Category Archives: Sin categoría

2017-2018, MEMORIAS DE UN BUEN AÑO Y NUEVAS PERSPECTIVAS

Otra nueva temporada llega a su fin, y con ella sus inevitable y respectiva memoria: esfuerzo, recuerdos, anécdotas, momentos de estrés, autorrealización personal y profesional, viajes, clases, conciertos, nuevas y viejas amistades, cursos, exámenes, risas, emociones y otro largo etcétera, pero lo más gratificante, es que todo ha sido, en todo momento, rodeado de música y músicos.

Una de las herramientas imprescindibles para seguir mejorando es la autoevaluación, por lo que, al final de todo este camino recorrido durante el curso 2017-2018, toca mirar hacia atrás, coger impulso y fabricar nuevas ideas, retos y planes para empezar la siguiente con mayor fuerza e ilusión.

El comienzo del curso estuvo marcado por la importante decisión de abandonar mi cómodo y seguro puesto como músico en las Fuerzas Armadas. Después de casi 2 años de estancia en el cuerpo tras aprobar, dejé atrás mi antiguo destino en León, ciudad donde ejercía con mi tuba. Muchos me han tachado (y siguen tachando) de loco, pero, simplemente, no era ni el lugar, ni el momento, ni la persona adecuada. Necesitaba alas, y el tiempo dirá si para estrellarme o para permitirme volar. He de decir que, a día de hoy, estoy plenamente conforme y orgulloso con la decisión que tomé.

En ese contexto no quedaba otra que esforzarse al máximo y compaginar una intensa temporada a caballo entre lo académico y lo profesional. De tal forma, me decanté por realizar estudios de posgrado y me matriculé en el Master Universitario en Liderazgo y Dirección de Centros Educativos en la Universidad Internacional de La Rioja. Hace escasos días que he terminado, y mi experiencia, tanto con este máster como con la universidad, ha sido muy positiva y enriquecedora. Por otro lado, obviamente, tuve que reducir al mínimo la carga académica de los otros que estudios que realizo hace 3 años, como hobbie y mero desarrollo personal, por la UNED: Grado en Filosofía (con el que tengo una cuenta pendiente para septiembre).

Durante este año, el grueso de mi actividad profesional ha sido protagonizada por la dirección y docencia (como diría alguno que yo sé, multi-cátedra) de las escuelas de música que he regentado: la Escuela Municipal de Música de La Guardia, como cuarto año consecutivo, y la Escuela de Música “Ispium Musical” de Yepes, ésta última en su puesta en marcha y primer año de vida, ambas situadas en municipios toledanos. La experiencia y trabajo en ambas, cada una dentro de su fase de desarrollo y madurez, ha sido bastante positiva y, aunque hay que seguir construyendo y perfeccionando los proyectos, hay que estar satisfechos. Por suerte, me he sabido rodear de estupendos profesores que han ayudado, en todo momento, a que todo fluya y transcurra con éxito. Desde aquí, gracias.

En el ámbito de la interpretación, mi tubas y yo hemos superado múltiples crisis en nuestra relación, ya que, aunque no he dejado de estudiar en ningún momento, ha habido épocas de flaqueo debido a un constante flujo de quehaceres y responsabilidades (el máster ha sido bastante duro y esclavo). No obstante, quién tuvo, retuvo, y cuando me he puesto las pilas durante unos días, todo ha ido a su sitio y los resultados “calidad-precio” han sido muy buenos. Como desde hace ya 5 años, he seguido colaborando asiduamente con la Orquesta Clásica Santa Cecilia y, entre otros proyectos sinfónicos y camerísticos que han ido saliendo, también he tenido el enorme placer de dejarme caer por la Banda Sinfónica Municipal de Madrid. Teatro Real y Auditorio Nacional de Madrid, Palau de Les Arts en Valencia, Teatro de la Maestranza y Auditorio Miguel Delibes de Valladolid son algunas de las salas en la que he podido tocar estos últimos meses.

En cambio, la batuta y yo nos hemos encontrado muy bien, después de cuatro temporadas desde mi bautizo como director en la Banda Municipal de La Guardia, siento que voy madurando los conceptos, experiencias y perspectivas a la hora de gestionar el repertorio, ensayos y actuaciones. A lo largo de estos meses, además de los conciertos y actividades cotidianas dentro y fuero de nuestra localidad, tuvimos un par de citas extraordinarias de las que siempre guardaré un grato recuerdo, y hablo de los concierto que dimos en el Teatro Rojas de Toledo y el Teatro Lope de Vega de Ocaña, dos salas a las que, por motivos personales, estoy muy unido. Grandes momentos y rodeado de grandes cómplices a los que aprecio más de lo que ellos creen.

La cantidad de sabiduría musical que el ejercicio responsable y coherente y el estudio de la dirección musical aporta me parece absolutamente brutal y recomendable. A pesar de que el grueso de mi formación en este ámbito parte de la valiosa y por todos conocida escuela del Maestro Enrique García Asensio, este año he explorado nuevos enfoques de la mano del activo director Miguel Romea, sin ninguna duda, sus lecciones y consejos me hicieron reflexionar y aún me siguen aportando cada vez que me dispongo a hacer y coordinar música.

 

Otro de los puntos fuertes ha sido mi actividad formativa en colegios y escuelas de música a través del TALLER PARTICIPATIVO DE INICIACIÓN CON INSTRUMENTOS DE PLÁSTICO. Con él, he visitado hasta 12 diferentes centros en los que habré trabajado con, muy posiblemente, más de 1000 escolares distintos de entre 4 y 12 años. Lo bien que me lo puedo llegar a pasar solo es comparable con mi capacidad para perder la voz después de cada intensa jornada.

[TALLER PARTICIPATIVO DE INICIACIÓN MUSICAL CON INSTRUMENTOS DE PLÁSTICO]

 

En lo concerniente al propio blog; creación y gestión de contenido y presencia en las redes sociales, empecé la segunda temporada con ganas e ilusión, apostando, sobre todo, por la calidad frente a la cantidad. En enero, emprendí el nuevo y complementario canal de YouTube: En Clave de Letras. Un nuevo mundo se abría por delante y, a pesar de que los resultados me estaban satisfaciendo, decidí bajar la marcha antes de adentrarme más. Simplemente, todo tiene un límite; el curso se estaba poniendo cuesta arriba, el último trimestre se las prometía y, lejos de querer crear y difundir contenidos de baja calidad, establecí lo que en términos agrícolas se denomina “un barbecho”. Además, tengo ese pequeño y mundano vicio de tener vida personal y esas cosas. En agosto volveremos a la carga con una inmensa agenda llena de ideas.

EN CLAVE DE LETRAS: CANAL DE LIBROS DE MÚSICA Y/O PARA MÚSICOS

Y hasta aquí el resumen de lo acontecido a lo largo de este 2017-2018. Partiendo de ello, así como de las experiencias y reflexiones que subyacen, toca prefijar nuevas direcciones y metas hacia las que encaminarse antes de unas merecidísimas vacaciones:

 

EN LO ACADÉMICO…

Bueno, como ya he llegado hasta aquí, y como dicen en los concursos televisivos, “hemos venido a jugar”, el próximo octubre frecuentaré, si nada lo impide, la Escuela de Doctorado de la Universidad de Castilla-La Mancha, donde empezaré a redactar la tesis sobre Educación, Artes y Humanidades, que ya se ha visto esbozada en el Trabajo de Fin de Máster (TFM, no Cifuentes) sobre el análisis comparativo de centros de formación musical, y con especial atención a los centros integrados de música. También toca retomar y darle un poquito de caña al inglés y, por supuesto, seguiré filosofando en los ratos libres a manos de la UNED.

 

EN LA EDUCACIÓN…

De momento, seguiré gestionando con pasión y esmero las dos escuelas de música, así como impartiré con esfuerzo e ilusión todas las clases y asignaturas que el próximo curso traiga consigo. Estoy estudiando la incorporación de una serie de modificaciones que, dada la naturaleza flexible de este tipo de centros de formación, velarán por seguir aumentando la calidad de la educación impartida e intentar llegar al mayor número de alumnos posibles.

Muchos, y de muchos lugares, serán los colegios y escuelas que se prevé visitar con el TALLER PARTICIPITIVO DE INICIACIÓN MUSICAL. Hasta ahora, Toledo, Cuenca, Madrid, Guadalajara, Ciudad Real y Salamanca serán las provincias que visite a lo largo de los primeros meses del próximo curso con mis instrumentos de plástico y todo el conjunto de emociones y herramientas de aprendizaje que, con su ayuda, se pueden cosechar.

 

EN LA INTERPRETACIÓN…

Después de un año un poco más alejado del latón que los anteriores, en agosto volveremos a la carga con más energía que nunca. De hecho, no me he ido de vacaciones y ya tengo ganas de volver a ponerme a estudiar y poder hincar el diente a todo lo que está por venir.

Además de seguir colaborando con las orquestas y bandas con las que suelo frecuentar, se abren nuevos e ilusionantes horizontes en el mundo de la música de cámara y de estilos antagónicos que, totalmente, se salen de mi zona de confort; la música moderna y la música antigua (¡con proyectos discográficos incluidos!). Para rematar, me he propuesto retomar mi faceta de concertista y montar (o recuperar) nuevo repertorio para tocarlo de solista con banda. Quizás, también me anime con alguna prueba de orquesta que, desde las audiciones de tuba solista de la Orquesta Nacional de España en enero de 2017, no he hecho ninguna.

 

EN LA DIRECCIÓN MUSICAL…

De momento, siento la necesidad de seguir conociendo nuevos maestros y profesores de los que aprender, nuevos enfoques y técnicas que me permitan continuar ampliando. Aún, por diversos motivos, no creo que haya llegado el momento de profundizar en ninguna escuela ni de embarcarme en ninguna formación más seria tipo academia o máster, por lo que intentaré seguir haciendo 2 o 3 cursos durante la próxima temporada, como hasta ahora. De todas formas, todo se verá.

Respecto a la Banda Municipal de La Guardia, siento que los próximos meses van a ser dulces para su trayectoria y evolución; la mayoría de los componentes están aumentando mucho su nivel técnico, así como también su madurez musical y podremos atrevernos con nuevos retos en cuanto a actuaciones y repertorio.

 

EN EL BLOG Y LAS REDES SOCIALES…

Después del antes mencionado “barbecho internauta”, toca volver a la carga con nuevas ideas, contenidos, textos, reflexiones y, claro está, retomar el canal de YouTube que, lejos de buscar grandes resultados mediáticos y divulgativos, nació para satisfacer una serie de ambiciones e intereses personales.

Durante los últimos meses, he estado reflexionando sobre las redes sociales y la relación que me une con ellas. Como resultado, creo que volveré con más ganas que nunca de crear y comunicar con calidad, de hacer un uso responsable de las mismas e intentando llegar a aquellas personas que, humildemente, les puedo llegar a aportar algo en sus vidas personales o profesionales. Y el que no, que no mire.

Posiblemente, a prácticamente nadie le puede llegar a interesar todo el sermón que aquí acabo de plasmar, pero mi principal intención no es interesar, sino expresarme y, así, ordenar mis ideas, experiencias y ayudarme a coger impulso y energía para lo que está por venir. La vida es un proceso de mejora continua; hay que adaptarse al entorno físico y social, evolucionar y, todo ello, solo es posible mediante la autodeterminación y la autoevaluación.

Ahora, toca descansar. Dentro de escasas horas me espera un gran viaje por el continente asiático, muy bien acompañado y de algo más de 20 días donde no espero descansar, pero si espero formatear mi mente, dejando atrás las impurezas del estrés y la inercia de la monotonía conociendo nuevos lugares y culturas. Nos vemos a mediados de agosto. Tendréis noticias mías.

 

EDUARDO SÁNCHEZ-ESCRIBANO GARCÍA DE LA ROSA

CÓMO ESCUCHAR LA MÚSICA, POR AARON COPLAND

SOBRE EL LIBRO Y SU AUTOR

A. Copland

Desde la primera edición americana de este libro en 1939, hasta el ejemplar que cayó en mis manos hace pocos meses, innumerables personas de todo el mundo han tenido la oportunidad de aprender a escuchar y entender la música un poco mejor, y todo gracias a la fantástica y popular iniciativa del compositor americano Aaron Copland (1900-1990).

En su esencia, este ameno y no muy extenso libro deja al desnudo la personalidad del propio autor, pues se dedicó, durante toda su vida, a defender la democratización de las artes y la cultura, tanto en Estados Unidos como por todo el mundo en sus numerosos viajes, animando a artistas y, sobre todo, compositores a crear no sólo para las élites burguesas de la primera mitad del siglo pasado, sino también para el pueblo llano. Aaron Copland está considerado como un compositor que ha cosechado, prácticamente, todos los géneros, estilos y niveles de complejidad musical, llegando incluso a ganar un premio “Oscar” a la mejor banda sonora.

Cómo anécdota, me gustaría nombrar aquí su famosa y muy versionada composición para metales y percusión “Fanfare for the common man”. El nombre de dicha obra puede aparentemente no significar nada en especial, pero, en realidad, sí es así, puesto que su autor consideraba, y quería creer, que el s.XX sería el siglo de la “gente corriente”, el pueblo común.

De tal forma y en esa misma línea, la principal misión de Copland con este libro es contribuir a que cualquier persona que se lo proponga sea capaz de entender y disfrutar de aquella música para la que, supuestamente, es necesario tener grandes conocimientos teóricos y estilísticos. Obviamente, aunque lo explica de una forma bastante accesible y entendible para músicos (y no músicos) de todos los niveles, es necesario manejar cierta terminología teórico-musical para poder seguir su lectura con precisión, no obstante, se esfuerza por explicar y aclarar constantemente cualquier duda específica que intuya que le pueda surgir al lector, musicalmente hablando, menos instruido.

¿A QUIÉN VA DESTINADO ESTE LIBRO?

En líneas generales, este libro es muy apropiado para cualquier tipo y nivel de músico lector; profesionales y/o docentes, estudiantes o melómanos. Independientemente de lo instruido y experimentado que estés en el mundo de la “música académica”, le podrás sacar un gran  provecho. Dependiendo de en qué colectivo musical te encuentres, te recomiendo una perspectiva y  predisposición ante tu lectura:

[ENLACE A AMAZON] CÓMO ESCUCHAR MÚSICA, POR AARON COPLAND

MÚSICOS PROFESIONALES Y DOCENTES

Quizás, algunas de las partes, sobre todo las más técnicas, resulten un poco más pesadas, porque no dejan de ser contenidos que, en teoría, ya tendríamos que saber y tener interiorizados. La magia de esta lectura está en la propia forma de hacer llegar ciertos tecnicismos al lector por parte de Copland que, en líneas generales, resulta bastante fresco, didáctico y elocuente en sus explicaciones y reflexiones.

En numerosas ocasiones, nos vemos faltos de recursos a la hora de explicar elementos fundamentales para entender la música como pueden ser la ambigüedad del timbre, el poder de la armonía, la fenomenología de la melodía, la textura musical, el propio ritmo o el abstracto concepto y variedad de “formas musicales”. De tal forma, con este libro podemos hacer nuestros una gran variedad de recursos didácticos para ayudar a otras personas (nuestros propios alumnos en caso de los que damos clase) a entender y disfrutar la música, nuestra pasión y profesión, a otro nivel.

 

ESTUDIANTES DE MÚSICA

A lo largo de la ardua tarea que significa el estudio (más o menos) serio de la música, llega un momento (o debería llegar) en el que empezamos a interesarnos por cosas más allá de tocar muy bien nuestro instrumento. Dependiendo del nivel de madurez artística y musical del estudiante, así como de qué nivel de estimulación se propicie por parte de sus profesores y entorno de aprendizaje, ese momento puede llegar antes o después.

En tal caso, si sientes que ha llegado ese momento, puede ser una buena ocasión para hincarle el diente a este libro, pues te puede ayudar, y mucho, a empezar a entender la música desde otras perspectivas. Además, puede que entiendas y madures mucho mejor ciertos conceptos, algunos de ellos muy abstractos, con los ejemplos y explicaciones de Copland que con la de tus propios profesores o temarios.

 

MELÓMANOS Y AFICIONADOS

Por último, y siendo el principal colectivo al que el norteamericano dedicó la esencia de este libro, están los melómanos, es decir, aquellos profundos aficionados a la música culta, instrumental, académica… o como se quiera denominar (todos sabemos a lo que me refiero).

Cada uno de los párrafos de este libro está destinado a convertir la escucha de una simple obra o pieza musical en algo más allá; una completa experiencia tanto sensorial como racional. Éste, se propone ayudar a presentar una actitud más inteligente ante una manifestación musical para aquellos que, por una supuesta carencia de formación académica específica, no poseen las herramientas necesarias para conseguirlo.

 

 

ESTRUCTURA Y BREVE RESUMEN DE CONTENIDO

Desde mi punto de vista, el libro se puede estructurar en cinco partes, de las cuales  las tres centrales son de contenido, propiamente dicho.

En la primera, que busca una contextualización de la obra, está compuesta por una introducción, las notas del autor para la edición, un prefacio y algunos testimonios de gratitud, ayudándonos a ubicar las intenciones y pensamiento general del autor.

La segunda, aunque primera de contenido, está compuesta por los capítulos: “Preliminares”, “Cómo escuchamos” y “El proceso creador de la música”. En ellos, respectivamente, Copland ayuda al lector a plantearse un objetivo: pasar de “sólo escuchar” a “escuchar algo más”, entender y disfrutar la música desde distintos planos; sensual, expresivo y “puramente musical” (Una de las partes más interesantes del libro). Aquí, también cabe destacar, la comparación magistral que realiza entre música y teatro como fenómeno artístico. También, nos brinda la oportunidad de conocer la personalidad y perspectiva del compositor, que plantea como principal encargado de explicar y hacer entender la música frente al intérprete o al docente.

La siguiente parte de contenidos, tercera del libro y, a su vez, la más técnica, ahonda en las explicaciones y ayuda a entender el papel que desempeñan los distintos y principales elementos teórico-musicales en la escucha activa e inteligente de la música. Asimismo, en los capítulos “Los cuatro elementos de la música”, “La textura musical”, “La estructura musical” y “Las formas fundamentales”, podremos encontrar una refrescante y didáctica explicación de cómo y en qué medida cada elemento interviene en el fenómeno musical.

En la penúltima parte del libro, pero última de contenidos, Copland se esfuerza por acercarnos la música desde distintos géneros específicos, puesto que para entender una audición es imprescindible saber para qué y con qué fines ésta ha sido compuesta. Los géneros a los que presta principal atención, y teniendo en cuenta el año de origen de este libro, son: “La ópera y el drama musical”, “La música contemporánea” y “La música de películas”.

Este libro no tendría casi sentido sin acabar de interiorizar el último capítulo: “Del compositor al intérprete y de éste al oyente”. Según el norteamericano, más allá de las notas y de la teoría que las envuelve, por encima de todo, un oyente está escuchando la personalidad de un compositor; su forma de ser, de ver el mundo, de enfrentarse a los problemas, de valorar la belleza y sensibilidad. “Ningún compositor puede poner en su música valores que no posea como hombre”. El intérprete aquí actúa como intermediario, pues a éste también le resulta imposible no impregnar con un poco de su personalidad cada nota que traiga al mundo.

Para acabar, el libro cierra con unos apéndices sobre obras y notas que el autor añade y va haciendo alusión a lo largo de cada capítulo. Además, acompaña con una lista de obras mencionadas y otra de bibliografía relacionada muy valiosa.

 

VÍDEO DE EN CLAVE DE LETRAS SOBRE CÓMO ESCUCHAR LA MÚSICA, DE AARON COPLAND

 

CONCLUSIÓN Y VALORACIÓN PERSONAL

La simple y, a su vez, compleja intención que Aaron Copland intenta plasmar en su libro, es decir, contribuir a que nos guste y entendamos más y mejor la música, lo convierte en una obra magistral e imprescindible dentro de las lecturas que todo músico debe haber realizado. Además, presenta una estructura y lenguaje bastante asequible y ameno, incluyendo muchos ejemplos y todos los recursos gráficos necesarios para entender su mensaje.

Un ejemplar básico en nuestra biblioteca al que poder acudir para responder a una gran variedad de preguntas, tanto técnicas como otras más filosóficas. Un texto muy didáctico e inspirador que recomendar a nuestros alumnos y, cómo no, un libro muy acertado para dejar o regalar a ese amigo melómano que, no sabe ni cómo ni por qué, pero le encanta y se siente muy atraído por el “mundillo musical”.

Tras abordarlo durante unas semanas, otro de los grandes descubrimientos que me llevo, más allá de su propio contenido, no es otro que a su autor. Obviamente, ya conocía a Aaron Copland, icono, junto a Gershwin, del s. XX musical americano. Además, he tenido la oportunidad de interpretar la fanfarria antes nombrada en diversas ocasiones y soy muy fan de su “Primavera Apalache”, pero desconocía su faceta divulgativa y de compromiso con la democratización de la música y de su disfrute.

Sea como fuere, os recomiendo comprar, regalar o, si tenéis la oportunidad pedir prestado este libro. No os arrepentiréis. Si me conocéis en persona, os lo puedo dejar encantado.

[ENLACE A AMAZON] CÓMO ESCUCHAR MÚSICA, POR AARON COPLAND

 

Gracias por la lectura y visita. Si te ha interesado, te recomiendo que COMPARTAS, para que otros puedan acceder a su lectura, que COMENTES EN EL BLOG, si tienes algo que añadir u opinar (me interesa tu opinión) y que te HAGAS SUSCRIPTOR/A POR CORREO ELECTRÓNICO (parte superior de la columna derecha) y así no te perderás la pista ni ninguna de las actualizaciones.

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

También en me podrás encontrar en:

Facebook Fan Page: MUSIC, THINK & SHOUT – FanPage

Instagram: edu_se_music

Twitter: @EduSE_music

LinkedIn: Eduardo Sánchez-Escribano

Google+: Eduardo Sánchez-Escribano

 

GESTIÓN DEL TIEMPO: REFLEXIÓN, FELICIDAD Y EL GUIÑO MUSICAL

¿QUÉ ES EL TIEMPO? EL TIEMPO COMO RECURSO

El tiempo, como concepto, es algo altamente complejo y su definición, experimentación y gestión personal del mismo,  por ende, lo son también. A pesar de que ni los propios expertos mundiales en física teórica se ponen de acuerdo ni sobre su propia existencia, y pasando por alto su abrumadora complejidad, todos asumimos una organización matemática del mismo basada en una división y subdivisión de los movimientos de rotación y traslación de la Tierra y en medio de gran entramado físico, metafísico y astrológico.

Sea como fuere, y gracias a la inestimable ayuda de la precisión brindada por la evolución tecnología, todos asumimos la materialización de dicho recurso resumiéndolo en entendibles, y matemáticamente relacionadas, porciones (años, minutos, segundos, semanas, días, horas, etcétera).

(DOCUMENTAL RECOMENDADO) REDES: “EL TIEMPO” (E. Punset)

relojes

En este contexto, entendemos un día por el trascurso de 24 horas (casi exactas) o, dicho de otra forma, desde que el sol vuelve a estar en el mismo punto después de un movimiento terrestre completo. Día tras día (dicho como expresión y no como unidad de medida), organizamos y alineamos nuestras vidas respecto a este fenómeno que no podemos controlar. Por otro lado, lo que está claro es que nuestra concepción y entendimiento del tiempo es lineal, es decir, nunca volveremos a vivir (conscientemente, al menos) el día de ayer. Todo ello, convierte al tiempo, el escenario de nuestras vidas conscientes, en un recurso indomable, limitado e irrecuperable.

Sigamos en la línea de la concepción del tiempo como un recurso, y comparémoslo con el recurso por antonomasia de nuestros días; el dinero. Ve al cajero, saca 50 euros, contémplalos por unos segundos y disponte voluntariamente a rasgarlos, quemarlos, dejarlos tragar por una alcantarilla o cualquier otra creativa forma de desecharlos que se te ocurra. A priori, parece completamente absurdo, incluso se puede llegar a sufrir un poco de agobio sólo con imaginarse la situación, en cambio, hay noches que nos disponemos a conciliar el sueño y, lejos de poder compararlo con exactitud, hemos tirado por la borda una incomparable cantidad de valiosos recursos en clave de segundos, minutos y horas.

Generalmente, a la hora de gastar dinero o, económicamente hablando, realizar una inversión, solemos vigilar y meditar minuciosamente (dependiendo del contexto y la persona), la amortización de dicho gasto en forma de bienes o servicios. En cambio, cuando disponemos de un periodo de tiempo “libre” para disfrutar y manejar lejos de “nuestras obligaciones”, no solemos usar la misma vara de medir. ¿Por qué?

¿Por qué no le damos la misma o mayor importancia al tiempo que a otro recurso como es el dinero? El dinero lo vas a volver poder a ganar, es un recurso al que se puede acceder “ilimitadamente” y que se puede suministrar y generar, pero, en cambio, el tiempo no, pues una vez que éste expire, una vez que lo inviertas o dejes pasar de forma inerte, no podrás volver a ese momento; sólo pasa una vez y no me refiero precisamente al “carpe diem”.

TIEMPO Y DINERO

Con todo esto no pretendo situar jerárquicamente a la alza el tiempo respecto al dinero, pues del dinero comemos; en el tiempo comemos, del dinero “vivimos”; en el tiempo vivimos y, curiosamente, solemos necesitar tiempo para ganar dinero. Simplemente, es una reflexión personal sobre cuánto, cómo y por qué, valoramos tanto un gasto de dinero y, a veces, tan poco un “gasto” de tiempo.

Ahora bien, ¿cómo calculo una inversión de tiempo? ¿Qué es un tiempo “bien invertido”? Aquí ya nos adentramos en lo que filosóficamente hablando se denomina una “cuestión teleológica”, es decir, el propio estudio de los fines perseguidos por un objeto o ser. En nuestro caso, el de los humanos, se podría relacionar el uso de nuestro “tiempo libre” (dejemos al margen el que ocupamos en nuestras obligaciones como miembros de una sociedad) con el intento de cosechar situaciones de éxito que procuren nuestro acercamiento a la felicidad (mencionamos y cerramos fugazmente la “caja de pandora” de la felicidad).

Coetáneamente, en la industrializada Europa occidental, dando por superada la relación de éxito con la mera supervivencia física, y fuera de esto, sin obviar la Pirámide Motivacional de Maslow, una versión individualizada de un tiempo “bien invertido” puede ser aquella que nos acerque de la forma más eficiente a la consecución de nuestros objetivos, pudiendo, a su vez, ser de naturaleza social, profesional, familiar, ideológica, naturalista, religiosa o puramente hedonista (búsqueda del placer sensorial).

Desde hace décadas, y debido a los imparables e impresionantes adelantos en áreas como la industria, informática, telecomunicaciones, transportes y ese “arte de conquistar mercados” llamado marketing, estamos sobreestimulados hacia el consumo de productos y servicios, haciéndonos llegar innumerables, tentadoras y atractivas ofertas sobre en qué gastar nuestro tiempo y traduciéndose en dificultades para tomar decisiones al respecto. Lamentablemente, en muchas ocasiones optamos por la opción que menos nos acerca a la consecución de nuestros fines (a menos que sean puramente hedonistas), de nuestro rumbo marcado y caso de éxito personal, ya que el que se nos pone por delante es más asequible desde el punto de vista del esfuerzo o sacrificio.

El caso es que, 24 horas más tarde cuando el sol se ha vuelto a posicionar de nuevo en el mismo lugar, quizás hayamos dejado pasar otro día sin reflexionar ni valorar cómo y en qué hemos gastado nuestro recurso más complejo y, para muchos, valioso; el tiempo.

Es muy sano y recomendable, además de estar comúnmente ligado a las costumbres y hábitos de aquellas personas consideradas como “más exitosas” y eficientes, el concretar y evaluar nuestra política de inversión de esta moneda que todos llevamos repartida equitativamente, equipada “de serie” desde el nacimiento por el mero hecho de existir y hasta que se apague el reloj de nuestras vidas.

Bajo mi opinión y experiencia personal, sólo con dedicar unos minutos al comienzo o final del día a pensar sobre ello, sobre cómo y en qué gastamos nuestro tiempo y si verdaderamente estamos de acuerdo al respecto, cambia tu visión y trascendencia respecto al proceso de toma de decisiones concernientes al mismo.

reflexion

¿EN QUÉ USAMOS EL TIEMPO? ¿ES LO QUE REALMENTE QUEREMOS?

Sí, estamos hartos de consumir información respecto a cuánto tiempo “invertimos” en ver televisión, deslizar el dedo por distintas redes sociales, videojuegos, series online, etcétera. Aun así, volvemos a la cama, jornada tras jornada, y no reflexionamos, sobre cómo y por qué hemos distribuido nuestro “tiempo libre”, si el uso del “gastado” a lo largo del día nos ha acercado a  cumplir nuestras metas propuestas, en el caso y suerte de que se tengan e independientemente de su naturaleza (algo muy personal como ya se comentó anteriormente), o si sólo lo hemos dedicado a entretenernos, sin más.

INFOGRAFÍAS SOBRE EL USO COTIDIANO DE LAS REDES SOCIALES (Uno de tantas fuentes que nos informan sobre el uso e inversión de tiempo que dedicamos a las redes sociales).

Hace tiempo que pienso con cierta firmeza que se ha “viralizado” y asumido socialmente el derecho a divertirnos de la forma menos sacrificada posible, infundido y potenciado por las fuerzas del consumo. Sí, llevas todo el día aguantando a tu jefe, sonriendo falsamente a clientes a los que tienes que vender algo, realizando un trabajo que requiere un gran esfuerzo físico o sometido a un mucho estrés laboral y, en muchas ocasiones y sólo por eso, hacemos nuestro el derecho a no esforzarnos en el resto de día o semana.

Sí, estamos en nuestro derecho a hacer lo que nos de la real gana, pero debemos de tener muy presente que la base fisiológica y humanística del crecimiento, de la mejora, está en el esfuerzo, en el sacrificio; tus músculos sólo crecerán sin han trabajado duro previamente, tu cerebro sólo creará más y más fuertes conexiones si ha habido una concentración y esfuerzo intelectual previo, tu disciplina personal estará presente si llevas a cabo una actividad cuando ésta se requiere para su mejora y no sólo cuando se tengan ganas, y tus valores éticos y morales sólo te harán más humano cuando los lleves a la práctica a pesar de tus intereses en un momento concreto.

Obviamente, y además de ser totalmente recomendable, necesario y otra forma de decidir cómo invertir este recurso, tiene (o puede) que haber hueco para el descanso, para la desconexión total, para el ocio y la sociabilización, para el “no hacer nada” tumbado en el sofá, la cuestión es, ¿qué porcentaje de tiempo del que disponemos usamos para esta labor? ¿Hemos dedicado esa necesaria parte del día a perseguir nuestros sueños y ambiciones? Y mañana, ¿qué? Esto, es algo cuya reflexión y análisis corresponde únicamente a uno mismo.

reloj musica

EL GUIÑO DE LA MÚSICA Y EL DEPORTE SOBRE LA GESTIÓN DEL TIEMPO

Tanto la práctica seria y regular de cualquier disciplina deportiva, como la de otras artísticas y, en concreción, de la música o la danza, suele hacer reflexionar y experimentar, directa e indirectamente, sobre la inversión longitudinal y estructural del tiempo a aquellos que se ven inmersos en alguna de éstas. De esta forma, cualquier músico y/o deportista sabe, y tiene perfectamente interiorizado tras una mínima estancia en estos mundos, que no es lo mismo dedicarle 7 horas 1 día a la semana al perfeccionamiento o entrenamiento de una habilidad, frente al hacerlo 1 hora durante 7 días a la semana, es decir, mismo tiempo total pero distinta distribución.

[ARTÍCULOS RECOMENDADOS]

LA MÚSICA Y EL BAMBÚ JAPONÉS: NO APTOS PARA IMPACIENTES

POR FAVOR, ESCUCHEN AL PROFESOR DE MÚSICA.

Cuando nos involucramos voluntaria y pasionalmente en el estudio de la música, y la indispensable práctica de un instrumento, asumimos la carga de más responsabilidades, responsabilidades que se traducen en inversiones de tiempo que, si deseas alcanzar las metas propuestas (dominar un instrumento y entender la música como disciplina técnica y artística), tendrás que redistribuirlo, ya que, por mucho que lo estires, es el mismo para todos, y, si no lo haces correctamente, nunca llegarás a conseguir la continuidad necesaria para saborear la meta propuesta.

“NO PUEDO, TENGO QUE ESTUDIAR”. EPIDEMIA EN LAS AULAS DE MÚSICA

Al incluir voluntariamente más tareas u objetivos en nuestra lista diaria, como puede ser, insisto y por ser muy buenos ejemplos comparativos, practicar un instrumento o entrenar algún deporte, asumimos que debemos volver a planificar la gestión del tiempo del que disponemos, incluso, a lo mejor, nunca nos hemos llegado a plantear que éste necesite ser estructurado y calculado como si de “llegar a fin de mes” se tratase (económicamente hablando). Colateralmente, por el mero hecho de intentarlo y exponernos a dicho dilema, nos convertimos en personas más responsables, sólo si necesitamos, tanto desde el punto de vista emocional como del racional, reflexionar sobre el uso de nuestro tiempo, propiciaremos un aumento de las capacidades de gestión del mismo.

MUSICA Y DEPORTE

Introducir el estudio de la música en la etapa escolar (o también en adultos) y/o la práctica seria de algún deporte, puede propiciar, debidamente gestionado, vigilado y planificado por las familias y profesionales, la interiorización de valores y aptitudes que modifiquen y repercutan en la propia personalidad del alumno o persona y, por supuesto, en su propia capacidad y visión respecto a la gestión del tiempo y la consecución de las metas propuestas.

Una de las mayores lecciones y valores que podemos transmitir a través de la práctica instrumental, es que el tiempo no se puede tocar, no es tangible, pero, en cambio, se puede y necesita administrar sí deseamos cosechar buenos frutos en nuestro trabajo e inversión tiempo/esfuerzo.

CONCLUSIÓN PERSONAL

mts3

Por lo que habréis podido comprobar, esto no es un texto científico sino meramente reflexivo, en realidad, está es sólo una versión más sobre un tema muy complejo y personal. He llegado hasta aquí por necesidad; muchas metas por alcanzar, muchas dudas que aclarar, muchos campos e intereses que cultivar, muchas responsabilidades que cubrir y muchas ganas por sentirme vivo y rodeado de gente de la que aprender y con la que disfrutar.

Con toda probabilidad, no hayamos aprendido nada nuevo al leer estas líneas, nada que no supiésemos ya, por lo que mi principal objetivo, como casi siempre, no es enseñar ni mostrar verdades, sino propiciar una reflexión e introspección sobre algo tan transparente como trascendental como es la gestión de nuestro propio tiempo, tiempo que se traduce en horas, días y semanas y del que se componen nuestras vidas.

Planificar (o no) escrupulosamente nuestro tiempo es cuestión de experiencia, hábito o, en muchas ocasiones y como me ocurre a mí frecuentemente, pura necesidad. No somos ordenadores, no somos robots, el transcurso de la vida no es, cuanto menos, pronosticable, pero lo que está claro es que si existe la voluntad de intentarlo estaremos más cerca de conseguirlo que si desistimos desde un principio.

Quizás, nunca vayamos a acabar de entenderlo, pero cuestionarnos de vez en cuando, día tras día a ser posible, cómo usamos nuestro tiempo en relación a nuestros objetivos, nuestras metas, aquello que nos hará saborear el éxito o estar en el camino de ello, puede ser tan trascendental cómo que de ello dependo el ser cada vez un poco más felices o, al menos, intentarlo.

mts4Gracias por la lectura y visita. Si te ha interesado, te recomiendo que COMPARTAS, para que otros puedan acceder a su lectura, que COMENTES EN EL BLOG, si tienes algo que añadir u opinar (me interesa tu opinión) y que te HAGAS SUSCRIPTOR/A POR CORREO ELECTRÓNICO (parte superior de la columna derecha) y así no te perderás la pista ni ninguna de las actualizaciones.

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

También en me podrás encontrar en:

Facebook Fan Page: MUSIC, THINK & SHOUT – FanPage

Instagram: edu_se_music

Twitter: @EduSE_music

LinkedIn: Eduardo Sánchez-Escribano

Google+: Eduardo Sánchez-Escribano

 

OTROS ARTÍCULOS RECOMENDADOS:

MÁS ALLÁ DEL MARKETING DE LA EDUCACIÓN MUSICAL

EL SÍNDROME DEL MÚSICO IMPOSTOR

LA DÉCADA ESPAÑOLA DE LOS SUPERHÉROES MUSICALES

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA

MÚSICOS PROFESIONALES VS PROFESIONALIZARSE CON LA MÚSICA

LA DÉCADA ESPAÑOLA DE LOS SUPERHÉROES MUSICALES

Jóvenes instrumentistas ocupando muchas de las vacantes orquestales más cotizadas de todo el mundo, habituales maestros de escuela e institutos con la experiencia y formación musical que, décadas atrás, las instituciones educativas sólo hubiere soñado, profesores de conservatorio y escuelas de música no regladas que cubren las paredes de sus habitaciones con diversos títulos superiores y de máster, acumulando centenares de horas perfeccionamiento en múltiples disciplinas musicales, algunos, incluso, se doctoran.

Hábiles músicos que, tras su paso por algunas de las mejores orquestas jóvenes, conservatorios y academias del mundo, pasan a ocupar  vacantes en bandas militares o a practicar la docencia en organizaciones no lucrativas donde, a veces, no disfrutan ni de un contrato de trabajo.

Décadas atrás, profesionales del mismo nivel, o incluso menor, conseguían puestos de trabajo casi utópicos para los que luchan por hacerse un hueco en el actual mundo laboral y tales como, por ejemplo, aprobar unas oposiciones de profesor de enseñanzas profesionales o de intérprete de bandas municipales u orquestas sinfónicas con poco más de 20 años, algo que, años atrás, si fue más común.

Promociones enteras de titulados superiores que se ven obligados, por la propia naturaleza y exigencia de la actualidad del sector, a seguir invirtiendo sus recursos, y los de sus familias, en formación, desplazándose a otros países, tanto dentro como fuera de Europa, en busca de la oferta universitaria, de grado y posgrado, que España, nuestro propio país, aún no ha sido  capaz de satisfacer por completo en lo que al sector de las artes escénicas y música concierne.

Sea como fuere, la gran descompensación que se ha producido en nuestro sector entre oferta y demanda, provocando un embudo en el acceso a determinados y muy solicitados puestos de trabajo, el gran apoyo económico y familiar que han disfrutado muchos de los estudiantes de música de esta generación, permitiéndoles invertir tiempo y recursos en viajes y formación, y alentado por la propia mentalidad y personalidad, abierta y flexible ante los cambios que caracteriza al grueso de los jóvenes de nuestros días, ha provocado que nos veamos inmersos en una crisis académica y profesional, donde el precio a pagar para alcanzar las metas propuestas está siendo muy caro.

CRISIS: ¿TRAGEDIA U OPORTUNIDAD?

A priori, la palabra “crisis” no suena nada bien, pues hace referencia a una situación difícil e incómoda. No obstante, las crisis vienen marcadas por cambios, cambios que, según la capacidad y plasticidad de las personas (o las cosas) para adaptarse a lo nuevo, pueden provocar que se salga reforzado (o totalmente hundido) de esta época coyuntural que a muchos nos ha tocado vivir.

Este periodo, que no ha dibujado unas cifras y contexto muy diferente al de otros sectores ni al de la propia economía global, nos está dejando cambios tangibles que ya han calado en los currículums, mentalidad, personalidad y en el proceso estratégico de toma de decisiones de músicos de todas las disciplinas.

La amplísima oferta de formación académica que posee actualmente nuestro sistema educativo en España, integrada por centenares de conservatorios profesionales y más de 20 de enseñanza superior, ha lanzado al mercado laboral, y sobre todo en la última década, a miles de alumnos egresados. De todos ellos, sólo un pequeño porcentaje está consiguiendo (y conseguirá) alcanzar aquellas tan ambiciosas metas con las que muchos soñaban al inicio de sus andaduras.

La “crisis” que hemos o estamos atravesando ha provocado que se haya alcanzado un altísimo grado de especialización y diversificación profesional. La ambición ha calado, a veces por iniciativa propia y en otros casos por pura necesidad,  en las perspectivas profesionales de todos los que intentan desenvolverse en este “mundillo”.

“Claros y oscuros” puede que sea la expresión que más nos ayude a entender el fenómeno de “la década de los superhéroes musicales” aunque, de todas formas, cada involucrado, respecto a sus experiencias, percepciones y el análisis más conveniente que a cada uno le interese realizar, construirá una propia opinión al respecto, tal y como yo mismo he hecho y así transmito.

superhero-2503808__340

SUPERHÉROES A CUALQUIER PRECIO

Exceptuando casos aislados, el precio final ha subido, es decir, la cantidad de recursos y esfuerzos empleados para conseguir un fin concreto se ha visto incrementada respecto a generaciones anteriores y, como ya he mencionado antes, no es algo exclusivo que esté ocurriendo en la música, sino en cualquier sector académico y laboral.

Después de la carrera, otra carrera, máster, doctorado, idiomas, jóvenes orquestas,  y otro largo sinfín de formación y experiencias personales y profesionales que, según esperas, te podrán acercar algún día a alcanzar esos sueños que muchos persiguen. Mientras, lo único que está claro es que, en todas las ramas profesionales de la música, podemos encontrar auténticos superhéroes, es decir, gente muy formada, especializada y experimentada que está dispuesta a hacer y moverse donde sea necesario para llevar a cabo la labor que tanto esfuerzo y recursos le ha costado materializar.

Consecuentemente, los que ofertan endurecen y amplían los filtros de acceso y, quitando esas ocasiones en las que se practica el “enchufismo” y la “dedocracia” no merecida a base de trabajo y méritos, el nivel de todos los subcampos profesionales de la música se ha visto incrementado.  Con esto, no quiero decir que “los de antes” fuesen peores y “los de ahora” mejores, ni mucho menos, pero lo que no se puede negar es que ahora hay muchos más entre los que elegir para un puesto, habiendo dejando en las manos de la propia competitividad entre aspirantes el natural aumento de nivel y requisitos previos.

doors-1587329__340

RENACIMIENTO PROFESIONAL: LA DIVERSIFICACIÓN

En los últimos años, unas de las necesidades por las que nos hemos visto fuertemente influidos ha sido la de diversificación profesional. Bien por inquietud propia o bien por aumentar y ampliar estratégicamente las competencias que te lleven a conseguir ese empleo dentro del mundo de la música que siempre soñaste, muchos han explorado y coqueteado con otras disciplinas de las cuales antes sólo conocían el nombre.

Un simple libro, asignatura optativa, conferencia, vídeo, curso o inquietud tras la visualización de una oferta de trabajo ha hecho que algunos redescubran sus pasiones, aquellas disciplinas donde no te importaría profundizar e invertir. Pedagogía, gestión y producción, sonología, musicoterapia, luthería, dirección, composición, investigación, redes sociales, emprendimiento empresarial u otros formatos de interpretación menos tradicionales son algunas de las áreas, entre otras, donde algunos han visto renacer y bifurcar sus pasiones y perspectivas profesionales.

Un gran número, tras haber diversificado y ampliado sus conocimientos y habilidades más allá de lo estrictamente interpretativo, han reconfigurado su visión y entendimiento de la música como empleo y disciplina artística y social, no habiendo dejado necesariamente de lado por ello sus carreras como instrumentistas.

financial-equalization-1015305__340

ALTA ESPECIALIZACIÓN

Actualmente, a parte de los que se decantan por la diversificación como estrategia competitiva, inquietud de desarrollo personal u otros motivos, existe otro colectivo de superhéroes musicales; los altamente especializados.

En contraste de los que optan por aumentar sus competencias y crean sinergias con uno mismo, están aquellos que apuestan por adentrarse en sus pasiones hasta lo más profundo. Instrumentistas, directores,  compositores y otro largo etcétera de trabajos artísticos que, prácticamente, funden su vida personal con la profesional, convirtiéndose en auténticos expertos y referentes de su materia.

Viajan, hablan diferentes idiomas, se forman (y forman) durante todo el año concurriendo a cursos, festivales, conferencias y concursos por todo el mundo, invierten todos los recursos que poseen (tiempo y dinero) en perseguir sus sueños, además de sacrificar, en la práctica totalidad de los casos, la cercanía a sus familias y posibles parejas.

El precio de la especialización de élite es alto, tanto en lo concerniente al coste económico como al personal y emocional, pero cada vez hay más gente dispuesta a pagarlo, y no sólo en la música, ya que es algo extrapolable a otros campos profesionales, sobre todo en aquellos más susceptibles de cultivar y cosechar la famosa “marca personal” (algo para lo que muchos dedican sus vidas y ni siquiera conocen su existencia).

“El que la sigue, la consigue”, un dicho popular que se convierte en el status quo de este perfil de superhéroes que, día tras día, se levantan con el principal propósito de transformar su sueño en su medio de vida. Muchos, por suerte y como aliciente para la esperanza de otros que vienen pisando fuerte de promociones posteriores, lo consiguen.

school-1063561__340

LA INFLUENCIA DE LOS SUPERHÉROES EN EL SECTOR

Para sorpresa de gran parte de los ajenos a este mundo, los músicos debidamente formados no se mueren de hambre, es más y respeto a mi experiencia y entorno, la gran parte de ellos consigue tempranamente un puesto (o “puestillo”) de trabajo  o involucrarse en cualquier tipo de proyecto musical que les reporte una remuneración, pero la masiva competencia y la energía que surge para alcanzar las metas propuestas, además de la propia exigencia de continua evolución que cualquier disciplina musical presenta, provoca que los jóvenes músicos sintamos ambición y necesidad, a partes iguales, por seguir desarrollando nuestras carreras; la historia del no conformarse.

El impresionante incremento de un número de demandantes muy formados ha provocado que los empleadores puedan exigir más requisitos y nivel. Asimismo, también hemos sido testigos de cómo bases de oposiciones y de otros procesos de selección han endurecido los baremos y sus puntuaciones, aun así, siempre hay uno o varios individuos que revientan con su palmarés las esperanzas de los que intentan hacerse un hueco dentro del empleo público.

Más allá de lo obvio, es decir, que la accesibilidad a los empleos más demandados se ha visto mermada, existen, y en muchos contextos ya disfrutan, efectos muy positivos en todo este fenómeno que intento analizar, como, principalmente, que todos los puestos de trabajo se están cubriendo por gente altamente formada y competente en sus especialidades, además, la calidad y profesionalidad está calando en subsectores como el de las escuelas y bandas de música, fuente cultural de la música en España por antonomasia que, poco a poco, se está convirtiendo en un valioso motor de empleabilidad para los miles de graduados que el sistema de educación superior musical produce anualmente.

Instrumentistas que, tras sentarse en las sillas de las mejores y más prestigiosas jóvenes orquestas de Europa, pasan a ocupar vacantes en instituciones y agrupaciones de menor nivel que, generaciones anteriores con el mismo perfil, no tuvieron la necesidad de “rebajarse” profesionalmente y todo, básicamente, porque músicos de tal nivel eran fichados automáticamente por las orquestas sinfónicas y universidades con mayor autoridad.

manhattan-1674404__340

LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Por otro lado, están los que, ni con inversión, esfuerzo, ilusión ni suerte,  consiguen posicionarse en este tan gratificante como complejo sector.

Puede que estés haciéndolo todo lo bien que sepas; puede que te estés intentado dedicar al mundo de la especialización y no estés pagando todos los precios necesarios para ello (empezando por la propia movilidad, inversión y constancia), puede que apuestes por la diversificación, pero no estés enfocando debidamente tus nuevos perfiles acorde a tus capacidades y demandas, puede que, debido a una falta de auto-conocimiento, tus aspiraciones no estén equilibradas con aquello que puedes ofrecer, puede que no estés en el lugar correcto ni en el momento idóneo o, simplemente, puede que no estés teniendo suerte (algo subjetivo y para muchos no existente).

El camino que se ha de recorrer hasta llegar a vivir de la música está lleno de buenos e inolvidables momentos, eso es innegable, un camino que te brinda la oportunidad de conocer mundo, descubrir personas increíbles, experimentar los beneficios de la cultura, sensibilizarte y aprender e interiorizar un sinfín de valores que te harán de desarrollarte hasta límites que, lejos de la música, quizás no hubieras alcanzado jamás.

Sigue intentándolo, no te frustres, pero si decides tirar la toalla y dedicarte a otra cosa, no te lo tomes como un fracaso, pues no materializar los sueños es algo que ocurre en todas las ramas académicas y en todas las carreras profesionales, artísticas o no. Haber dedicado parte de la vida a la música, aunque no acabes viviendo de ella íntegramente (aunque siempre te va a permitir tener una mínima fuente de ingresos) siempre dejará un poso en ti, en tu forma de ser, en tus aficiones, en tu forma de expresarte y en tu alma.

Hoy, tras años consumiendo y contemplando la extendida  y vírica cultura de los “ni-ni” y el “ninismo”, y aunque no seas consciente de ello, el mismísimo instante en el que decides compaginar el conservatorio con los estudios obligatorios, algo que sólo sabe aquél que lo ha experimentado o a tenido alguien involucrado desde muy cerca, ya te convierte en auténtico superhéroe de tu generación.

arrow-1864987__340

MIRADA AL FUTURO: EL OTRO TIPO DE SUPERHÉROE

Hay que asumir que nos ha tocado vivir una época difícil o, cuanto menos, distinta a la que pudieron disfrutar generaciones anteriores, aunque por otro lado hemos tenido acceso a una mucho mayor oferta formativa y académica, y no sólo dentro de los propios conservatorios, sino también fuera de ellos.

Colateralmente, todo ello  también está haciendo que llegue la mayor profesionalidad y calidad a rincones que, años atrás, no se hubieran podido imaginar, calando en forma de una mayor democratización del acceso a la música y a la cultura.

Parte de esta crisis no es nuestra culpa, pero otra sí, y por dos motivos principales: el primero es que, si nuestro entorno cambia, e ignoramos dichos cambios, no podremos adaptarnos a ello y, consecuentemente, tendremos menos éxito en la consecución de nuestros objetivos, y segundo, si no estamos de acuerdo en cómo funcionan ciertas instituciones, mecanismos, metodologías o, llámalo “x”, y no tenemos capacidad de transformarlo de forma activa, con trabajo y resultados, sino sólo quejándonos sin, en muchos casos, una base argumental sólida, sí somos culpables.

El principal perfil del que, parcialmente, es culpable de su propia crisis suele ser aquél que está profundamente inmerso en la propia inercia de los estudios académicos de conservatorio; no sabe con exactitud lo que quiere, no paga los precios necesarios (antes mencionados) no alza la mirada para otear el horizonte profesional y lo que éste demanda, no explora sus inquietudes y se limita instruirse en lo que otros les marcan o, simplemente, está “de moda”.

images

¿Sabremos canalizar la frustración de la no consecución de nuestros principales objetivos en energía que nos ayude a redescubrirnos como profesionales?

¿Aprenderemos a construir (y a enseñar) un nuevo contexto en el que aparezcan nuevos empleos y perfiles sin, necesariamente, caer en la fuerte estereotipación que ha sufrido nuestras salidas profesionales en décadas anteriores?

¿Saldremos todos los pertenecientes a “la década de los superhéroes musicales” hundidos o reforzados ante esta crisis? (Musical y global)

mts4Gracias por la lectura y visita. Si te ha interesado, te recomiendo que COMPARTAS, para que otros puedan acceder a su lectura, que COMENTES EN EL BLOG, si tienes algo que añadir u opinar (me interesa tu opinión) y que te HAGAS SUSCRIPTOR/A POR CORREO ELECTRÓNICO (parte superior de la columna derecha) y así no te perderás la pista ni ninguna de las actualizaciones semanales.

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

También en me podrá encontrar en:

Facebook Fan Page: MUSIC, THINK & SHOUT – FanPage

Instagram: edu_se_music

Twitter: @EduSE_music

LinkedIn: Eduardo Sánchez-Escribano

Google+: Eduardo Sánchez-Escribano

 

OTROS ARTÍCULOS DE INTERÉS:

EL SÍNDROME DEL MÚSICO IMPOSTOR

MAMÁ, PAPÁ, QUIERO IR AL CONSERVATORIO.

MÚSICOS PROFESIONALES VS PROFESIONALIZARSE CON LA MÚSICA

 

¿QUÉ ES EL ARTE? ¿MÚSICOS Y/O ARTISTAS?

Cualquiera que se haya parado mínimamente a observar, pensar y reflexionar al respecto, se habrá dado cuenta que existen pocos conceptos que puedan llegar a ser tan abstractos y ambiguos como puede ser aquello que denominamos “arte”. Realmente, al igual que otro gran abanico de palabras y sus correspondientes derivados lingüísticos (artista, artístico, artesanal, etc…) éste es un término que ponemos en nuestras bocas cotidianamente con gran facilidad. Usándolo para nombrar, describir o calificar, escuchar o escribir este fácil conjunto de cuatro letras es algo que no suele resultar desagradable, es más, suele aderezar con cierta sensibilidad y profundidad todo aquello que acompaña o describe.

griegos

De tal manera, si por sí misma es una palabra asidua en nuestras conversaciones y pensamientos rutinarios, lo es más, por pura inercia, para aquellas personas que bien por necesidades profesionales o académicas, o bien por afición, están más relacionadas con la práctica o consumo de lo que podemos denominar “disciplinas artísticas”. En este gran y diverso grupo podemos englobar algunas como el teatro, la danza, las artes plásticas, el cine, la literatura, la arquitectura, la escultura, el dibujo, la fotografía, etc…  camaraEsta lista podría proseguir hasta límites desmesurados, sobro todo teniendo en cuenta las múltiples acepciones que puede tener esta palabra ya que, por ejemplo y entre otras muchas, la usamos para calificar a algo o alguien como habilidoso en un campo específico (ejemplo: “es un artista de la cocina”). También, por otro lado, se puede emplear con tal de hacer referencia a los conocimientos y prácticas englobados en una disciplina determinada u oficio (ejemplo: “el arte de la pesca”). Y todo ello teniendo sólo en cuenta que esos límites pueden ir mucho más allá si nos salimos de la línea de la cultura y del pensamiento occidental y moderno.

Desde un punto de vista estrictamente teórico, el arte es cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética y comunicativa mediante el cual expresamos una idea o emoción. Según la antropología, la ciencia que estudia de forma holista al ser humano, el arte es uno de los pilares que convirtieron al “homo” en “sapiens”, atribuyendo a la aparición del aprendizaje simbólico, es decir, la capacidad de crear, interpretar y transmitir símbolos, como un ingrediente esencial para que este concepto tan abstracto cambiase el transcurso de nuestra evolución.

Asimismo, lo que ante todo y por encima de todas las cosas es un arte, pero a veces se nos olvida, es la música. Desde un punto de vista y experiencia personal, en nuestras distintas etapas como estudiantes no hablamos de arte desde un plano más allá de la música (y a veces ni desde el meramente musical), no abordamos la interiorización de este concepto y las infinitas posibilidades que brinda, es más, podemos llegar hasta a huir de ello no siendo conscientes de los beneficios que nos puede acarrear como profesionales y como personas. danzaEs más, si alguien se dispusiera a compartir ideas o reflexiones al respecto en cualquier cafetería de cualquier conservatorio profesional o superior al uso, es muy probable que coseche un gran porcentaje de “no me ralles” por parte de aquellos compañeros a los que invitara a tomar pié en dicha conversación. Con esto no quiero estereotipar el poco interés que los actuales alumnos de dichos centros pueden presentar al respecto, simplemente, he pasado recientemente muchos años en ellos y he sacado superficialmente esta conclusión. Ojalá me esté equivocando, es más, me equivoco, pues la verdad es que sí que he tenido la suerte de interactuar con múltiples personas que desbancan el presente párrafo, lo cual me motiva e ilusiona, por ello y creyendo en sus inconmensurables beneficios, critico su rechazo y animo a usar la música como vía para explorar y entender el arte más allá de los sonidos.

Posiblemente, el problema sea de raíz. Cuando nos iniciamos, sea en el contexto que fuere, quizás no se realizan actividades específicas, no se usa un lenguaje correcto o propicio o no se fomentan hábitos que nos ayuden a hablar y reflexionar sobre el arte como concepto puramente, y por qué no decirlo, filosófico, es decir, no se suelen facilitar herramientas que nos ayuden a ser “más artistas” o “tan artistas como músicos”. Por norma general, solemos introducirnos en la música, intencionadamente o no, como una disciplina más técnica que artística, produciéndose, como consecuencia, una inclinación de nuestra perspectiva hacia la misma como tal. teatroCon esto no quiero decir, ni mucho menos, que las prácticas y costumbres del sistema educativo musical de España falle, para nada y es más, no podría ser así si estamos siendo testigos de la mayor y mejor generación de músicos que posiblemente hayamos tenido en nuestra historia nacional, situando el nivel de éstos como una referencia internacional e imponiéndose su categoría profesional en rincones de todo el mundo, simplemente, todo esa fábrica de talento sólo podría encontrar beneficios si se potenciara la transgresión de la música desde una perspectiva artística transversal y multidisciplinar.

Más adelante, iré proponiendo, desarrollando y dando forma a alguna idea al respecto que me sobrevuela la sesera, aunque muchas veces es tan importante y trascendente invitar  a realizar un proceso de “feedback”, tanto emocional como pedagógicamente significativo, de una experiencia o proyecto, situándose al mismo nivel, o por encima, de la propia actividad realizada. Es importante y oportuno señalar que esta propuesta crítica o de posible mejora de la enseñanza musical es, al igual que otras como el desarrollo de la inteligencia emocional o los valores ético-morales, algo complementario, ya que a veces pueden resultar tan atractivas y seductoras por sus contenidos y metodologías innovadoras que podamos llegar a obviar el mero aprendizaje y práctica de la música. No sería la primera vez que el “kétchup” se convirtiera en el ingrediente principal del plato.

Gracias por su visita y tiempo. Poco a poco y entre todos, estamos sacando a la luz el valor de la música y logrando ubicar a la misma como una potente herramienta de desarrollo personal y social. Si has llegado hasta aquí abajo, significa que tienes interés por ello, así que enhorabuena y, de nuevo, gracias.

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa

TE PUEDEN INTERESAR:

LA HUMILDAD COMO VALOR TRANSVERSAL EN LA MÚSICA

POR FAVOR, ESCUCHEN AL PROFESOR DE MÚSICA.

ARTES ESCÉNICAS Y LA NECESIDAD DE HACER PEDAGOGÍA DE “LA EXPERIENCIA”.

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA: VÍA DIRECTA AL AUTOCONOCIMIENTO  (PARTE 2/6)

“CARTA ANÓNIMA DE UN PROFESOR DE ESCUELA DE MÚSICA” Y REFLEXIÓN.