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POR QUÉ NOS GUSTA LA MÚSICA, POR SILVIA BENCIVELLI

Allá por el 2012, en una clase de pedagogía de la música en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, un profesor, del que conservo un grato recuerdo, nos transmitió un mensaje muy claro y contundente que, en líneas generales, decía: “si queremos enseñar música, tenemos que hacer todo lo posible por entender el porqué a la gente le gusta“. Obviamente, no solo es absolutamente cierto, sino que también es imprescindible conocer los beneficios y porqués reales (científicos) que la música brinda y trae consigo, y más allá de las percepciones y los miles de artículos pseudocientíficos que recorren la red.

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SOBRE LA AUTORA Y SU MOTIVACIÓN POR ESCRIBIR ESTE LIBRO

Silvia Bencivelli

La italiana Silvia Bencivelli tiene formación en medicina, cirugía y en comunicación. Actualmente, compagina su actividad independiente como periodista y divulgadora científica con la docencia en la Universidad de Roma. Ha sido galardonada en múltiples ocasiones por sus trabajos científicos y periodísticos de prensa, radio y televisión.

A raíz de la historia de un artículo sobre por qué nos gusta la música de los Beatles, Silvia se vio motivada a redactar este libro en el que pretende, a grandes rasgos, mostrar una recopilación de estudios científicos que intentan explicar la compleja relación entre el hombre y la música desde una perspectiva íntegramente transversal.

 

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CONTENIDO Y ESTRUCTURA

Por qué nos gusta la música es un libro, como se denominaría desde el punto de vista de las humanidades, puramente holístico, ya que intenta dar respuesta y aborda esta cuestión desde diversas disciplinas del conocimiento como, nombrando algunos ejemplos:

Antropología (y sus diversas ramas): el papel que jugó la expresión musical desde el punto de vista evolutivo de nuestros antepasados, la música como protolengua universal, diferencias entre las capacidades musicales del ser humano y las de otras especies animales, etcétera.

Neurología: dada su complejidad y todo lo que hace funcionar a nuestro cerebro, pone en valor la música como una gran aliada para entender el funcionamiento neurológico humano. También habla del cerebro musical, su actividad y desarrollo, así como de las predisposiciones naturales para ejercer ciertas actividades (talento).

Pedagogía: tanto de la misma pedagogía de la música como de ésta como una poderosa herramienta metodológica para transmitir todo tipo de conocimiento y habilidades.

Sociología: cómo y por qué influyen nuestros gustos y capacidades musicales en la manera de relacionarnos con otras personas desde la antigüedad hasta nuestros días.

Física y fisiología del sonido: funcionamiento del sonido, las ondas, así cómo nuestro cuerpo las interpreta y qué distintas sensaciones produce en él.

Psicología: origen y desarrollo de los gustos musicales de cada individuo, el complejo mundo de las emociones y su inseparable relación con la música, la música como terapia desde la propia gestación hasta la vejez (musicoterapia).

Historia: personajes y acontecimientos históricos relevantes; muy valiosos desde el punto de vista de la cultura musical general.

Filosofía: importancia y anécdotas de la música dentro de la obra e inquietudes de grandes pensadores de la humanidad. La música desde el pensamiento filosófico antiguo hasta la ciencia moderna.

Dicho libro, estructurado en 10 capítulos que no se corresponden con anterior propuesta por ramas académicas, va saltando de científico en científico y de estudio en estudio de una forma puramente transversal y a lo largo del tiempo, mostrando la abrumadora complejidad de la música y todo lo que ésta tiene que demostrar sobre el funcionamiento de nuestro cerebro y nuestro proceso evolutivo y de adaptación al medio.

 

¿A QUIÉN VA DIRIGIDO ESTE LIBRO?

Portada del libro

A pesar de ser un libro sobre música y ciencia, no es necesario ni ser músico ni ser científico para poder disfrutarlo y aprender de él, ya que no abusa (para nada) de tecnicismos. El lenguaje empleado es bastante entendible y su lectura muy amena. No obstante, sí es cierto que, si se tiene alguna experiencia relacionada con la música o una alta sensibilidad hacia ésta, se podrá empatizar con mayor profundidad algunos de los conceptos y experiencias que en él se hacen referencia.

Por ello, esta obra puede ser consumida con aprovechamiento por cualquier tipo de lector inquieto que esté interesado en saber más sobre cómo música y ciencia se miran y sonríen mutuamente. A mí, personalmente, me ha amueblado bastante la cabeza y me ha dotado de muchas herramientas culturales y didácticas para mi quehacer diario.

 

 

CONCLUSIONES PERSONALES

En mi caso, este libro lo he leído en dos ocasiones: una primera vez, en 2012, cuando empecé a interesarme por el fenómeno musical más allá de tocar muy bien mi instrumento y gracias a la recomendación expresa de un profesor, y una segunda vez, recientemente, enfocando su lectura hacia la elaboración del presente artículo/vídeo.

Al releerlo, me he dado cuenta de:

-Muchos de las anécdotas, información y datos que suelo usar, tanto en mis clases como en las conversaciones musicales que surgen espontáneamente, los he sacado de este libro, y no lo recordaba.

-Me he vuelto a sentir tremendamente orgulloso de haber decidido dedicar mi vida académica, profesional y, prácticamente, personal a la música, entendiendo ésta como una profesión multidisciplinar.

Aunque de vez en cuando se sienten brotes verdes al respecto, y a pesar de la escasa atención que presta el colectivo político y educativo, vivimos en una sociedad en la que hay que estar continuamente justificando el relevante papel que la música juega en nuestras vidas y la importancia que supone el exponerse a una educación musical de calidad durante nuestro desarrollo.

De tal forma, este libro es un claro ejemplo de cómo y por qué científicos de múltiples disciplinas invierten su tiempo y esfuerzo en despejar interrogantes sobre cómo música y ser humano interactúan entre sí, así como la compleja historia de la relación que protagonizan desde antes de que existieran otras formas de comunicación, interés que ha dejado por el camino un gran legado de conocimiento.

Lamentablemente, este ejemplar no ha vuelto a ser reeditado y el formato físico del mismo es muy difícil de conseguir (difícil, pero no imposible, quedan muy pocos). No obstante, disponemos de él en Amazon en formato digital (Kindle) a un precio muy asequible (unos 5€) e incluso gratis para los usuarios de Kindle Unlimited.

 

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Y TÚ… ¿SABES POR QUÉ NOS GUSTA LA MÚSICA?

En breve, podrás visualizar en formato vídeo la reseña sobre este ejemplar en mi CANAL DE YOUTUBE “EN CLAVE DE LETRAS”, el espacio de libros de música y/o para músicos.

Gracias por la lectura y visita. Si te ha interesado, te recomiendo que COMPARTAS, para que otros puedan acceder a su lectura, que COMENTES EN EL BLOG, si tienes algo que añadir u opinar (me interesa tu opinión) y que te HAGAS SUSCRIPTOR/A POR CORREO ELECTRÓNICO (parte superior de la columna derecha) y así no te perderás la pista ni ninguna de las actualizaciones.

Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

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INSTRUMENTOS MUSICALES DE PLÁSTICO: LA REVOLUCIÓN DIDÁCTICA DEL VIENTO-METAL

Algo viene ocurrido desde hace pocos años y que antes solo se podía ver en los mercadillos de las ferias: instrumentos musicales de plástico y de colores, pero con una diferencia, ahora no se compran en el puesto de las almendras garrapiñadas, sino en tiendas de música especializadas. Tampoco son luminiscentes y con los pistones ficticios, pues suenan de verdad.

Principalmente, estos instrumentos se caracterizan por:

-Ser capaces de realizar melodías cromáticas (todos los semitonos).

-Conseguir un registro (grave-agudo) similar a los instrumentos de metal.

-Poseer un timbre (calidad del sonido) bastante conseguido y con bastante calidad.

-Ser manejables y ligeros de peso. Aproximadamente, pesan la mitad (o menos) que los metálicos.

-Resistencia a golpes y caídas (cuidado, son duros pero no irrompibles).

Llegados a este punto, y con tal de que conozcáis en profundidad las características técnicas de estos instrumentos, es mi obligación remitir vuestra lectura al gran post que David Muñoz publicó sobre los mismos hace unos meses en su blog. Allí, podréis encontrar mucha información; muy bien explicada y contrastada con profesionalidad.

[TODO SOBRE LOS INSTRUMENTOS DE PLÁSTICO by David Muñoz]

Por la parte que me toca, y desde que adquirí mi primer instrumento de plástico para experimentar con él, llevo una larga temporada queriendo transmitir mi experiencia con éstos. Además, la gente no para de preguntarme por ellos: cómo y por qué los uso, dónde adquirirlos, la relación calidad-precio, saber si merecen la pena, etcétera.

A día de hoy, tengo en mi poder: un trombón (verde), un bombardino (amarillo), una trompeta (roja) y una tuba (negra), es decir, todo el elenco metalero al completo a excepción de la trompa, que parece que se resiste un poco al mundo del “viento-plástico”.

Desde mi punto de vista, el principal uso que se le puede dar a estos instrumentos es íntegramente didáctico y nunca interpretativo (nivel medio-superior), a no ser que queramos hacer uso de su timbre para una obra en concreto o queramos usar sus llamativos colores para un espectáculo musical. No obstante, hay músicos que los usan para tocar por la calle en charangas, pasacalles, etcétera. Imagino que por comodidad, ya que pesan muy poco, o porque no disponen de otro. En estos casos, ten mucho cuidado, porque además de desafinar, también puedes desentonar visualmente con los otros músicos.

En la red existen multitud de vídeos dónde expertos músicos muestran las posibilidades interpretativas de estos instrumentos. Todos ellos coinciden en que los resultados son realmente sorprendentes para lo que, a priori y con prejuicios, se puede esperar de ellos.

 

¿QUÉ BENEFICIOS DIDÁCTICOS NOS APORTAN LOS INSTRUMENTOS DE VIENTO-METAL CONSTRUIDOS EN PLÁSTICO?

ACCESIBILIDAD TÉCNICA:

Sin duda, son los más pequeños (entre 5 y 9 años) los que salen más beneficiados de la incorporación a las aulas de música de estos instrumentos. Entre otros, los beneficios técnicos que aportan son:

– Al pesar, más o menos, la mitad que los construidos en metal, permiten que puedan acceder fácilmente al aprendizaje de estos instrumentos a edades tempranas.

-Pueden ser sostenidos sin problemas mientras practican. Menor fatiga y cansancio corporal.

-Crean autonomía a la hora de estudiar por su cuenta, ya que no necesitan de la ayuda de un adulto para manipularlo.

-El sonido se produce con  mayor facilidad. Al estar construidos de plástico, el instrumento presenta menor resistencia física y consiguen hacerlo sonar con menos fuerza y presión muscular.

FACILIDADES ECONÓMICAS:

Otra gran ventaja que presentan es que son bastante asequibles desde el punto de vista económico. A pesar de que existen distintos modelos y marcas, son todos muy parecidos y ofrecen resultados similares. Dependiendo del instrumento y color (el resultado es el mismo pero los precios pueden variar), y para que os hagáis una idea, en Amazon podréis encontrarlos desde:

Trompetas: Desde 120€. Yo tengo la Ptrumpet de color roja. HAZTE AQUÍ CON TU TROMPETA DE PLÁSTICO

Trombones: Desde 120€. Yo tengo el Pbone de color verde. HAZTE AQUÍ CON TU TROMBÓN DE PLÁSTICO

Bombardinos: Desde 295€. Yo tengo el PlayLite de color amarillo. HAZTE AQUÍ CON TU BOMBARDINO DE PLÁSTICO

Tubas: Desde 880€. Yo tengo la CoolWind de color negro. HAZTE AQUÍ CON TU TUBA DE PLÁSTICO

*Todos los instrumentos incluyen boquilla (de plástico también) y funda (blanda). Estos instrumentos están disponibles en Sib (tenedlo en cuenta para las tubas).

Actualmente, y sobre todo en el caso de las trompetas y trombones, también existen multitud de instrumentos construidos en metal que tienen el mismo precio. Obviamente, estos son de gama baja y ofrecen un resultado limitado. Para iniciarse es indistinto, pero, desde mi punto de vista y experiencia, para los menores de 9 años (aproximadamente)  son más recomendables los de plástico por las características antes mencionadas.

En tubas y bombardinos, el salto presupuestario que se da entre los instrumentos de plástico y los de la gama más baja si es considerable, siendo los instrumentos coloridos más asequibles y, en algunas ocasiones, dan hasta mejor resultado que los de metal (afinación, maquinaria, durabilidad, calidad del sonido, etcétera).

 

ATRACTIVO E INDIVIDUALIDAD:

Históricamente, y salvando excepciones, estos instrumentos no han protagonizado las peticiones y deseos de los más jóvenes a la hora de escoger especialidad instrumental. En muchas ocasiones, el principal motivo es porque los conciben como instrumentos inaccesibles por su peso, volumen y aparatosidad, provocando tabúes y prejuicios sobre éstos.

Los instrumentos de plástico, por el conjunto de sus características, provocan una mayor atracción por parte de aquellos que tienen que escoger herramienta para aprender música. De tal forma, al disponer de algunos ejemplares para probar, o incluso para prestar durante los primeros meses de aprendizaje por parte de escuelas o conservatorio de música, puede igualar las posibilidades de que estos instrumentos, tradicionalmente menos elegidos, sean deseados al igual que otros de viento que gozan de mayor popularidad como la flauta travesera, clarinete, saxofón, etcétera. Además, al poder elegir entre varios colores, los más pequeños sienten el instrumento como un pequeño tesoro personalizado.

Actualmente, estoy llevando a cabo un taller de aprendizaje participativo de iniciación instrumental para colegios de primaria y escuelas de música donde uso estos instrumentos como herramienta principal. Después haberlo realizado con más de mil participantes de distintas edades y centros, los resultados están siendo espectaculares, pudiendo comprobar en primera persona no solo como los niños se sienten atraídos por probar estos instrumentos, sino que los manejan a la perfección y, lo más importante, siempre se quedan con ganas de más y me preguntan dónde pueden conseguirlos. Sin duda, suponen una gran herramienta de divulgación musical.

[TALLER PARTICIPATIVO DE INICIACIÓN MUSICAL]

EXPLICACIONES Y ACLARACIONES NECESARIAS SOBRE EL USO DE ESTOS INSTRUMENTOS

Hasta ahora todo parece maravilloso en cuanto al uso de los instrumentos de plástico y, en parte, lo es, pero, desde mi punto de vista, hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones:

ES UN MEDIO PERO NO UN FIN:

La inclusión de éstos en el aula de viento metal de cualquier especialidad puede llegar a cosechar grandes resultados, pero hay que tener en cuenta que su uso debe ser contemplado como un medio y nunca como un fin, es decir, presentan grandes beneficios para la fase de iniciación pero siempre con la perspectiva de que, según se vaya pudiendo, hay que ir enfocando la práctica instrumental hacia los de construidos metal (el fin).

La adquisición o uso (prestado) de uno de ellos es perfecta para los primeros meses o, si es necesario, años, incluso se puede comenzar a tocar con la boquilla, también de plástico, que traen de serie. De todas formas, lo ideal es usarlos con una buena boquilla de metal en cuanto nos sea posible para el correcto desarrollo técnico de la interpretación musical.

POR MUCHO QUE LO PAREZCAN, NO SON UN JUGUETE; CONSULTAD CON UN ESPECIALISTA.

Sí, un instrumento de plástico es el regalo perfecto y original para cualquier niño o adulto al que se intente inculcar el “gusanillo” de la música, pero, al igual de lo que se decide de los fármacos y los médicos, hay que consultar y ponerse en contacto con un especialista del viento-metal.

Uno de los mayores y más frecuentes fallos que se suelen cometer es el iniciarse de forma autodidacta. En ocasiones intentamos aprender por nosotros mismos o esperamos que los niños trasteen un poco con los instrumentos que ponemos a su alcance y “si veo que le gusta o se le da bien, le apunto a clases”. En otros instrumentos no me atrevo a afirmarlo porque no soy especialista, pero en el viento-metal, por las características de estos instrumentos y su ejecución, el autoaprendizaje es peligroso.

Cuando esto ocurre, puede que estemos cometiendo un grave error, pues son los primeros pasos en un instrumento los que más influyen y se quedan grabados en nuestro cuerpo y mente. Elementos de técnica básica como el desarrollo de la embocadura, el uso de la presión muscular o la columna de aire, se monitorizan en nuestro cuerpo y, más tarde, cuando decidimos ir a clases de música, cuesta mucho corregirlos o, en algunos casos, es necesario reiniciar por completo al músico. Incluso, a veces, estos fallos de principiante pueden limitar nuestras posibilidades técnicas y musicales de por vida.

Si quieres tocar bien y/o que tus hijos no tengan problemas técnicos y puedan disfrutar al máximo de la música, mucho cuidado y consulta con un especialista, ya que, por mucho que sean de colores y pesen poco, no son un juguete.

Además, has de saber que un buen profesor de música te puede aportar mucho más allá de una buena técnica.

[POR FAVOR, ESCUCHEN AL PROFESOR DE MÚSICA]

 

RESISTENTES PERO NO IRROMPIBLES.

Por mi propia experiencia, puedo asegurar que su resistencia a los golpes y caídas es alta, pero esto no significa que no puedan sufrir daños. De hecho, no se abollan, sino que, en el caso de recibir un fuerte impacto se rompen directamente. En la mayoría de las ocasiones se pueden pegar las piezas rotas, pero, si el destrozo es muy grande, podemos olvidarnos de nuestro colorido ejemplar.

Por ello, es necesario concienciar al propietario, sobre todo si es un niño, de que es imprescindible cuidarlos como si estuviesen hechos de cristal, además, como cualquier otro instrumento, requieren de un mantenimiento básico de maquinaria y bombas, limpieza de accesorios e higiene general.

 

Y hasta aquí mi reseña y experiencia personal sobre esta nueva familia de instrumentos que ha irrumpido con fuerza en el sector desde hace pocos años, suponiendo una clara revolución sobre todo, y como ya he recalcado, en el ámbito de la pedagogía musical.

Cualquier escuela de música o conservatorio no tiene que tener excusas para disponer de algunos ejemplares de plástico de instrumentos como la tuba, el bombardino o el trombón; siempre desfavorecidos en cuanto a demanda frente a las demás especialidades instrumentales.

Por último, y como en el caso de cualquier tipo de innovación, no significa que haya que abandonar y renegar sistemáticamente de lo hasta ahora conocido, simplemente, ahora hay más opciones y los profesores de música debemos tenerlas en cuenta a la hora de adaptar los recursos y metodologías educativas hacia el fin principal: el correcto aprendizaje y desarrollo de los alumnos en la música y a través de la misma.

 

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

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DECÁLOGO DEL LIDERAZGO EFICAZ PARA DIRECTORES DE BANDA DE MÚSICA

Como ya vimos en “BATUTAS 2.0: LOS 15 SUBPERFILES DE UN DIRECTOR MUSICAL”, dirigir una agrupación va mucho más allá de lo meramente musical.

En esta ocasión, vengo a acercaros la interesante temática del liderazgo y su influencia en el sector de las agrupaciones musicales, tanto desde la perspectiva teórica, observación y reflexión como desde la propia experiencia (pasiva y activa).

 

DIRIGIR VS LIDERAR

En este sector, el concepto de dirección puede que no sólo esté ligado a lo estrictamente artístico y musical, sino también a otras tareas no musicales más propias de la gestión o administración de equipos u organizaciones. De forma paralela a la labor como director musical, puede que se trabaje con juntas directivas de asociaciones sin ánimo de lucro, administraciones públicas o, con suerte, se estará asesorado por personal profesional de la gestión; siempre dispuesto y preparado para satisfacer las necesidades que surjan.

Por otro lado, el concepto de director también ha sido tradicionalmente relacionado con una figura de autoridad; alguien que ostenta un cargo en una organización con un reconocimiento oficial y basa su influencia interpersonal en directrices a terceros de los que espera obediencia. Dicha concepción, a menudo, ha sido ejercida por gran cantidad de músicos directores que, bien reproducen un modelo que aprendieron y utilizan como ejemplo, o bien se han ido transformando en lo profesional y lo personal hasta llegar a la comodidad que, si los de su entorno lo permiten, confiere la autoridad y la posición en la parte alta de la jerarquía.

Contrastando con las características que puede presentar el perfil de un director, encontramos las que definen a la figura del líder, alguien que, principalmente, se basa en guiar a otras personas, mostrarles el camino, aquél capaz de influir en su entorno sin necesidad del “ordeno y mando”.

Más allá de lo musical, las principales diferencias entre un director y un líder son:

                        DIRECTOR

LÍDER

Es competente y se centra en cumplir sus funciones correctamente.

No se conforma con cumplir; inspira e ilumina a los de su entorno.

Su autoridad dentro de una organización se basa en aspectos formales y oficiales.

Su autoridad en un entorno u organización no se basa en aspectos formales ni es obligatoriamente oficial.

Toma decisiones de forma estrictamente racional.

Toma decisiones de forma racional y emocional.

Es técnico y resuelve problemas siguiendo pautas tradicionales y estereotipadas.

Es original y resuelve problemas de forma creativa.

Verticalidad: actúa centrado en el ahora.

Horizontalidad: actúa y prevé pensando en el futuro.

En el trabajo son estrictamente profesionales.

En el trabajo son profesionales pero se abren y dejan conocer como personas.

Dirige y organiza.

Coordina y guía.

 

Aunque un director musical es, obviamente, mucho más que algunas de las características expuestas en la tabla anterior, se pueden captar factores esenciales que nos ayuden a determinar las diferencias entre uno basado en el modelo directivo y otro basado en el modelo de liderazgo. También, es cierto que se puede ser director y no tener liderazgo o, por lo contrario, poseer liderazgo en un entorno concreto en el que no se ostente ningún cargo directivo, aunque lo ideal es que en una misma persona recaigan y desarrolle ambos roles, pudiendo así ejercer con el mayor grado de satisfacción la función o cargo directivo encomendados; un auténtico líder.

 

Liderazgo y dirección no siempre recaen en la misma persona.

 

EL LIDERAZGO Y LA DIRECCIÓN MUSICAL

Llegados a este punto, y puestos a hablar del papel del liderazgo y su influencia dentro de la dirección musical, es muy importante discernir entre dos grandes grupos: los directores que ejercen en agrupaciones profesionales (compuestas por músicos que obtienen una remuneración que, a su vez, es su principal medio de vida) y los que dirigen agrupaciones no profesionales e independientemente del nivel musical que sus integrantes presenten.

Dentro de una agrupación profesional, llámalo orquesta, banda sinfónica, coro u otro tipo de conjunto, existe un denominador común y que no se puede obviar: el dinero, recompensa percibida por prestar servicios profesionales a dicha organización. En estos casos, se podría determinar que un director musical es aquél encargado de establecer un criterio artístico que aúne el trabajo y voluntad de todos los músicos que intervienen en una idea y/o producto musical, satisfaciendo, a su vez, las expectativas de las instituciones o empresas que lo gestionan y, cómo no, las exigencias del público.

Para desempeñar dicha labor, lo más importante es tener grandes dotes técnicas y teóricas en cuanto a la dirección musical, así como un gran criterio y experiencia artística. Tanto el factor social, como emocional, esenciales para ejercer un liderazgo efectivo y transformacional, son muy a tener en cuenta en un entorno laboral, pero en un ambiente estrictamente profesional, por su propia naturaleza, un director se puede permitir el lujo de imponer unas directrices más cercanas al modelo autoritario. En este caso, aunque los músicos intérpretes no vean en “el de la batuta” un líder al que seguir, creer y en el que confiar plenamente, bien como persona o como profesional, e independientemente de su grado de motivación, éstos salvarán muy dignamente sus papales por su propia reputación, amor propio y respeto a la música. Las partituras (digamos que) “sonarán” siempre que lo tengan que hacer y siempre estarán todos los músicos (empleados) detrás de su atril cuando se disponga de ellos. Sea como fuere, no es un tema en el que voy a profundizar porque nunca he dirigido una agrupación musical profesional.

En cambio, todo esto es muy, muy distinto cuando te subes a la tarima de una agrupación no profesional, en la que sus componentes lo son por mera pasión a practicar este arte, gobernando el desinterés económico (a veces hasta pagan). En estos casos, ejercer un liderazgo efectivo no es una opción para el director de la misma, sino una necesidad siempre y cuando se desee y quiera el más próspero futuro y buen funcionamiento, tanto para la agrupación como para sus propios integrantes.

En este contexto, aprovechando mi experiencia como director de banda, intérprete y colaborador bandas y orquestas profesionales, así como de otras muchas que no lo son, añadido a mi reciente interés e indagación en la temática del liderazgo, he redactado lo que he llamado: “Decálogo del liderazgo eficaz para directores de bandas de música”, haciendo referencia, de forma directa, a aquellas que no son profesionales.

 

DECÁLOGO DEL LIDERAZGO EFICAZ PARA DIRECTORES DE BANDA DE MÚSICA

 

1) Repite conmigo: “la banda no es del director”:

La banda es de lo músicos, un patrimonio social, cultural y educativo que, por lo contrario de los directores, no va y viene, perdura y se consolida en el tiempo gracias, principalmente, a sus músicos. Por ello, un director no puede permitir que el funcionamiento y supervivencia de las bandas recaiga exclusivamente sobre él y hay que trabajar para trasmitir el sentido de responsabilidad y pertenencia de los músicos a las mismas. No obstante, el director debe argumentar sus actos y decisiones; transmitir confianza, guiar a través de sus conocimientos y experiencia a los músicos, haciéndoles sentir que, el camino escogido en cada ocasión, es el correcto.

 

2) Exige y tolera a partes iguales:

Un director musical ha de ser una persona que exija la mejor versión, tanto de cada uno individualmente como del conjunto, intentando exprimir y sacar lo mejor de cada componente a base de motivación, espíritu de superación y compromiso colectivo. En contraste, también es imprescindible aprender a tolerar errores, tanto musicales como, por supuesto, personales.

 

3) Actualiza tus conocimientos y destrezas:

Para liderar hay que ser un referente ante aquellos que coordinas, por lo que es imprescindible ser ambicioso en cuanto a mantenerse actualizado y a la adquisición de nuevas destrezas y conocimientos, sobre todo musicales, pero es recomendable no cerrarse a otros campos. Si se espera y desea que los miembros evolucionen, es necesario que un líder evolucione con ellos de forma paralela y continuada.

 

4) Se creativo e innovador:

Proponer soluciones típicas para problemas tradicionales, a veces, no es una opción. Hay que intentar resolver los conflictos desde la creatividad, aunque sin obviar el peso de la experiencia. Además, no hay que dejarse llevar por la inercia cultural del sector, intentando realizar propuestas innovadoras y nuevos proyectos que den respuesta a necesidades surgidas en un entorno en constante cambio y evolución.

 

5) Se consciente de las prioridades a la hora de planificar y coordinar los ensayos y actuaciones:

Hay que tener en cuenta un principio muy necesario; por parte de los músicos, quiénes (recordemos) no reciben ninguna gratificación económica que les obligue a ello,  asistir a un ensayo o actuación es, principalmente, cuestión de prioridades: en el momento que los componentes tengan otra prioridad, llámalo familia, amigos, trabajo, ocio o descanso, puede que se desvinculen total o parcialmente de la agrupación. De tal forma, es muy importante intentar conseguir que, cada vez que la agrupación se reúna, los músicos no se arrepientan de haber invertido dicho tiempo en esa prioridad, de lo contrario, estarán más cerca de alejar la música de su lista de prioridades. Cada colectivo es distinto, compuesto, a su vez, por personas de perfiles muy heterogéneos, por lo que convertir cada ensayo o actuación en una prioridad es algo que sólo pueden conseguir aquellos que conozcan y sepan analizar cada entorno en concreto.

[ARTÍCULO RECOMENDADO: LA GESTIÓN DEL TIEMPO, REFLEXIÓN, FELICIDAD Y EL GUIÑO MUSICAL]

 

6) Convierte la banda en una comunidad de aprendizaje:

Si por algo se caracterizan las bandas de música es por la diversidad de perfiles que en ella interactúan y la riqueza socio-cultural que ésta trae consigo. Ante todo, estas agrupaciones constituyen un gran patrimonio educativo en el que todos pueden tener algo que aprender y algo que enseñar, tanto en materias meramente musicales como en otras que no, y no se enseñan de forma explícita. Tanto absorber, como transmitir, son necesidades y ambiciones humanas que un buen líder musical tiene que intentar conectar entre los distintos miembros de un colectivo. Contemplar y participar en cómo se crea y consolida una comunidad artística de aprendizaje en el seno de la misma produce una inmensa satisfacción personal.

 

7) Los miembros, antes que músicos, son personas:

Un líder se preocupa en conocer quién hay detrás de cada instrumento, y no de forma fría y estratégica, sino porque realmente siente la necesidad de conectar con las personas con las que trabaja y coordina. La música no es algo meramente racional, las emociones y la conexión sensorial entre director y músicos es algo que hay que trabajar y conseguir. Tratando a los músicos como simples piezas técnicas e impersonales de un engranaje será muy difícil alcanzar de forma colectiva la parte más emocional y artística de la música, imprescindible para su disfrute y compresión real.

 

8) Delega, invita a participar y deja opinar:

Antes que un conjunto musical, una banda es una entidad social con su propia personalidad. Dicha personalidad, se construye desde la colectividad y no desde la unilateralidad (director), siendo necesario escuchar y tener en cuenta las opiniones de cada uno de los componentes, promoviendo la cultura de la participación y delegando responsabilidades en aquellos que deseen, voluntariamente, formar parte de una manera más activa.

 

9) Vigila la integridad personal y tus valores como medidores del liderazgo:

Un líder destaca por su empatía, sus capacidades para comunicar y transmitir, honestidad, tolerancia, gestión del estrés, es resolutivo en conflictos que puedan surgir, sabe identificar prioridades y toma decisiones de forma racional, emocional y desde el interés común. Ante todo, ha de destacar por su humildad, pero no desde el concepto generalizado de ésta, ya que puede dar a la confusión. Además, se deberá poner especial atención a un aspecto tan relevante como la inteligencia emocional.

[ARTÍCULO RECOMENDADO: LA HUMILDAD COMO VALOR TRANSVERSAL EN LA MÚSICA]

[SERIE DE ARTÍCULOS SOBRE INTELIGENCIA EMOCIONAL Y MÚSICA]

 

10) Ama y respeta la música y la cultura:

Cómo no, un buen líder musical destaca por ser un incondicional apasionado de este arte. A pesar de que reciba una remuneración por ello, disfruta con su trabajo más allá de una simple obligación contractual, transmitiendo la música y sus valores de una forma inagotable y siempre gozando al ver a los demás crecer a través de la misma. Entiende la música y el papel que juega en cada persona, poseyendo herramientas de todo tipo para ayudar a los demás a adentrarse y profundizar en la misma. Sabe que es un imprescindible embajador y agente cultural para la sociedad, pues, la práctica totalidad de las personas con las que trabaja, no tendrá contacto ni practicará, posiblemente, ninguna disciplina artística.

[ARTÍCULO RECOMENDADO: ES UN PÁJARO, UN AVIÓN.. ¡NO! ES UNA BANDA DE MÚSICA]

Dirigir una banda u otra agrupación de similares características, puede ser muy gratificante y, a su vez, muy sacrificado. Entender, analizar y reflexionar sobre los principios del liderazgo adaptado a este sector puede hacernos mejorar, disfrutar y hacer mejor nuestro trabajo pero, sobre todo, puede ayudar a los que la integran a convertir su pertenencia, o paso por las mismas, en una gran oportunidad de aprendizaje y desarrollo personal, y no sólo en lo musical.

En algunas ocasiones, liderar puede contemplarse e identificarse como un acto estratégico, manipulador y repleto de frialdad organizativa, pero es todo lo contrario, puesto que el principal requisito para liderar es creer en la gente, confiar en ellos, desear lo mejor a nuestro entorno y, sin obviar lo racional, dejarnos guiar y mostrar el camino desde lo más desnudo de nuestra personalidad; nuestras emociones.

 

Para finalizar, me gustaría añadir unos párrafos que redacté hace unas semanas y al que titulé: “El liderazgo también suena”

“Hace ya unos cuantos años, cuando estaba inmerso íntegramente en el estudio de mi instrumento, solía colaborar como tubista en bandas y otras agrupaciones en las que se realizaban cursos de dirección. Entonces, ya escuchaba aquello de “la batuta suena” (o no) y yo sabía que eso era verdad, pues lo había experimentado, aunque de forma pasiva y como intérprete, en innumerables ocasiones y en distintas graduaciones.

Años más adelante, el destino me puso una batuta en la mano y empecé a interesarme de forma activa y en mayor profundidad por la dirección musical. Aunque me quede muchísimo (mucho) por aprender como director, ya entiendo y he experimentado a la perfección aquello de la “batuta suena” y que, como cualquier instrumento musical, requiere técnica, disciplina, constancia, humildad y pasión en su ejecución.

Si aquello de que la batuta, un “palo” más o menos largo, más o menos pesado, más o menos caro, oscura o clara, es capaz de sonar por sí misma, mucho más abstracto resulta pensar que cualidades y valores personales, humanos e intangibles como el liderazgo, la confianza, la complicidad, la amistad o la simple sinceridad de una mirada entre dos personas es capaz de influir en el sonido tanto, o más, como cualquier otro recurso técnico imprescindible.

Desde luego, son perspectivas que, única y exclusivamente, pueden aprenderse desde la experiencia, además, son de aquellas cosas que sólo pueden verse si realmente lo quieres ver y crees en ello.

Partiendo de esto, nunca dejaré de ser ambicioso y constante en mi formación musical, porque me encanta, porque es mi vida y así lo decidí, manteniéndome en dicha postura. No obstante, tampoco dejaré de cosechar mi desarrollo personal, mis valores, de esforzarme por entender a las personas y todo aquello que me rodea, no pararé de preguntarme cuál es mi hueco en el mundo y cómo puedo ayudar a otras personas a ser más felices con las herramientas que dispongo mientras que cosecho mi propio jardín, pues todo ello… también suena.”

 

Como en todo lo que suelo escribir, me gustaría contar con vuestra participación, opinión y crítica (constructiva, a ser posible). Dicho tema puede suscitar un debate muy enriquecedor en el que todo tipo de perspectivas y experiencias puede ayudar a que, muchos de los que nos dedicamos a este bello sector, tengamos más herramientas personales y profesionales con tal de seguir incrementando el valor de este gran patrimonio cultural, social y educativo que poseemos en España: las bandas de música.

¡Ah! Y no te pierdas mi nuevo mi recién estrenado canal de Youtube “EN CLAVE DE LETRAS”: un espacio de recomendación de libros de música y/o para músicos.

 

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

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CÓMO ESCUCHAR LA MÚSICA, POR AARON COPLAND

SOBRE EL LIBRO Y SU AUTOR

A. Copland

Desde la primera edición americana de este libro en 1939, hasta el ejemplar que cayó en mis manos hace pocos meses, innumerables personas de todo el mundo han tenido la oportunidad de aprender a escuchar y entender la música un poco mejor, y todo gracias a la fantástica y popular iniciativa del compositor americano Aaron Copland (1900-1990).

En su esencia, este ameno y no muy extenso libro deja al desnudo la personalidad del propio autor, pues se dedicó, durante toda su vida, a defender la democratización de las artes y la cultura, tanto en Estados Unidos como por todo el mundo en sus numerosos viajes, animando a artistas y, sobre todo, compositores a crear no sólo para las élites burguesas de la primera mitad del siglo pasado, sino también para el pueblo llano. Aaron Copland está considerado como un compositor que ha cosechado, prácticamente, todos los géneros, estilos y niveles de complejidad musical, llegando incluso a ganar un premio “Oscar” a la mejor banda sonora.

Cómo anécdota, me gustaría nombrar aquí su famosa y muy versionada composición para metales y percusión “Fanfare for the common man”. El nombre de dicha obra puede aparentemente no significar nada en especial, pero, en realidad, sí es así, puesto que su autor consideraba, y quería creer, que el s.XX sería el siglo de la “gente corriente”, el pueblo común.

De tal forma y en esa misma línea, la principal misión de Copland con este libro es contribuir a que cualquier persona que se lo proponga sea capaz de entender y disfrutar de aquella música para la que, supuestamente, es necesario tener grandes conocimientos teóricos y estilísticos. Obviamente, aunque lo explica de una forma bastante accesible y entendible para músicos (y no músicos) de todos los niveles, es necesario manejar cierta terminología teórico-musical para poder seguir su lectura con precisión, no obstante, se esfuerza por explicar y aclarar constantemente cualquier duda específica que intuya que le pueda surgir al lector, musicalmente hablando, menos instruido.

¿A QUIÉN VA DESTINADO ESTE LIBRO?

En líneas generales, este libro es muy apropiado para cualquier tipo y nivel de músico lector; profesionales y/o docentes, estudiantes o melómanos. Independientemente de lo instruido y experimentado que estés en el mundo de la “música académica”, le podrás sacar un gran  provecho. Dependiendo de en qué colectivo musical te encuentres, te recomiendo una perspectiva y  predisposición ante tu lectura:

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MÚSICOS PROFESIONALES Y DOCENTES

Quizás, algunas de las partes, sobre todo las más técnicas, resulten un poco más pesadas, porque no dejan de ser contenidos que, en teoría, ya tendríamos que saber y tener interiorizados. La magia de esta lectura está en la propia forma de hacer llegar ciertos tecnicismos al lector por parte de Copland que, en líneas generales, resulta bastante fresco, didáctico y elocuente en sus explicaciones y reflexiones.

En numerosas ocasiones, nos vemos faltos de recursos a la hora de explicar elementos fundamentales para entender la música como pueden ser la ambigüedad del timbre, el poder de la armonía, la fenomenología de la melodía, la textura musical, el propio ritmo o el abstracto concepto y variedad de “formas musicales”. De tal forma, con este libro podemos hacer nuestros una gran variedad de recursos didácticos para ayudar a otras personas (nuestros propios alumnos en caso de los que damos clase) a entender y disfrutar la música, nuestra pasión y profesión, a otro nivel.

 

ESTUDIANTES DE MÚSICA

A lo largo de la ardua tarea que significa el estudio (más o menos) serio de la música, llega un momento (o debería llegar) en el que empezamos a interesarnos por cosas más allá de tocar muy bien nuestro instrumento. Dependiendo del nivel de madurez artística y musical del estudiante, así como de qué nivel de estimulación se propicie por parte de sus profesores y entorno de aprendizaje, ese momento puede llegar antes o después.

En tal caso, si sientes que ha llegado ese momento, puede ser una buena ocasión para hincarle el diente a este libro, pues te puede ayudar, y mucho, a empezar a entender la música desde otras perspectivas. Además, puede que entiendas y madures mucho mejor ciertos conceptos, algunos de ellos muy abstractos, con los ejemplos y explicaciones de Copland que con la de tus propios profesores o temarios.

 

MELÓMANOS Y AFICIONADOS

Por último, y siendo el principal colectivo al que el norteamericano dedicó la esencia de este libro, están los melómanos, es decir, aquellos profundos aficionados a la música culta, instrumental, académica… o como se quiera denominar (todos sabemos a lo que me refiero).

Cada uno de los párrafos de este libro está destinado a convertir la escucha de una simple obra o pieza musical en algo más allá; una completa experiencia tanto sensorial como racional. Éste, se propone ayudar a presentar una actitud más inteligente ante una manifestación musical para aquellos que, por una supuesta carencia de formación académica específica, no poseen las herramientas necesarias para conseguirlo.

 

 

ESTRUCTURA Y BREVE RESUMEN DE CONTENIDO

Desde mi punto de vista, el libro se puede estructurar en cinco partes, de las cuales  las tres centrales son de contenido, propiamente dicho.

En la primera, que busca una contextualización de la obra, está compuesta por una introducción, las notas del autor para la edición, un prefacio y algunos testimonios de gratitud, ayudándonos a ubicar las intenciones y pensamiento general del autor.

La segunda, aunque primera de contenido, está compuesta por los capítulos: “Preliminares”, “Cómo escuchamos” y “El proceso creador de la música”. En ellos, respectivamente, Copland ayuda al lector a plantearse un objetivo: pasar de “sólo escuchar” a “escuchar algo más”, entender y disfrutar la música desde distintos planos; sensual, expresivo y “puramente musical” (Una de las partes más interesantes del libro). Aquí, también cabe destacar, la comparación magistral que realiza entre música y teatro como fenómeno artístico. También, nos brinda la oportunidad de conocer la personalidad y perspectiva del compositor, que plantea como principal encargado de explicar y hacer entender la música frente al intérprete o al docente.

La siguiente parte de contenidos, tercera del libro y, a su vez, la más técnica, ahonda en las explicaciones y ayuda a entender el papel que desempeñan los distintos y principales elementos teórico-musicales en la escucha activa e inteligente de la música. Asimismo, en los capítulos “Los cuatro elementos de la música”, “La textura musical”, “La estructura musical” y “Las formas fundamentales”, podremos encontrar una refrescante y didáctica explicación de cómo y en qué medida cada elemento interviene en el fenómeno musical.

En la penúltima parte del libro, pero última de contenidos, Copland se esfuerza por acercarnos la música desde distintos géneros específicos, puesto que para entender una audición es imprescindible saber para qué y con qué fines ésta ha sido compuesta. Los géneros a los que presta principal atención, y teniendo en cuenta el año de origen de este libro, son: “La ópera y el drama musical”, “La música contemporánea” y “La música de películas”.

Este libro no tendría casi sentido sin acabar de interiorizar el último capítulo: “Del compositor al intérprete y de éste al oyente”. Según el norteamericano, más allá de las notas y de la teoría que las envuelve, por encima de todo, un oyente está escuchando la personalidad de un compositor; su forma de ser, de ver el mundo, de enfrentarse a los problemas, de valorar la belleza y sensibilidad. “Ningún compositor puede poner en su música valores que no posea como hombre”. El intérprete aquí actúa como intermediario, pues a éste también le resulta imposible no impregnar con un poco de su personalidad cada nota que traiga al mundo.

Para acabar, el libro cierra con unos apéndices sobre obras y notas que el autor añade y va haciendo alusión a lo largo de cada capítulo. Además, acompaña con una lista de obras mencionadas y otra de bibliografía relacionada muy valiosa.

 

VÍDEO DE EN CLAVE DE LETRAS SOBRE CÓMO ESCUCHAR LA MÚSICA, DE AARON COPLAND

 

CONCLUSIÓN Y VALORACIÓN PERSONAL

La simple y, a su vez, compleja intención que Aaron Copland intenta plasmar en su libro, es decir, contribuir a que nos guste y entendamos más y mejor la música, lo convierte en una obra magistral e imprescindible dentro de las lecturas que todo músico debe haber realizado. Además, presenta una estructura y lenguaje bastante asequible y ameno, incluyendo muchos ejemplos y todos los recursos gráficos necesarios para entender su mensaje.

Un ejemplar básico en nuestra biblioteca al que poder acudir para responder a una gran variedad de preguntas, tanto técnicas como otras más filosóficas. Un texto muy didáctico e inspirador que recomendar a nuestros alumnos y, cómo no, un libro muy acertado para dejar o regalar a ese amigo melómano que, no sabe ni cómo ni por qué, pero le encanta y se siente muy atraído por el “mundillo musical”.

Tras abordarlo durante unas semanas, otro de los grandes descubrimientos que me llevo, más allá de su propio contenido, no es otro que a su autor. Obviamente, ya conocía a Aaron Copland, icono, junto a Gershwin, del s. XX musical americano. Además, he tenido la oportunidad de interpretar la fanfarria antes nombrada en diversas ocasiones y soy muy fan de su “Primavera Apalache”, pero desconocía su faceta divulgativa y de compromiso con la democratización de la música y de su disfrute.

Sea como fuere, os recomiendo comprar, regalar o, si tenéis la oportunidad pedir prestado este libro. No os arrepentiréis. Si me conocéis en persona, os lo puedo dejar encantado.

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

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LA INNOVACIÓN EDUCATIVA… ¡SE ESCRIBE EN CLAVE DE SOL!

Adaptarse es necesario y evolucionar es una obviedad a la que nunca hemos podido oponernos, de lo contrario, nuestros antepasados no podrían haber llegado hasta aquí, pues nosotros mismos, nuestros cuerpos, culturas y cerebros son fruto de una adaptación continua al entorno, constante e irrenunciable.

Innovar, ahora más que nunca, no es una opción y, en el que concierne a la educación, menos aún. Por suerte, estamos disfrutando de toda una generación de líderes educativos que gritan a los cuatro vientos tanto las críticas como las direcciones hacia las que ellos, fruto de sus experiencias, investigaciones y pasión, creen que debe ir encaminado el futuro del aprendizaje y la escolarización.

 

KEN ROBINSON Y LA IMPORTANCIA DE LA CREATIVIDAD

Robinson (Reino Unido, 1950) es un prestigio doctor y reconocido experto en creatividad, su educación y desarrollo. Profundo innovador, analista, consultor y crítico de educación en diversos países de varios continentes.

Mediante su imparable trayectoria formativa, divulgativa, autoría de más de diez libros y varias históricas intervenciones en eventos y medios audiovisuales, lucha por realzar el trascendental papel de la creatividad, tanto en la educación como en la economía, sobre todo en los días venideros.

[NO TE PIERDAS SU LEGENDARIA CHARLA TED: “¿Las escuelas matan la creatividad?” (2006)]

Principales características del pensamiento/obra de Robinson sobre educación:

-Critica la estandarización de la educación y defensa de modelos pedagógicos y estructuras basadas en un aprendizaje más individualizado, capaz, por consiguiente, de exprimir y atender de forma más personalizada el potencial, interés y talento natural de cada alumno.

-Defiende de la importancia del desarrollo de la creatividad, equiparándola con la propia trascendencia de la alfabetización en la etapa escolar.

-Cuestiona la jerarquización internacional y generalizada que etiqueta a las materias académicas donde, en el último eslabón, están las artes, e incluso dentro de éstas, también existen escalas de prestigio.

-Se opone al propósito general de la educación académica, definido por él mismo como sistema de desarrollo de habilidades académicas, surgidas e inventadas por la industrialización en el s.XIX, y, por lo tanto, obsoleto en el presente.

-Rechazo rotundo al concepto de inteligencia que ha predominado, y aún sigue latente a pesar de los rotundos avances científicos del último cuarto de siglo, hasta ahora, basado únicamente en la comprensión numérica y lingüística (CI). Destacar aquí la obra de D. Goleman (INTELIGENCIA EMOCIONAL) y R. Gardner (INTELIGENCIAS MÚLTIPLES).

En base a su posicionamiento, propone una necesaria revolución en la educación; una innovación que no se centre en pequeñas reformas que modifiquen un sistema que define como obsoleto de raíz, sino en nuevos paradigmas y estructuras que provoquen cambios profundos y reales.

Ken Robinson

Dicha propuesta de revolución educativa, se puede sintetizar en tres apartados:

-Elaborar un nuevo paradigma económico de la educación: hasta ahora, ciencias y artes han estado divorciadas, separadas y jerarquizadas en base a una perspectiva puramente económica; unas nos acercaban más (supuestamente)  a la prosperidad académica y, consecuentemente, a la económica y personal. En cambio, Ken defiende que todas las ramas del conocimiento deben  interactuar al margen de dicho condicionamiento, fundamentado en épocas pasadas y que no atiende a las necesidades formativas ni a la propia naturaleza de la vida económica y social del presente y, mucho menos, del futuro.

-Descubrir talentos e identidades a través de la personalización de la educación: la masiva estandarización y normalización del aprendizaje, inspirada en las cadenas de producción industrial, eclipsa el valor y talento individual de cada alumno e iguala a todos respecto a los mismos objetivos e intereses cuando, por lo contrario, cada uno de ellos presenta su propias necesidades y ritmo de aprendizaje. Por ello, propone que uno de los mayores retos de la educación actual debe de ser ayudar a cada individuo a encontrar su hueco e identidad, para lo que hará falta el planteamiento y puesta en marcha de un currículo individualizado que, aunque se aborde desde una perspectiva y en un entorno social, potencie al máximo las capacidades de cada alumno.

-Incentivar el desarrollo de un nuevo concepto de identidad cultural: ¿conocemos nuestro hueco en el mundo? Ese tendría que ser uno de los grandes retos de la educación: ayudar a las personas a encontrar su hueco en este sistema en continua transformación, donde no vale usar moldes y guías de décadas o, incluso, siglos pasados para adaptarnos al presente. Afrontar un nuevo renacimiento socio-cultural en el que la persona conozca y esté preparada para los retos y desafíos venideros, y no para la superación de exámenes de contenidos y materias académicas, a veces, totalmente anacrónica y desproporcionadas en su cultivo.

 

[LIBRO RECOMENDADO] ESCUELAS CREATIVAS: LA REVOLUCIÓN QUE ESTÁ TRANSFORMANDO LA EDUCACIÓN, KEN ROBINSON

 

 

RICHARD GERVER Y LAS ESCUELAS DEL FUTURO.

En la actualidad, R. Gerver (Reino Unido,  1969) es uno de los mayores influyentes y líderes educativos a nivel mundial, además, es asesor político en materia de educación. La esencia de su trabajo como educador y director de centros escolares se basa en llevar a la práctica elementos de una educación personalizada, para ello, explora la relación que tiene el desarrollo del potencial humano, la innovación educativa y el importante papel que desempeñan los líderes educativos como mecanismo de transformación social y cultural.

Según Gerver, el mayor éxito educativo está en liderar y relacionar las oportunidades que ofrece un entorno por sí mismo con el potencial natural de cada alumno. Los niños ya tienen acceso fugaz a la información a través de internet, por lo que tienen otras oportunidades de aprendizaje distintas de las que disfrutaron generaciones anteriores, en cambio y con frecuencia, nosotros les desviamos y obviamos ese recurso, reconduciéndoles hacia otras metodologías más tradicionales y, por tanto, anacrónicas.

NO TE PIERDAS LA ENTREVISTA DE E. PUNSET A R. GERVER EN “REDES”

Esta desviación de las metodologías que resultan más innatas, demandadas e intuitivas para los alumnos, puede hacer que los jóvenes no sean capaces de visualizarse en el futuro, de no encontrar su hueco, ya que lo que les motiva y resulta más atractivo es apartado de sus caminos. He aquí la necesidad, según Gerver, de hacer sentir a los alumnos un papel positivo y constructivo en  el presente para que sueñen y luchen por convertirse en el futuro en activos y realizados ciudadanos.

Las ideas y metodologías que propone R. Gerver se pueden ver reflejadas en la famosa transformación de la escuela de Grange, centro escolar cuya dirección fue asumida por nuestro autor. Después de encontrarse una escuela en plena situación de desamparo, desmotivación de la comunidad educativa y una alta presión de las autoridades educativas respecto a los resultados académicos, éste fue capaz de revertir esa situación, llegando a convertir a dicho centro en un ejemplo de modelo educativo y compromiso con el mismo.

Richard Gerver

Los principios y propuestas llevadas a cabo para dicha transformación fueron las siguientes:

-Evitar una concepción de la escuela fuertemente estructurada y basada en contenidos estandarizados: abogando, en la medida de lo posible,  por un modelo más flexible y capaz de atender las necesidades de cada alumno.

-Confiar más en los alumnos: en sus potenciales y capacidades de desarrollo; dotarles de más poder, autonomía y, consecuentemente, exigirles responsabilidades.

Liderazgo educativo: asumido y ejercido por el director o representante del centro, siendo éste capaz de resistir presiones y no perder el rumbo marcado.

-Renovación del concepto de aprendizaje: basándolo, en vez de en la mera memorización, en el desarrollo y adquisición de nuevas habilidades, conocimientos, valores o inspiraciones; experiencias reales que, a su vez, son guiadas y reforzadas (no impuestas) por los docentes.

-Creación de “microcomunidades”: convertir los centros educativos en espacios con roles sociales y laborales donde los alumnos puedan experimentar con diversos tipos de funciones laborales y emplear los conocimientos de diversas ramas académicas, así, se consigue una mayor implicación de los jóvenes con la comunidad y con las nuevas habilidades y conocimientos a desarrollar, puesto que son necesarios para cumplir eficientemente la función asumida.

 

[LIBRO RECOMENDADO] CREAR HOY LA ESCUELA DEL MAÑANA, R. GERVER 

 

J. T. GATTO Y LAS COMUNIDADES DE APRENDIZAJE

Jonh Taylor Gatto (EEUU, 1935) es un galardonado e influyente líder de transformación educativa. Es conocido por su pensamiento crítico y polémico, pues sus principales ideas están basadas en considerar que los problemas del ámbito educativo son un reflejo de los problemas y dificultades que se observan en la sociedad adulta actual.

Según Gatto, la sociedad contemporánea se fundamenta en el consumo de mercancías (productos y/o personas), por lo que propone un proceso de rehumanización del sistema escolar, centrándose menos en los conocimientos derivados a la supremacía del consumismo y la jerarquía académica y más enfocado al desarrollo natural de las personas.

[VÍDEO: EL PROPÓSITO DE LA ENSEÑANZA, SEGÚN J. T. GATTO]

Sus ideas exponen que las escuelas actuales están diseñadas para producir, mediante metodologías y estructuras estandarizadas, seres humanos cuyo comportamiento pueda ser predecible y controlado. Esto implica que los alumnos estén enfocados a ser obedientes, mermando el desarrollo de su creatividad y la curiosidad por experimentar. Sitúa a la escuela, heredera aún de la industrialización, en súbdita de la vida empresarial, laboral y del consumismo.

Todo ello y después de una extensa e intensa carrera profesional en el sector de la educación, llevó al norteamericano a identificar una serie de patologías que sufre actualmente el sistema educativo:

-Los niños son indiferentes al mundo adulto; no son conscientes de su papel dentro de la sociedad, no sueñan ni visualizan posibles futuros para ellos y, por lo tanto, no están motivados a alcanzar metas concretas.

-La juventud es altamente egoísta, cruel, materialista y consumista.

-Los alumnos, en general, son muy dependientes (en todo), poco curiosos y, cuando lo son, les dura muy poco porque se les reconducen los gustos e intereses hacia sus responsabilidades académicas.

J. T. Gatto

En respuesta a estas patologías, Gatto propone una serie de innovaciones en el sistema educativo:

-Creación de un currículo más flexible: donde cada niño tenga la oportunidad de desarrollar su individualidad y la autoconfianza.

-Dotar a los alumnos de más tiempo libre: fomentando, además que éste sea empleado en entornos que estimulen el autoaprendizaje, la curiosidad y la investigación.

-Introducir a los jóvenes en el mundo real: asignar y dotar de responsabilidades reales, crear espacios donde interactúen con los adultos de su entorno de “tú a tú”, sin jerarquías preestablecidas, provocando así que puedan experimentar las consecuencias de su implicación dentro de un mundo que, a priori, ven como lejano y fuera de su alcance.

-Transformar los centros educativos en comunidades de aprendizaje: he aquí la propuesta más transgresora de Gatto, donde propone abrir el ámbito de actuación de un centro a su entorno, interactuando con él como un miembro más de la comunidad educativa. El proceso es profundo y requiere de aspectos cómo:

+Prescindir de las clases magistrales: modelo de sesiones educativas donde yo enseño y tú aprendes basándose en la autoridad de docente como eje de relación entre los miembros de la clase.

+Renovar libros de texto y currículo: prescindir de los contenidos y estructuras estandarizadas, sustituirlos por otros más flexibles y adaptados a las verdades necesidades del aprendizaje.

+Nuevos o reformados directores educativos: es necesario que los líderes y guías de estos procesos transformacionales estén preparados para asumir las riendas de estos nuevos modelos, que confíen en ello y que motiven y supervisen a toda la comunidad de aprendizaje en el cumplimiento de sus roles-funciones. 

[LIBRO RECOMENDADO] ARMAS DE INSTRUCCIÓN MASIVA: EL VIAJE DE UN PROFESOR DE ESCUELA POR EL PROCELOSO MUNDO DE LA ENSEÑANZA OBLIGATORIA, J. T. GATTO

 

 

 

LA INNOVACIÓN EDUCATIVA SE ESCRIBE EN CLAVE DE SOL

Como hemos visto, algunas de las ideas y posturas de estos líderes educativos puede que nos resulten del todo rompedoras y nos asusten por todo lo que se alejan de la educación tradicional, la que todos nosotros hemos vivido, puede que nos resulten familiares porque ya hayamos consumido información al respecto o, de lo contrario, simplemente no estamos de acuerdo en sus perspectivas sobre la educación.

Lo que está claro es que, haciendo alusión directa, como hacen algunos respecto a la importancia de la música, las artes y la creatividad dentro del desarrollo del individuo, o indirecta y leyendo entre líneas algunas de sus propuestas, todos ellos defienden la expresión artística y la práctica musical (individual y en grupo) como elemento imprescindible de la educación más innovadora.

Algunas de las propuestas que vinculan al pensamiento innovador de estos autores y la música son:

– Personalización del aprendizaje:

El conjunto de estos líderes educativos, opta por un modelo de escolarización en el que sea posible atender y flexibilizar el currículo y las metodologías a las necesidades individuales de cada alumno, pudiendo así atender al máximo el desarrollo de su potencial, talento y no tratar a un grupo de alumnos como si todos tuviesen las mismas capacidades, problemas u objetivos. Eso sí, tender a la individualización pero siempre dentro de un entorno social y de convivencia.

¿A que nos recuerda esto? Pues, claramente, a las enseñanzas artísticas. Parece que aún no somos conscientes, pero la estructura de la enseñanza musical es una potentísima herramienta de desarrollo personal para los alumnos. Los que se exponen a ellas tienen la suerte de poder ser tutorizados individualmente, y no sólo en lo íntegramente musical, sino en la propia formación personal del alumno. A pesar del tradicional formato de clase profesor-alumno, la enseñanza musical siempre está envuelta, mediante otras actividades y asignaturas, por un clima de interacción y aprendizaje grupal y social, otro de los ingredientes imprescindibles propuestos por estos autores que lidian con los estereotipos sociales en la vanguardia de la educación académica.

Tristemente, muchos docentes dentro de la enseñanza musical aún no son conscientes o no creen en este tipo de, yo diría, realidades, optando por tratar a los alumnos con contenidos y metodologías íntegramente estandarizadas y aun teniendo la posibilidad de ayudarlos a desarrollar todo su potencial de forma personalizada. (En parte porque la legislación educativa vigente no se muestra demasiado flexible al respecto)

[ARTÍCULO RECOMENDADO: POR FAVOR ESCUCHEN EL PROFESOR DE MÚSICA]

– Cuestionamiento de la jerarquía de las materias académicas y el desarrollo de la creatividad:

Todos ellos critican abiertamente la jerarquización internacional que han ido adoptando las disciplinas académicas desde la escolarización masiva que se realizó en la revolución industrial (origen del modelo actual). En esta estandarización de las materias, que atienden en primer lugar a las necesidades de la economía de mercado y en segundo a la del desarrollo integral del alumno, las artes han quedado siempre a la cola, aunque hemos de reconocer que, quizás, la música, ha quedado por delante de otras como la danza o la dramatización.

Éstos, coinciden en la defensa de que dicha jerarquización es anacrónica, es decir, no corresponde con las necesidades de la sociedad actual, donde la educación debería de ayudar a las personas a desarrollar sus capacidades personales y su creatividad, y no tanto a almacenar los conocimientos necesarios para una sociedad industrial. Advierten que, para estar preparados de cara a las décadas venideras, tendría que ser tan importante el desarrollo de la creatividad como la propia alfabetización.

Asimismo, hacen un gran guiño literal sobre la importancia de la música y las artes, en general, dentro de las disciplinas de aprendizaje que debemos y, cada vez más, deberíamos abordar en las aulas o, si las autoridades educativas se empeñan en dinamitar este tipo de enseñanzas dentro de la escolarización obligatoria y reglada, fuera de ellas.

 

– Música y el concepto de Inteligencia:

Robinson, destacando aquí su pensamiento por encima de los otros autores, presenta una crítica concisa sobre el concepto de inteligencia, históricamente basado en el CI y que define como completamente obsoleto. Actualmente, la espina dorsal de la estructura académica aún se basa en el cultivo de las capacidades que, hace muchas décadas, servían para medir las capacidades intelectuales de las personas, es decir, las matemáticas y el lenguaje. Actualmente, y gracias a al trabajo y obras de autores como D. Goleman (Inteligencia Emocional) y R. Gardner (Inteligencias múltiples) sabemos que esto no es correcto, sino mucho más complejo y heterogéneo.

La música, dentro de las nuevas teorías respecto al desarrollo de las capacidades intelectual, juega un papel determinante, de hecho, en la propia obra de Gardner se refleja un tipo de inteligencia meramente musical, es más, a través de ésta se pueden estimular y trabajar, simultáneamente, las otras siete que presenta dentro de sus estudios.

 

– Comunidades artísticas de aprendizaje:

Aunque Robinson también habla de la importancia de la sociabilización en el aprendizaje, son, como hemos visto anteriormente, Gerver y Gatto los autores que más contundentemente apuestan por la creación de comunidades de aprendizaje o “microcomunidades” educativas como elemento prioritario en la educación.

Dentro de la cultura de la educación musical, y la práctica en general de la música, encontramos valiosos ejemplos de comunidades artísticas de aprendizaje. Sin saberlo ni, a priori, ser conscientes, cuando nos vemos inmersos en un proyecto en el que se conjugan lo musical y lo social estamos siendo expuestos a un enorme abanico de posibilidades del más puro aprendizaje, ya que entramos en contacto e interactuamos con personas muy diferentes a nosotras en cuanto a edades, intereses, profesiones, culturas, religiones, niveles socio-económicos, etcétera.

Uno de los principales problemas que estos expertos advierten, es el de que los más jóvenes se encuentran alejados del mundo adulto. Esto, principalmente, es provocado por no dejarles asumir experiencias del mundo adulto (el real), responsabilidades que, total o parcialmente, en un futuro tendrán que asumir. Aislarles en lo exclusivamente académico como si de un experimento escolar se tratase no es lo correcto. La verdad va más allá, pues son “proyectos” de adultos y, mediante la experiencia de convivencia social que brinda el mundo de la música (o las artes escénicas), pueden llegar a hacerse una idea más real de cuál es, o podría ser, su hueco en la sociedad, de entender más el mundo que nos rodea.

Para saber más respecto a cómo las comunidades artísticas pueden influir en las habilidades sociales y personales, os recomiendo la lectura de los siguientes artículos:

INTELIGENCIA EMOCIAL Y MÚSICA: LAS HABILIDADES SOCIALES (PARTE 6/6)

RELATIVISMO CULTURAL Y LAS PROFESIONES ARTÍSTICAS

Estos ejemplos, fruto de mi perspectiva personal, profesional y académica, son sólo algunos de cómo el cultivo de la música y la vanguardia educativa van, más que nunca, de la mano. Seguramente, cada uno de vosotros, cada lector, encuentre algún elemento más que actúe de bisagra entre ambas.

Éste, no es un artículo cerrado, así que todo aquél que se anime a comentar o añadir algo será bienvenido por todos aquellos que no nos conformamos con asumir y aprender las cosas tal y cómo no las han contado, sino ir un poco más allá.

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GESTIÓN DEL TIEMPO: REFLEXIÓN, FELICIDAD Y EL GUIÑO MUSICAL

¿QUÉ ES EL TIEMPO? EL TIEMPO COMO RECURSO

El tiempo, como concepto, es algo altamente complejo y su definición, experimentación y gestión personal del mismo,  por ende, lo son también. A pesar de que ni los propios expertos mundiales en física teórica se ponen de acuerdo ni sobre su propia existencia, y pasando por alto su abrumadora complejidad, todos asumimos una organización matemática del mismo basada en una división y subdivisión de los movimientos de rotación y traslación de la Tierra y en medio de gran entramado físico, metafísico y astrológico.

Sea como fuere, y gracias a la inestimable ayuda de la precisión brindada por la evolución tecnología, todos asumimos la materialización de dicho recurso resumiéndolo en entendibles, y matemáticamente relacionadas, porciones (años, minutos, segundos, semanas, días, horas, etcétera).

(DOCUMENTAL RECOMENDADO) REDES: “EL TIEMPO” (E. Punset)

relojes

En este contexto, entendemos un día por el trascurso de 24 horas (casi exactas) o, dicho de otra forma, desde que el sol vuelve a estar en el mismo punto después de un movimiento terrestre completo. Día tras día (dicho como expresión y no como unidad de medida), organizamos y alineamos nuestras vidas respecto a este fenómeno que no podemos controlar. Por otro lado, lo que está claro es que nuestra concepción y entendimiento del tiempo es lineal, es decir, nunca volveremos a vivir (conscientemente, al menos) el día de ayer. Todo ello, convierte al tiempo, el escenario de nuestras vidas conscientes, en un recurso indomable, limitado e irrecuperable.

Sigamos en la línea de la concepción del tiempo como un recurso, y comparémoslo con el recurso por antonomasia de nuestros días; el dinero. Ve al cajero, saca 50 euros, contémplalos por unos segundos y disponte voluntariamente a rasgarlos, quemarlos, dejarlos tragar por una alcantarilla o cualquier otra creativa forma de desecharlos que se te ocurra. A priori, parece completamente absurdo, incluso se puede llegar a sufrir un poco de agobio sólo con imaginarse la situación, en cambio, hay noches que nos disponemos a conciliar el sueño y, lejos de poder compararlo con exactitud, hemos tirado por la borda una incomparable cantidad de valiosos recursos en clave de segundos, minutos y horas.

Generalmente, a la hora de gastar dinero o, económicamente hablando, realizar una inversión, solemos vigilar y meditar minuciosamente (dependiendo del contexto y la persona), la amortización de dicho gasto en forma de bienes o servicios. En cambio, cuando disponemos de un periodo de tiempo “libre” para disfrutar y manejar lejos de “nuestras obligaciones”, no solemos usar la misma vara de medir. ¿Por qué?

¿Por qué no le damos la misma o mayor importancia al tiempo que a otro recurso como es el dinero? El dinero lo vas a volver poder a ganar, es un recurso al que se puede acceder “ilimitadamente” y que se puede suministrar y generar, pero, en cambio, el tiempo no, pues una vez que éste expire, una vez que lo inviertas o dejes pasar de forma inerte, no podrás volver a ese momento; sólo pasa una vez y no me refiero precisamente al “carpe diem”.

TIEMPO Y DINERO

Con todo esto no pretendo situar jerárquicamente a la alza el tiempo respecto al dinero, pues del dinero comemos; en el tiempo comemos, del dinero “vivimos”; en el tiempo vivimos y, curiosamente, solemos necesitar tiempo para ganar dinero. Simplemente, es una reflexión personal sobre cuánto, cómo y por qué, valoramos tanto un gasto de dinero y, a veces, tan poco un “gasto” de tiempo.

Ahora bien, ¿cómo calculo una inversión de tiempo? ¿Qué es un tiempo “bien invertido”? Aquí ya nos adentramos en lo que filosóficamente hablando se denomina una “cuestión teleológica”, es decir, el propio estudio de los fines perseguidos por un objeto o ser. En nuestro caso, el de los humanos, se podría relacionar el uso de nuestro “tiempo libre” (dejemos al margen el que ocupamos en nuestras obligaciones como miembros de una sociedad) con el intento de cosechar situaciones de éxito que procuren nuestro acercamiento a la felicidad (mencionamos y cerramos fugazmente la “caja de pandora” de la felicidad).

Coetáneamente, en la industrializada Europa occidental, dando por superada la relación de éxito con la mera supervivencia física, y fuera de esto, sin obviar la Pirámide Motivacional de Maslow, una versión individualizada de un tiempo “bien invertido” puede ser aquella que nos acerque de la forma más eficiente a la consecución de nuestros objetivos, pudiendo, a su vez, ser de naturaleza social, profesional, familiar, ideológica, naturalista, religiosa o puramente hedonista (búsqueda del placer sensorial).

Desde hace décadas, y debido a los imparables e impresionantes adelantos en áreas como la industria, informática, telecomunicaciones, transportes y ese “arte de conquistar mercados” llamado marketing, estamos sobreestimulados hacia el consumo de productos y servicios, haciéndonos llegar innumerables, tentadoras y atractivas ofertas sobre en qué gastar nuestro tiempo y traduciéndose en dificultades para tomar decisiones al respecto. Lamentablemente, en muchas ocasiones optamos por la opción que menos nos acerca a la consecución de nuestros fines (a menos que sean puramente hedonistas), de nuestro rumbo marcado y caso de éxito personal, ya que el que se nos pone por delante es más asequible desde el punto de vista del esfuerzo o sacrificio.

El caso es que, 24 horas más tarde cuando el sol se ha vuelto a posicionar de nuevo en el mismo lugar, quizás hayamos dejado pasar otro día sin reflexionar ni valorar cómo y en qué hemos gastado nuestro recurso más complejo y, para muchos, valioso; el tiempo.

Es muy sano y recomendable, además de estar comúnmente ligado a las costumbres y hábitos de aquellas personas consideradas como “más exitosas” y eficientes, el concretar y evaluar nuestra política de inversión de esta moneda que todos llevamos repartida equitativamente, equipada “de serie” desde el nacimiento por el mero hecho de existir y hasta que se apague el reloj de nuestras vidas.

Bajo mi opinión y experiencia personal, sólo con dedicar unos minutos al comienzo o final del día a pensar sobre ello, sobre cómo y en qué gastamos nuestro tiempo y si verdaderamente estamos de acuerdo al respecto, cambia tu visión y trascendencia respecto al proceso de toma de decisiones concernientes al mismo.

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¿EN QUÉ USAMOS EL TIEMPO? ¿ES LO QUE REALMENTE QUEREMOS?

Sí, estamos hartos de consumir información respecto a cuánto tiempo “invertimos” en ver televisión, deslizar el dedo por distintas redes sociales, videojuegos, series online, etcétera. Aun así, volvemos a la cama, jornada tras jornada, y no reflexionamos, sobre cómo y por qué hemos distribuido nuestro “tiempo libre”, si el uso del “gastado” a lo largo del día nos ha acercado a  cumplir nuestras metas propuestas, en el caso y suerte de que se tengan e independientemente de su naturaleza (algo muy personal como ya se comentó anteriormente), o si sólo lo hemos dedicado a entretenernos, sin más.

INFOGRAFÍAS SOBRE EL USO COTIDIANO DE LAS REDES SOCIALES (Uno de tantas fuentes que nos informan sobre el uso e inversión de tiempo que dedicamos a las redes sociales).

Hace tiempo que pienso con cierta firmeza que se ha “viralizado” y asumido socialmente el derecho a divertirnos de la forma menos sacrificada posible, infundido y potenciado por las fuerzas del consumo. Sí, llevas todo el día aguantando a tu jefe, sonriendo falsamente a clientes a los que tienes que vender algo, realizando un trabajo que requiere un gran esfuerzo físico o sometido a un mucho estrés laboral y, en muchas ocasiones y sólo por eso, hacemos nuestro el derecho a no esforzarnos en el resto de día o semana.

Sí, estamos en nuestro derecho a hacer lo que nos de la real gana, pero debemos de tener muy presente que la base fisiológica y humanística del crecimiento, de la mejora, está en el esfuerzo, en el sacrificio; tus músculos sólo crecerán sin han trabajado duro previamente, tu cerebro sólo creará más y más fuertes conexiones si ha habido una concentración y esfuerzo intelectual previo, tu disciplina personal estará presente si llevas a cabo una actividad cuando ésta se requiere para su mejora y no sólo cuando se tengan ganas, y tus valores éticos y morales sólo te harán más humano cuando los lleves a la práctica a pesar de tus intereses en un momento concreto.

Obviamente, y además de ser totalmente recomendable, necesario y otra forma de decidir cómo invertir este recurso, tiene (o puede) que haber hueco para el descanso, para la desconexión total, para el ocio y la sociabilización, para el “no hacer nada” tumbado en el sofá, la cuestión es, ¿qué porcentaje de tiempo del que disponemos usamos para esta labor? ¿Hemos dedicado esa necesaria parte del día a perseguir nuestros sueños y ambiciones? Y mañana, ¿qué? Esto, es algo cuya reflexión y análisis corresponde únicamente a uno mismo.

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EL GUIÑO DE LA MÚSICA Y EL DEPORTE SOBRE LA GESTIÓN DEL TIEMPO

Tanto la práctica seria y regular de cualquier disciplina deportiva, como la de otras artísticas y, en concreción, de la música o la danza, suele hacer reflexionar y experimentar, directa e indirectamente, sobre la inversión longitudinal y estructural del tiempo a aquellos que se ven inmersos en alguna de éstas. De esta forma, cualquier músico y/o deportista sabe, y tiene perfectamente interiorizado tras una mínima estancia en estos mundos, que no es lo mismo dedicarle 7 horas 1 día a la semana al perfeccionamiento o entrenamiento de una habilidad, frente al hacerlo 1 hora durante 7 días a la semana, es decir, mismo tiempo total pero distinta distribución.

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LA MÚSICA Y EL BAMBÚ JAPONÉS: NO APTOS PARA IMPACIENTES

POR FAVOR, ESCUCHEN AL PROFESOR DE MÚSICA.

Cuando nos involucramos voluntaria y pasionalmente en el estudio de la música, y la indispensable práctica de un instrumento, asumimos la carga de más responsabilidades, responsabilidades que se traducen en inversiones de tiempo que, si deseas alcanzar las metas propuestas (dominar un instrumento y entender la música como disciplina técnica y artística), tendrás que redistribuirlo, ya que, por mucho que lo estires, es el mismo para todos, y, si no lo haces correctamente, nunca llegarás a conseguir la continuidad necesaria para saborear la meta propuesta.

“NO PUEDO, TENGO QUE ESTUDIAR”. EPIDEMIA EN LAS AULAS DE MÚSICA

Al incluir voluntariamente más tareas u objetivos en nuestra lista diaria, como puede ser, insisto y por ser muy buenos ejemplos comparativos, practicar un instrumento o entrenar algún deporte, asumimos que debemos volver a planificar la gestión del tiempo del que disponemos, incluso, a lo mejor, nunca nos hemos llegado a plantear que éste necesite ser estructurado y calculado como si de “llegar a fin de mes” se tratase (económicamente hablando). Colateralmente, por el mero hecho de intentarlo y exponernos a dicho dilema, nos convertimos en personas más responsables, sólo si necesitamos, tanto desde el punto de vista emocional como del racional, reflexionar sobre el uso de nuestro tiempo, propiciaremos un aumento de las capacidades de gestión del mismo.

MUSICA Y DEPORTE

Introducir el estudio de la música en la etapa escolar (o también en adultos) y/o la práctica seria de algún deporte, puede propiciar, debidamente gestionado, vigilado y planificado por las familias y profesionales, la interiorización de valores y aptitudes que modifiquen y repercutan en la propia personalidad del alumno o persona y, por supuesto, en su propia capacidad y visión respecto a la gestión del tiempo y la consecución de las metas propuestas.

Una de las mayores lecciones y valores que podemos transmitir a través de la práctica instrumental, es que el tiempo no se puede tocar, no es tangible, pero, en cambio, se puede y necesita administrar sí deseamos cosechar buenos frutos en nuestro trabajo e inversión tiempo/esfuerzo.

CONCLUSIÓN PERSONAL

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Por lo que habréis podido comprobar, esto no es un texto científico sino meramente reflexivo, en realidad, está es sólo una versión más sobre un tema muy complejo y personal. He llegado hasta aquí por necesidad; muchas metas por alcanzar, muchas dudas que aclarar, muchos campos e intereses que cultivar, muchas responsabilidades que cubrir y muchas ganas por sentirme vivo y rodeado de gente de la que aprender y con la que disfrutar.

Con toda probabilidad, no hayamos aprendido nada nuevo al leer estas líneas, nada que no supiésemos ya, por lo que mi principal objetivo, como casi siempre, no es enseñar ni mostrar verdades, sino propiciar una reflexión e introspección sobre algo tan transparente como trascendental como es la gestión de nuestro propio tiempo, tiempo que se traduce en horas, días y semanas y del que se componen nuestras vidas.

Planificar (o no) escrupulosamente nuestro tiempo es cuestión de experiencia, hábito o, en muchas ocasiones y como me ocurre a mí frecuentemente, pura necesidad. No somos ordenadores, no somos robots, el transcurso de la vida no es, cuanto menos, pronosticable, pero lo que está claro es que si existe la voluntad de intentarlo estaremos más cerca de conseguirlo que si desistimos desde un principio.

Quizás, nunca vayamos a acabar de entenderlo, pero cuestionarnos de vez en cuando, día tras día a ser posible, cómo usamos nuestro tiempo en relación a nuestros objetivos, nuestras metas, aquello que nos hará saborear el éxito o estar en el camino de ello, puede ser tan trascendental cómo que de ello dependo el ser cada vez un poco más felices o, al menos, intentarlo.

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TALLER PARTICIPATIVO DE INICIACIÓN MUSICAL

ANTECEDENTES DEL PROYECTO

El proyecto nace para satisfacer y reforzar las necesidades que presentan tanto las aulas de música de los centros de educación primaria, como otros centros educativos (de enseñanza reglada o no) que quieran integrar actividades de desarrollo artístico y emocional a través de la música en sus aulas.

A pesar de que muchos centros o proyectos educativos ya tienen integradas actividades de esta naturaleza, no siempre se realizan de la forma que éstas disciplinas realmente exigen, es decir, fomentando la participación y escucha activa, propuestas desde una alta accesibilidad técnica acorde al nivel de los participantes y ofreciendo un lenguaje sensible y emocional que favorezca al máximo tanto la intencionalidad como la expresividad musical.

 

EL TALLER: DESCRIPCIÓN DE LA ACTIVIDAD

El taller persigue, como objetivo principal y usando una metodología altamente accesible y participativa, acercar la práctica musical e instrumental a los participantes, apoyándose en conceptos y habilidades que se fundamentan y potencian la inteligencia emocional de los mismos, así como las distintas partes por la que ésta está integrada; el auto-conocimiento, el auto-control, la auto-motivación, la empatía y las habilidades sociales.

Esta actividad está diseñada para llevarse a cabo en distintos centros educativos, debiéndose adaptar a la naturaleza de cada uno de ellos para conseguir la mayor eficiencia metodológica y consecución de los objetivos establecidos, no obstante, la estructura del taller es común para los diversos ámbitos de aplicación que se plantean: colegios y escuelas de música.

Prioritariamente, los participantes abordarán de una forma íntegramente emocional la ejecución de los instrumentos propuestos. Durante el desarrollo de la actividad, los alumnos, que irán rotando entre activos intérpretes y participativos observadores, irán identificando y resolviendo por sí mismos y, si fuese necesario, con la ayuda del coordinador, los problemas y dificultades técnicas que vayan surgiendo respecto al uso de los instrumentos como medio de expresión musical y emocional.

 

LA SESIÓN: ESTRUCTURA Y MATERIAL

La actividad está diseñada para llevarse a cabo en:

Aulas de Música de Educación Infantil y Primaria (desde 5 hasta 11 años).

Aulas de “Música y Movimiento” e “Iniciación Musical” en escuelas de música u otros centros educativos de formación artística (reglada o no), sobre todo en aquellas que tengas problemas en la difusión y elección entre sus alumnos de los instrumentos de viento metal y el “tabú” que éstos inspiran ante una motivadora experiencia previa.

-Duración del taller: 40-45 minutos por sesión.

-Número de participantes:
 10-30 alumnos por sesión.

-Material utilizado (proporcionado): instrumentos de plástico (trombón, bombardino y trompeta), kit de limpieza e higienización de boquillas y batuta de dirección musical.

 

OBJETIVOS PRINCIPALES DE CADA SESIÓN:

  • Vincular la práctica instrumental al lenguaje y la expresividad emocional.
  • Resolver problemas y proponer mejoras en grupo desde el aprendizaje participativo.
  • Experimentar, activa y pasivamente, los principios técnicos y artísticos de la dirección musical.
  • Fomentar y divulgar los instrumentos de viento metal y su alta accesibilidad técnica.
  • Iniciar a los participantes en la práctica musical colectiva y lo que ello conlleva.
  • Propiciar una primera (en la mayoría de los casos) y motivadora experiencia en la interpretación musical.

 

PRESUPUESTO Y CONTRATACIÓN

Tarifa 0- Escuelas de Música u otros centros educativos: 
Sesión de 45 minutos: 45€/sesión* (IVA incl.)

Tarifa 1 – Colegios Línea 1-: 
6 sesiones de 45 minutos (1 jornada escolar): 160€* (IVA incl.)

Tarifa 2 – Colegios Línea 2-: 
12 sesiones de 45 minutos (2 jornadas escolares): 300€* (IVA incl.)

Tarifa 3 – Colegios Línea 3-: 
18 sesiones de 45 minutos (3 jornadas escolares): 440€* (IVA incl.)

*Pago mediante factura (Trabajador autónomo). Actividad económica exenta de IVA (Formación). Consultar tarifas para otro formato o conjunto de sesiones.

 

CONTACTO

Disponibilidad geográfica: Madrid, Toledo y alrededores (radio: 100km aprox.)*

Contacto: eduardo.sanchez.escribano@gmail.com

*Consultar tarifa y disponibilidad para otras regiones o provincias.

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MÁS ALLÁ DEL MARKETING DE LA EDUCACIÓN MUSICAL

Sí, es cierto; la educación y práctica de la música contiene y trae consigo un descomunal poder de desarrollo de la actividad cerebral, emocional, de las habilidades sociales y del plano físico-motriz en aquellos que se exponen a ésta. Además, es altamente terapéutica para los humanos, animales y plantas. Está relacionada con algunas de las teorías más vanguardistas de desarrollo intelectual y emocional, como, por ejemplo, con la “Teoría de las Inteligencias Múltiples” de H. Gardner, o con la recopilación científica: “Inteligencia Emocional”, de D. Goleman, además de otro largo etcétera.

Por otro lado, desde el punto de vista antropológico, no se conoce cultura o civilización que no haya tenido su propia forma de gestionar los sonidos con cierta estrategia, intención y/o funcionalidad. Y por no hablar del papel que la aparición del famoso “gen musical” pudo jugar en la mismísima evolución del ser humano.

Toda esa información, además de ser cierta, según lo constatan universidades y otras instituciones a través de innumerables estudios y experimentos científicos y humanísticos, trae consigo aciertos y errores en lo referente a su uso, consumo y distribución.

Continuamente, la comunidad educativa y musical, tanto docentes como intérpretes, divulgan y difunden todo tipo de artículos, infografías, vídeos, documentales y otro tipo de contenidos sobre los múltiples y polifacéticos beneficios del estudio o práctica de la música. Hasta ahí, todo bien, maravilloso. A priori, no se le ve puede sacar ningún inconveniente, ¿verdad? Continuemos.

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¿POR QUÉ DIVULGAMOS LA MÚSICA?

Hay una única razón: interés. Sí, aunque no acabe de sonar bien del todo, es el interés, pero ahondemos en ello, pues a pesar de que la primera reacción ante esta respuesta puede ser aversiva, analicémosla.

En un primer momento, cuando hablamos del interés que puede haber detrás del marketing de la educación musical o de la música en general, pensamos en cómo utilizamos estratégicamente la información para un beneficio personal, prioritariamente enfocado a lo económico, como puede ser conseguir más alumnos para obtener más trabajo, que amplíen tu jornada laboral si eres profesor interino, o que no la mermen en caso de ser cosechar bajas, por ejemplo. Sí se ha elegido la música como profesión es porque se pretende vivir de ello, es decir, trabajar a cambio de una remuneración justa, y si uno se esmera por trabajar mejor y esforzándose por ello, también le gustaría obtener una mayor compensación, tanto si procede como no.

Asimismo, podemos recurrir al interés en lo referente al prestigio o reconocimiento social y/o profesional, ya que, en muchas ocasiones, los músicos tenemos adherido un complejo de inferioridad no consciente que nos empuja a tener que justificar constantemente el valor de lo que hacemos ante la aparente incapacidad de otros por apreciarlo, o nuestra por no hacérselo llegar como probablemente necesitan. A todo el mundo le gusta que valoren su labor/trabajo, y quién diga que no, miente.

Por otro lado, también está la perspectiva más humanizada y altruista del interés, y no es otro que el propio amor al prójimo y a velar por el bienestar y desarrollo positivo de la raza humana. Al igual que un servidor, los que lo han experimentado en primera persona sabemos que la música es buena en sí misma; mejora a las personas y al entorno que le rodea, y puede que, para algunos, no exista otro fin en divulgarla más allá de esta raíz. ¿Quién, salvando casos personales y excepcionales, no puede desear el bien a los demás? De tal manera, parece obvio y lógico.

Entonces, hay que ser conscientes de que la inmensa totalidad de los profesionales de la música, dependiendo de sus características personales, se bate, aunque en distintas proporciones dependiendo de cada caso, entre los distintos tipos de interés definidos antes (a “grosso modo”) a la hora de divulgar los “beneficios de la música” a través de distintos medios y formatos.

 

CÓMO, DÓNDE Y QUÉ.

Todo tipo de estudios, vídeos, infografías o artículos que alguna persona o institución creó en base a una mezcla de los intereses antes mencionados, se difunden y son consumidos en medios como, principalmente y casi en exclusiva, las distintas redes sociales.

Resulta realmente fácil y accesible, ya que, con tan sólo dar a un botón, compartimos un artículo que, por ejemplo y en muchas ocasiones, no hemos terminado ni de leer o sólo hemos ojeado superficialmente, excluyendo, por descontado, que hayamos podido analizar la información consumida para poder, si procede, reflexionar e interiorizar la misma. Es indistinto, porque si intuimos que puede reforzar nuestro “interés”, lo haremos una y otra vez, sin tregua.

MÁS ALLÁ DEL MARKETING DE LA EDUCACIÓN MUSICAL (1)

 

MÁS ALLÁ DEL MARKETING DE LA EDUCACIÓN MUSICAL

¿Es necesario?: sí, pues hay que dar a conocer los beneficios de la misma, que para eso innumerables científicos y pensadores de diversas disciplinas lo han estudiado empíricamente, experimentado al respecto y redactado reflexiones sobre ello, pudiendo afirmar a día de hoy, fundamentándose en miles de estudios llevados a cabo, que la música es tan sumamente buena como se puede apreciar sin la estricta necesidad de usar la lupa científica.

¿Debe de ser estratégico?: sí, ¿por qué no? En resumidas cuentas, cualquier tipo de marketing es estratégico y mediante él se persigue un/unos objetivos concretos, como puede ser llenar un aula de alumnos, una banda de miembros o, simplemente, dar a conocer un dato o estudio concreto porque crees que saberlo puede ser beneficioso para terceras personas.

¿Debe ser selectivo?; sí, por supuesto. No todo vale, hay que ser cuidadoso; filtrar y seleccionar bien aquello que vamos a compartir, puesto que compartir algo en un medio social, actualmente, es como gritar algo a los cuatro vientos hacia miles de personas. Puede que estemos echándonos las piedras a nuestro propio tejado, hay que calcular y reflexionar bien sobre ello.

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ERRORES FRECUENTES DEL ACTIVISMO DIVULGATIVO MUSICAL

1) Vender la música como una disciplina utilitarista:

Es muy frecuente toparse con contenidos que defienden el papel de la educación musical desde el punto de vista utilitarista, es decir, acceder a ella para conseguir un fin “superior”. Con eso conseguimos que muchos padres y madres busquen la música como una actividad que es buena para sus hijos porque están plenamente convencidos de que eso les hará de tener mayores capacidades para los idiomas, las matemáticas, la psicomotricidad o, en general, el rendimiento escolar.

¿Es mentira todo lo anterior? No, y así lo constata la ciencia, pero es muy peligroso atraer al público hacia la educación musical con argumentos utilitaristas, ya que en el momento que encuentren otra actividad que les hagan creer que con ella conseguirán mejor sus fines, y menos sacrificada, abandonarán el interés por que sus hijos/as sigan instruyéndose en la interpretación musical.

Invito a toda la comunidad musical a defender que los beneficios de la música son inherentes a ésta, vienen de serie con un mínimo de constancia y regularidad en su cultivo, por lo que hay que tener cuidado y vigilar que no se opta a ella como disciplina vinculante a conseguir un objetivo “más allá” de la misma.

 

2) Desconocer (o conocer vagamente) aquello que divulgamos:

Es muy peligroso transmitir y hacer uso información que no conocemos con un mínimo de  profundidad y, sobre todo, en el terreno profesional. Asimismo, hay que ser exigente con los contenidos que consumimos; su veracidad, su formato, sus fuentes, sus creadores, discernir bien cuando es de índole científico y cuando reflexivo o de opinión, pues la cosa cambia, y mucho.

Hay que ser exigentes y filtrar escrupulosamente. Se pierde mucha veracidad, tanto desde la perspectiva individual (el propio divulgador), como colectiva (el sector profesional), cuando se usa o comparte información que no es de calidad; vídeos, artículos o contenidos en otros formatos (se nota a la legua) que han sido creados para sumar visitas o “clics”. Hay que decir no al sensacionalismo divulgativo musical, al menos por mi parte.

Por otro lado, hay que ser ambiciosos y exigentes con el conocimiento y la argumentación. Es necesario ser conscientes de que, por haber leído un par de artículos de, normalmente, poco menos de mil palabras, o haber visualizado un vídeo de unos minutos, no sabremos sobre ese “algo” ni estamos preparados para venderlo ni trasmitirlo como tal. Invito a contrastar y profundizar, mínimamente, antes de darlo por bueno (o malo) y comunicarlo a los cuatro vientos. Básicamente, por respeto al conocimiento y a aquello que intentamos demostrar/valorizar. Hoy en día lo tenemos muy fácil, pues hay infinitas y muy asequibles formas de profundizar en una temática.

 

3) Abusar del activismo musical:

El interés, empujado por el entusiasmo que muchos sentimos por la música y su magisterio, puede hacernos caer en un exceso de velocidad en cuanto a divulgar los beneficios de la música, siendo la multa el azote de la indiferencia por parte público potencial al que intentamos llegar/convencer.

Un buen producto, como es la música, y como todo el mundo sabe, no necesita de un marketing masivo, invasivo y poco selectivo hacia consumidor final: la sociedad, pues puede provocar el efecto contrario y puede hacer caer en la sensación de que, si tan bueno es, no tendría que necesitar esa constante justificación de la que, como ya comenté anteriormente, pecamos los profesionales de la música en muchas ocasiones.

El mejor marketing no es el imponer y acribillar con información sobre cómo y cuánto cambia la música a las personas, sino invitar a experimentarlo y ayudar a vivenciarlo, dándose cuenta por uno mismo del mensaje que queremos transmitir y hacer llegar. Aprendizaje sobre la experiencia.

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EL MEJOR MARKETING: EL TRABAJO DIARIO

Por fin llegamos al punto final del mensaje. Todo lo anterior ha sido un simple análisis y contextualización para entender mejor la esencia de lo que intento transmitir.

El mejor y más puro marketing de la educación musical es el que se demuestra en el trabajo diario, sobre el terreno de juego; en el aula. La más íntegra divulgación tiene cabida esforzándose en cada clase como si de una delicada interpretación se tratase, no dejándose llevar por la inercia de la comodidad docente, detectar problemas o posibles mejoras de rendimiento de los alumnos y no sólo cuando se presentan dificultades aparentes y buscar el mejor y más apto material didáctico para cada situación.

El mejor marketing radica en la ambición pedagógica del docente y su continua formación y auto-evaluación. Está muy bien argumentar que la música es buena porque ayuda a desarrollar decenas de capacidades (porque así es en verdad), pero de nada sirve compartirlo en tu Facebook, ni pegar un póster en la entrada de tu conservatorio si después no sabes realmente cómo y qué elementos del proceso de enseñanza-aprendizaje intervienen en ello.

Hay que intentar y evitar defraudar a la gente que confía en ti como profesional de la música y su docencia, es decir, que el balance de lo que se ofrece y “vende” esté equilibrado con las capacidades reales de lo que podemos aportar, y eso sólo se puede conseguir a base de auto-conocimiento profesional, pasión por tu labor, formación constante y una sed insaciable de crecer como mediador entre la música y esas nuevas personas que harán de ella una pequeña parte de sus vidas.

 

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

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SIN ÁNIMO DE LUCRO: UN GRAN MOTOR DE DIFUSIÓN MUSICAL EN ESPAÑA.

Décadas atrás, mucho antes de que conservatorios profesionales y escuelas de música municipales integraran la excelente oferta educativa que en muchas ciudades españolas se disfruta en la actualidad, ya venía existiendo un gran tesoro cultural que difundía y democratizaba el acceso a la práctica música: las sociedades musicales.

Éstas, común y fiscalmente enmarcadas como asociaciones sin ánimo de lucro, han permitido que incontables personas de todo tipo condición económica y social hayan podido experimentar los beneficios de la práctica musical, asimismo, han organizado eventos y han puesto banda sonora a lugares y momentos que hubiesen sido insulsos sin la valiosa actividad y existencia de las mismas.

Detrás de esta gran labor, siempre se encuentran y recuerdan a innumerables músicos profesionales: instrumentistas, compositores y directores (o más bien “maestros”, tal y como tradicionalmente se suelen referir a éstos dentro del sector), pero existe una realidad paralela que, lejos de quitar el merecido mérito a aquellos que dedicaron (y dedican) su vida laboral a ello, no se suele sacar a la luz, no siendo otra que la de todo ese gran número de personas que, de forma altruista, invirtieron (e invierten) su tiempo, esfuerzo y, a veces, también sus propios recursos en el mantenimiento y buen funcionamiento de estas organizaciones socio-culturales.

 

HISTORIA DE UNA GRAN Y GRATUITA LABOR EN FAVOR DE LA MÚSICA.

Historia de un sacrificio. Esfuerzo, desde el punto de vista monetario, ya que los recursos empleados ni buscan, ni suelen encuentran, beneficios, e inversión, desde el punto de vista social, donde el desarrollo cultural y artístico del entorno, y el de todo aquel que interactúa con él, es el principal objetivo.

Una historia de auténticos héroes; héroes que luchan y se quiebran la cabeza constantemente para conseguir flexibilizar el acceso a la cultura musical en aquellos lugares donde la inversión pública está, a veces, imposibilitada o, simplemente, ciega o mal asesorada en cuanto al sector musical se refiere. Y todo ello capitaneado, en muchas ocasiones y confiriéndole un mayor mérito, por personas que desconocen el significado de la palabra “bemol” o el valor de las figuras musicales.

Asociaciones que, mediante fuentes de financiación puramente populares, tales como sorteos y rifas, comisiones de loterías, humildes patrocinios locales, actuaciones “remuneradas”, cuotas de socios y, con suerte, inversión y aportaciones públicas regulares, soportan los innumerables gastos que el correcto funcionamiento de una sociedad musical supone: adquisición y mantenimiento de instrumental, uniformidades, infraestructuras y amueblamiento, material didáctico, material de oficina, nóminas y seguros sociales del personal laboral, gastos de gestión y administración, gestión de patrimonio, gastos de transporte, además de otra larga lista de derramas necesarias para el buen funcionamiento de las mismas.

No dispongo de datos específicos (ni tampoco me he preocupado de buscarlos porque creo ciegamente en ello), pero en base a la experiencia, propia y ajena, y también a la mera contextualización intuitiva de los hechos, afirmaría que centenas de miles de personas, desde que este tipo de comunidades empezarán a proliferar por toda la geografía española allá hacia finales del siglo XIX, han disfrutado de una oportunidad e iniciación en el mundo de las bandas y su música. Dicho “mundillo” ha sido, a su vez,  uno de los grandes pilares y becarios de que España se haya convertido en uno de los países referentes en cuanto a calidad y cantidad de músicos exportados a todo el planeta.

[LECTURA RECOMENDADA]

¿ES UN PÁJARO, UN AVIÓN? ¡NO, ES UNA BANDA DE MÚSICA!

Auténticos héroes, y no precisamente profesionales de la música, sino del entusiasmo hacia ella y del ver cómo ésta hace crecer y unir a las personas. Juntas directivas, socios, padres, concejales, músicos aficionados y otros colaboradores que velan por obtener y administrar recursos, materiales y humanos, con el único fin de mantener y hacer crecer este tipo de organizaciones culturales. Compran y prestan desinteresadamente instrumentos, crean centros de formación económicamente deficitarios pero de un alto valor formativo, ofreciendo las tasas más asequibles posibles con tal de que el mayor número de personas pueda disfrutar de sus servicios y beneficios.

VOLUNTARIADO CON LETRA PEQUEÑA: RESPONSABILIDADES.

Pertenecer a la junta directiva de una asociación sin ánimo de lucro o ser representante voluntario de una entidad cultural no es, precisamente, un “camino de rosas” (a no ser que el correcto funcionamiento de la misma no sea tu preocupación u objetivo).

Estas organizaciones no lucrativas que buscan algún tipo de bien común, también conocidas como “ONG’s”, son, por encima de todo, empresas; empresas con responsabilidades administrativas y fiscales que gustosamente, aunque también algunas veces sin conocimiento real de causa, asumen los propios y voluntarios miembros directivos de las mismas.

Además de las responsabilidades fiscales y legales, existen otras que ni te llevan a la cárcel ni te multan por incumplirlas, y son las de velar por que todo el esfuerzo y sacrificio empleado por los anteriores al cargo no sea diezmado o caído en el olvido. El compromiso por defender lo que tantos años y sinergias ha costado crear y el cometido de seguir haciendo crecer y madurar aquello que desinteresadamente se ha asumido liderar.

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GESTIÓN: SE DEBEN Y SE PUEDEN HACER LAS COSAS BIEN (O MEJOR).

En los últimos años, se ha empezado a gestar una cultura de la buena gestión que, ni hace mucho ni en todos los sitios, no existía y disfrutaba el sector, es más, tradicionalmente parecía que estaba enemistado con la misma. Esto, en gran parte, ha sido impulsado por el surgimiento de gestores culturales y otros profesionales expertos, además de verse alentado por el miedo e inseguridad que se ha infundido mediante las inspecciones públicas en las que se han visto involucradas este tipo de asociaciones recientemente.

Sí, efectivamente, es muy difícil, pero no imposible. “Hacer las cosas bien”, abarcando el significado más pleno de la expresión, requiere técnica, trabajo, ilusión, creatividad, muchos correos electrónicos, “telefonazos” y, muy importante y ausente en muchas ocasiones: servicios de consultoría a profesionales de la cultura, el arte, la educación y su gestión.

El sector no lucrativo ya supone, y no es nada comparado con la realidad y cifras de las que podemos llegar a ser testigos en próximos años, una muy valiosa fuente de trabajo de calidad a tener en cuenta para el sector, suponiendo un gran motor económico y fuente de empleo para los miles de graduados en música que produce el amplio sistema de conservatorios, profesionales y superiores, de España.

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LA DÉCADA ESPAÑOLA DE LOS SUPERHÉROES MUSICALES

MÚSICOS PROFESIONALES VS PROFESIONALIZARSE CON LA MÚSICA

Grandes músicos y docentes que, en la mayoría de los casos, están altamente preparados y repletos de ganas por transmitir  sus conocimientos y habilidades, así como los propios beneficios de la práctica de la música.

Ante la calidad que éstos pueden ofrecer y que, por otro lado, se está empezando a exigir indiscriminadamente por “exceso de oferta”, hay que corresponder, empezando por una remuneración adecuada y por unas dignas y legales condiciones para el empleo. Hay que exigir y ofrecer a partes iguales, si no, la balanza se desequilibra y alguien sale perdiendo, y este no es un juego de ganar o perder, sino el de construir un contexto y entorno donde se pretende que todos aquellos que se vean involucrados en él ganen y crezcan.

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INFINITAS GRACIAS.

A todas estas organizaciones se les debe exigir, sí, pues poseen la tarea de gestionar un patrimonio cultural, social y artístico de gran valor, pero, ante todo y por partida doble, se les debe agradecer, regularmente y más de lo que se suele acostumbrar, dicha desinteresada labor.

Directores laureados, reconocidos profesores y grandes artistas que surgen en estos nichos obtienen, merecidamente, su puesta en valor, pero no olivemos a cada miembro de esa junta directiva u otros voluntarios que trabajan gratis y, a menudo, con mucha más dedicación e ilusión que muchos profesionales, compaginando dicha labor y cargos con sus propias vidas personales y profesionales.

Gracias, tanto en mi nombre como en el de todo aquel que no supo cómo ni cuándo expresarlo, por permitir y luchar por la existencia de millares de bandas y escuelas de música, además de otras asociaciones promotoras de cualquier tipo de artes escénicas, que se esfuerzan por organizar eventos, espectáculos, conciertos y otras actividades que acercan la música y la cultura a la sociedad.

SIN ROSTRO

La música y músicos de España os deben mucho. Ahora toca aprender de los fallos y reforzar los aciertos, pues hay mucho que construir, mucho patrimonio que preservar y mucho trabajo que reconocer en esta historia de héroes sin capa ni antifaz; buenas personas que han ayudado (y ayudan) a que la música y la cultura hayan llegado (y lleguen) a rincones donde sólo en este formato, desinteresado y altruista, hubiese sido posible.

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

 

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LA DÉCADA ESPAÑOLA DE LOS SUPERHÉROES MUSICALES

Jóvenes instrumentistas ocupando muchas de las vacantes orquestales más cotizadas de todo el mundo, habituales maestros de escuela e institutos con la experiencia y formación musical que, décadas atrás, las instituciones educativas sólo hubiere soñado, profesores de conservatorio y escuelas de música no regladas que cubren las paredes de sus habitaciones con diversos títulos superiores y de máster, acumulando centenares de horas perfeccionamiento en múltiples disciplinas musicales, algunos, incluso, se doctoran.

Hábiles músicos que, tras su paso por algunas de las mejores orquestas jóvenes, conservatorios y academias del mundo, pasan a ocupar  vacantes en bandas militares o a practicar la docencia en organizaciones no lucrativas donde, a veces, no disfrutan ni de un contrato de trabajo.

Décadas atrás, profesionales del mismo nivel, o incluso menor, conseguían puestos de trabajo casi utópicos para los que luchan por hacerse un hueco en el actual mundo laboral y tales como, por ejemplo, aprobar unas oposiciones de profesor de enseñanzas profesionales o de intérprete de bandas municipales u orquestas sinfónicas con poco más de 20 años, algo que, años atrás, si fue más común.

Promociones enteras de titulados superiores que se ven obligados, por la propia naturaleza y exigencia de la actualidad del sector, a seguir invirtiendo sus recursos, y los de sus familias, en formación, desplazándose a otros países, tanto dentro como fuera de Europa, en busca de la oferta universitaria, de grado y posgrado, que España, nuestro propio país, aún no ha sido  capaz de satisfacer por completo en lo que al sector de las artes escénicas y música concierne.

Sea como fuere, la gran descompensación que se ha producido en nuestro sector entre oferta y demanda, provocando un embudo en el acceso a determinados y muy solicitados puestos de trabajo, el gran apoyo económico y familiar que han disfrutado muchos de los estudiantes de música de esta generación, permitiéndoles invertir tiempo y recursos en viajes y formación, y alentado por la propia mentalidad y personalidad, abierta y flexible ante los cambios que caracteriza al grueso de los jóvenes de nuestros días, ha provocado que nos veamos inmersos en una crisis académica y profesional, donde el precio a pagar para alcanzar las metas propuestas está siendo muy caro.

CRISIS: ¿TRAGEDIA U OPORTUNIDAD?

A priori, la palabra “crisis” no suena nada bien, pues hace referencia a una situación difícil e incómoda. No obstante, las crisis vienen marcadas por cambios, cambios que, según la capacidad y plasticidad de las personas (o las cosas) para adaptarse a lo nuevo, pueden provocar que se salga reforzado (o totalmente hundido) de esta época coyuntural que a muchos nos ha tocado vivir.

Este periodo, que no ha dibujado unas cifras y contexto muy diferente al de otros sectores ni al de la propia economía global, nos está dejando cambios tangibles que ya han calado en los currículums, mentalidad, personalidad y en el proceso estratégico de toma de decisiones de músicos de todas las disciplinas.

La amplísima oferta de formación académica que posee actualmente nuestro sistema educativo en España, integrada por centenares de conservatorios profesionales y más de 20 de enseñanza superior, ha lanzado al mercado laboral, y sobre todo en la última década, a miles de alumnos egresados. De todos ellos, sólo un pequeño porcentaje está consiguiendo (y conseguirá) alcanzar aquellas tan ambiciosas metas con las que muchos soñaban al inicio de sus andaduras.

La “crisis” que hemos o estamos atravesando ha provocado que se haya alcanzado un altísimo grado de especialización y diversificación profesional. La ambición ha calado, a veces por iniciativa propia y en otros casos por pura necesidad,  en las perspectivas profesionales de todos los que intentan desenvolverse en este “mundillo”.

“Claros y oscuros” puede que sea la expresión que más nos ayude a entender el fenómeno de “la década de los superhéroes musicales” aunque, de todas formas, cada involucrado, respecto a sus experiencias, percepciones y el análisis más conveniente que a cada uno le interese realizar, construirá una propia opinión al respecto, tal y como yo mismo he hecho y así transmito.

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SUPERHÉROES A CUALQUIER PRECIO

Exceptuando casos aislados, el precio final ha subido, es decir, la cantidad de recursos y esfuerzos empleados para conseguir un fin concreto se ha visto incrementada respecto a generaciones anteriores y, como ya he mencionado antes, no es algo exclusivo que esté ocurriendo en la música, sino en cualquier sector académico y laboral.

Después de la carrera, otra carrera, máster, doctorado, idiomas, jóvenes orquestas,  y otro largo sinfín de formación y experiencias personales y profesionales que, según esperas, te podrán acercar algún día a alcanzar esos sueños que muchos persiguen. Mientras, lo único que está claro es que, en todas las ramas profesionales de la música, podemos encontrar auténticos superhéroes, es decir, gente muy formada, especializada y experimentada que está dispuesta a hacer y moverse donde sea necesario para llevar a cabo la labor que tanto esfuerzo y recursos le ha costado materializar.

Consecuentemente, los que ofertan endurecen y amplían los filtros de acceso y, quitando esas ocasiones en las que se practica el “enchufismo” y la “dedocracia” no merecida a base de trabajo y méritos, el nivel de todos los subcampos profesionales de la música se ha visto incrementado.  Con esto, no quiero decir que “los de antes” fuesen peores y “los de ahora” mejores, ni mucho menos, pero lo que no se puede negar es que ahora hay muchos más entre los que elegir para un puesto, habiendo dejando en las manos de la propia competitividad entre aspirantes el natural aumento de nivel y requisitos previos.

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RENACIMIENTO PROFESIONAL: LA DIVERSIFICACIÓN

En los últimos años, unas de las necesidades por las que nos hemos visto fuertemente influidos ha sido la de diversificación profesional. Bien por inquietud propia o bien por aumentar y ampliar estratégicamente las competencias que te lleven a conseguir ese empleo dentro del mundo de la música que siempre soñaste, muchos han explorado y coqueteado con otras disciplinas de las cuales antes sólo conocían el nombre.

Un simple libro, asignatura optativa, conferencia, vídeo, curso o inquietud tras la visualización de una oferta de trabajo ha hecho que algunos redescubran sus pasiones, aquellas disciplinas donde no te importaría profundizar e invertir. Pedagogía, gestión y producción, sonología, musicoterapia, luthería, dirección, composición, investigación, redes sociales, emprendimiento empresarial u otros formatos de interpretación menos tradicionales son algunas de las áreas, entre otras, donde algunos han visto renacer y bifurcar sus pasiones y perspectivas profesionales.

Un gran número, tras haber diversificado y ampliado sus conocimientos y habilidades más allá de lo estrictamente interpretativo, han reconfigurado su visión y entendimiento de la música como empleo y disciplina artística y social, no habiendo dejado necesariamente de lado por ello sus carreras como instrumentistas.

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ALTA ESPECIALIZACIÓN

Actualmente, a parte de los que se decantan por la diversificación como estrategia competitiva, inquietud de desarrollo personal u otros motivos, existe otro colectivo de superhéroes musicales; los altamente especializados.

En contraste de los que optan por aumentar sus competencias y crean sinergias con uno mismo, están aquellos que apuestan por adentrarse en sus pasiones hasta lo más profundo. Instrumentistas, directores,  compositores y otro largo etcétera de trabajos artísticos que, prácticamente, funden su vida personal con la profesional, convirtiéndose en auténticos expertos y referentes de su materia.

Viajan, hablan diferentes idiomas, se forman (y forman) durante todo el año concurriendo a cursos, festivales, conferencias y concursos por todo el mundo, invierten todos los recursos que poseen (tiempo y dinero) en perseguir sus sueños, además de sacrificar, en la práctica totalidad de los casos, la cercanía a sus familias y posibles parejas.

El precio de la especialización de élite es alto, tanto en lo concerniente al coste económico como al personal y emocional, pero cada vez hay más gente dispuesta a pagarlo, y no sólo en la música, ya que es algo extrapolable a otros campos profesionales, sobre todo en aquellos más susceptibles de cultivar y cosechar la famosa “marca personal” (algo para lo que muchos dedican sus vidas y ni siquiera conocen su existencia).

“El que la sigue, la consigue”, un dicho popular que se convierte en el status quo de este perfil de superhéroes que, día tras día, se levantan con el principal propósito de transformar su sueño en su medio de vida. Muchos, por suerte y como aliciente para la esperanza de otros que vienen pisando fuerte de promociones posteriores, lo consiguen.

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LA INFLUENCIA DE LOS SUPERHÉROES EN EL SECTOR

Para sorpresa de gran parte de los ajenos a este mundo, los músicos debidamente formados no se mueren de hambre, es más y respeto a mi experiencia y entorno, la gran parte de ellos consigue tempranamente un puesto (o “puestillo”) de trabajo  o involucrarse en cualquier tipo de proyecto musical que les reporte una remuneración, pero la masiva competencia y la energía que surge para alcanzar las metas propuestas, además de la propia exigencia de continua evolución que cualquier disciplina musical presenta, provoca que los jóvenes músicos sintamos ambición y necesidad, a partes iguales, por seguir desarrollando nuestras carreras; la historia del no conformarse.

El impresionante incremento de un número de demandantes muy formados ha provocado que los empleadores puedan exigir más requisitos y nivel. Asimismo, también hemos sido testigos de cómo bases de oposiciones y de otros procesos de selección han endurecido los baremos y sus puntuaciones, aun así, siempre hay uno o varios individuos que revientan con su palmarés las esperanzas de los que intentan hacerse un hueco dentro del empleo público.

Más allá de lo obvio, es decir, que la accesibilidad a los empleos más demandados se ha visto mermada, existen, y en muchos contextos ya disfrutan, efectos muy positivos en todo este fenómeno que intento analizar, como, principalmente, que todos los puestos de trabajo se están cubriendo por gente altamente formada y competente en sus especialidades, además, la calidad y profesionalidad está calando en subsectores como el de las escuelas y bandas de música, fuente cultural de la música en España por antonomasia que, poco a poco, se está convirtiendo en un valioso motor de empleabilidad para los miles de graduados que el sistema de educación superior musical produce anualmente.

Instrumentistas que, tras sentarse en las sillas de las mejores y más prestigiosas jóvenes orquestas de Europa, pasan a ocupar vacantes en instituciones y agrupaciones de menor nivel que, generaciones anteriores con el mismo perfil, no tuvieron la necesidad de “rebajarse” profesionalmente y todo, básicamente, porque músicos de tal nivel eran fichados automáticamente por las orquestas sinfónicas y universidades con mayor autoridad.

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LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Por otro lado, están los que, ni con inversión, esfuerzo, ilusión ni suerte,  consiguen posicionarse en este tan gratificante como complejo sector.

Puede que estés haciéndolo todo lo bien que sepas; puede que te estés intentado dedicar al mundo de la especialización y no estés pagando todos los precios necesarios para ello (empezando por la propia movilidad, inversión y constancia), puede que apuestes por la diversificación, pero no estés enfocando debidamente tus nuevos perfiles acorde a tus capacidades y demandas, puede que, debido a una falta de auto-conocimiento, tus aspiraciones no estén equilibradas con aquello que puedes ofrecer, puede que no estés en el lugar correcto ni en el momento idóneo o, simplemente, puede que no estés teniendo suerte (algo subjetivo y para muchos no existente).

El camino que se ha de recorrer hasta llegar a vivir de la música está lleno de buenos e inolvidables momentos, eso es innegable, un camino que te brinda la oportunidad de conocer mundo, descubrir personas increíbles, experimentar los beneficios de la cultura, sensibilizarte y aprender e interiorizar un sinfín de valores que te harán de desarrollarte hasta límites que, lejos de la música, quizás no hubieras alcanzado jamás.

Sigue intentándolo, no te frustres, pero si decides tirar la toalla y dedicarte a otra cosa, no te lo tomes como un fracaso, pues no materializar los sueños es algo que ocurre en todas las ramas académicas y en todas las carreras profesionales, artísticas o no. Haber dedicado parte de la vida a la música, aunque no acabes viviendo de ella íntegramente (aunque siempre te va a permitir tener una mínima fuente de ingresos) siempre dejará un poso en ti, en tu forma de ser, en tus aficiones, en tu forma de expresarte y en tu alma.

Hoy, tras años consumiendo y contemplando la extendida  y vírica cultura de los “ni-ni” y el “ninismo”, y aunque no seas consciente de ello, el mismísimo instante en el que decides compaginar el conservatorio con los estudios obligatorios, algo que sólo sabe aquél que lo ha experimentado o a tenido alguien involucrado desde muy cerca, ya te convierte en auténtico superhéroe de tu generación.

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MIRADA AL FUTURO: EL OTRO TIPO DE SUPERHÉROE

Hay que asumir que nos ha tocado vivir una época difícil o, cuanto menos, distinta a la que pudieron disfrutar generaciones anteriores, aunque por otro lado hemos tenido acceso a una mucho mayor oferta formativa y académica, y no sólo dentro de los propios conservatorios, sino también fuera de ellos.

Colateralmente, todo ello  también está haciendo que llegue la mayor profesionalidad y calidad a rincones que, años atrás, no se hubieran podido imaginar, calando en forma de una mayor democratización del acceso a la música y a la cultura.

Parte de esta crisis no es nuestra culpa, pero otra sí, y por dos motivos principales: el primero es que, si nuestro entorno cambia, e ignoramos dichos cambios, no podremos adaptarnos a ello y, consecuentemente, tendremos menos éxito en la consecución de nuestros objetivos, y segundo, si no estamos de acuerdo en cómo funcionan ciertas instituciones, mecanismos, metodologías o, llámalo “x”, y no tenemos capacidad de transformarlo de forma activa, con trabajo y resultados, sino sólo quejándonos sin, en muchos casos, una base argumental sólida, sí somos culpables.

El principal perfil del que, parcialmente, es culpable de su propia crisis suele ser aquél que está profundamente inmerso en la propia inercia de los estudios académicos de conservatorio; no sabe con exactitud lo que quiere, no paga los precios necesarios (antes mencionados) no alza la mirada para otear el horizonte profesional y lo que éste demanda, no explora sus inquietudes y se limita instruirse en lo que otros les marcan o, simplemente, está “de moda”.

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¿Sabremos canalizar la frustración de la no consecución de nuestros principales objetivos en energía que nos ayude a redescubrirnos como profesionales?

¿Aprenderemos a construir (y a enseñar) un nuevo contexto en el que aparezcan nuevos empleos y perfiles sin, necesariamente, caer en la fuerte estereotipación que ha sufrido nuestras salidas profesionales en décadas anteriores?

¿Saldremos todos los pertenecientes a “la década de los superhéroes musicales” hundidos o reforzados ante esta crisis? (Musical y global)

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Eduardo Sánchez-Escribano García de la Rosa.

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