twitter o LinkedIn, dónde se hará uso de estas palabras.

CONTACTO Y RRSS de EDUARDO SÁNCHEZ-ESCRIBANO

10580838_10153068010379146_3975837840222901237_o

Como bien os habréis fijado si habéis leído atentamente el documento al que alude esta reflexión, se hace referencia a los proyectos denominados “comunidades artísticas de aprendizaje”, es decir, algo más que solo una escuela y algo más que solo una agrupación musical; un proyecto integrador que se retroalimenta. Asimismo, la funcionalidad del texto pierde el sentido si no se cumple este requisito principal de estructura y composición, que a su vez, suele ser el modelo más característico, extendido y eficiente dentro del panorama de formación musical y oferta cultural en España.

*INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA: LAS BANDAS DE MÚSICA Y LAS HABILIDADES SOCIALES (PARTE 6/6)

*¿ES UN PÁJARO, UN AVIÓN? ¡NO, ES UNA BANDA DE MÚSICA!

 

LES INVITO A REFLEXIONAR, A DAR VALOR  Y A INVITAR A DÁRSELO A ALGO QUE, COMO BIEN SABE TODO AQUÉL QUE LO HA EXPERIMENTADO, LO TIENE.

mts4Gracias por su lectura y visita. Si le ha interesado, le recomiendo que COMPARTA, para que otros puedan acceder a su lectura, que COMENTE EN EL BLOG, si tiene algo que añadir u opinar (me interesa su opinión) y que se HAGA SUSCRIPTOR/A POR CORREO ELECTRÓNICO (parte superior de la columna derecha) y así no me perderá la pista ni ninguna de las actualizaciones semanales.

 

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

También en me podrá encontrar en:

Facebook Fan Page: MUSIC, THINK & SHOUT – FanPage

Instagram: edu_se_music

Twitter: @EduSE_music

LinkedIn: Eduardo Sánchez-Escribano

Google+: Eduardo Sánchez-Escribano

 

OTROS ARTÍCULOS DE MUSIC, THINK & SHOUT RECOMENDADOS:

“NO PUEDO, TENGO QUE ESTUDIAR”. EPIDEMIA EN LAS AULAS DE MÚSICA

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA: QUÉ ES Y DE QUÉ SE COMPONE. (PARTE 1/6)

LA HUMILDAD COMO VALOR TRANSVERSAL EN LA MÚSICA

MAMÁ, PAPÁ, QUIERO IR AL CONSERVATORIO.

BATUTAS 2.0 – LOS 15 SUBPERFILES DE UN DIRECTOR MUSICAL

ARTES ESCÉNICAS Y LA NECESIDAD DE HACER PEDAGOGÍA DE “LA EXPERIENCIA”.

 


PLANTILLA PORTABLE DE “CARTA ANÓNIMA DE UN PROFESOR DE ESCUELA DE MÚSICA”

“Querido alumnado y/o padres y madres del mismo,

Una vez iniciado y tomado rumbo el curso en (AÑADIR AQUÍ NOMBRE DE LA ESCUELA DE MÚSICA O CENTRO EDUCATIVO), me gustaría transmitirles unas palabras y hacerles llegar una invitación especial:

En primer lugar me gustaría hacerles llegar mi más sincera enhorabuena, enhorabuena por formar parte de un proyecto en el que todos ganan. En su conjunto, la escuela y la banda de música integran lo que se denomina una “comunidad artística de aprendizaje”. Participar activamente en este tipo de comunidades brinda grandes beneficios, independientemente de nuestra edad, género y posición social o económica.

Dichas comunidades integran un espacio donde se experimenta activamente la educación y práctica de los valores éticos; valores esenciales como la solidaridad, la convivencia, la tolerancia y el trabajo en equipo, ya que es imprescindible cooperar entre todos, la perseverancia y el esfuerzo, donde son premiados al ser absolutamente necesarios para poder progresar en la práctica musical, aprender a pertenecer a un grupo y tomar responsabilidades dentro de él, sentir la necesidad de ser humilde y de ayudar al que lo necesita… etcétera. Además, es un lugar donde se aprende a crear, a opinar, a analizar, a expresarse sin miedos ni tabúes  y a apreciar el arte y la cultura en sí misma.

Detrás de cada sonido interpretado colectivamente existe un complejo entramado de acciones humanas que lo han hecho posible. Conscientes o no, aquí aprendemos el valor que tiene esa red llamada “capital social”; un patrimonio creado por todos y que todos disfrutan, muy difícil de construir y muy fácil de obviar y dejar de deteriorar. Una institución con personalidad propia en la que todas las personas que se identifican como miembros de la misma desarrollan unos mismos valores que, a su vez, son absorbidos por los nuevos aspirantes mediante aprendizaje dialógico y social.

Automotivación, autoestima y capacidad para resolver problemas son elementos que se ven fuertemente reforzados mediante la práctica instrumental y al pertenecer a una comunidad artística de aprendizaje. Éstos, en conjunto con el desarrollo de la empatía,  impulsado frente a la necesidad de relacionarse e interactuar con personas de distintas edades y no necesariamente cercanas a uno mismo, son elementos integrantes de la “inteligencia emocional”, propiedad psicológica humana que, según la comunidad científica, es vital para el éxito personal y social, encontrándose en continua evolución a lo largo de toda nuestra vida.

Por todo lo anteriormente expuesto, les quiero invitar a que den valor a las actividades que llevamos a cabo y al proyecto socio-artístico en sí mismo. Dar valor es creer en ello, tomárselo en serio y respetarlo. Solo así ustedes y/o sus hijos podrán beneficiarse al máximo de todo lo que aquí podemos ofrecer, que como ya se ha expuesto resumidamente, es mucho y de gran riqueza.

Enhorabuena de nuevo y gracias por su confianza”.

(FIRMA)