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INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA: LA EMPATÍA Y LA DIRECCIÓN MUSICAL (PARTE 5/6)

Siguiendo la estela de la serie de seis artículos “INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA”, esta vez me dispongo a acercaros, de una forma un poco más detallada, y, por supuesto, relacionada con la música, el elemento de la “EMPATÍA”.

Para una lectura más completa y comprensiva, le recomiendo la lectura de las anteriores entradas de esta serie (si es que no lo ha hecho ya).

 

 

¿QUÉ ES LA EMPATÍA?

Esta habilidad proviene del término griego “empatheia” que significa, literalmente,  “sentir dentro” y era considerado por éstos como la capacidad que una persona posee para percibir las experiencias subjetivas de otros. Actualmente, la definimos  como la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos. Ésta, muestra total independencia frente a la inteligencia académica tradicional y está directamente ligada, a su vez, con la capacidad de la inteligencia interpersonal propuesta por Gardner en su “Teoría de las Inteligencias Múltiples”, permitiéndonos comprender los sentimientos de los demás, sus motivos y preocupaciones sin necesidad de que sea transmitido verbalmente.

Podemos saber cómo se siente una persona si logramos interpretar los mensajes que emanan desde el cuerpo y sin necesidad de formular ni una sola palabra. En verdad, y a diferencia de la mente racional, que necesita de las palabras para comunicarse, las emociones lo hacen, de forma casi exclusiva, de modo no verbal.

En concreto, y según demuestran investigaciones específicas sobre comunicación, respecto al 90% de la información emocional que mandamos y captamos es de naturaleza no verbal (los estudios específicos se muestran en el libro de D. Goleman). Es más, no es frecuente que las personas expresen verbalmente sus emociones, por lo que tienen que manifestarse y reconocerse a través del lenguaje no verbal; tono de voz, gestos y expresiones corporales y faciales, etcétera.

De hecho, incluso antes de mostrar capacidades para el lenguaje verbal, ya somos auténticas esponjas y sintonizadores de empatía, pues los bebés reaccionan y desarrollan ésta desde los primeros meses de vida. La habilidad que desde la más temprana infancia despliegan para controlar sus expresiones faciales les convierte, desde temprana edad, en seres sociales y cognitivos.

 

INFORMACIÓN SOBRE EL LIBRO “INTELIGENCIA EMOCIONAL” (1996) DE D. GOLEMAN

 

PROFUNDIZANDO UN POCO MÁS…

Existen grandes conexiones entre la empatía y el afecto. Muchos investigadores sostienen que en la empatía reside, y de ella depende, nuestra personalidad ética y las raíces de la moral. La faceta primaria que presentamos los humanos nos muestra como seres solidarios, siendo la empatía la principal razón que nos impulsa a ayudar a los demás, pues conecta nuestras emociones con las ajenas y nos permite experimentar sensaciones de peligro  o sufrimiento.

equilibrioLa conexión empática  nos puede llevar a tomar decisiones en las que entren en juego acciones necesitadas de un juicio ético-moral previo, es decir, si presenciamos con un alto grado de empatía cómo una persona requiere ayuda, habrá muchas más posibilidades de hacer algo al respecto que si no percibimos cómo lo puede estar pasando.

(Relacionado con los dos anteriores párrafos, les puede interesar: ÉTICA Y MORAL. ¿QUÉ ENTENDEMOS? ESTRUCTURA, CONTENIDOS Y ACTITUDES.)

Normalmente, las personas que cometen los delitos más execrables (maltratadores, violadores, pederastas, asesinos, etc…), son incapaces de experimentar la empatía y con ella, de forma intrínseca, la incapacidad para percibir el sufrimiento de los demás a los que les afectan sus acciones delictivas. Es más, es en el desarrollo de la empatía donde se centran y fundamentan muchos de los nuevos tratamientos diseñados para la rehabilitación de los delincuentes.

 

EMPATÍA, MÚSICA Y DIRECCIÓN MUSICAL

La gran totalidad de la información emocional que promueve el desarrollo de la empatía se realiza, como en la música, mediante un lenguaje no verbalizado, convirtiendo a esta disciplina artística y necesariamente social en un inmejorable espacio del desarrollo de la misma. En la música, podemos encontrar distintos formatos de mensaje que pueden provocar múltiples procesos de desarrollo de la empatía, puesto que no es lo mismo una interpretación “a solo”, que en la música de cámara (pequeños grupos) o, de forma muy distinta, mediante una gran agrupación sinfónica y precisando de la figura de un director musical.

DIRECTOR 2

Aprovechando mi humilde experiencia personal, voy a centrarme en el ejemplo de cómo la empatía está presente en la música desde el punto de vista de la dirección musical, puesto que ésta es, ante todo, un gran sistema de expresión y reconocimiento de gestos entre aquél que porta la batuta (aunque no necesariamente con ella) y aquellos que la siguen, permitiendo unir las inteligencias y voluntades de un colectivo de músicos en una única; la del director.

El papel del director, de uno bueno o, al menos, de alguien que intente hacer las cosas bien, requiere de una gran cantidad de habilidades de conexión empática, pues él es en encargado de generar un mismo sentimiento o predisposición emocional a toda una agrupación durante el trascurso de una interpretación.

Mediante un complejo sistema de gestos conscientes y estratégicos (técnica de dirección musical), y sumados a toda aquella información no técnica ni verbal que inconscientemente se transmite, el líder portador de la idea musical esboza y hace llegar a los que están detrás del atril aquello que siente, es decir, su forma de entender musical y emocionalmente la obra que capitanea.  De esta forma, la fenomenología musical que se esconde detrás de una idea artística se convierte en un complejo y mágico mecanismo generador de empatía, manifestándose física y gestualmente en la figura del director.

 

LA EMPATÍA NO ACABA EN EL DIRECTOR…

Más allá de las obviadas capacidades emocionales que debe de presentar un director musical, también es imprescindible que los instrumentistas que integran la agrupación tengan desarrolladas las habilidades de interpretación de las emociones, ya que, aunque el guía sea una auténtica “máquina de transmitir”, éstos deben de impregnar con la intencionalidad expresada por el director cada una de sus intervenciones musicales, algo realmente complejo y que se tarda mucho tiempo en conseguir.

auditorio butacas

Cuando la sintonía deseada se consigue, el  “efecto dominó” no cesa, pues cuanto mayor es la sincronización emocional entre director y músicos, mayor será, y de más calidad, el fenómeno de la interpretación musical que, a su vez, calará en el público, haciéndoles sentir desde tristeza, miedo, energía, afecto, hasta, como último ejemplo, angustia.

Asimismo, aunque el ejemplo de la dirección musical ha sido el que más atractivo y potente me ha resultado para ejemplificar la presencia de la empatía en la música, existen otros muchos elementos y disciplinas de la misma que también serían válidos como, por ejemplo, las interpretaciones “a solo”, donde el músico tiene que conectar con los oyentes sin más herramientas que su propia interpretación, la música de cámara, en la que los integrantes deben de auto-sintonizarse emocionalmente sin la ayuda de terceras personas (un director) o, por supuesto, en la pedagogía de la música, donde cada lección debería de rebosar de contenidos, lenguaje y experiencias emocionales.

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

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BATUTAS 2.0 – LOS 15 SUBPERFILES DE UN DIRECTOR MUSICAL

…imaginemos a un “director de orquesta”: está subido en una gran tarima que, a su vez, se encuentra presidiendo el escenario de un impresionante auditorio. Viste un elegante chaqué y frunce el ceño frente a una gran agrupación sinfónica, la cual presta atención a cada movimiento y detalle, éste parece estar a punto de marcar una enérgica anacrusa…

Sí, seguramente así se imaginarán muchos de ustedes a la figura del director de orquesta y, en el fondo, no se equivocan, pues coincide con la viñeta con la que se supone que, la gran mayoría de los que aspiran a dedicarse a esta profesión, sueña dibujar y protagonizar. En verdad, la realidad es otra. Muchos de estos profesionales  de la dirección musical, o aspirantes a ello, desarrollan su labor artística en el “sector no lucrativo”, es decir, como se conoce al sector jurídicos sin ánimo de lucro (asociaciones músico-culturales, ensembles y agrupaciones de todo tipo), bandas municipales no profesionales, dirección de grupos de todo tipo en centro de enseñanza, coros y un largo etcétera.

Este tipo de trabajos y quehaceres requiere, más allá de la batuta, diversos “subperfiles” que, para poder realizar con éxito las tareas deseadas y encomendadas, pueden ser necesarios de dominar o, al menos, valorar, prestar atención o tener unos conocimientos y habilidades básicas al respecto. Por ello, no estoy argumentando que el no tener competencias sobre absolutamente todos  sea excluyente, pero, lo que sí está claro, es que abordando muchas de las siguientes facetas propuestas podemos mejorar enormemente nuestro perfil profesional y ampliar las posibilidades de obtener una oportunidad y/o empleo en el mundo de la dirección artística y musical.

1-PEDAGOGO-DOCENTE: Es absolutamente necesario tener conocimientos y habilidades para transmitir ideas, conceptos, ayudar a interiorizar buenos hábitos musicales, tanto individualmente como en grupo. El control de las diversas teorías del aprendizaje, metodologías y poseer una amplia gama de recursos pedagógicos y materiales didácticos, facilita el desarrollo de las agrupaciones musicales que tengas a la disposición de tu batuta.

2-LUTHIER: Los instrumentos, como objetos complejos que son, poseen frágiles mecanismos que, con frecuencia, sufren daños y averías. Como la gran mayoría de los integrantes no suelen ser profesionales, normalmente no poseen recursos, herramientas ni conocimientos para aplicar los adecuados hábitos de mantenimiento que requieren los instrumentos. Por ello es necesario aconsejar y vigilar que se lleven a cabo estas buenas prácticas, además, en muchas ocasiones podemos ayudar a reparar alguna avería y ahorrar a nuestros músicos el gasto de la reparación, sumándole también el tiempo que no podrán acceder a tocar por falta la falta del instrumento.

3-ARCHIVERO-BIBLIOTECA MUSICAL: Partituras en papel, archivos digitales, grabaciones, otros documentos musicales, etc… Si se quiere tener un orden de todo ellos es necesario tener ciertos criterios de catalogación, herramientas de mantenimiento y los más importante, saber dónde buscar, encontrar y conseguir nuevos y adecuados materiales para seguir ampliando la biblioteca de tu archivo musical.

4-GESTOR CULTURAL: Este subperfil acoge una gran diversidad de funciones y tareas. En el ámbito de la dirección musical es muy necesario tener, al menos, conciencia de las labores y de la importancia de un gestor musical en un proyecto artístico, profesional o no. Interpretar, identificar y satisfacer las necesidades que puede abordar una comunidad artística en un contexto determinado es necesario aprovechar eficientemente los recursos disponibles. Proponer, producir y llevar a cabo ideas y proyectos artísticos de todo tipo, además de cooperar con otras entidades culturales, es una de las habilidades vitales que debe abordar un director musical. No olvidemos tampoco lo importante que puede llegar a ser hacer pedagogía de “la experiencia”.

5-COACHING Y LIDERAZGO: No olvidemos que detrás de una batuta hay, ante todo, alguien que coordina una idea común para un gran grupo, alguien que lleva las riendas, alguien que lidera. El liderazgo genera constantemente más responsabilidades que derechos, algo que continuamente hay recordarse y viene muy bien tener información, asesoramiento y leer contenidos especializados en la materia. Asimismo, es muy importante conocer y practicar técnicas y teorías de motivación grupal, ya que, ante todo, se está al frente de un equipo y no solo de músicos, sino también de profesores, voluntarios  y demás personal técnico que puede estar a nuestro cargo.

6-MUSICÓLOGO: Detrás de una programación musical o unas simples notas al programa, entre otras funciones, hay tareas explícitas de investigación y ligadas directamente con las competencias de la historia y ciencias de la música. Esta subdisciplina y los conocimientos que trae consigo te vendrán muy bien, sobre todo para dar calidad y valor a todos los conciertos y actividades que lleven a cabo en la agrupación.

7-ARREGLISTA Y COMPOSITOR: No siempre se dispone del material idóneo y completo que se requiere. Por ello, en muchas ocasiones, hay que estar reinstrumentando partituras, completando el material por diversos motivos y, como algo común, estar adaptando alguna composición musical o tema a la plantilla determinada de la que se disponga en cada momento. Por otro lado, estrenar arreglos o composiciones del propio director suele ser una actividad que dota de un gran valor artístico al proyecto en sí, además, resulta una fuente de motivación extraordinaria para los componentes.

8-RELACIONES PÚBLICAS Y LABORALES: Como representante de una agrupación dinámica que se pretende ser, hay que tener al día la agenda; contactos, eventos profesionales, colaboraciones, etc… Aquello que hoy en día viene a llamarse “networking”. Todo ello depende de las habilidades sociales y el posicionamiento profesional de aquél que se encargue  de ello, cayendo dicha responsabilidad, directa o indirectamente, sobre el director musical. De ello dependerá, en gran medida, el número y la calidad de las actuaciones, calendario y agenda de eventos de la agrupación a la que se representa.

9-COMMUNITY MANAGER: Las tecnologías y las redes sociales son ya una parte esencial de nuestro día a día. Todas las instituciones de cualquier tipo usan éstas para difundir sus actividades y crear una imagen corporativa en las redes. Poseer competencias en el campo del “community managment” ampliará abismalmente  la difusión de nuestro proyecto y permitirá crear, utilizando buenas herramientas y estrategias de contenido y comunicación, una imagen y marca personal adecuada a nuestras necesidades. El saber dar un uso profesional a Facebook, Twitter, Linkedln y Youtube, entre otras, es una de las necesidades más obvias, por su naturaleza y en los tiempos que corren, del sector musical en la actualidad.

10-DISEÑADOR Y CREATIVO GRÁFICO: Manejar ciertos programas o herramientas virtuales de diseño y maquetación gráfica pueden sernos de gran ayuda a la hora de crear contenidos, carteles, acreditaciones o cualquier tipo de documento o imagen digital que necesitemos crear y no se encuentre ya en las redes. No olvidemos que la calidad de las imágenes y logos se asocia directamente con la calidad de los contenidos.

11-PSICÓLOGO: Muchas veces y de forma totalmente inconsciente, es necesario intervenir en problemas y conflictos que surgen espontáneamente, debiéndose principalmente a la gran heterogeneidad de perfiles personales que integran normalmente cualquier agrupación musical. Por otro lado y aparte del demostrado poder de desarrollo personal, tanto de la inteligencia emocional como de la racional, que posee la música, podemos ayudar, siempre con la humildad como virtud por delante, a muchos de nuestros instrumentistas a resolver problemas motivacionales, de integración o, simplemente, a sentirse autorrealizados, considerado por muchos especialistas una de las máximas intrapersonales de los seres humanos contemporáneos.

12-ADMINISTRATIVO: Facturas, presupuestos, contratos, certificaciones y un sinfín de burocracias varias son las que te puedes encontrar en la obligación de asumir necesitando ayuda externa de asesores o gestores, servicios que, por otro lado, no siempre se pueden disfrutar o a los que tener acceso profesional. Conocimientos más allá de los básicos sobre ofimática, internet y demás herramientas usuales para los administrativos pueden hacerte la vida mucho más fácil en muchos momentos.

13-ANIMADOR SOCIOCULTURAL: Las funciones que asume este perfil profesional son las de investigar, proponer y realizar actividades colectivas y alternativas a la labor específica de la dirección musical. Motivar, dinamizar y poner sobre la mesa los valores de la colectividad a través de actividades, musicales o no, que refuercen los lazos comunitarios entre los miembros de un grupo. Generar y favorecer el bienestar social en las comunidades artísticas de aprendizaje es algo imprescindible para el bienestar social y comunitario que caracteriza a estos colectivos.

14-TÉCNICO AUDIOVISUAL: Poseer material audiovisual de calidad de nuestra agrupación es algo imprescindible para poder estudiar las actuaciones pasadas y difundir nuestros productos. Saber manejar la tecnología necesaria, tanto software como hardware, para la grabación y edición de nuestro material es una tarea esencial para una agrupación y no siempre se dispone de ayuda externa y, ni mucho menos, profesional.

15-DIRECTOR MUSICAL: ¡¡Ah, sí!! Se me olvidaba, (tono irónico) una de las funciones también es dirigir las agrupaciones que estén a su cargo. Planificar y realizar ensayos de todo tipo y, por supuesto, llevar a cabo las actuaciones musicales con todo el bagaje de conocimientos, técnicas y habilidades que hay detrás de “mover el palito”.

Mi intención no ha sido, en ningún momento, llevar a un segundo plano la función explícita que un director musical tiene que asumir, es decir, dirigir, sino hacer más visible todo aquello que está, tendría que estar o puede estar (eso sería otro debate distinto al propuesto) dentro de las competencias y funciones exigidas al director de alguna de las agrupaciones o instituciones nombradas al comienzo del artículo.

Personalmente y siendo imposible ser competente y profesional en cada una de ellas, aconsejo valorarlas, intentar diversificarse y ofrecer más de uno mismo  en la medida que podamos acorde a nuestras preferencias, habilidades y oportunidades. El sector puede exigir más de lo que somos conscientes o estamos dispuestos a dar y nosotros somos los principales responsables de no saber identificar esas necesidades y de no dar respuesta a las mismas.

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa

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