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ASÍ ES, O PUEDE SER, TRABAJAR COMO AUTÓNOMO EN ESPAÑA EN EL SECTOR MUSICAL

ASÍ ES, O PODRÍA SER, TRABAJAR COMO AUTÓNOMO EN ESPAÑA EN EL SECTOR MUSICAL

Después de adquirir un trabajo fijo y estable como músico (tubista) en las Fuerzas Armadas a finales de 2015, decidí, impulsado por múltiples factores, dejar atrás dicho puesto el pasado agosto de 2017. Tras algo menos de dos años de pertenencia a una banda de música militar, decidí darme de alta como trabajador autónomo, algo que, en España, suele producir escalofríos e incertidumbre solo con nombrarlo.

Dado mi perfil profesional multidisciplinar, inquietudes personales y perspectivas de futuro, llegué a creer que ésta sería la mejor de las opciones posibles. A día de hoy, he de decir que estoy bastante satisfecho con el poco más de un año que llevo en este nuevo modelo laboral, marcado, principalmente, por la flexibilidad, la necesidad de adquirir nuevas competencias no musicales y por aprender a gestionar y valorar más el tiempo-esfuerzo invertido en cada tarea.

Una de las cosas de las que rápidamente me he dado cuenta, es que la inmensa mayoría de la gente, por lo general, no tiene ni idea de cómo funciona este tan famoso en nombre y, a su vez, profundamente desconocido en contenidos, régimen de cotización laboral.

Por ello, lo primero que vamos a hacer es explicar brevemente qué es y en qué consiste ser trabajador autónomo en España. Muy importante es también indicar que no soy gestor, ni economista, ni asesor jurídico, ni nada de eso. Solo llevo trece meses trabajando con este modelo laboral y en el presente post voy a intentar volcar todos los conocimientos, experiencias, análisis y reflexiones que he cosechado durante este tiempo, intentado contribuir a que otros profesionales (o futuros) del sector sepan un poco más acerca de ello.

Asimismo, me gustaría advertir que las cantidades económicas que se muestran en posteriores ejemplos son meras inventivas que no se corresponden con mi realidad personal. Simplemente, he elegido cantidades redondas para que nos ayuden a hacernos una idea aproximada de los distintos ejemplos que se indican en este artículo.

 

¿Qué es ser trabajador autónomo en España?

Según la Wikipedia, en España, un trabajador autónomo (no confundir con empresario) es la persona física que realiza de forma habitual, personal y directa, una actividad económica a título lucrativo, sin sujeción a contrato de trabajo.

En otras palabras, es alguien que trabaja, emite facturas a terceros por las actividades profesionales que realiza y adquiere la responsabilidad fiscal de declarar el beneficio obtenido mediante el cobro de dichas facturas. También, este modelo suele ser conocido como “trabajador por cuenta propia”, ya que trabajas sin estar dado de alta en la Seguridad Social por otra persona física o jurídica, sino que cotizas mediante el pago del cupón mensual de autónomos y del que ya hablaremos más adelante.

 

¿Cómo funciona? Estructura general en 3 sencillos pasos

1er paso: Búscate un gestor

Lo siento, pero sin la figura del gestor, no podrás llegar muy lejos en esta andadura. Él, te gestionará el alta en Hacienda, en la Seguridad Social y, entre otros posibles trámites, te ayudará a solicitar el Certificado Digital. Mi consejo es que no prescindas en ningún momento de la figura del gestor, pues sin él puede que te metas en problemas de todo tipo, pudiendo perder mucho tiempo y energía en intentar hacer trámites que éste hará de forma eficiente y segura. Paga y delega para poder centrarte en tu trabajo.

 

2º paso: Empieza la fiesta de ser autónomo; aprende a facturar y familiarízate con los nuevos términos.

Crea un modelo estándar con tus datos fiscales y de cobro que te sirva para emitir tus facturas siempre que realices un trabajo o al vencimiento del mes para certificar las horas empleadas y labores llevadas a cabo. Tu gestor te facilitará un modelo que pronto podrás empezar a manejar con habilidad. Otra opción, es que él mismo también emita las facturas que tú le indiques, pero yo recomiendo hacerlo personalmente porque es más rápido y flexible.

Dependiendo de la naturaleza de la actividad económica a realizar, puede que tengas que cobrar IVA (o no) en tu factura. Además, también tendrás que descontar de la cantidad bruta el IRPF (7% o 15%, dependiendo de las bonificaciones) que, por otro lado, se tendrá que encargar de pagar a la Seguridad Social el deudor de dicha factura.

Todo este lenguaje y términos puede que te suenen completamente a chino mandarín, peros sigue leyendo y pronto empezarás a entender mejor.

 

3er paso: Declaración trimestral

Una vez cada tres meses (enero, abril, julio y octubre), toca declarar al fisco toda tu actividad económica. De todos los ingresos provenientes de las respectivas facturas que has emitido, resultará la cantidad bruta de tus beneficios trimestrales. Después, estas obligado a volver a pagar el 20% de esa cantidad en concepto de IRPF, pero de esta cantidad podrás deducirte también el 20% de aquellos gastos que hayas tenido y que hayan estado ligados a tu desempeño o desarrollo profesional (material, suministros, dietas, formación, etcétera).

Asimismo, también hay que devolver el Impuesto de Valor Añadido, o también conocido como IVA; un impuesto sumado a tu actividad económica que tú, como trabajador autónomo, estás obligado a cobrar al consumidor y, seguidamente, pagar a Hacienda. A pesar de ello, también podrás desgravarte total o parcialmente el IVA de aquellos gastos ligados a tu trabajo. No todas las actividades económicas tienen el mismo IVA, incluso algunas, como la formación (clases), están exentas, por lo que de esas facturas derivadas no tendrás la obligación de cobrarlo.

A priori, da bastante vértigo todo este juego de porcentajes y de impuestos a pagar, pero luego no es para tanto. Hay que tener en cuenta que, si pagas mucho IRPF entre el retenido en la factura y el impuesto sobre el beneficio, Hacienda se acordará de ti positivamente en la Declaración de la Renta anual devolviéndote gran parte de todo lo invertido.

Resumidamente, si gastas e inviertes dinero en tu trabajo y profesión, te tocará pagar menos impuestos en cada declaración trimestral que, por supuesto, te la tiene que realizar y tramitar tu gestor de confianza.

 

¿QUÉ GASTOS CONLLEVA SER AUTÓNOMO? FIJOS Y VARIABLES

Gastos fijos: éstos son los que sí o sí, e independientemente de los beneficios que obtengas, tendrás pagar mensualmente.

+Cupón de autónomos: la cuota de cotización mínima mensual es de 278,78, pero esto no es así realmente, ya que actualmente existen grandes bonificaciones para nuevos autónomos. Con algunas de las nuevas medidas entradas en vigor a partir del enero de 2018, durante los primeros tres años, tu cotización quedaría, más o menos, así:

-Desde el inicio hasta el mes 12: 50€/mes

-Mes 12 al mes 18: 139,43€/mes

-Mes 18 al mes 24: 195,24€/mes (esta bonificación, dependiendo de tus características personales, puede alargarse hasta el mes 36)

*En algunas C.C.A.A, las bonificaciones pueden llegar a ser mayores. Un ejemplo de ello es la Comunidad de Madrid, que ofrece los primeros 24 meses a 50€ además de distintas subvenciones para el inicio de actividad. Si estás interesado infórmate bien de las políticas regionales y provinciales vigentes.

+Gestoría: el coste mensual derivados de contar con el asesoramiento y contabilidad de un gestor puede ir desde 30 a 100€. Esto es algo muy personal, cada uno puede elegir al suyo. También, hay múltiples plataformas online que gestionan la actividad de autónomos o, incluso, tienes algún conocido o familiar que sepa de forma segura y certera como funciona y se preste a hacerlo. Por mi parte, insisto: no prescindáis de un gestor profesional.

 

Gastos variables: es decir, lo que tendrás que pagar dependiendo del volumen de tu actividad económica e ingresos.

+IRPF sobre la renta: En cada factura que emitas, el pagador retendrá un porcentaje en este concepto del que tú no te tendrás que responsabilizar en ningún momento. En teoría, hablamos de un 15% del total de la factura, pero existe una bonificación actual que reduce al 7% esa misma cantidad durante el resto de año en curso después del alta más otros dos completos adicionales.

Ejemplo: emites una factura de 1000€, el pagador te ingresará la totalidad de ésta menos ese 15 o 7%, es decir, recibirás, respectivamente, 850€ o 930€ por esa misma factura.

+IRPF sobre el beneficio: pongámosle que has obtenido, por ejemplo, 6000€ de ingresos (sin contar el IVA) durante los meses de enero, febrero y marzo (es decir, el 1er trimestre). Sobre esa cantidad, estás obligado a pagar el 20% en concepto de IRPF (en teoría, 1200€). Aquí no hay (que yo sepa) bonificaciones, pero hay desgravaciones.

 

¿Cómo funciona esto de las desgravaciones? Digamos que el 20% de todo aquel gasto que tenga que ver con el desempeño o desarrollo profesional te lo puedes descontar de la cantidad a pagar del IRPF sobre el beneficio. Eso sí, todo siempre tiene que estar debida y legalmente justificado mediante facturas que tendrás que ir reclutando día a día y operación tras operación.

 

Gastos desgravables:

Gastos derivados del consumo o adquisición de material: papelería, material de oficina, tecnología ligada al desempeño profesional, instrumentos musicales y accesorios, partituras, libros, etc…)

-Cupón de autónomos: la cantidad que en ese tramo te haya tocado pagar.

Servicios profesionales: gestoría, asesoría, contabilidad, etc…

Dietas y manutención: hasta el 20% de 26,67€/día en caso de que estés trabajando y necesites alimentarte en bares o restaurantes fuera de casa. Si tienes obligación de pernoctar fuera de casa, esta cantidad asciende a 53,34€/día.

Suministros e impuestos sobre viviendo o locales (siempre y cuando puedas demostrar que trabajas desde casa y tengas parte de tu vivienda/local destinada legalmente al desempeño profesional mediante un arrendamiento específico): telefonía, agua, electricidad y gas.

-Transporte (gasolina y mantenimiento del vehículo y otros gastos de transporte): en teoría, puedes desgravarte una parte de los gastos asociados a tu vehículo particular, aunque está es muy pequeña. Este gasto crea mucha controversia en las declaraciones trimestrales, así que mejor consúltalo con tu gestor y que él te indique correctamente como sería en tu caso personal.

-Vestuario: uniformes y aquellas otras prendas destinadas, específicamente, a conciertos.

Formación: matrículas de cursos de todo tipo de estudios y formación que esté ligados a nuestro desarrollo profesional. (Siempre con facturas oficiales del órgano organizador por delante)

-Otros gastos: intereses de préstamos bancarios y mantenimiento de cuentas, seguros de instrumentos, seguros médicos, mutualidades, suscripciones a revistas profesionales, gastos derivados de páginas web o redes sociales profesionales, envíos de mensajería, etc…

 

Aunque esta exposición dista mucho de ser una información profesional y 100% exacta, sí nos sirve para hacernos una idea aproximada de cómo funciona esto de ser autónomo en el mundo de la música.

Hagamos un cálculo aproximado de que este trimestre nos hemos gastamos unos 1200€ entre todos los gastos deducibles. De esa cantidad, el 20% estaría directamente desgravado, es decir, 240€, por lo que tendríamos que pagar 960€ de impuestos sobre el beneficio en concepto de IRPF. Además, existen otra sería de desgravaciones y bonificaciones directas sobre la declaración que, dependiendo de la naturaleza de los servicios profesionales de desempeñemos, también nos ahorrarán unos euros. Como todo esto depende de cada caso en concreto, no lo vamos incluir en la siguiente cuenta, pero, en la mayoría de los casos, nos dejará un poco más de líquido en nuestro bolsillo.

Pongámosle que, por ejemplo, hemos ingresado 6000€ durante el anterior trimestre. Así, nuestros 6000€ se han visto reducidos a 5040€ tras abonar el IRPF sobre el beneficio correspondiente.

 

¿Cuánto IRPF hemos pagado durante este trimestre?

IRPF sobre la renta: para que nosotros hayamos ingresado 6000€ durante el último trimestre, significaría que ya nos han retenido el 7% (tomamos el valor con bonificación de los tres primeros años para el ejemplo) sobre las propias facturas, por lo que ya habríamos aportado 452€ a las arcas públicas.

IRPF sobre el beneficio: según las cuentas anteriores, y descontando lo que ya nos hemos deducido/desgravado, vamos a tener que pagar otros 960€.

452€ + 960€= 1112€ de IRFP pagado durante el trimestre entre los dos tipos.

Dependiendo de nuestra situación personal, del total de ingresos obtenidos durante el año y de otras variables que afectan a la Declaración de la Renta, es probable que nos devuelvan parte de esta cantidad pagada. De todas formas, si pagas mucho IRPF y no te devuelven nada, es, por lo general, un síntoma de buena salud y prosperidad económica, pues cuanto mayor sea tu beneficio anual, mayor es el porcentaje de renta que debes aportar. A esto se le llama estado del bienestar.

 

¿Y EL FAMOSO IVA? EL IVA VA POR LIBRE…

Muchas de los servicios profesionales que realices estarán sujetos al cobro del IVA. Por ejemplo, si cobras 200€ brutos como intérprete por realizar un concierto, deberás cobrar el IVA al receptor de dicha factura, es decir, el 21% más (42€).

Esos 42€ no te pertenecen, simplemente eres un vehículo entre el pagador y la Administración, ya que, al finalizar el trimestre, tendrás que declararlos y devolverlos. Eso es así, pero no acaba aquí.

Tú, como autónomo, también soportarás y pagarás IVA en muchos de los productos o servicios a lo largo de tu andadura profesional, por lo que parte de ese IVA que pagas, quedarás exento de devolverlo. Así, supongamos, que si reclutas, por ejemplo, 400€ de IVA para Hacienda a lo largo del trimestre, tendrás que devolver parte de esa cantidad, pero no toda, por ejemplo y dependiendo de tus gastos e inversiones, 250€.

El IVA, como consumidores que somos todos, siempre lo pagamos, la diferencia es que si eres autónomo, se te devuelve la totalidad o parte de ese impuesto. De tal forma, a esos 5040€ de beneficio que hemos obtenido durante el trimestre hay que sumarle esos 150€ de IVA que Hacienda te deja que te quedes por haber generado actividad económica, gasto que, si no fueras autónomo, no podías haber amortizado en ningún caso. Es decir, nuestros 5040€ se han convertido, finalmente, en 5190€ para todo el trimestre. Sea como fuere, tus facturas emitidas y recibidas hablarán por ti y tu gestor las interpretará debida y exactamente.

 

OTRAS PREGUNTAS QUE YO ME HICE ANTES DE HACERME AUTÓNOMO

¿Puedo compaginar ser autónomo con estar dado de alta en la Seguridad Social?

Sí, puedes compaginar el ser trabajador autónomo con estar dado de alta regular o temporalmente en algún otro trabajo o puesto. El único problema de esto es el pluriempleo y cómo Hacienda suele castigarlo. Dentro de unos márgenes razonables de ingresos no creo que tengas problemas, pero sí tus beneficios globales empiezan a ser un poco más altos de 20.000€/año puede que te lleves un disgusto. Todo depende de la cantidad de ingresos que hayas tenido y la cantidad de IRPF que hayas contribuido por esa cantidad.

 

¿Qué pasa con el paro?

Cuando yo fui a darme de alta como autónomo, tenía derecho a unos cuantos meses de paro. En este momento puedes decidir entre dos opciones:

-Congelarlo: no lo cobras pero lo mantienes retenido por si en alguna ocasión dejas de ser autónomo y deseas/necesitas cobrarlo (creo que lo puedes congelar hasta 5 años).

Capitalizarlo: en el INEM, te calculan la cuantía total del paro al que tendrías derecho y puedes solicitar que te lo ingresen en una sola vez para realizar alguna inversión (justificada) derivada de tu nueva actividad como autónomo, montar una empresa, adquirir parte de un negocio o, por otro lado, puedes solicitar no pagar el cupón de autónomos y que te lo vayan descontando de esa cuantía hasta que se te agote. Esta opción tiene bastante letra pequeña, como, por ejemplo, que si cesas tu actividad como autónomo antes de (creo) 5 años, tienes que devolver parte o la totalidad del dinero percibido en este concepto. Informaros bien en las oficinas de INEM.

Es muy importante saber y asumir que el ser autónomo no da derecho a paro si cesas la actividad y, a no ser que lo tengas congelado de cotizaciones y contratos anteriores como en mi caso, cuando dejes de pagar el cupón de autónomos, no tendrás ningún ingreso por desempleo (tampoco has cotizado en este concepto específicamente durante este periodo).

Teóricamente, si existe un paro para autónomos, pero las condiciones son muy rígidas y específicas, así que mejor hacerse a la idea de que no existe y si, por lo que sea, puedes percibirlo, bienvenido sea.

QUIZÁ TE INTERESE: https://infoautonomos.eleconomista.es/seguridad-social/paro-de-autonomos/ 

El verdadero éxito y objetivo es no pensar en el desempleo, sino moverse, crear, trabajar y construir sin parar para no cesar nunca en tu actividad profesional.

 

Ahora que voy a ser más barato y flexible de contratar, ¿cómo me puedo beneficiar yo de ello?

Cuando realizas un servicio o trabajo como autónomo, pasas a ser un auténtico chollo para algunas empresas, instituciones u organizaciones por el principal hecho de que, al contar contigo, no tendrán la necesidad de pagar la cotización a la Seguridad Social por el desempeño de tu labor sin caer en la ilegalidad.

Como mucha gente desconoce esta información, voy a poner un ejemplo real: un profesor de una escuela de música. Para que un profesor perciba 300€/mes brutos, una organización tiene un coste de 396,3€/mes (lo que se conoce como coste de empresa), es decir, 96,3€ se irían en S. S. y otros impuestos.

Puesto que es obvio el beneficio que el contratante de un autónomo tendría, lo que se puede hacer es renegociar tus condiciones y encontrar un punto intermedio, como intentar percibir algo más de la cantidad bruta. Si, siguiendo en este ejemplo, facturases 350€/mes como autónomo por ese servicio, puedes percibir un incremento con el que afrontar tus gastos como autónomo y, aun así, la organización se ahorraría otros 50€ al mes.

Este mismo ejemplo se podría extrapolar a otros servicios en los que se tenga la potestad de negociar o pactar las condiciones. Recordemos que, siempre que sea necesario, podemos ser dados de alta en la S. S.

 

¿Me puedo dar de baja por enfermedad?

Sí, no funciona exactamente igual que cuando estás contratado, pero algo hay. Aunque recibas alguna cantidad por baja, deberás seguir pagando el cupón de autónomos.

Aquí te lo explican mejor que yo. https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/01/23/autonomos/1516693139_509674.html

De todas formas, los autónomos somos famosos por no enfermar, y en el momento que empiezas a pagar el cupón de autónomos tu salud, fortaleza física y sistema inmunológico se refuerza al instante.

En las últimas horas, ha caído en mis manos esta noticia. Puede que, en este sentido, mejoren nuestras condiciones en los próximos meses, pero, de momento, no se puede cantar victoria.

https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2018/11/14/5bec3c35ca4741e2158b4623.html

 

PROS, CONTRAS Y OTRAS REFLEXIONES SOBRE MI 1er AÑO COMO MÚSICO AUTÓNOMO

Dado mi perfil multidisciplinar como músico, he estado siempre bastante ocupado en bastantes y diversos trabajos y proyectos; unos más estables y otros meramente eventuales. Llegó un momento que requise mayor flexibilidad laboral y en muchos de los servicios que llevo a cabo en la actualidad necesité, sí o sí, hacerme autónomo.

 

Hoy en día, mi actividad profesional se basa en:

-Dirección educativa de dos escuelas de música (actividad regular)

-Dirección artística y musical de una banda de música (actividad regular)

-20h/semana de docencia de viento-metal, lenguaje musical y agrupaciones didácticas (actividad regular)

-Conciertos sinfónicos como tubista en orquestas y bandas sinfónicas (actividad semi-regular)

-Talleres pedagógicos con instrumentos de plástico en centros educativos (unos 3-4 al mes)

-Blogger en www.musicthinkshout.com

-Servicios de asesoría y consultoría profesional en el sector

-Otras colaboraciones y servicios profesionales en el sector de la música.

 

Además de todo ello, estoy trabajando en sacar a delante dos grandes proyectos; uno verá la luz muy pronto y otro mucho más adelante, pero no puedo dejar de pensar en él.

Como podréis comprobar, es una actividad muy intensa y variada. Sin duda, yo puedo llevar a cabo todo esto gracias a ser autónomo, ya que, de lo contrario, algunas de las actividades no las podría compaginar.

 

PROS DE SER UN MÚSICO AUTÓNOMO

Para mí, ser autónomo es una ventaja, por lo que empezaré enumerando cuáles y por qué son los pros de ser un músico autónomo.

  • FLEXIBILIDAD LABORAL GARANTIZADA

El famoso dicho de “ser tu propio jefe” es cierto y falso a la vez, ya que en muchos de los trabajos o servicios en los que te embarques puede que no tengas a nadie por encima y seas tú el que decide qué, cómo, dónde y por qué, o, contrariamente, puede que trabajes directamente bajo las directrices o coordinación de otra persona. Lo que no se puede negar, es que tienes flexibilidad laboral totalmente garantizada, pudiéndote involucrar legalmente en todos los proyectos en los que tu tiempo, salud y disposición personal te permitan.

Cuidado, construir cosas y divertirte haciéndolo es altamente contagioso, no descuides tus otros no laborales apartados de la vida. Ser autónomo permite no tener límites ni fronteras en lo que al trabajo respecta. Para algunos, eso puede suponer incertidumbre y estrés, en cambio, para mí, es una auténtica oportunidad e incentivo (y tengo donde contrastar porque ya he trabajado en la Administración Pública y como contratado fijo).

  • AMORTIZACIÓN DE INVERSIONES ACADÉMICAS Y PROFESIONALES

Si estás leyendo esto, es porque eres músico, tienes a un músico muy cerca en tu vida o porque me conoces personalmente. Cualquiera de las tres opciones es válida para saber y ser consciente de lo que económicamente cuesta ser músico y las inversiones que hemos y tenemos que hacer continuamente para seguir siéndolo: instrumentos, mantenimiento y reparaciones, partituras, accesorios, seguros, desplazamientos continuos, formación permanente y otro largo etcétera que, depende del instrumento/s que toques y de tu actividad, puede llegar a sumar una cantidad muy elevada a lo largo del año.

Siendo autónomo, podrás amortizar todas estas inversiones en la tu declaración trimestral del IRPF y del IVA (como ya hemos detallado más arriba). De lo contrario, simplemente pagarás y no obtendrás una compensación más allá de la natural.

  • MAYOR ATRACTIVO PARA EMPRESAS, ORGANIZACIONES E INSTITUCIONES

Al trabajar en el régimen de autónomos, te conviertes en un perfil de trabajador y prestador de servicios más atractivo y flexible de cara a todo aquél que necesite un profesional como tú de forma fija o eventual. Anteriormente, ya he comentado cómo una empresa u organización se puede beneficiar económicamente al contar con un autónomo en cuanto a seguros sociales y compensaciones se entiende.

Si eres un buen profesional, y en igualdad de condiciones con otros competidores del sector, puede que acaben decantándose por ti y tu flexible y ahorrativo perfil contractual.

  • BUENAS BONIFICACIONES, DESCUENTOS Y FACILIDADES AL INICIO

Empezar a cotizar como autónomo es muy asequible en los comienzos. Los primeros doces meses son prácticamente regalados con la reducción del cupón a 50€/mes (cuando yo empecé solo la llegué a disfrutar durante 6 meses, ahora ya pago el 80% de la tasa completa). Acordémonos también de la reducción antes mencionada del IRPF sobre la renta al 7% y otras bonificaciones que podrás estudiar con tu gestor dependiendo de tu situación personal.

Mi consejo es que, si te lo estás pensando y crees que tu perfil y actividad profesional puede encajar en este régimen, lo hagas. Hay suficientes incentivos para, al menos, probarlo y ver cómo te encuentras en él durante una temporada.

  • COTIZAS TODOS LOS DÍAS

En el sector en el que yo me desenvuelvo (ver arriba), es común no tener contratos fijos y mediante los que cotices de forma íntegra y continuada, sino que tu actividad  se computa por jornadas de trabajo. El resultado es que, a lo largo del mes o año, puede que hayas cotizado 15 o 20 días (y por no hablar de los meses de verano que a veces la cantidad se puede reducir a 5 o 10).

Siendo autónomo y pagando el cupón mensual correspondiente, cotizarás por meses y años completos. Puede que sea la solución para que algún día puedas llegar a jubilarte.

  • NUEVOS APRENDIZAJES Y COMPETENCIAS

La necesidad impera en lo que al aprendizaje se refiere. Si tu caso no es el de aquél que domina tareas y procedimientos administrativos, lenguaje técnico-burocrático, competencias de gestión, así como otras aptitudes de emprendimiento, lo adquirirás en breve. Eso, o te quedarás por el camino pronto.

 

 CONTRAS DE SER UN MÚSICO AUTÓNOMO

  • NECESITAS ACTIVIDAD ECONÓMICA CONTINUADA.

Tus ingresos variarán dependiendo del precio y volumen de tu facturación, pero algunos de los gastos que conlleva el ser autónomo (recordemos los dos tipos de gastos) los tendrás que asumir a pesar de que tu trimestre no haya ido tan bien como esperabas.

Yo he llegado a la conclusión de que, una vez que eres autónomo, no puedes pensar en “cuánto gano al mes”, sino que hay que pensar por trimestres o, incluso, por años completos. Al fin y al cabo, lo de calcular las ganancias mensuales es algo puramente cultural, ya que, en otros países, lo piensan en semanas, quincenas o, como yo personalmente hago, años.

  • INVIERTE O PAGA

Como ya se ha especificado en los “pros”, ser autónomo es sinónimo de no tener pereza en invertir continuamente en formación, servicios y adquisición de nuevos materiales, si no, puede que no llegue a ser del todo rentable, ya que los impuestos que puedes llegar a pagar por tus beneficios pueden elevarse bastante.

Si no atraviesas una etapa en tu vida de formación e inversión en tu carrera profesional, haz bien números porque puede que no te salga tan bien como te imaginas esto de ser freelance.

  • NO TE DA DERECHO PARO Y… ¡CUIDA TU SALUD!

A pesar de que, en teoría, cotizar como autónomo si te da derecho a la prestación por desempleo, es mejor hacerse a la idea de que esto no es así. Los requisitos y cláusulas para percibirlo son muy acotadas y, en el caso de que si lo consigas, la cantidad, en mi opinión, no es suficiente para vivir con dignidad.

También, hay bajas por enfermedad o incapacidad, pero mejor no te pongas malo, no digo más. No esperes tener las ventajas que otro tipo de trabajadores disfrutan en otros regímenes. Ahora, mi salud es de un auténtico titán, nunca enfermo (sarcasmo modo on)

  • HAY QUE FACTURAR

Por cada servicio que realizas o al vencimiento del mes, debes emitir una factura al pagador. Y así ininterrumpidamente. Puedes pactar con tu gestor que emita por ti las facturas, pero yo prefiero aprender y controlarlo personalmente.

Otro rollo del “tema facturas”, es que hay que estar pendiente de cuáles están cobradas y cuáles no. No suele haber problemas, pero la contabilidad personal es más compleja que para cualquier otro mundano no autónomo.

  • HAY QUE HACER LAS DECLARACIONES TRIMESTRALES

Cada tres meses, deberás pasar por caja y declarar todas tus facturas emitidas. Con ayuda de tu gestor, y sin excepciones, hay que hacer balance de todo el trimestre y abonar la cantidad resultante al fisco. Esta cantidad puede ser negativa (es decir, que no tengas que pagar), pero esto significaría que no has logrado facturar mucho o que tus costes han superado a tus ingresos (mal plan).

Tu gestor te facilitará un modelo de factura con el que empezar a operar, no obstante, por internet podrás encontrar miles de ejemplos y tutoriales de cómo realizar el proceso de emitir una factura.

 

VALORACIÓN GENERAL Y EXPERIENCIA PERSONAL

Si has llegado hasta aquí leyendo, es que, por uno u otro motivo, esta temática te interesaba personalmente. También, habrás percibido a lo largo de todas estas líneas que mi valoración general sobre mi primer año como autónomo en el mundo de la música en España es, en general, positiva. Es obvio que esto es así ya que este modelo se adapta a la perfección a mi diversa e intensa actividad profesional y académica en la actualidad.

Si este modelo se adapta o no a tu actividad y necesidades es algo que solo cada uno puede valorar, aunque siempre puede venir bien que una opinión o influencia ajena nos ayude a decantarnos.

Mi postura es que, si dudas, lo pruebes e intenta involucrarte en esas ideas y lanzar aquellos proyectos que siempre has tenido en mente. Contempla las nuevas oportunidades que este régimen te podría brindar y no tengas pereza en renegociar las condiciones de aquellos sitios donde regularmente trabajas o colaboras en calidad de contratado (escuelas, empresas, orquestas, etcétera).

Somos músicos, o lo que es sinónimo de dedicarte a una de las profesiones más versátiles, flexibles y con mayores posibilidades, movilidad y perspectivas que existen. Para algunos, eso un lastre, para otros, una grandísima oportunidad y bendición. Esto, es algo que, aquellos que me conocen personalmente, ya habrán escuchado de mi boca en numerosas ocasiones, y ejemplo de ello dan las decisiones que he ido tomando en mi pasado inmediato así como en mi día a día.

Aunque a mí me ha hecho de valorar y reflexionar sobre mi primer año en estas andadas, la principal finalidad de redactar este amplio artículo ha sido llegar a todas esos músicos que, bien dudan en hacerse autónomos (que sé que son muchos), o bien estaban profundamente desinformados al respecto. Otro valor añadido ha sido poder volver a darse cuenta del porqué algún día decidimos estudiar y dedicarnos a la música y lo que significa dedicarse a ello más allá de las inercias culturales y tendencias laborales del sector.

Si estos párrafos te han ayudado y te han podido aportar algo, sería de gran valor para mí que me lo hicieras saber a través de algunas de las redes sociales que frecuento. Asimismo, si crees que puedo haberme dejado alguna duda sin aclarar u otra cuestión que te haya surgido por el camino, y creas que te puedo ayudar a resolverla, házmela llegar e intentaré actualizar este artículo o responderte a la mayor brevedad posible.

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

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LA DÉCADA ESPAÑOLA DE LOS SUPERHÉROES MUSICALES

Jóvenes instrumentistas ocupando muchas de las vacantes orquestales más cotizadas de todo el mundo, habituales maestros de escuela e institutos con la experiencia y formación musical que, décadas atrás, las instituciones educativas sólo hubiere soñado, profesores de conservatorio y escuelas de música no regladas que cubren las paredes de sus habitaciones con diversos títulos superiores y de máster, acumulando centenares de horas perfeccionamiento en múltiples disciplinas musicales, algunos, incluso, se doctoran.

Hábiles músicos que, tras su paso por algunas de las mejores orquestas jóvenes, conservatorios y academias del mundo, pasan a ocupar  vacantes en bandas militares o a practicar la docencia en organizaciones no lucrativas donde, a veces, no disfrutan ni de un contrato de trabajo.

Décadas atrás, profesionales del mismo nivel, o incluso menor, conseguían puestos de trabajo casi utópicos para los que luchan por hacerse un hueco en el actual mundo laboral y tales como, por ejemplo, aprobar unas oposiciones de profesor de enseñanzas profesionales o de intérprete de bandas municipales u orquestas sinfónicas con poco más de 20 años, algo que, años atrás, si fue más común.

Promociones enteras de titulados superiores que se ven obligados, por la propia naturaleza y exigencia de la actualidad del sector, a seguir invirtiendo sus recursos, y los de sus familias, en formación, desplazándose a otros países, tanto dentro como fuera de Europa, en busca de la oferta universitaria, de grado y posgrado, que España, nuestro propio país, aún no ha sido  capaz de satisfacer por completo en lo que al sector de las artes escénicas y música concierne.

Sea como fuere, la gran descompensación que se ha producido en nuestro sector entre oferta y demanda, provocando un embudo en el acceso a determinados y muy solicitados puestos de trabajo, el gran apoyo económico y familiar que han disfrutado muchos de los estudiantes de música de esta generación, permitiéndoles invertir tiempo y recursos en viajes y formación, y alentado por la propia mentalidad y personalidad, abierta y flexible ante los cambios que caracteriza al grueso de los jóvenes de nuestros días, ha provocado que nos veamos inmersos en una crisis académica y profesional, donde el precio a pagar para alcanzar las metas propuestas está siendo muy caro.

CRISIS: ¿TRAGEDIA U OPORTUNIDAD?

A priori, la palabra “crisis” no suena nada bien, pues hace referencia a una situación difícil e incómoda. No obstante, las crisis vienen marcadas por cambios, cambios que, según la capacidad y plasticidad de las personas (o las cosas) para adaptarse a lo nuevo, pueden provocar que se salga reforzado (o totalmente hundido) de esta época coyuntural que a muchos nos ha tocado vivir.

Este periodo, que no ha dibujado unas cifras y contexto muy diferente al de otros sectores ni al de la propia economía global, nos está dejando cambios tangibles que ya han calado en los currículums, mentalidad, personalidad y en el proceso estratégico de toma de decisiones de músicos de todas las disciplinas.

La amplísima oferta de formación académica que posee actualmente nuestro sistema educativo en España, integrada por centenares de conservatorios profesionales y más de 20 de enseñanza superior, ha lanzado al mercado laboral, y sobre todo en la última década, a miles de alumnos egresados. De todos ellos, sólo un pequeño porcentaje está consiguiendo (y conseguirá) alcanzar aquellas tan ambiciosas metas con las que muchos soñaban al inicio de sus andaduras.

La “crisis” que hemos o estamos atravesando ha provocado que se haya alcanzado un altísimo grado de especialización y diversificación profesional. La ambición ha calado, a veces por iniciativa propia y en otros casos por pura necesidad,  en las perspectivas profesionales de todos los que intentan desenvolverse en este “mundillo”.

“Claros y oscuros” puede que sea la expresión que más nos ayude a entender el fenómeno de “la década de los superhéroes musicales” aunque, de todas formas, cada involucrado, respecto a sus experiencias, percepciones y el análisis más conveniente que a cada uno le interese realizar, construirá una propia opinión al respecto, tal y como yo mismo he hecho y así transmito.

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SUPERHÉROES A CUALQUIER PRECIO

Exceptuando casos aislados, el precio final ha subido, es decir, la cantidad de recursos y esfuerzos empleados para conseguir un fin concreto se ha visto incrementada respecto a generaciones anteriores y, como ya he mencionado antes, no es algo exclusivo que esté ocurriendo en la música, sino en cualquier sector académico y laboral.

Después de la carrera, otra carrera, máster, doctorado, idiomas, jóvenes orquestas,  y otro largo sinfín de formación y experiencias personales y profesionales que, según esperas, te podrán acercar algún día a alcanzar esos sueños que muchos persiguen. Mientras, lo único que está claro es que, en todas las ramas profesionales de la música, podemos encontrar auténticos superhéroes, es decir, gente muy formada, especializada y experimentada que está dispuesta a hacer y moverse donde sea necesario para llevar a cabo la labor que tanto esfuerzo y recursos le ha costado materializar.

Consecuentemente, los que ofertan endurecen y amplían los filtros de acceso y, quitando esas ocasiones en las que se practica el “enchufismo” y la “dedocracia” no merecida a base de trabajo y méritos, el nivel de todos los subcampos profesionales de la música se ha visto incrementado.  Con esto, no quiero decir que “los de antes” fuesen peores y “los de ahora” mejores, ni mucho menos, pero lo que no se puede negar es que ahora hay muchos más entre los que elegir para un puesto, habiendo dejando en las manos de la propia competitividad entre aspirantes el natural aumento de nivel y requisitos previos.

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RENACIMIENTO PROFESIONAL: LA DIVERSIFICACIÓN

En los últimos años, unas de las necesidades por las que nos hemos visto fuertemente influidos ha sido la de diversificación profesional. Bien por inquietud propia o bien por aumentar y ampliar estratégicamente las competencias que te lleven a conseguir ese empleo dentro del mundo de la música que siempre soñaste, muchos han explorado y coqueteado con otras disciplinas de las cuales antes sólo conocían el nombre.

Un simple libro, asignatura optativa, conferencia, vídeo, curso o inquietud tras la visualización de una oferta de trabajo ha hecho que algunos redescubran sus pasiones, aquellas disciplinas donde no te importaría profundizar e invertir. Pedagogía, gestión y producción, sonología, musicoterapia, luthería, dirección, composición, investigación, redes sociales, emprendimiento empresarial u otros formatos de interpretación menos tradicionales son algunas de las áreas, entre otras, donde algunos han visto renacer y bifurcar sus pasiones y perspectivas profesionales.

Un gran número, tras haber diversificado y ampliado sus conocimientos y habilidades más allá de lo estrictamente interpretativo, han reconfigurado su visión y entendimiento de la música como empleo y disciplina artística y social, no habiendo dejado necesariamente de lado por ello sus carreras como instrumentistas.

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ALTA ESPECIALIZACIÓN

Actualmente, a parte de los que se decantan por la diversificación como estrategia competitiva, inquietud de desarrollo personal u otros motivos, existe otro colectivo de superhéroes musicales; los altamente especializados.

En contraste de los que optan por aumentar sus competencias y crean sinergias con uno mismo, están aquellos que apuestan por adentrarse en sus pasiones hasta lo más profundo. Instrumentistas, directores,  compositores y otro largo etcétera de trabajos artísticos que, prácticamente, funden su vida personal con la profesional, convirtiéndose en auténticos expertos y referentes de su materia.

Viajan, hablan diferentes idiomas, se forman (y forman) durante todo el año concurriendo a cursos, festivales, conferencias y concursos por todo el mundo, invierten todos los recursos que poseen (tiempo y dinero) en perseguir sus sueños, además de sacrificar, en la práctica totalidad de los casos, la cercanía a sus familias y posibles parejas.

El precio de la especialización de élite es alto, tanto en lo concerniente al coste económico como al personal y emocional, pero cada vez hay más gente dispuesta a pagarlo, y no sólo en la música, ya que es algo extrapolable a otros campos profesionales, sobre todo en aquellos más susceptibles de cultivar y cosechar la famosa “marca personal” (algo para lo que muchos dedican sus vidas y ni siquiera conocen su existencia).

“El que la sigue, la consigue”, un dicho popular que se convierte en el status quo de este perfil de superhéroes que, día tras día, se levantan con el principal propósito de transformar su sueño en su medio de vida. Muchos, por suerte y como aliciente para la esperanza de otros que vienen pisando fuerte de promociones posteriores, lo consiguen.

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LA INFLUENCIA DE LOS SUPERHÉROES EN EL SECTOR

Para sorpresa de gran parte de los ajenos a este mundo, los músicos debidamente formados no se mueren de hambre, es más y respeto a mi experiencia y entorno, la gran parte de ellos consigue tempranamente un puesto (o “puestillo”) de trabajo  o involucrarse en cualquier tipo de proyecto musical que les reporte una remuneración, pero la masiva competencia y la energía que surge para alcanzar las metas propuestas, además de la propia exigencia de continua evolución que cualquier disciplina musical presenta, provoca que los jóvenes músicos sintamos ambición y necesidad, a partes iguales, por seguir desarrollando nuestras carreras; la historia del no conformarse.

El impresionante incremento de un número de demandantes muy formados ha provocado que los empleadores puedan exigir más requisitos y nivel. Asimismo, también hemos sido testigos de cómo bases de oposiciones y de otros procesos de selección han endurecido los baremos y sus puntuaciones, aun así, siempre hay uno o varios individuos que revientan con su palmarés las esperanzas de los que intentan hacerse un hueco dentro del empleo público.

Más allá de lo obvio, es decir, que la accesibilidad a los empleos más demandados se ha visto mermada, existen, y en muchos contextos ya disfrutan, efectos muy positivos en todo este fenómeno que intento analizar, como, principalmente, que todos los puestos de trabajo se están cubriendo por gente altamente formada y competente en sus especialidades, además, la calidad y profesionalidad está calando en subsectores como el de las escuelas y bandas de música, fuente cultural de la música en España por antonomasia que, poco a poco, se está convirtiendo en un valioso motor de empleabilidad para los miles de graduados que el sistema de educación superior musical produce anualmente.

Instrumentistas que, tras sentarse en las sillas de las mejores y más prestigiosas jóvenes orquestas de Europa, pasan a ocupar vacantes en instituciones y agrupaciones de menor nivel que, generaciones anteriores con el mismo perfil, no tuvieron la necesidad de “rebajarse” profesionalmente y todo, básicamente, porque músicos de tal nivel eran fichados automáticamente por las orquestas sinfónicas y universidades con mayor autoridad.

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LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Por otro lado, están los que, ni con inversión, esfuerzo, ilusión ni suerte,  consiguen posicionarse en este tan gratificante como complejo sector.

Puede que estés haciéndolo todo lo bien que sepas; puede que te estés intentado dedicar al mundo de la especialización y no estés pagando todos los precios necesarios para ello (empezando por la propia movilidad, inversión y constancia), puede que apuestes por la diversificación, pero no estés enfocando debidamente tus nuevos perfiles acorde a tus capacidades y demandas, puede que, debido a una falta de auto-conocimiento, tus aspiraciones no estén equilibradas con aquello que puedes ofrecer, puede que no estés en el lugar correcto ni en el momento idóneo o, simplemente, puede que no estés teniendo suerte (algo subjetivo y para muchos no existente).

El camino que se ha de recorrer hasta llegar a vivir de la música está lleno de buenos e inolvidables momentos, eso es innegable, un camino que te brinda la oportunidad de conocer mundo, descubrir personas increíbles, experimentar los beneficios de la cultura, sensibilizarte y aprender e interiorizar un sinfín de valores que te harán de desarrollarte hasta límites que, lejos de la música, quizás no hubieras alcanzado jamás.

Sigue intentándolo, no te frustres, pero si decides tirar la toalla y dedicarte a otra cosa, no te lo tomes como un fracaso, pues no materializar los sueños es algo que ocurre en todas las ramas académicas y en todas las carreras profesionales, artísticas o no. Haber dedicado parte de la vida a la música, aunque no acabes viviendo de ella íntegramente (aunque siempre te va a permitir tener una mínima fuente de ingresos) siempre dejará un poso en ti, en tu forma de ser, en tus aficiones, en tu forma de expresarte y en tu alma.

Hoy, tras años consumiendo y contemplando la extendida  y vírica cultura de los “ni-ni” y el “ninismo”, y aunque no seas consciente de ello, el mismísimo instante en el que decides compaginar el conservatorio con los estudios obligatorios, algo que sólo sabe aquél que lo ha experimentado o a tenido alguien involucrado desde muy cerca, ya te convierte en auténtico superhéroe de tu generación.

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MIRADA AL FUTURO: EL OTRO TIPO DE SUPERHÉROE

Hay que asumir que nos ha tocado vivir una época difícil o, cuanto menos, distinta a la que pudieron disfrutar generaciones anteriores, aunque por otro lado hemos tenido acceso a una mucho mayor oferta formativa y académica, y no sólo dentro de los propios conservatorios, sino también fuera de ellos.

Colateralmente, todo ello  también está haciendo que llegue la mayor profesionalidad y calidad a rincones que, años atrás, no se hubieran podido imaginar, calando en forma de una mayor democratización del acceso a la música y a la cultura.

Parte de esta crisis no es nuestra culpa, pero otra sí, y por dos motivos principales: el primero es que, si nuestro entorno cambia, e ignoramos dichos cambios, no podremos adaptarnos a ello y, consecuentemente, tendremos menos éxito en la consecución de nuestros objetivos, y segundo, si no estamos de acuerdo en cómo funcionan ciertas instituciones, mecanismos, metodologías o, llámalo “x”, y no tenemos capacidad de transformarlo de forma activa, con trabajo y resultados, sino sólo quejándonos sin, en muchos casos, una base argumental sólida, sí somos culpables.

El principal perfil del que, parcialmente, es culpable de su propia crisis suele ser aquél que está profundamente inmerso en la propia inercia de los estudios académicos de conservatorio; no sabe con exactitud lo que quiere, no paga los precios necesarios (antes mencionados) no alza la mirada para otear el horizonte profesional y lo que éste demanda, no explora sus inquietudes y se limita instruirse en lo que otros les marcan o, simplemente, está “de moda”.

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¿Sabremos canalizar la frustración de la no consecución de nuestros principales objetivos en energía que nos ayude a redescubrirnos como profesionales?

¿Aprenderemos a construir (y a enseñar) un nuevo contexto en el que aparezcan nuevos empleos y perfiles sin, necesariamente, caer en la fuerte estereotipación que ha sufrido nuestras salidas profesionales en décadas anteriores?

¿Saldremos todos los pertenecientes a “la década de los superhéroes musicales” hundidos o reforzados ante esta crisis? (Musical y global)

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EL SÍNDROME DEL MÚSICO IMPOSTOR

Hacía tiempo que tenía ganas de hablar en profundidad de un tema que descubrí, en verdad, por casualidad, y no es otro que de “el síndrome del impostor” y cómo éste nos afecta, o puede afectarnos, a los estudiantes y/o profesionales de la música.

En verdad, éste es un tema que se ubica en el ámbito del pensamiento; de cómo el entorno nos influye y afecta en nuestra forma de actuar, las herramientas personales que desarrollamos para valorar la información que filtramos desde el exterior, el trascendental proceso y fenómeno de la toma de decisiones, además de por qué y de qué manera nosotros decidimos alcanzar una meta(s) determinada, suponiendo que se tenga la suerte de tener una(s).

No obstante, también se encuentra muy conectado con el emprendedor, o ausencia del él, que llevamos dentro, pues este síndrome te aleja y te mantiene apartado de evolucionar en muchos aspectos; hace que te invadan las inseguridades, te hace víctima de las constantes auto-comparaciones, provoca que te ahogues en las inercias sociales y profesionales y perfuma con un poco (o bastante) miedo cualquier decisión o actitud que vaya a hacer que des un paso al frente, indistintamente de la dirección en la que se decida avanzar.

En primer lugar, y separado aún de lo estrictamente musical, desnudemos este “síndrome”.

 

¿QUÉ ES Y CÓMO SE MANIFIESTA EL “SÍNDROME DEL IMPOSTOR”?

Principalmente, es la sensación continua de que no se está lo suficientemente preparado para realizar alguna acción y/o asumir una responsabilidad o cargo. Es aquel sentimiento de que lo que haces, pretendes hacer, o lo que ofertas como profesional, no se encuentra a la altura real de lo que supuestamente debería de ser.

Éste, por las conclusiones a las que he llegado tras unas semanas de consumir y depurar bastante información al respecto, se puede manifestar en dos niveles distintos:

1- ANTES DE (ofrecer una información, producto, servicio o asumir un cargo*)

En este primer nivel, el síndrome del impostor te hará sentir que nunca estarás preparado para hacer algo que, realmente y en teoría,  si estás, ya que llevas formándote para ello años atrás; invirtiendo mucho tiempo, esfuerzo y recursos en el camino.

Llegados a este punto, es muy común estancarse. Estamos hablando de esa etapa formativa y académica que nunca acaba y donde uno no busca el mero hecho de evolucionar como profesional y satisfacer aquellas inquietudes que vayan surgiendo por el camino, sino auto-convencernos (y auto-convencer) de que estamos preparados para hacer algo, midiendo esa preparación en títulos, certificaciones y en el número de viajes que hacemos a la tienda de enmarcaciones.

Dicha sensación te absorbe y empuja hacia un vórtice actitudinal del que sólo se puede escapar de una única forma, tomando decisiones, asumiendo responsabilidades, arriesgándose y emprendiendo nuevas iniciativas, es decir, la famosa salida de la “zona de confort”.

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2- DESPUÉS DE  (*)

El segundo nivel se da en aquellas personas que, bien ya ofrecen sus servicios o productos a terceros, o bien desempeñan ciertos puestos en empresas, instituciones u otras organizaciones.

A pesar de ya haber dado el paso que los estancados en el nivel anterior no dieron, los que aquí están bajo los efectos del síndrome del impostor experimentarán, en mayor en menor medida, una continua sensación de estar defraudando a los de su entorno, sobre todo el profesional y el académico.

Dicha sensación fraudulenta, podrá surgir en el momento que se te pase por la cabeza que no estás lo suficientemente preparado/a para desempeñar alguna función o cargo, que el producto o servicio que ofreces y vendes no es tan bueno como intentas transmitir o que, en general, no sientes que puedas satisfacer las expectativas que recaen sobre ti.

Aquellos que se dejen vencer por las inseguridades, las malas comparaciones y dejen que sus pensamientos sean absorbidos por los síntomas antes mencionados, podrán dejar de ofrecer sus creaciones, dimitirán de sus cargos hacia otros de menor responsabilidad o, como mínimo, sufrirán un profundo estancamiento en sus carreras profesionales, puesto que éste impide que tu actitud evolucione.

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Curiosamente, es bastante frecuente encontrarse a grandes y exitosos profesionales bajo el fantasma del impostor, ya que al saber tanto, y de una forma tan profunda, sobre algo en concreto y rodearse normalmente de gente que también posee una gran experiencia sobre ese tema en común, creen que lo que saben, hacen u ofrecen no tiene, en verdad, el valor que otros le dan, sintiendo nuevamente esa sensación de ser un fraude.

Al normalizar y menospreciar todo lo que eres capaz de aportar mediante tus conocimientos, habilidades y experiencia, creerás que tu valor como profesional menguará, siendo todo fruto de nuestros propios pensamientos y del análisis e interpretación personal que hagamos de “la realidad”.

 

FACTORES EN COMÚN DEL PENSAMIENTO IMPOSTOR

-Es una actitud que se engendra desde el ámbito académico y profesional pero puede llegar a influirnos, en gran medida, en lo meramente personal.

-Es muy común que los impostores piensen que el éxito proviene de algo tan ambiguo como es la propia suerte, y no de una serie de esfuerzos, sacrificios y decisiones correcta y estratégicamente tomadas en una dirección concreta.

-Realizan comparaciones continuas con aquellos que están (o creen que están) por encima de ellod en cuento a conocimientos, destrezas, titulaciones, experiencia o posicionamiento profesional, en general, dentro de un sector.

-Suelen presentar un alto grado de exigencia personal. Ésta, de una forma controlada, es buena, ya que puede sacar lo mejor de nosotros, pero una incontrolada auto-exigencia puede provocar que nunca estemos satisfechos con nuestro trabajo, atentando gravemente contra nuestra auto-estima. Como no sé algo, no sé nada, o como no lo hago perfecto, no lo sé hacer (típico pensamiento impostor).

-Excesiva conciencia de humildad y/o mala interiorización del propio concepto. [LECTURA RECOMENDADA: LA HUMILDAD COMO VALOR TRANSVERSAL EN LA MÚSICA]

Miedo al fracaso y a cometer errores en público.  Vergüenza y coacción personal por el hecho y posibilidad de ser juzgados.

-Sensación de que sólo tiene valor aquello que cuesta mucho trabajo realizar, asumir o producir. Aquello que se lleva a cabo con “facilidad” y solvencia (normalmente aprendido a base de experiencia, formación y repetición), no merece ser valorado como algo que, desde nuestra intuición, si lo debería ser.

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EL SÍNDROME DEL MÚSICO IMPOSTOR.

El mundo de la música es altamente proclive a generar impostores en potencia: una alta competitividad y grado comparativo entre profesionales y estudiantes, los miedos e inseguridades presentes en la propia naturaleza de la interpretación artística y su dependencia de “el directo”, un mundo laboral muy pequeño en el que (casi) todos nos conocemos (física o digitalmente), presencia de fuertes e inflexibles estereotipos de éxito musical o, entre otros factores, el secuestro racional y emocional que hacemos de nosotros mismos persiguiendo ciertas metas de forma ineficiente.

 

De tal forma, existen cinco grandes apartados que, si te sientes identificado con alguno de ellos, puede que te estén arrastrando hacia el lado impostor.

1- Miedo a compartir tu trabajo, productos y éxitos académicos y profesionales.

Muchos músicos aún no se han dado cuenta que su empresa son ellos mismos, y que tienen que tener un bonito y ordenado escaparate, pero recuerda que lo que muestres en él siempre se tiene que corresponder en calidad con lo que hay dentro de la tienda, de lo contrario, sí que estarás defraudando de verdad a tu comunidad.

Asimismo, aún hay músicos que crean y no muestran masivamente en sus redes profesionales y sociales sus productos, o que cosechan un importante éxito y no lo comunican, siendo el intuido y mal interiorizado concepto de humildad el principal causante de ello.

Obviamente, todo emana del miedo a ser juzgado o de pensar que, como hay gente por encima de nosotros en cualquiera de las cosas en las que podamos a destacar, algo no pueda suponer una proeza, confundiendo el éxito personal con lo que podría suponer un caso de éxito para otras personas más avezadas y experimentadas profesionalmente que nosotros.

A menudo, directamente, a lo que se tiene miedo es a crear algo y a mostrárselo al mundo. Ten muy en cuenta que si te gustaría producir tus propios vídeos, componer nueva música, escribir un blog, llevar a cabo una idea de emprendimiento empresarial, compartir con tu comunidad un nuevo éxito o proeza, grabar un disco o abrir un canal de podcasting, entre otras iniciativas, y no lo haces, ya sabes lo que te ocurre, y es, básicamente, que eres una nueva víctima del síndrome del músico impostor.

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2- Fiebre académica

El mundo de la música académica, y sobre todo el de los conservatorios, es muy susceptible de dejarse llevar por la actual, interminable e insaciable, fiebre académica: cursos, clases de todo tipo, segundas o terceras carreras para completar la formación principal, másteres, asistencia a encuentros y eventos profesionales de todo tipo, etcétera.

Esta ambición por seguir aprendiendo y mejorando es inmejorable, lo que sí es mejorable y necesario es que llegue el día en el que decidas emprender y tomar iniciativas entorno aquello en lo que tanto te has formado.

Siempre va a haber algo que te quede por saber o dominar, y no es necesario tener un título o certificado de absolutamente todo para estar seguro de que realizarás algo satisfactoriamente. Como mejor se aprenden las cosas es experimentándolas y usando las técnicas, habilidades y conocimientos que hemos interiorizado durante nuestra formación.

Recuerda, ¿te formas por la propia ambición de aprender y desarrollarte, o te formas para auto-convencerte (y auto-convencer a los demás) de que estás preparado para desempeñar alguna función coleccionando certificaciones? De ser como en el segundo caso, demos de nuevo la bienvenida al pensamiento impostor.

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3- Comparaciones

Cierto es cuando se dice que las comparaciones son odiosas, y cuando hablamos de posibles víctimas del síndrome del impostor, aún más, ya que éstos siempre van a ir a compararse con aquellos que justifiquen su falta de iniciativas.

En el mundo de la música, todos nos conocemos, si no es personalmente, algo habremos oído hablar sobre ese alguien o habremos consumido algo de información en las redes sociales o internet al respecto.

Conocer quiénes son y qué hacen  las personas que están involucradas en nuestro mismo sector profesional no es, para nada, malo, lo perjudicial es usar toda esa información para hacer agravios comparativos contra nuestra propia persona.

Los músicos no impostores contextualizan toda esa información y lo que hacen es construir referencias, en cambio, los sí impostores se comparan con aquellos que, en teoría, están por encima dentro de un mismo sector o profesión. Las comparaciones o referencias son inevitables, y siempre va a haber alguien por encima de nosotros en formación, experiencia y prestigio profesional, pero eso no quita que tú no estés de sobra y altamente preparado para realizar la misma actividad que éstos.

En estos casos, el típico músico impostor, se esconde en este tipo de comparaciones  para no realizar pruebas, no acudir a audiciones, no concurrir a procesos de selección u oposiciones, a no difundir su música en la red o no compartir sus proezas.

Curiosamente, si os habéis dado cuenta, lo músicos que no se dedican profesionalmente a la misma, no tienen ningún problema en compartir y difundir sus creaciones, y es principalmente porque no tienen miedo a ser juzgados, ni a ser comparados ni criticados por lo que otros esperan de ellos, sólo disfrutan y hacen llegar a todos los posibles lo que han creado. ¿Tendremos mucho que aprender de cómo los músicos no profesionales gestionan, viven, aprenden y se sacrifican por la música?

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4- Inercias profesionales y estereotipos de éxito en la música.

La mayoría de los tradicionales perfiles profesionales que encontramos en el mundo de la música están sometidos a fuertes estereotipos. Frecuentemente, desde los primeros cursos de los estudios profesionales ya nos empiezan a imponer de una forma un poco enlatada a qué nos podremos dedicar en este sector y a cómo conseguirlo.

Tristemente, y más allá de lo que debería de ser, el abanico de posibilidades que se suele ofrecer no es, que se diga, demasiado amplio: orquestas, bandas, docencia y poco más. [LECTURA RECOMENDADA: MÚSICOS PROFESIONALES VS PROFESIONALIZARSE CON LA MÚSICA]

Por otro lado, a parte del empleo-estereotipo, existe cierta jerarquización en cuanto a qué trabajos están, más o menos, ligados con el éxito: directores de orquesta, solistas internacionales, músicos de ópera u orquesta sinfónica, profesores de prestigiosos conservatorios o academias, etcétera.

La gran parte de los que deciden emprender el camino hacia alguna de esas exitosas profesiones, lo hacen intentando seguir los pasos de otros que, o ya lo han conseguido, o están muy cerca de ello; concursos de solistas, jóvenes orquestas, “estratégicas” clases privadas con profesionales del sector o diversos estudios en el extranjero, por ejemplo.

La inercia podrá hacer que entremos en un círculo vicioso de metas predefinidas, mentalidad y comportamiento profesional, trayectoria académica e imitación de otras personas supuestamente exitosas. Todo lo que se salga de esos cánones, puede que esté fuera de nuestra zona de confort musical, ya que es más fácil y cómodo optar por aquello que sabemos que socialmente se nos premiará, además ya tenemos referencias y ejemplos de cómo llegar hasta ello.

Para nada os quiero transmitir con todo esto que el hecho de desear y querer optar a ciertos empleos tan bellos y gratificantes como los anteriormente mencionados sea algo perjudicial, ni mucho menos, pero sí lo es cuando uno mismo persigue alguno de estos estereotipos profesionales sin, en el fondo, desearlo.

En este apartado, el prototipo de músico impostor es aquél que se deja llevar por lo más normalizado y, a pesar de que anhela perseguir otras metas distintas a las  comunes y preestablecidas, no lo hace, siendo preso de las inseguridades como: creer que no se tiene capacidad y personalidad para innovar, no estar lo suficientemente preparado para perseguir sueños diferentes a los de la mayoría o pensar que, a pesar de tener evidencias de lo contrario, nunca llegarás a vivir y a ser respetado por hacer lo que realmente te apasiona, asumiendo con personalidad que, posiblemente, nunca llegarás a ser considerado alguien exitoso dentro de tu sector.

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5- Asumir nuevas y mayores responsabilidades:

El hecho de asumir nuevas responsabilidades es una de las ocasiones que más nos puede hacer de evolucionar y madurar, tanto en el plano profesional como en el personal.

Aquellos que lideran iniciativas de cambio y/o responsabilidad suelen ser premiados en sus entornos con mejores condiciones laborales, mayor respeto profesional y grandes beneficios en la propia autoestima. Además, cuando asumimos nuevos y mayores cometidos, la experiencia que cosechamos en la actividad realizada se verá sumada a nosotros de manera exponencial.

En nuestros entornos musicales, existen innumerables oportunidades para dar grandes pasos hacia delante en nuestras trayectorias profesionales: podemos proponer tocar un concierto solista en alguna de las agrupaciones donde toquemos regularmente, crear y/o proponer asumir un nuevo cargo en la empresa (orquesta, grupo musical, conservatorio, escuela, etcétera) donde trabajemos o podemos dejar de eludir esa responsabilidad que siempre hacemos recaer sobre otro.

Los casos anteriormente descritos supondrían lo completamente contrario a un pensamiento impostor, es decir, a tener iniciativas o asumir nuevos retos. Al otro lado de estas situaciones, se encuentran aquellos que, a pesar de barajar atractivas propuestas y disfrutar de un entorno muy favorable para crear y aprovechar oportunidades, se dejan absorber por el estatismo, los miedos y las inseguridades.

Obviamente, hay que seguir evolucionando, y una de las mejores formas de hacerlo es asumir nuevos retos. Si sientes que nunca te encuentras preparado para lo que te proponen, no te imaginas realizando otras tareas de mayor responsabilidad o tienes miedo de tener algo a tu cargo, probablemente no tengas un problema de formación, sino de actitud y estés sufriendo profundamente el famoso “síndrome del impostor”

 

La mayoría de los contenidos expuestos en estos cinco apartados, lo he enfocado hacia la fase “antes de”. Esto ha sido así porque considero mucho más importante y beneficioso, dentro del sector musical, el hecho de emprender y liderar iniciativas de cambio.

Los músicos han de ser personas dinámicas, creativas, abiertas y dispuestas a ofrecer mucho y de gran calidad, y todo ello comienza, como siempre, con un pensamiento y una nueva actitud.

Espero haber contribuido a que haya un poco menos de músico impostor en todos vosotros. Concluyendo, os dejo con un pequeño epílogo metafórico elaborado para la ocasión.

Para hacer una gran hoguera son necesarios dos elementos: material para quemar y una chispa que inicie el fuego. Podemos estar toda la vida acumulando madera, cartón y papel en cantidades infinitas para incinerar, pero sin una pequeña llama todo eso quedará amontonado sin llegar a culminar el principal objetivo: convertirse en llamas.

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

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4 IDEAS NO TRADICIONALES PARA EMPRENDER EN LA MÚSICA (PARTE 1)

A pesar de lo que popularmente se cree, existen multitud de opciones profesionales y de ideas dónde se pueden aplicar todos los conocimientos y habilidades cosechadas tras toda una vida de dedicación y estudio de la música.

Este no es el primer artículo que se escribe al respecto, ni mucho menos. Por ello, aquí les dejo una serie de enlaces donde pueden ver otros contenidos similares (12) pero, desde mi punto de vista, son algo tradicionales y, a día de hoy, muy desgastados; dar clases particulares de tu instrumento, crear un canal de youtube, tocar en la calle, crear un blog, etcétera.

Muchas de estas nuevas ideas son fruto de la reciente revolución tecnológica que hemos vivido desde hace pocos años atrás, otras, simplemente, han sido consecuencia de la diversificación, especialización y de las nuevas necesidades surgidas y creadas en el sector.

Es preciso especificar que puede que estas ideas no sean totalmente exclusivas, es decir, que haya gente que ya las esté realizando, pero eso no significa que ustedes no puedan emprender y llevarlas a cabo en sus especialidades o contextos, eso sí, dotándolas siempre de un toque personal.

Actualmente, también es muy común, útil e interesante buscar la transversalidad entre todo tipo de ciencias y disciplinas, donde, claro está, el amplio mundo de la música no se queda al margen, ya que tiene mucho que aportar.

La principal finalidad de esta serie de artículos sobre ideas de emprendimiento musical es, más allá de iluminar y resolver la vida a nadie (ojala), proporcionar distintas, frescas y no tradicionales ideas donde poder poner en práctica (directa o indirectamente) toda nuestra experiencia y formación en el sector de la música y ganar dinero o vivir de ello, claro está.

Muchas de ellas constituyen auténticas ideas de negocio que les permitirán, si trabajan duro, convertirlas en sus trabajos principales, otras, en cambio, les ayudarán a obtener algunos ingresos extras a parte de los que ya disponen. Por otro lado, les permitirá experimentar el mágico proceso del emprendimiento que tanto llega a hacer crecer a las personas.

Es muy importante que sepan que, para casi todas de ellas, tendrán que salir de su zona de confort profesional y personal, ya que deberán de asumir nuevas competencias, lo que conlleva nuevos retos profesionales, formación, estrategia y planificación del tiempo y del esfuerzo empleado.

En cada entrega, tendré la suerte de contar con uno o varios colaboradores que, desinteresadamente, nos ofrecerán sus propias ideas; bien algo que a ellos les funciona muy bien y nos lo quieren transmitir, o bien otras ideas que creen que puedan ser de interés para otros lectores.

Para empezar, les dejo las 4 primeras ideas de emprendimiento musical.

pacoLa nº 2 ha sido cedida por Paco Yañez, tubista y experto en marketing musical, a quién le estoy muy agradecido por su colaboración, interés, grandísima profesionalidad, cercanía y compromiso con el desarrollo y emprendimiento del sector en su recomendable blog. También pueden seguirle en Facebook y Twitter.

 

IDEA DE EMPRENDIMIENTO Nº1 (por Eduardo Sánchez-Escribano)

CREAR UN CANAL DE PODCASTING MUSICAL TEMÁTICO

Descripción:

¿Conoces el podcasting? En pocas palabras, es como hacer tu propio programa de radio pero con ciertas peculiaridades (más información AQUÍ). Es un medio muy asequible, tanto de producir como de consumir, es un medio útil y dinámico, brindando muchas opciones de creación de contenidos: música, entrevistas, actualidad, divulgación, etcétera.

Quizás, si son expertos en alguna disciplina, instrumento musical o, simplemente, les apetece crear su propio espacio donde crear una comunidad e interactuar con ella,  no lo duden y lancen su propio canal de podcast.

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Les ofreceré una idea concreta como modelo, y se trata de un canal de podcast donde un músico pueda subir sus propias versiones de diferentes interpretaciones para su instrumento. Además, de la propia grabación, se podrán confeccionar y adjuntar una serie de notas sobre dicha obra y su compositor, una crónica sobre sus principales dificultades técnicas y musicales, consejos para su estudio, así como testimonios y reflexiones de otros reputados profesionales sobre la misma.

Después de su edición y distribución, y a parte de alojarlas en distintos canales de podcasting, también se pueden adaptar a formato de vídeo y viralizarlas en otros medios sociales como YouTube, Facebook o Twitter.

Llevar a cabo la idea es, sobre todo, cuestión de ganas de trabajar y de confiar en que nuestra música, criterio y la calidad de aquello que queremos transmitir es digna de que otros gasten tiempo en consumirla y, muy importante, que aporte valor (algo muy parecido a lo que pasa con un blog).

Si se trabaja con calidad, entusiasmo y se es constante, el éxito llamará a la puerta, más allá de todo lo que podrán aprender y crecer como músicos en la creación de cada programa, les ayudará a darse a conocer como profesionales, posicionarse en las redes sociales, conseguir oportunidades laborales y participar en eventos y otras actividades del sector, en definitiva y como bien nos explica Paco Yañez (nuestro siguiente colaborador) en uno de los artículos de su blog; construir la marca personal, la huella de cada uno de nosotros.

SECCIÓN DE MARKETING DEL BLOG DE PACO YAÑEZ

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Monetización:

Les dejo un enlace de alguien que sabe mucho mejor que yo sobre cómo monetizar un canal de podcasting.

http://nacionpodcast.com/2016/06/06/nacion-podcaster-1-01-opciones-para-monetizar-tu-podcast/

http://www.chaujefe.com/como-monetizar-un-podcast/

¿Qué perfiles profesionales necesitamos para desarrollar esta idea?

A parte de hacer un buen curso sobre podcasting, se deberá cuidar al milímetro cada uno de los contenidos y secciones del programa (buenas entrevistas, calidad en las interpretaciones y grabaciones, verificar las fuentes y contrastar muy bien la información que se proporcione) y, por supuesto, también será muy necesario tener un amplio conocimiento y destrezas sobre community managment, es decir, sobre cómo difundir y gestionar nuestros podcast en los distintos medios y redes sociales.

CURSO DE PODCASTING GRATUITO (Por Joan Boluda)

¿Se les ocurre alguna idea para crear un canal de podcasting musical?

 

IDEA DE EMPRENDIMIENTO Nº2 (por Paco Yañez)

APP DE NOTAS AL PROGRAMA PARA EVENTOS

Descripción:

movilLa idea de negocio consiste en crear una APP en la que todo el contenido vinculado a un evento musical, esté disponible en una plataforma digital. Además, tendría cabida el programa del mismo y sus notas, datos sobre el evento, artistas y demás información relevante sobre el mismo.

Los beneficios por utilizar una plataforma de este tipo sería un ahorro considerable en la producción física de este material, mejora en el diseño del mismo y una experiencia de usuario memorable durante el transcurso de un concierto.

La app estaría orientada a organizaciones que desarrollan conciertos y espectáculos en vivo como actividad principal, éstas tendrían que crear su propio perfil e incorporar todo el contenido que consideren.

Monetización:

La monetización de la App sería mediante un pago mensual por usuario Premium, publicidad integrada en la app para cuentas freemium y la comercialización a terceros de los datos de los usuarios. Asimismo, también habría la posibilidad, en el caso de Eventos de Pago, que los fans pudiesen adquirir las entradas por la App, cobrando una comisión por la venta de éstas.

¿Qué perfiles profesionales necesitamos para desarrollar esta idea?

Respecto a las necesidades en términos de Recursos Humanos, se necesitaría un equipo de 3 promotores; un desarrollador informático, un diseñador gráfico y un profesional de la música, ya que el público objeto serían organizaciones en la que su actividad principal es la organización de conciertos. Parte de la formación que necesitaría el equipo, estaría vinculada a la Gestión Empresarial, Comercial y Marketing Digital.

*La idea original es de Paco Yáñez (Consultor y formador de Marketing Musical)

www.pacoyanez.com

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IDEA DE EMPRENDIMIENTO Nº3 (por Eduardo Sánchez-Escribano)

MANAGER DE BANDAS DE MÚSICA

Descripción:

En España existen miles y miles de bandas de música no profesionales que inundan todos los rincones de su geografía. Los integrantes de estas agrupaciones tienen un principal fin; hacer música y vivir experiencias juntos, y cuantas más y más variadas, mejor.

En la práctica totalidad de los casos, éstas no están regentadas por profesionales de la cultura y su gestión, limitando la búsqueda y organización de sitios dónde tocar (más o menos tradicionales) y llevar a cabo otras ideas y herramientas que puedan surgir en el buen desarrollo de estos contextos.

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La idea de negocio consiste en crear una agencia, o trabajar por cuenta propia como autónomo, de manager de bandas de música. Ésta se encargaría de buscar actuaciones, tanto nacionales como internacionales, facilitando la organización de las salidas, negociando unas buenas condiciones de contratación y buscando nuevas oportunidades y nichos donde desplegar los servicios musicales ofertados.

Además de los servicios ya mencionados, se podría ofertar un servicio de asesoramiento fiscal, patrocinios, información de convocatorias de ayudas culturales (públicas y privadas), ofrecimiento y consultoría de otras actividades afines a desarrollar para el buen (o mejor) funcionamiento de nuestros clientes, etcétera.

Monetización:

La monetización de esta idea sería cobrando una comisión (fija o porcentaje) por cada actuación concretada y/o gestionada. Además, se podría abonar una cuota anual o mensual por la pertenencia a nuestra agencia de gestión, asesoramiento y consultoría.

¿Qué perfiles profesionales necesitamos para desarrollar esta idea?

Además de una amplia experiencia en el sector y la cultura de las bandas de música, necesitaríamos profundos conocimientos sobre gestión cultural, relaciones públicas e institucionales, idiomas y un gran olfato para las oportunidades y para solventar los problemas y/o necesidades que existan en el mundo de las bandas de música

 

IDEA DE EMPRENDIMIENTO Nº4 (por Eduardo Sánchez-Escribano)

CREA EL AULA DE UN INSTRUMENTO O ESPECIALIDAD MUSICAL

Descripción:

Puede que tengan un gran dominio de un instrumento o especialidad musical, pero en los centros de formación musical que están a su alcance físico no se oferta el estudio de aquello para lo que estamos perfectamente preparados de enseñar. ¡Perfecto! Ahí hay una gran oportunidad.

Muchas escuelas de música no ofrecen algunas especialidades porque no son aparentemente atractivas para los alumnos (a veces clientes) potenciales, porque desconocen la importancia y valor que podría aportar a su centro, porque no tienen las suficientes herramientas para captar alumnado o, simplemente, porque no se les había ocurrido antes.

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Instrumentos como la tuba, el contrabajo, el fagot y la trompa suelen ser víctimas de ésta discriminación en forma de ausencia de oferta y demanda de alumnado. Por otro lado, también se pueden crear aulas de pedagogía, producción musical, composición, dirección, gestión de proyectos, musicoterapia y otro sinfín de especialidades musicales, habidas y por haber.

Si son profesionales de algunos de estos instrumentos o subdisciplinas de la música, sólo tienen que contactar con los correspondientes responsables de dirección y, teniendo muy en cuenta de si se trata de un centro público o privado, hacerles llegar y exponerles el proyecto de integración que hayamos elaborado específicamente para ellos.

Tendrán que esforzarse mucho en la captación y fidelización de alumnado; campañas en redes sociales, demostraciones instrumentales, talleres y conciertos didácticos en otros centros educativos y contextos, captación de fondos para la financiación de instrumentos de préstamo y, lo más importante, una vez que lleguen al aula no deben defraudarles como profesionales ni como docentes.

Monetización:

Muy sencillo. Si logran el objetivo propuesto y, finalmente, crean un aula, lograrán un contrato de trabajo con su correspondiente remuneración que, si trabajan duro creando una gran y sólida aula, podrá incrementarse en horas y cuantía.

¿Qué perfiles profesionales necesitamos para desarrollar esta idea?

Lo principal para esta idea es tener un buen olfato para las oportunidades, saber crear un atractivo y elocuente dossier para nuestros proyecto de aula, tener habilidades y conocimientos sobre técnicas de captación de alumnado, ser buenos docentes y amar en profundidad aquello que queremos transmitir y enseñar, fundamental.

 

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

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